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Conflicto en Siria, versión cínica

escrito por Burrhus el elefante neocon 29 agosto, 2013

bashar_al-assad_army_day_august_1_2009_11Yo creo que Bashar al Assad ha gaseado a su propio pueblo. Y creo que a Assad le importa un rábano caducado lo que ocurra en términos de imagen pública internacional. Y, sinceramente, creo que a nosotros también.

 A día de hoy, tengo la impresión de que las revueltas árabes, iniciadas por liberales árabes (el mismo tunecino que se prendió fuego porque estaba hasta las narices de tantas trabas estatales), están siendo aprovechadas por mayorías islamistas alejadas de las ideas de respeto y tolerancia emanadas de la civilización occidental. Y eso da mucho miedo en Occidente.
Si realmente el mundo islámico más conservador hubiese comprendido que, si se quiere una convivencia pacífica (o se buscase), el orden religioso debe estar total y absolutamente separado del legal es indispensable, ahora mismo en Egipto no estarían partiéndose los morros. Pero como no lo han entendido (y esto es lo que Occidente sí ha entendido, o al menos quienes llevan las riendas de la política internacional), en lugar de hacer “un Gadaffi”, pues le decimos a Bashar que ha sido muy malo, malo, malo y poco más.
Supongamos que los a día de hoy “luchadores por la libertad” fueran unos tíos guays que quisieran un régimen más libre e infinitamente menos corrupto. Los Estados occidentales les apoyarían. Si realmente quisiéramos que las revueltas triunfaran se podrían arrasar todas las instalaciones militares sirias en pocos días o semanas, y de ser necesario enviaríamos tropas militares. Pero como no queremos y el único problema es que el tirano no salga mucho en la prensa por sus burradas en masa, tal vez deberíamos plantearnos seriamente suministrarle más armas químicas. Total, muerto es muerto. Da igual que sea de un disparo en la cabeza, con un obús o gaseado. En su defecto, y sólo sea para que los muertos huelan mejor, podríamos reforzar el arsenal militar convencional del ejército sirio.
Por probar algo distinto, deberíamos dejar que los más descerebrados de entre los islamistas radicales tomasen el poder. Tal vez pudiese producirse una contrarrevolución laica, que facilitase la implantación de sistemas jurídicos más occidentales. A lo mejor la cosa funciona en 20 años en Irán.

Mención especial me merecen los casos de Rusia y China, principales defensores de las dictaduras más totalitarias y sanguinarias del planeta. Siria es “su territorio”. Al margen de las bajas civiles, algo siempre horrendo, todo lo malo que le pueda pasar a un régimen que no es nuestro aliado precisamente o a sus enemigos (que tampoco lo son), deberíamos tranquilizarnos.