Home Liberalismo Olvida a Rajoy y a la payasada nacional. Tenemos un problema mayor, y el momento es ahora.

Olvida a Rajoy y a la payasada nacional. Tenemos un problema mayor, y el momento es ahora.

escrito por plazaeme 15 julio, 2013

Intenté explicarlo en otro día, en:

Decía que aunque tú no tengas nada que ocultar, pones tu dinero, o tu voto, en manos de gente que sí puede tener algo que ocultar. Y cuyas decisiones, influidas por un chantaje, pueden hacer que pierdas tu dinero, tu trabajo, tu vida, esas cosas. Pero iba rápido, y me quedé corto. Daba la impresión peliculera de que esa gente podía tener secretos terribles, y de ahí ser chantajeable.

En realidad no hacen falta películas. Todos tenemos cosas que ocultar. Tú tienes cosas que ocultar. Aunque no le pongas los cuernos a tu mujer / marido. Aunque no seas gay. Aunque no esnifes coca con demasiada frecuencia. La misma idea de la privacidad se basa en que tenemos cosas que ocultar, y en que está muy bien que las ocultemos.

Puede ocurrir que votes y seas simpatizante de un partido nada extravagante, y que estés buscando un contrato de venta, un trabajo, etc, con una compañía dirigida por un tipo que simplemente odia al partido de tus simpatías. O un permiso de obras en el ayuntamiento. O haciendo una oposición. Etc. Para eso necesitas privacidad. Hay cientos de casos, y los puedes imaginar por ti mismo.

Esta historia de la NSA desvelada por Snowden tiene una característica que no estoy nada seguro que la peña esté apreciando.

collect-it-allDa igual si lo que haces -y no cuentas a todo el mundo- le importa al gobierno. O lo mismo si se trata de esos otros que no son tú, pero cuyas decisiones te afectan, y mucho. El caso es que los que tienen acceso a esa información “collect it all”, no solo pueden encontrar los detalles que deberían pertenecer a la privacidad, sino que por el mismo proceso pueden encontrar a quien esos detalles le importen mucho. No solo pueden averiguar si alguien colecciona, por ejemplo, cubismo, sino también pueden averiguar si en la vida de ese coleccionista hay alguien que odia a los amantes del cubismo.

Es la pesadilla perfecta. No puedes prever la reacción de nadie, porque nunca puedes saber quién ha caído en la trampa, y qué le piden a cambio. ¿Tu banquero? ¿Tu asesor? ¿Tu empleador? ¿Tu empleado? ¿Tu socio?  ¿Tu político? ¿Tu fondo de pensiones? ¡Olvídalos! Ya no son “tuyos”. Pueden ser de otro, y tú no puedes saberlo ni preverlo. ¿Que te parece eso como pesadilla perfecta?

Richard Stallman tiene sus cosas, que a menudo parecen exageradas. Pero le debemos GNU (que Linux sirva para algo, vaya), le debemos la filosofía y buena parte del éxito del “software libre”, y por tanto, un respeto. Especialmente cuando sus exageraciones, de repente, se han convertido en realidad. Pero a nadie nos sirve de nada que Stallaman no use Facebook (Microsoft, Google, Apple, etc). Lo que necesitamos es que tu banquero, asesor, empleador, empleado, socio, político, fondo de pensiones, no puedan caer en una trampa en cualquier Facebook. O sea, necesitamos controlar al gobierno antes de que sea tarde, y se haya perdido toda posibilidad.

Regálate 25 minutos antes de ir a la cama. Para que Stallman te convenza de que, gracias al caso Snowden, el momento es ahora.

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