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El buen progre no es peligroso, hasta que descubre el ecofascismo

escrito por Luis I. Gómez 27 junio, 2013

Ecofascism1Ninguna ideología ha podido establecerse en tantos países desde la Segunda Guerra Mundial como el ecofascismo. Ojo! confundir un ecofascista con un buen progre (ya saben, esos vendedores de unicornios de izquierdas y de derechas) es un gravisimo error. Quien  piense que estos tiempos de postmodernismo carecen de grandes ideologías, que en los albores del siglo XXI asistimos al entierro definitivo de las grandes ideas como fenómeno epistemológico, moral y político, limitándose a dar tortas dialécticas al moribundo buenprogresismo socialdemócrataconservador residual se equivoca: el buenprogresismo unicornial no es una ideología, es apenas un defecto moral, caracterizado por el afán de sus afectados en negar la realidad a base de argumentos pseudomorales. El buenprogresista unicornial, al contrario que el ecofascista, en realidad carece de cualquier aspiración política, demasiado ocupado en reclamar al estado que niegue a otros aquello de lo que él carece.

Los ecoideólogos contemporáneos desarrollan una forma sublimada y adaptada de todas las  arquitecturas de pensamiento antidemocráticas cuyo fin último es la idolatría del Líder por medio del sometimiento de la humanidad al bien TOTAL.  Han sabido recoger el testigo de aquellos que en su día hicieron uso criminal del natural humano: la mayoría se pasa la vida buscando un substituto de la figura paterna que le proporcione protección, liderazgo moral y entrañable acogida. Obviamente, en concordancia con los tiempos, la figura paterna ha sido substituída por la figura materna, LA naturaleza, pero sin perder un ápice de su magnetismo enajenante: es lo que adoramos y al mismo tiempo tememos. El ecofascismo es un proceso de pensamiento cuya cumbre se alcanza en el momento en que el creyente acepta e interioriza  LA Naturaleza (Gaia, según otros evangelistas) como instancia suprema moral, una especie de “supra-yo”.

Este proceso de conversión no sería posible únicamente desde la doctrina. La práctica cotidiana, convertir en habitual aquello en lo que se cree, hacerlo realidad en la propia existencia es parte insustituíble del cambio: el ecofascista consume sólo productos ecológicos, biológicos, sostenibles, sin huella de carbono, logrando así convertirse él mismo en parte integral (comunión perfecta) de LA Naturaleza que ama y teme. Se rompe la cáscara de la metafísica, nace el hombre nuevo.

Y es aquí donde el ecofascista se redescubre como buenprogre unicornial capaz del crimen, convirtiéndose en peligroso. En la relativización, permisión, realización, incluso justificación ad absolutum de cualquier acto de violencia contra otros. No son malvados, son dementes convencidos de que ellos son los buenos, y usted ha de serlo también.