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Neolengua

escrito por Firmas Invitadas 14 junio, 2013

George Orwell, en su novela 1984, presentaba una distopía (un futuro opuesto a uno utópico) en la que un gobierno opresivo y omnipresente había ocupado todas las parcelas de la vida pública y privada de sus ciudadanos. En ella era imposible la actividad independiente a la administración, personalizada en el Gran Hermano, con especial intensidad en la vida de los propios miembros del partido.

bigbrotherEl protagonista, Winston Smith, trabaja en el “Ministerio de la Verdad”, que se encarga de una constante destrucción, revisión y reescritura del pasado. Su otra gran tarea es la de crear un nuevo lenguaje, la Neolengua, que simplifique el inglés hasta el extremo. El propósito de la Neolengua es limitar el pensamiento, y por tanto minimizar la posibilidad de que los miembros del partido cometan el delito de tener pensamientos en contra de las consignas del partido, el crimental. Los lemas del partido son estos:

Guerra es paz, Esclavitud es libertad, Ignorancia es fuerza

Para Winston, la única esperanza de futuro son las grandes masas de proletarios, proles, que a juicio del partido no necesitan ser controlados porque son incapaces de pensar por sí mismos.

Traigo a colación esta novela porque en las últimas semanas se han disparado las ventas tras las revelaciones sobre el espionaje realizado por la NSA de EE.UU.

Esa alteración de la verdad y el lenguaje no es exclusiva de una angustiosa novela de ficción. Está en todos los ámbitos de la escena pública: periodismo, política, divulgación, e incluso en el mundo académico.

A uno u otro nivel, todas las ideologías con un componente de ingeniería social, es decir, que intentan cambiar las características de los ciudadanos o la sociedad, han trabajado por modificar el uso y el significado de las palabras. Como primer ejemplo, pida que defina “neoliberal” a cualquier persona que utilice la palabra. Verá como el prefijo neo- ha modificado tanto el significado en la mente de su interlocutor, que no tendrá nada que ver con liberal (si acaso con conspirador o cronista)

Desde los diferentes nacionalismos, con territorialidad (por anexión del que no quiere anexionarse), derecho a decidir (por redefinición de la soberanía según sus intereses), sin exclusiones (por imposición de los deseos de la minoría), presos políticos (por condenados por delitos de terrorismo), presos y huidos (por detenidos y en fuga), derechos colectivos (colectivos que, al ser difusos, permiten la quiebra de los derechos individuales),…

Desde el feminismo de género (o mal entendido), con equidad (igualdad mediante la ley en vez de ante la ley), paridad (igualdad de resultados, aunque sea forzando las reglas), sororidad, miembra, la @ para indicar ambos géneros, patriarcado (un oscuro y presunto sistema del pasado que hay que corregir con injusticias presentes),…

control-social

Desde el politiqués hay dos vertientes. La que inventa o importa palabras porque “suenan mejor” que otras, preexistentes y perfectamente correctas, como reforzamiento (por refuerzo), proposiciones (por propuestas), significación (desde significado hasta importancia pasando por identificación, alineamiento y mil más), visibilizar (hacer patente), periclitar (decaer, declinar, peligrar), o gobernanza (sea eso lo que sea)…

Y la que altera e incluso invierte el significado de las palabras, como incidencia (no como evento sino como influencia), ajuste (no adecuación a otro dato o parámetro sino aumento o reducción puros), recorte (no disminución sino reducción en el ritmo de crecimiento), obstaculizar (no por dificultar sino por impedir) y las dos más importantes. Democrático y social:

“Democrático”, que en politiqués significa bajo control político, no emergido de la voluntad de los ciudadanos.

Y social. ¿Qué tiene en común la palabra “social” en las expresiones diálogo social, gasto social, justicia social, seguridad social, función social de la propiedad,…? Social quiere decir todo, y cada vez quiere decir más. Siguiendo la interpretación de Carlos Rodríguez Braun “social” cuando no significa relativo a la sociedad significa que lo paga otro (o se intenta).

https://twitter.com/OrcishOzu/status/327351815966433280/photo/1

Pie de foto: Matriz del eufemismo político ante el dinero de los demás

Aquí tengo que destacar dos analistas del politiqués que considero imprescindibles: Amado de Miguel en la variante politiqués-sindicalés y Fernando Díaz-Villanueva en la variante del perroflautismo.

Volviendo a Carlos Rodríguez Braun, hace muchos años que denuncia los errores y la neolengua, la retórica en el ámbito de la economía (más allá, mucho más allá de la economía política) Vean este vídeo.

Este post viene de una conversación reciente en Twitter con Jorge Galindo, sociólogo, en la que subyacían dos ejemplos de neolengua: “pacto entre generaciones” y “pacto social”. La cuestión es que, evidentemente, en ninguno de los dos casos hay un pacto libre y voluntario, sino una imposición a todos los ciudadanos decidida desde la política.

¿Qué hacer cuando no nos convence o no aceptamos el uso de neolengua por parte de nuestro interlocutor? Como bien nos recordó Germánico en esta misma casa, responder utilizando el aforismo atribuido a Voltaire:

“Si quieres discutir conmigo, primero define tus términos”

¿Se les ocurren otros ejemplos de neolengua, con el uso que se da a la palabra y el significado que realmente subyace?

Humpty Dumpty dijo

-¡Y sólo uno para regalos de cumpleaños! Ya ves. ¡Te has cubierto de gloria!

–No sé qué es lo que quiere decir con eso de la «gloria» –observó Alicia.

Humpty Dumpty sonrió despectivamente.

–Pues claro que no…, y no lo sabrás hasta que te lo diga yo. Quiere decir que «ahí te he dado con un argumento que te ha dejado bien aplastada».

–Pero «gloria» no significa «un argumento que deja bien aplastado» –objetó Alicia.

Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.

Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carrol

 

 

Sobre el Autor:

Simón González de la Riva

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