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La legitimidad de la duda

escrito por Germanico 20 abril, 2013

En ocasiones parece como si el mundo se fuera a derrumbar si nos parásemos a pensar un solo instante. Pero acaso ese instante robado al frenesí para pensar nos abocase a la idea de que un mundo que cercena de un modo tan tajante nuestra capacidad de reflexión es un mundo que, a fin de cuentas, merece derrumbarse.

No hay aprendizaje sin error, ni tampoco acierto sin duda. En éste, nuestro mundo, hemos dado por sentadas demasiadas cosas. Y así nos va. Las ideologías y los eslóganes fáciles, los prejuicios y jucios sumarios, los procesos kafkianos al presunto disidente de las fes de moda, los ostracismos a quién sostenga un “pero” de duda razonable a cualquier aseveración generalmente aprobada (que no indudablemente probada), convierten el mundo en el que vivimos en un santuario para la pereza cognitiva y en un infierno para todos, pero especialmente para los que tratan de comprender cabalmente que es lo que realmente está sucediendo -nos está sucediendo.

Pisamos el acelerador, ponemos el piloto automático, y nos dormimos confiando en no estrellarnos en la siguiente curva del camino. Los pasajeros que no estén dormidos estarán razonablemente aterrorizados. ¿Se quedarán mudos y paralizados por el miedo? ¿Podrán sus voces gritar lo suficientemente alto para despertar al resto del pasaje de un autobús que se dirige a un accidente más que probable? ¿O acaso dudarán de sus dudas? ¿No es acaso el estar despierto y alerta una locura, estando todo el mundo relajado, durmiendo, incluso el propio conductor, que se supone -es un suponer- que sabe lo que hace?

Oiga Doctor, mi problema es que tengo dudas” -pausa, silencio- “O….¿O no?”.

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No lo duden, dudar es bueno. O mejor, dúdenlo. Pero sepan que la duda es legítima. Que nadie tiene derecho a exigirnos que no dudemos. Que nuestra libertad misma se asienta sobre ella. Y quien no comprenda ésto último, que siga con sus dudas políticamente correctas. Las podrá encontrar en cualquier establecimiento. Las prefabricadas son muy baratas para mantener autoestimas maltrechas y posiciones de debilidad. Las preguntas retóricas y los juegos de argumentaciones con dudas tipo son muy útiles para defender las certezas.

Supongo que no les habré dicho nada que no sepan ya…

 

  • Ufff, Catalina…la duda predomina, la ignorancia es casi completa. Ni condescendencia ni magnanimidad: creo que algunos mensajes tienen huecos que ha de rellenar el lector con su sapiencia y su gusto.

  • Catalina

    Me gusta cuando Germánico “se pone” críptico. ¿Condescendencia o magnanimidad? Qué más dará. Cuestión de matiz. Dudo, luego existo. 🙂