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La Coca-Cola adelgaza

escrito por Germanico 18 abril, 2013

boteroMe acabo de tomar una Coca Cola, esa refrescante bebida que comenzó su andadura conteniendo cocaína –de ahí lo de Coca- y que logró que Papá Noel vistiese de Rojo con sus campañas navideñas. La he tomado “normal”, la de siempre, ni light, ni zero, ni sin cafeína ni…bla bla bla. El hecho es que necesitaba un chute de azúcar y de cafeína para seguir con el trabajo. Se ha calculado que un litro de Coca Cola contiene el equivalente a veinte y tantos terrones de azúcar. Vamos que …..suuuuggaaaaarr. El hidrato de carbono fácilmente digerible que perjudica seriamente la salud y nos conduce a la obesidad. Oh, sí. Pero uno no engorda por una Coca Cola suelta. Además, decía, yo he sentido la necesidad de tomarla para chutarme cafeína y azúcar, y el café le sienta mal al segundo cerebro que tengo en mi sistema digestivo por motivos que desconozco (total, el llamado segundo cerebro del sistema digestivo es igualmente desconocido, pero se sabe que produce el 50 % de la dopamina y creo que el 20% de la serotonina que se producen en el organismo…..). La Coca Cola, por contra, le encanta a esa parte de mi cuerpo por la que discurren los alimentos y las bebidas hacia la asimilación en el organismo o en la flora bacteriana de los intestinos o la muerte fecal. Cuando tomo una Coca Cola me siento, por motivos que desconozco, insisto, mucho mejor. Gracias, Coca Cola, eres la chispa de la vida.

Y ahora vamos a ser un pelín críticos, que para andar cantando las alabanzas de un chute de droga ya tenemos múltiples voceros.

El otro día vi un anuncio que me llamó la atención de inmediato. Me encantó. Me sorprendió. Mientras una voz en off decía que las estadísticas apuntaban a que en el 2030 un alto porcentaje de la gente sería obesa, sedentaria, estaría estresada etc, aparecían imágenes de gente haciendo deporte, yendo al campo, moviéndose en definitiva, riendo, siendo la versión más bonita de nosotros mismos. Y el anuncio finalizaba con un pantallazo rojo Coca Cola. Era un anuncio de Coca Cola. Aquello me sorprendió todavía más. ¡Qué genios de la publicidad! ¡Qué arte! ¡Qué anunciazo! El principal responsable de la epidemia de obesidad del mundo se convierte en el defensor de la vida sana. ¡Me encanta! ¿Y cómo haremos para ser felices? Yo lo he logrado temporalmente con un chute de Coca Cola, lo admito, o al menos he logrado no derrumbarme, pero…..un yonki es posible que diga algo parecido de la heroína, su….heroína particular. Sí, sí, lo sé, la Coca Cola no crea, que se sepa, dependencia, aunque sí que la crea porque está muy rica y levanta un poco el ánimo, ¡qué narices!

Otras empresas cuyos productos producen obesidad y dependencia psicológica no merecen mención porque, a fin de cuentas, Coca Cola es el buque insignia de esa gran flota cargada de basura alimentaria que se dirige a nuestros puertos.

¿Es denunciable, que Coca Cola se venda sutilmente como algo que de alguna forma tiene relación con una vida saludable? ¿Es legítimo que quienes probablemente contribuyan con mayor intensidad a que en el 2030 se cumplan esas estadísticas nos sugieran sutilmente, con imágenes de gente sana comportándose de forma saludable, que no se van a cumplir?

No lo sé. Yo no soy quién para juzgar esto. El tabaco se ha convertido en un apestado, fumar está mal visto y prohibido en cada vez más lugares. Curiosamente la guerra contra el tabaco comenzó con los anuncios. Las compañías de tabaco anunciaban sus productos como si fueran la marca distintiva de gente con clase y, por supuesto, muy saludable. Pero una serie denuncias acabaron con la publicidad del tabaco. El último jinete, el Cowboy de Malboro, recibió un disparo en el pulmón y cayó de su caballo.

¿Qué pretende vendernos Coca Cola, exactamente? Señores: veneno. Ya lo dijo Nietzsche: lo que nos importa de un veneno no es si mata o no, si no que tenga buen sabor. Yo me he dejado seducir, en primer término, por el sabor y por el subidón. Llevaba dos años sin probar bebidas gasificadas, entre ellas la Coca Cola. Pero mi ánimo está un poco bajo y tomarla me ha sentado bien. Habría que investigar por qué la Coca Cola viene bien para ciertos malestares estomacales, incluso para ataques de alergia. Toda droga tiene algo, además del veneno, de medicina. La Coca Cola sin duda lo tiene. Pero hay que separar una cosa de otra.

Si la gente fuma es porque la nicotina le relaja, por un lado, y le activa por otro. Produce un efecto positivo en su cerebro mientras los alquitranes que la acompañan en el cigarro ennegrecen y deterioran sus pulmones. Si la gente bebe es porque se relaja y se desinhibe, lo que está bien, con moderación, para el trato social. Pero sus efectos negativos son también palpables y mensurables. Las viejas drogas están siendo sustituidas poco a poco por otras nuevas, que supuestamente son mejores, aunque nada hay que lo demuestre todavía de forma concluyente, ya que poco se sabe sobre cómo actúan en el cerebro. Antidepresivos, Ansiolíticos, Antiepilépticos e incluso Antipsicóticos se recetan ahora para que la gente esté….tranquila. Pero la bala mágica todavía no se ha encontrado. Se sigue investigando. Y los efectos secundarios se producen, y no son precisamente fantásticos.

Uno desconfía de las drogas y los productos alimentarios industriales y luego va y los toma. ¡Menudo ejemplo! Pero me gustaría recalcar que las personas ni somos ni podemos ser enteramente coherentes, nuestro cerebro nos vuelve locos, literalmente, con sus innumerables y contradictorias demandas. Pero de una empresa como Coca Cola uno esperaría que tuviera la prudencia de no anunciarse como la fuente de la eterna juventud, la belleza, la esbeltez de cuerpo y espíritu y la excelencia. ¡¡Tengan un poco de decoro, Señores!! No hagan campaña contra la obesidad, las cardiopatías, el estrés y demás males de nuestro tiempo, siendo como son, ustedes, unos de los grandes responsables de esta pandemia grotesca (por lo gorda, digo).