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Los bancos también son personas.

escrito por Arturo Taibo 26 marzo, 2013

BANCOSCuantas veces no habremos oído hablar de que hay que salvar a las personas y no a los bancos.

Lo que pasa es que cuando se dice “hay que salvar personas, no bancos” lo que en realidad se quiere decir es “hay que hacer públicas las pérdidas de los deudores y privadas las de los acreedores”.

 

Un banco es una empresa financiera y en una empresa financiera hay cuatro partes:

Los accionistas, los dueños del banco que ponen dinero porque esperan que el banco de beneficios.

Los acreedores del banco, los que prestan su dinero, los bonistas y los depositantes que prestan su dinero al banco porque esperan obtener unos intereses y obviamente que les devuelvan su dinero. Aquí también habría que incluir los dueños de preferentes y deuda subordinada.

Los deudores, a los que el banco ha prestado dinero y que pueden ser personas o empresas. Los que pagan su hipoteca, su préstamo personal, su leasing, sus lineas de crédito.

Los empleados que trabajan y lógicamente esperan obtener un salario.

 

Pues bien aquí se nos ha querido vender la historia de que los bancos son sus ejecutivos y los miembros del consejo de administración que son intrínsecamente malvados, avariciosos y estúpidos.
Pero la realidad es que los miembros del consejo de administración y los ejecutivos no son más que accionistas del banco con una participación bastante minoritaria y empleados con unos muy buenos sueldos. Desde luego el problema no son los más o menos millones de euros que cobren los miembros del consejo de administración que son irrelevantes en empresas con activos de decenas y cientos de miles de millones de euros y con beneficios (la banca privada) de cientos o miles de millones de euros, pero ya se sabe lo bien que funciona la demagogia y la desinforamación.

Lo que no es irrelevante es su gestión (la de los miembros del consejo de administración) que en España ha sido mejorable en el sector privado y desastrosa y a veces casi delictiva en el sector público.

 

Los bancos, como cualquier empresa, los forman personas (accionistas, acreedores, deudores y empleados). Dejar caer a un banco significa que los accionistas se arruinen, que los depositantes no recuperen su dinero y que los trabajadores se vayan al paro. Parece que algunos se dan cuenta ahora de todo esto. Uno no deja de sorprenderse.

 

Las cosas claras.

Los que defienden que los deudores, por ejemplo los que pagan una hipoteca, dejen de pagar lo que están defendiendo es que se hagan públicas sus deudas, es decir que entre todos les paguemos su hipoteca o que los depositantes no recuperen su dinero y que los empleados se vayan al paro.

Tanto rollo para decir esto.
Y ahora: ¿Salvamos a los bancos?