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Esto es un atraco. Robo a los ahorradores chipriotas

escrito por Luis I. Gómez 25 marzo, 2013

El grito de “expropiación” recorre Europa. Leo diferentes opiniones y formas de calificar las medidas que debe tomar el Gobierno de Nicosia para acceder a los créditos salvadores de la unión europea. Las condiciones son durísimas, todas, pero una de ellas -la gravación extraordinaria de las cuentas de ahorro con saldo superior a 100.000 € – ocupa el centro de interés de todos por ser una primicia y sentar un precedente: lo podemos denominar cuota de estabilidad, impuestos, expropiación o simplemente robo. Los chipriotas creo que lo llaman robo.

En cualquier caso, es un hecho que los ahorradores en gran parte de Europa y en EEUU llevamos dos años siendo desposeídos en frío del fruto de nuestro esfuerzo por asegurar económicamente nuestro futuro. La pesadilla se manifiesta en forma de tasas de interés negativas y la represión financiera.

atraco.noticiaEn este último episodio de rescate es increíble la zafiedad y falta de tacto con que se comportan los burócratas de Bruselas y los políticos en muchas capitales europeas, más viendo que el problema es relativamente pequeño. Las necesidades de capital de Chipre por un monto de 15,8 mil millones de euros – que se financiará inicialmente con 10 mil millones de euros en préstamos y 5,8 mil millones de euros procedentes del “nuevo impuesto” sobre los depósitos en los bancos chipriotas – son ciertamente modestas. Solo en la nacionalización de Hypo Real Estate, Alemania se hizo cargo de avales por importe de hasta 124 mil millones de euros. En aquel caso,  la violación del tabú se justificó con un “se trata de un caso individual”. Pero casi nadie se lo creyó – lo de “caso individual” -, porque la incertidumbre legal y la ruptura de tabús en la relación gobierno-gobernados en la zona del euro lleva ya mucho tiempo siendo socialmente aceptable y aceptada (Tratado de Maastricht, el mandato del BCE, etc.)

Por supuesto, los ahorradores deben ser conscientes de que necesitan elegir con cuidado el banco de su confianza. Sin embargo, los depósitos, en particular de los pequeños inversores, eran hasta ahora considerados sagrados. Situar la “frontera” de lo que se puede ahorrar sin temor a ser expropiado en 100.000€ destroza la confianza de los europeos no ya en sus bancos, sino en sus gobernantes y en los sistemas habituales de ahorro también. Además, es una advertencia para todos los inversores que, en el futuro, deberán pensar mejor si quieren mantener su dinero en la zona euro. Aunque no se han producido colas a las puertas de los bancos en España, Italia o cualquier otro país de crisis, lo cierto es que el miedo se extiende como la pólvora.

Y el miedo está justificado: ya hace tiempo que nos roban abiertamente el fruto de muchos años de trabajo. En Alemania, el interés de los bonos del Estado a cinco años fue de 0,8 por ciento en Febrero. Las tasas de interés de los depósitos de un día o de los fijos a medio plazo son igualmente bajas. Al mismo tiempo, la inflación se situó en el 1,9 por ciento. El resultado son tasas de interés reales de -1,1 por ciento. Todos los años, el poder adquisitivo real de los ahorradores alemanes se reduce así en un 1,1 por ciento. Sabe usted cómo sonesas cifras en España?

En vista de ello, qué nos impide sacar nuestros ahorros de las cuentas bancarias para protegerlos del robo con el que nos amenazan? Los ahorradores europeos tienen argumentos más que poderosos para terminar pensando que su dinero está mucho mejor bajo el colchón que en un banco de la eurozona. Después de todo nos acaban de mostrar lo fácil que es sacar de la manga un nuevo contrato que deroga de forma unilateral todos los anteriores, dejando al ahorrador absolutamente desprotegido ante la voluntad arbitraria del político de turno.

La confianza se resquebraja: no podemos fiarnos de que la Unión europea cumpla sus propias reglas. No podemos fiarnos de que el BCE asegure la estabilidad del poder de compra del Euro. No podemos fiarnos de las proclamadas voluntades de los diferentes gobiernos sobre su intención de devolver los créditos recibidos. No podemos ir a la cama confiados en que mañana por la mañana nuestro dinero siga íntegro en el haber de nuestra cuenta bancaria.

Ahora sabemos que lo único de lo que nos podemos fiar es de la voluntad de unos cuentos tecnócratas para salvar, sea como sea, el proyecto de unión monetaria. Que las medidas que para ello se adopten no serán siempre ajustadas a ley, pues las leyes se cambian a gusto. Que las reglas del juego serán cambiadas y a nosotros nadie nos preguntará si estamos de acuerdo: ellos tienen el legislativo, la voluntad y las armas que les permiten imponernos sus reglas, siempre!