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¿Por qué imprimir dinero no es la solución?

escrito por Arturo Taibo 22 marzo, 2013

DINERO DE LA NADAEl sr. Eduardo Garzón nos explica en su blog que imprimir dinero no causa inflación y que es la solución para salir de la crisis:

 

 

 

“En primer lugar, ¿es cierto que la velocidad del dinero es constante, aunque sea a corto plazo? La evidencia empírica nos dice que no lo es. Todo el mundo sabe que en época de recesión, como la actual, la gente consume mucho menos. Algunos porque no pueden consumir más, y otros porque prefieren ahorrar dinero en un período de malas expectativas económicas. En nuestro país, por ejemplo, la velocidad del dinero se ha visto rápidamente reducida en cuestión de meses (el consumo ha caído a niveles muy reducidos, debido precisamente a la mala coyuntura económica).

Por lo tanto, la evidencia empírica nos demuestra que la opción A sí sería posible. Es decir, si se creara dinero nuevo no tendrían por qué aumentar los precios porque la ecuación podría quedar igualada a través del descenso de la velocidad del dinero (en nuestro ejemplo 10 x 1 = 1 x 10); el precio quedaría intacto a pesar del aumento de la masa monetaria).”

Evidentemente que la velocidad del dinero no es una constante. Pero igual que puede bajar puede subir.Si la velocidad del dinero ha bajado, o dicho de otra manera la gente ahorra más dinero, y si creamos más dinero, se lo damos a la gente y la gente se lo gasta y se lo gasta en las mismas cosas en que se lo gastaba la gente antes de que el ahorro aumentase entonces, y sólo entonces, se mantendrán los precios.

Y es que por mucho que agreguemos la producción en P en realidad la producción está dividida en distintos productos que fabrican diferentes empresas y que tienen diferentes mercados, y los consumidores tienen diferentes patrones de consumo.
Para que el sistema de crear dinero y dárselo a la gente funcionase bien habría que entregar a cada persona una cantidad de dinero igual a la que han aumentado su ahorro y que además la destinasen a consumir las mismas cosas que hubieran consumido si no hubieran ahorrado.

Así que no es tan fácil como imprimir dinero y dárselo a la gente.

Si el nuevo dinero se gasta en cosas diferentes en las que se gastaba entonces puede aparecer inflación en determinados bienes. Pero vamos a aceptar que el nuevo dinero no cambia la estructura de precios que existía antes y que efectivamente no hay inflación. Pero ¿Y si después la gente disminuye su ahorro? Pues entonces nos encontraríamos con que el dinero procedente de los ahorros de la gente, que ahora gastarían, provocaría inflación.

Dado que el objetivo de imprimir más dinero es aumentar el consumo y evitar la crisis, y que la gente ahorraba más dinero en previsión de la crisis (por lo menos eso asegura el sr. Garzón), lo que nos encontramos al final, cuando la gente se gaste el dinero que se ahorró, es que la inflación es inevitable.

 

Pasemos a la segunda aseveración del sr. Garzón:

“En segundo lugar, ¿las empresas producen todo lo que pueden y venden todo lo que han producido? Este supuesto es todavía más absurdo que el anterior. Basta echar un vistazo a cualquier economía para descubrir que no es así. La inmensa mayoría de empresas nunca producen todo lo que le permiten sus instalaciones, ni venden todo lo que han producido. Las economías capitalistas suelen tener un índice de utilización de su capacidad instalada situado entre el 60% y 90%. Esto quiere decir que las empresas podrían producir 100 pero lo hacen como mucho a 90 (la explicación se encuentra en que no tienen tantos clientes como para poner a pleno rendimiento todas sus máquinas y recursos, como queda reflejado en el informe del BCE sobre las pequeñas y medianas empresas donde se constata que el mayor problema de las empresas es la falta de clientes). Solamente en épocas de guerra, cuando las economías estuvieron prácticamente dirigidas por el Estado, este índice estuvo cercano a 100%. De hecho, en la actualidad este índice referido a la industria en la economía española ronda un reducido 67 %. Esto quiere decir que si a las empresas españolas llegaran más clientes no subirían los precios sino que producirían más productos para vender más y obtener más beneficios. Pudiendo hacer eso no tendría sentido que aumentaran el precio de sus productos porque podrían de esta forma empujar a sus clientes potenciales a comprar en alguna empresa competidora que tuviese los precios más bajos. Además, no poner en funcionamiento sus máquinas y recursos tiene un alto coste, por lo que sería más rentable ponerlos a producir. Es decir, que la opción C es perfectamente factible y de hecho es la más probable que se diese en el caso de un aumento de la masa monetaria. En otras palabras, si se creara dinero nuevo no tendrían por qué aumentar los precios porque la ecuación podría quedar igualada a través del aumento de la producción (en nuestro ejemplo 10 x 2 = 1 x 20; el precio quedaría intacto a pesar del aumento de la masa monetaria).”

En este caso el sr. Garzón se olvida que el dinero se creo para evitar los problemas que tenía el trueque pero no para sustituirlo. El problema del trueque era que yo podía tener pan y necesitar un bolígrafo y otra persona podría tener un a bolígrafo y necesitar aceite. Sin dinero el intercambio en esas condiciones sería imposible. Pero si se pudiera vender al pan a otra persona a cambio de dinero entonces con ese dinero se podría comprar el bolígrafo y el que tiene el bolígrafo con ese dinero podría comprar aceite a otra persona.Pero obsérvese que el dinero se intercambia porque previamente las personas tenían bienes que han intercambiado por dinero. Lo que pretende el sr. Garzón es que ese paso de tener  que intercambiar un bien por dinero se salte, y se pase a intercambiar papelitos de colores por bienes. ¿Qué ocurriría si se hace eso?
Pues bien, imprimimos los papelitos y se los damos a la gente. En una situación normal el tendero ha comprado la mercancía a la fábrica y espera en su tienda a que la gente venga a comprar. La empresa reparte el dinero que ha obtenido vendiendo la mercancía al tendero entre los trabajadores y los accionistas y estos con el dinero se van a la tienda.

El problema es que además de los trabajadores y los accionistas en la tienda se van a presentar las personas que han recibido los papelitos recién impresos y el tendero se va a encontrar con mucha más demanda de las mercancías que había comprado. Una vez que se produce ese desfase inevitablemente tenemos que los precios van a tener que subir a no ser que queramos que se produzca un desabastecimiento al haber más compradores que mercancía.

El sr Garzón nos dice que si las empresas tuvieran más clientes fabricarían más cosas. ¡Claro! El problema es… ¿Qué comprarían los trabajadores de las empresas cuando cobrasen los billetes recién impresos? ¡¡Porque los bienes que han fabricado se los han llevado los clientes a cambio de los papelitos!!

A no ser que vuelvan otra vez al trabajo y fabriquen más bienes pero el problema es que, si quisiesen cobrar ese trabajo extra, cuando fuesen a comprar con el dinero obtenido de los compradores con papelitos y con el dinero extra cobrado sólo se encontrarían con lo que han producido en el trabajo extra, no lo que han producido en el trabajo normal y en el trabajo extra. Al final hay dos opciones o los trabajadores trabajan más cobrando lo mismo (es decir el trabajo que han realizado para los compradores con papelitos no lo cobran) o los precios suben para que los trabajadores sólo puedan comprar los bienes que han producido en el trabajo extra.

Incluso la afirmación de que las empresas pueden producir mucho más de lo que producen no deja de ser una falacia. Las empresas no tienen contratados a trabajadores para que no hagan nada, a no ser que quieran quebrar en poco tiempo o sean televisiones públicas. Una cosa es la capacidad de producción de las máquinas y otra la capacidad de producción del personal de la fábrica y no siempre las empresas pueden conseguir el personal con la cualificación y el salario como para tener beneficio.

Claro que las empresas podrían producir más, sr. Garzón, pero podrían hacerlo con la condición de que hubiera clientes capaces de pagarles con dinero respaldado por otros productos. Conseguir clientes para los que trabajar gratis está al alcance de cualquiera, lo difícil es conseguir clientes que te paguen.

Si resumimos el pensamiento del sr. Garzón en su…

…si se creara dinero nuevo y se repartiera entre la gente,..
iría a las tiendas y comprarían lo que quisiesen pero por el mismo precio al que estaban los productos antes de que se hubiese creado el dinero,…

no se ve mucha diferencia con lo de asaltar Mercadonas y llevarse la mercancia por la cara.

El añadido de:

…porque los vendedores en vez de subir el precio lo que harían sería vender los productos del almacén y producir más para satisfacer la nueva demanda.

No solucionaría el problema de la escasez de productos porque lo que se está haciendo es disminuir el capital del vendedor (lo que tiene almacenado) para poder satisfacer la demanda creada con dinero de la nada. Y además los tenderos tienen en el almacén el mínimo de productos necesarios para satisfacer variaciones mínimas de la demanda porque al fin y al cabo lo que hay en el almacén es capital (es decir trabajo suyo) que no produce.

Lo de

…producir más para satisfacer la nueva demanda.

es de traca ¿producir gratis para satisfacer la demanda de los que no han producido nada más que billetes?

De verdad jamás entenderé esa obsesión de los socialistas con el dinero, si de verdad todo se arreglase imprimiendo dinero bastaría con poner en cada pueblo o ciudad una impresora de billetes y los productos ya los sacaríamos del almacén del tendero o de donde sea.

 

Entonces ¿No hay solución?

Puede que ustedes se pregunten que si no podemos relanzar la economía imprimiendo billetes, entonces ¿Qué hacemos?
El problema de España es que nos especializamos en hacer viviendas artificialmente hipercaras que además comprábamos (en parte) con créditos del extranjero. Ahora no hay demanda de esas viviendas y menos a esos precios y lo que hay que hacer es buscar nuevos productos y nuevos mercados.

Eso es fácil de decir pero no tan fácil de hacer. Desgraciadamente no se puede poner al millón de albañiles que se han quedado en paro a producir bienes de alta tecnología o diseño que puedan ser vendidos a un precio como para mantener los altos salarios que disfrutaban. A corto plazo sólo nos queda competir en precio, por lo menos en muchas cosas.

¿Que la gente no quiere cobrar menos sueldo o tener menos beneficios? Pues nada, seguimos endeudándonos y acabaremos teniendo menores salarios y menores beneficios porque se tendrán que pagar mayores impuestos para pagar los mayores intereses de una deuda cada vez mayor debido a los continuados déficits.

Por cierto ¿Se han dado cuenta que llevamos décadas de inflación y no tenemos pleno empleo?