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La yenka iraní

escrito por Manuel Fernández Ordoñez 5 marzo, 2013

iran-nuclearLa pasada semana tuvieron lugar las enésimas conversaciones entre Irán y las potencias occidentales en Almaty (Kazajistán). La enésima ronda de negociaciones y la enésima representación teatral de la que sale claramente reforzado el régimen de Teherán. El programa nuclear iraní se está convirtiendo en el baile de la yenka, que se prolonga ya durante más de diez años y en el que no se aprecia atisbo alguno de solución en el corto plazo.

Resulta difícil entender que en una mesa de negociación donde están sentados los Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania e Irán sean precisamente estos últimos los que parecen manejar las conversaciones a su antojo, marcando los tiempos y controlando la evolución de los acontecimientos de forma bochornosa para los analistas occidentales.

Si bien las sanciones establecidas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, junto a las sanciones unilaterales por parte de los Estados Unidos o la Unión Europea, están dando resultados en la desestabilización de la economía persa, no han conseguido retrasar ni un ápice la evolución del programa nuclear iraní. El régimen de Ahmadineyad no ha dado ni un paso atrás en sus pretensiones atómicas, ha ignorado todas las llamadas al orden de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y ha hecho caso omiso a todas las resoluciones del Consejo de Seguridad que exigían la congelación total de todas sus actividades de enriquecimiento.

Hace ya años se pidió a Irán que detuviera el enriquecimiento de uranio en su planta subterránea de Natanz. Irán ignoró totalmente los requerimientos internacionales. Posteriormente se descubrió una nueva planta de enriquecimiento secreta y oculta en túneles excavados bajo una montaña en Fordow, donde enriquecen uranio con un grado cercano al 20%. Se les pidió que clausuraran esta planta y, no solo no lo hicieron, sino que han aumentado drásticamente su capacidad de producción. Por si fuera poco, se sospecha que en el emplazamiento militar de Parchin realizaron pruebas con detonadores para cabezas nucleares. Dos años después, aún no han permitido a los inspectores internacionales visitar esas instalaciones.

Con todo este historial, tras la reunión de Almaty Irán sigue negándose a detener su programa de enriquecimiento y a mostrar a los inspectores de la AIEA el emplazamiento de Parchin. Sin embargo, en lugar de endurecer su postura, Occidente pone sobre la mesa un alivio en las sanciones económicas porque Irán ha convertido parte de su uranio al 20% en combustible para su reactor experimental. La lectura es decepcionante: como no se consigue nada de Irán, se le pide cada vez menos y se le hacen concesiones por cualquier mínimo gesto que hace meses sería totalmente insuficiente e inaceptable.

Es decir, siguen manejando la situación a su antojo. La inoperatividad de las negociaciones comienzan a poner nervioso a Israel mientras desde Teherán son escrupulosamente cuidadosos con no traspasar la línea roja que Tel-Aviv les ha marcado. El pasado miércoles, tras finalizar la cumbre kazaja, el gobierno iraní salió con un discurso triunfal pregonando la claudicación occidental a sus intereses. El rial subió un 3% y la maquinaria de propaganda de los ayatolás ha comenzado a trabajar. En junio hay elecciones en Irán, ¿quién está manejando los tiempos?

Artículo publicado originalmente en Libertad Digital

  • El caso, sr. Haddock, es que las circunstancias que motivaron el tratado no han cambiado. Son bastante más complejas, pero haciendo un grosero resumen: 1) Las armas nucleares siguen siendo muy peligrosas. 2) Los que ya las tienen, no van a renunciar a ellas (aunque ha habido tratados de desarme), pero no les hace gracia que cualquiera las posea. 3) la inmensa mayoría de los que no las tienen (incluyendo aquellos que podrían fabricarlas en pocos días, como Alemania, Japón…), en el fondo no las necesitan, son caras, peligrosas y un engorro. El único motivo para su posesión (estamos hablando de países de mentalidad occidental) sería la disuasión frente a terceros. 4) Por ello, las potencias nucleares se comprometen a proteger al resto a cambio de que éstos no se armen. Como verá, ninguna de estas circunstancias ha cambiado.

    Respecto del resto de sus dudas, hay que distinguir claramente el aspecto jurídico del político. Desde el punto de vista jurídico, lo que justifica que unos tengan armas atómicas y otros no, es que estos últimos han renunciado a ellas mediante una declaración expresa de voluntad, que es vinculante. Nada justifica el incumplimiento iraní del tratado de no proliferación, ni siquiera por una modificación de las circunstancias que no se ha producido.

    Desde el punto de vista político, los razonamientos de quien tiene o no derecho a qué, son baladíes. Que Irán tenga armas nucleares sólo beneficia a Irán y a los grupos terroristas que financia, y en cambio perjudica a absolutamente todos sus vecinos. No hay que extrañarse que todos pongan el grito en el cielo e intenten impedirlo con (casi) todos los medios a su alcance.

    Desde nuestra posición, hasta ahora, todos los que tenían armas nucleares seguían una doctrina muy similar: su utilidad está en su amenaza, no en su uso, puesto que su utilización conllevaría una represalia similar. En mayor o menor medida, ninguno de los países que las poseen desea que barran del mapa alguna de sus ciudades, por lo que son sólo un escudo frente a terceros, y esto era válido tanto para EEUU, Rusia, La India… e incluso hasta ahora, Corea del Norte (no se sabe si por convicción o por la presión china).

    El problema está en que entre en el juego un país que tenga una doctrina estratégica diferente, cun un discurso muy agresivo y que tenga la opción de ceder el uso de estas armas a organizaciones terroristas (ya lo hace con el resto de su armameto).

    En mi opinión, puedo arriesgarme a que Francia o la India tengan bombas atómicas, pero dormiré más seguro si Irán no las desarrolla.

  • Haddock

    Gracias por las aclaraciones. Lo voy comprendiendo un poco mejor, pero, aun así, voy a seguir ejerciendo de abogado del diablo. Los acuerdos internacionales están muy bien pero casi siempre se deben a unas circunstancias determinadas (guerra mundial, fría…) que en su momento les hacía necesarios. Si esas circunstancias cambian, esos tratados podrían y/o deberían modificarse.
    Veamos, sobre TNP, si las armas nucleares son peligrosas, lo lógico, para empezar, hubiera sido que los países que ya las tuviesen renunciasen a ellas: oiga, ¿Por qué puede Vd. conservar la bomba atómica y yo no?…Es que yo soy de los “buenos” y voy a hacer un buen uso de ella y además puedo defenderle a Vd. de los “malos”…
    ¿Por qué hemos de fiarnos de las supuestas buenas intenciones de los países que actualmente disponen de armamento nuclear? No estamos libres de que por cualquier motivo, algún descerebrado alcance el poder en uno de esos países y arme la de Dios.
    Pero, consideremos la situación desde otro punto de vista, al revés. Vivimos en un planeta en que los países ricos, poderosos e influyentes, a todos los niveles, son los musulmanes…Imaginaros un mundo en que Irán, por ejemplo, desempeña el mismo papel que EE.UU. actualmente en el concierto internacional, jalonado por Arabia saudí, Argelia o Afganistán…¿Cómo nos sentiríamos los países pertenecientes al mundo occidental?
    No muy tranquilos, supongo…¿No nos sentiríamos igualmente con el derecho a cuestionar tratados y acuerdos internacionales, incluso a no cumplirlos?

  • En derecho internacional, cuando un Estado se obliga, lo hace independientemente de su gobierno o su sistema. No se puede alegar que el tratado lo firmó el anterior y ahora no se está de acuerdo.

    Respecto de lo de denunciar el tratado (cambiar de postura, como dices) la cosa es algo más compleja. El derecho internacional no es como el interno de los Estados. En realidad es una amalgama de costumbres asentadas y de pactos entre partes. Algunos de esos tratados contienen previsiones sobre las circunstancias en las que se podrían denunciar, los procedimientos y sus consecuencias, pero por lo general no es así.

    En cualquier caso, un Estado siempre puede decidir incumplir aquello a lo que se ha obligado, pero tiene que atenerse a las consecuencias de su nueva decisión. Lo más normal es que el resto tome medidas, sanciones y desde luego, pierda bastante el respeto en cuanto a Estado en el que se puede confiar. Esto último es bastante más grave en la práctica de lo que los gobiernos suelen admitir ante sus ciudadanos.

    Sobre las causas del TNP, parecen obvias: el pánico de todos, incluyendo de los ya armados, a que un aumento de países con armas nucleares desestabilizase la partida de ajedrez mundial y abocara a todos a una guerra nuclear. De hecho, los Estados con armamento nuclear (de los dos bandos de la guerra fría, que en eso estaban de acuerdo), como garantía a los que no poseían esas armas, se comprometieron a protegerlos de ataques nucleares de terceros, garantizando una respuesta nuclear frente a agresiones con dichas armas.

    Como comprenderás, cuando un jefe de estado sale una vez al mes en su televisión asegurando que va a hacer desaparecer a Israel en medio de una nube radioactiva, y que incinerará a los malvados imperialistas occidentales, el hecho de que denuncie el tratado de no proliferación y pretenda hacerse con armas nucleares deja de ser una cuestión teórica de derecho internacional, y pasa a convertirse en una amenaza para todos, incluyéndonos a nosotros.

  • Para mi la cosa es tan sencilla como el que a los musulmanes NO se les debería dejar tener ni tirachinas.

  • Haddock

    Gracias por la aclaración, Manuel. Ya lo entiendo mucho mejor, aunque me siguen quedando dudas, como ¿qué objetivo final tenía el TNP? ¿Qué países importantes no lo firmaron y ahora disponen de armas nucleares? Y, sobre el caso particular de Irán, ¿no puede un país cambiar de postura si, años después, también cambian sus gobernantes y, consecuentemente, sus puntos de vista políticos?
    Si voluntariamente aceptaron ¿por qué no podrían voluntariamente salirse?

  • Estimado Haddock,

    La legislación es, en realidad muy sencilla. Existe el Tratado de No Proliferación Nuclear que se abrió a la firma de los países en 1968. La separación fue muy clara entonces, los países que el 1 de Julio de 1968 YA tuvieran armas nucleares tenían derecho a tenerlas. Aquellos otros países que no las tuvieran Y FIRMARAN el tratado, renunciaban a su derecho a desarrollar armas nucleares.

    Irán renunció a su derecho a desarrollar armas nucleares al firmar el TNP en 1968. Fue, de hecho, uno de los primeros países en firmar en la época del Sha.

    La firma y ratificación del TNP (cosa que hizo en 1974) no solo implica la renuncia a desarrollar armamento nuclear, sino la obligación de declarar a la IAEA todas las instalaciones nucleares que tengas en el país y la obligación de someterte a las salvaguardias y las inspecciones que la IAEA quiera hacer. Irán no cumple ninguno de estos requisitos y lleva violando el TNP de forma sistemática en los últimos 30 años. De ahí las sanciones de la ONU.

    Saludos.

  • Haddock

    Nunca entendí muy bien la razón por la que algunos países sí pueden disponer de armas nucleares y otros no. Me gustaría que alguien me explicara la reglamentación internacional al respecto y así poder comprender por qué a Irán no se le permite tener su programa nuclear. Con esto no estoy diciendo que esté o no de acuerdo con el articulo de M.F.O. sino, simplemente, que no lo entiendo.

  • Juano

    No entiendo muy bien qué pinta este artículo aquí… En un sitio donde creo que estamos de acuerdo en que la ONU no debería existir y que nadie debe inmiscuirse en asuntos ajenos que no le conciernen sólo cabe defender que dejen en paz a cualquier país siempre que no agreda a otro. ¿O ahora vamos a buscar también aquí argumentos para las guerras preventivas?…