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Tiran más dos tetas que dos carretas.

escrito por Arturo Taibo 8 enero, 2013

 

ALICIA

Quién lo diría en estos tiempos en los que un desnudo ya no sorprende a nadie y en el que el porno está al alcance de cualquiera, pero una página con escotes femeninos está causando furor.

A través del periódico de mi pueblo he llegado a “Los escotes de Alicia”. Con ese explícito título la srta. Alicia Young ofrece fotos de su busto y comentarios “naif”.

Sin embargo en dos meses ha tenido más de dos millones y medio de visitas y tiene 30.000 seguidores. Y sí tengo envidia, de las visitas y los seguidores (no de lo demás).

Si haces caso a lo que dice la gente en público o a los medios de comunicación las preocupaciones más importantes  son la crisis, el desempleo, la deuda… pero la realidad es que los temas económicos en general no suscitan un interés profundo.

Sí, todo el mundo desearía ganar más dinero, que no hubiera desempleo, que no se tuviesen que aplicar recortes del gasto público pero todos esos deseos no se traducen en una búsqueda de soluciones reales más allá de echarle la culpa a los ricos. Porque al final todo lo que llega a la gente y toda la explicación que ha interiorizado la mayoría es simplemente que unos banqueros y unos políticos muy malos se han llevado el dinero.

Si se observa las noticias con mayor audiencia de los periódicos digitales siempre están relacionadas con deportes (el fúrbo) o con cotilleos. Las redes sociales están llenas de mensajes simplistas y triviales.

El éxito de nuestra amiga Alicia Young revela el perfil de mucha gente que anda por la red (bueno yo también he picado). Los 400 mensajes diarios de sus admiradores deja claro que lo que quieren es alegrarse el día y contarse sus pequeñas historias. No digo que la red no deba usarse para eso, ni que intentar romperse un poco la cabeza buscando las causas y posibles soluciones de la crisis no sea un poco coñazo pero los posibles beneficios económicos de la salida de la crisis creo que compensarían de sobra el esfuerzo.

El problema es que la gente cuando hablas de economía siempre piensa:

 

¿En qué me va a beneficiar directamente esto a mí?

Y desde esa idea todo lo que sea teorizar y hacer planteamientos a largo plazo no interesa. La gente quiere oír unos culpables claros , unas explicaciones muy simples y unas soluciones que les beneficien a ellos rápidamente. ¿Cómo competir con la demagogia socialista en esas condiciones? Nadie dijo nunca que esto fuera fácil.

Incluso aunque convenzas a la gente de la bondad de tus ideas queda la cuestión de cómo llevarlas a la práctica. Las ideas sin una manera de llevarlas a cabo son eso, ideas, utopías quizá.

Nadie dijo nunca que esto fuera fácil.