La hucha vacía de las pensiones públicas

La reciente no subida de las pensiones pone de nuevo en duda el actual sistema de pensiones públicas. Incluso ya parece que hay una mayoría de gente que piensa que el sistema no es viable.

Los liberales siempre hemos defendido un sistema de capitalización frente al  sistema socialista de reparto o de “solidaridad intergeneracional”. Las razones para estar a favor de un sistema de capitalización son las siguientes:

1.- Un sistema de capitalización genera capital, como su propio nombre indica, y el capital genera riqueza, empleos, beneficios. Al fin y al cabo lo que la gente necesita cuando se jubila es riqueza para vivir sus últimos años sin problemas.

2.- Un sistema de capitalización convierte al futuro pensionista en ahorrador y un ahorrador que elige sus inversiones, en definitiva en un capitalista. El sistema de capitalización de pensiones transforma la sociedad en una sociedad de ahorradores , en una sociedad de capitalistas.

 

Las principales objeciones de los socialistas al sistema de capitalización son:

1.- Son un negocio para los bancos.

Eso depende de si el ahorrador quiere confiar en el banco para que gestione su dinero. Pero cualquiera puede hacer inversiones por su cuenta comprando acciones, bonos o deuda pública.

2.- La gente no sabe gestionar sus ahorros y los engañarán.

Este es el clásico argumento de “tú no sabes lo que te conviene, nosotros sí”. Los defensores del sistema público de pensiones podrían crear su propio sistema de pensiones y ofrecerlo a la gente pero prefieren obligar a la gente a participar en el sistema de pensiones de “solidaridad intergeneracional”.

El sistema de “solidaridad intergeneracional” es muy atractivo para la gente por la garantía del Estado y porque económicamente es un chollo, por lo menos en apariencia.

Los sistemas públicos de pensiones nacieron en todas partes del mundo cuando se daban dos circunstancias que ahora no se dan:

a) La relación entre el número de jubilados y el número de trabajadores era muy favorable para los jubilados (muchos trabajadores para pagar la pensión de cada jubilado).

b) El importe de las pensiones era bajo respecto a los salarios, con lo que el efecto del anterior punto se acentuaba: no eran necesarias las cotizaciones de muchos salarios para pagar cada pensión.

Las dos condiciones antes citadas ya no se dan, y en un futuro, y dada la natalidad de España y en general de los países occidentales, no se va a volver a dar. Antes al contrario, cada vez va a haber mayor número de jubilados con respecto a los trabajadores.

Tasa de dependencia: % de mayores de 65 años sobre personas en edad de trabajar. El aumento será dramático a partir de la próxima década.

Además el sistema de pensiones público se lastró y se lastra con las prejubilaciones que hicieron y hacen que la edad de jubilación no fuese nunca el real sino mucho menor, muchísimo menor para los trabajadores de las empresas públicas.

En realidad acabar con los problemas financieros del actual sistema público de pensiones es muy sencillo: aumentar el periodo de cálculo de las pensiones, disminuir el porcentaje del salario sobre el que se calcula la pensión, aplazar la edad de jubilación y congelar las actuales pensiones en tanto en cuanto no se vuelva al equilibrio de las cuentas de la seguridad social.

Pero tomar esas medidas supondría reconocer que el sistema público ha sido una estafa desde el principio y que está en quiebra.
Volviendo al punto anterior: la gente ha confiado en el Estado y el Estado les ha estafado. Acusar a los bancos de que engañarán a la gente es bastante irónico. En cualquier caso lo que debería la gente es aprender un poco de economía financiera, pero eso no está en el programa político de casi nadie.

Es evidente que puede haber gente que se arruine si no gestiona bien su capital y que por tanto vamos a tener ancianos arruinados… pero para ayudar a esas personas debería de estar la caridad pública o  privada.

El actual sistema lo que nos conduce es a que todos dependeremos de la (escasa) caridad pública.

 

.

CAMBIO HACIA UN SISTEMA DE CAPITALIZACIÓN.

Aunque es evidente que un sistema de pensiones de capitalización sería mucho mejor que el actual hay que tener en cuenta que no nos podemos deshacer del sistema público de pensiones de un día para otro.

No es política ni legalmente viable suspender las pensiones generadas por el Estado durante los últimos 50 o 60 años. Cualquier cambio a un sistema de capitalización tiene que tener en cuenta que la deuda del actual sistema es de varios billones de euros (entre 4 y 7 billones ), eso quiere decir que durante muchas décadas tendrán que convivir ambos sistemas (probablemente hasta fin de siglo). También supone que los trabajadores actuales tendrán que ahorrar más durante su vida laboral y eso es bueno o malo según se vea, porque sin ahorro no se podrá producir nunca la inversión que necesita España si queremos que el paro disminuya.

Ver AQUÍ informe completo de la Comisión Europea.

En realidad todo se relaciona: sin ahorro, inversión y creación de empleo el sistema es inviable y sin sistema de capitalización es muy difícil que se genere el ahorro que España necesita. O en palabras de Juan Ramón Rallo:

“la reforma del sistema de pensiones es inaplazable, en una dirección o en otra: o privatizamos hoy asumiendo a corto plazo un mayor gasto (en pensiones) para a cambio conseguir pensiones futuras más cuantiosas y asequibles o no privatizamos y vamos desmantelando poco a poco las ya de por sí exiguas pensiones públicas con tal de sobrevivir a nuestro Himalaya de deuda implícita”.

En cualquier caso a la gente que está actualmente en el sistema público (tanto trabajadores como pensionsitas) le va a tocar pagar la deuda contraída por el Estado en estos últimos 60 años (y especialmente en los últimos 30 años).

Nunca se hizo caso a los que denunciamos que el sistema de pensiones público era inviable y por tanto era una estafa. El argumento que se daba era que en un futuro se producirían unos irreales aumentos de la productividad y una masiva incorporación de inmigrantes al mercado laboral español de tal manera que las aportaciones a la Seguridad Social se incrementarían sustancialmente.

Los que decíamos que con el gasto público y con la intervención del mercado laboral era imposible que se diese la inversión necesaria para mejorar la productividad y disminuir el paro fuimos despreciados. Los que decíamos que era imposible encontrar a esos millones de inmigrantes bien cualificados dispuestos a trabajar toda una vida para que los españolitos tuviéramos nuestro sistema de pensiones de “solidaridad intergeneracional” fuimos ignorados.

Ahora sólo les queda echar la culpa a los bancos.

Valore este artículo

Arturo Taibo

Economista. Liberal. Cansado de ver como se engaña a la gente y como se desperdician las posibilidades de desarrollo económico. Intentando que la gente aprenda un poco de Economía.

Latest posts by Arturo Taibo (see all)

11 Comentarios

  • Creo que puede ser todo más simple. Para empezar el concepto de jubilación forzosa debe desaparecer, el estado no pinta nada programando mi vida, laboral, personal, etc. Y para continuar debe desaparecer por tanto la obligación de un plan de pensiones, allá cada cual con sus cosas.
    De esta manera los individuos quedarían con mucho más dinero disponible fruto de su trabajo para decidir cómo invertirlo. Y en cuanto a la deuda pendiente, una forma de disminuirla podría ser mediante una exención fiscal de esa parte que todos tendremos que pagar para saldarla: las familias que se hagan cargo de la jubilación de sus mayores podrían desgravar esa cuota. Con lo que se ahorraría en trámites y controles el rendimiento sería mayor y el pago más rápido…

    Obviamente todo esto es anatema para los socialdemócratas y políticos de toda ralea, pero puestos a poner soluciones, simplifiquemos.

    • Juano, estamos hablando de billones de euros, billones de los de 12 ceros detrás de un uno. ¿Y los que no han tenido hijos?
      Es increíble que nadie sea consciente del problema en España, si se monta la que se monta por unos ajustes cosméticos no quiero ni pensar lo que sucederá en unos años.

  • 2 preguntas sobre este tema.
    1ª ¿a donde fué a parar el dinero de la 1ª generación que cotizó en el actual sistema? Me refiero con ello a que esos primeros trabajadores y empresas que cotizaron (y por tanto entregaron su dinerito al Estado (franquista ya que la S.S. actual se instauró en el franquismo) no tenían pensionistas a sus espaldas, por ser los primeros que entraron en la cadena. Por lo tanto ¿donde fue a parar su dinero?.
    2ª ¿Como se podría pasar del sistema actual de reparto al de capitalización y cuanto tiempo sería necesario para ello?

    • 1.-Inicialmente la Seguridad Social no sólo se encargaba de las pensiones sino también de la sanidad. La Seguridad Social dejó de hacerse cargo de la sanidad en los años 80 en lo que fue la primera quiebra de la Seguridad Social.

      Los salarios y las cotizaciones en aquella época eran muy bajos y con dar para pagar la sanidad y las primeras pensiones ya era mucho.

      2.- Realizar el cambio llevaría décadas, en mi opinión hasta fin de este siglo. Cambiar de sistema sólo es posible si previamente se crean millones de puestos de trabajo, si no es imposible pagar billones de euros de deudas y al mismo tiempo ahorrar cientos de miles de millones de euros. No hay milagros.

      • 1º Si te he entendido bien entonces el dinero aportado por la 1ª generación de cotizantes a la S.S. se utilizó integramente en proporcionar sanidad a esos cotizantes. Con el dinero de la 2ª generación se utilizó en proporcionar sanidad a esa 2ª generación y pagar las pensiones de la 1ª. Y así sucesivamente hasta los años 80 en que la S.S. dejó de hacerse cargo de la sanidad y ya solo se dedicó a pagar pensiones.

        ¿En ese momento se rebajaron las cotizaciones a la S.S., puesto que la sanidad quedó fuera de las prestaciones de la S.S.?

        2º O sea que somos rehenes de un sistema que va a colapsar.

      • 1º No, las cotizaciones no se rebajaron.

        Hay que tener en cuenta que el número de personas trabajando era en los años 80 la misma que en los 70, mientras que en los 80 el número de jubilados aumentó de una forma brutal puesto que además de empezar a llegar a los 65 años los primeros trabajadores de los años 50, se prejubilaron miles de trabajadores de las industrias del INI y el gobierno socialista de Felipe González concedió cientos de miles de pensiones no contributivas.

        2.- Rehenes sí somos. Que el sistema colapse depende de la gente: si pretenden que las cosas no cambien el colapso es inevitable. Es más si las cosas no empiezan a cambiar esta década luego me temo que será tarde.

        Saludos.

      • 1º O sea que el demócrata ejemplar FG se aseguró 20 años en el poder con la sencilla maniobra de comprar el voto de cientos de miles de pesionistas que no habían contribuído al sistema. Para ello cogió el dinero que anteriormente la S.S. utilizaba para pagar la sanidad de los afiliados y lo dedicó a pagar esas pensiones no contributivas. ¿Como se pagó la sanidad a partir de ese momento? ¿Con más impuestos?.

      • La Seguridad Social no se creó exactamente de la nada, sino que existían anteriormente Mutualidades Laborales y Cajas de Previsión que fueron integradas en el sistema, aunque creo que no todas.

        La Ley de Bases es de 1963, pero el texto articulado es de 1966, y la SS no empezó a funcionar de verdad hasta el 1 de enero de 1967, e incluso algunos desarrollos reglamentarios fueron posteriores a esa fecha.

        Aquella Ley de Bases no reconocía solamente la pensión de jubilación, sino también la incapacidad laboral transitoria y la de invalidez.

        No obstante, sí es cierto que durante bastante tiempo, muchos cotizaron para el beneficio de unos pocos.

  • Interesante artículo, pero no hay que olvidar que

    1. Los fondos de pensiones privados por el momento al menos, NO están mejor. La mayoría son poco fiables. Cuando no directamente anti éticos. OJO: no los meto a todos en un mismo saco, pero hay que reconocer que muchos son muy malos.

    2. Se podría intentar un sistema estilo Chile donde se invierte el capital de las pensiones en vez de tenerlo inmovilizado para lograr así mayor rentabilidad. El problema es que eso exige muchísima organización para que no se preste a estafas

    Aquí sí los meto a todos en un mismo saco: pero es que los políticos españoles como bien se ha dicho antes han conseguido que ya nadie dude de que “este es un país de chorizos” y me da grima que mis ahorros estén en manos de tan eficaces “gerentes” que casi seguramente les darán mi dinero a sus amiguetes y no a los empresarios realmente capacitados y realmente rentables, sino a los que mejores “favores” les hayan hecho en el pasado: y allí veo un peligro potencial muy grande. Porque aquí los contratos los recibe el que ha hecho “favores” al político de turno y no el más capacitado.

    Por lo tanto la pregunta es millonaria es: ¿Cómo conjurar los peligros de 1 y 2 ?

  • Cuando me jubilé, nueve años ha, se me redujeron mis emolumentos a bastante menos de la cuarta parte que percibía en activo. Si contribuí durante más de cuarenta años no entiendo tanto desfase.
    Cierto que tengo la pensión máxima que autorizan los presupuestos generales del Estado; pero cierto también que me hice un par de seguros de pensiones que afortunadamente me salieron rentables, aunque es seguro que tramitándolos yo hubiese conseguido uno mayor; no sé con cuánto contribuí pero estoy seguro que de gestionarmelos yo me hubiese sucedido lo mismo que con los privados.
    Siendo así, me pregunto porque se nos tiene que estigmatizar a todos los jubilados; los hay -como alguien ha recordado- que no contribuyeron en toda su vida. También hay multitud de jubilados cincuentones que han percibidos sueldos completos hasta su jubilación con prima.
    Si se quiere ser justos, habría que incrementar las pensiones en función del total de las aportaciones individualizadas y actualizadas en euros (pesetas) constantes.
    Seguro que con la alegría que se han concedido prestaciones por jubilación sin contraprestación, el resultado de esa fórmula sería menor peso de las prestaciones y más equitativo.
    Entre tanto podría iniciarse el sistema de capitalización; no sé si es cierto, pero me parece recordar que en Australia el Estado propicia un mínimo de supervivencia, el resto depende de la voluntad de cada quien.
    Me parece un excelente sistema -sea veraz o no lo dicho- y que justifica al Estado protector y la responsabilidad de cada cual.