La libertad, la responsabilidad, la caridad

Ayer comentaba en Twitter el magnífico artículo del Profesor Rodriguez Braun titulado “El odio a la caridad” del que destaco su frase final:

…Y atacan la caridad con argumentos sectarios y falaces: “La caridad no crea riqueza, solo pone parches a la pobreza. Poner parches a la pobreza con dinero de quienes la causan es totalmente inadmisible”. Jamás aplican este argumento allí donde es válido: en el intervencionismo político y legislativo. Odian la caridad porque odian la libertad.

y que generó una interesante discusión tuitera. Ayer no pude aportar mis ideas, así que lo hago hoy.

Quien renuncia al ejercicio de su responsabilidad pierde buena parte de su libertad. Unos lo hacen por miedo a no saber administrar su libertad, porque a pesar de ser conscientes de la pérdida de parte de sus libertades se sienten cómodos bajo la marca “estado social de bienestar”. No se dan cuenta del veneno escondido en las entrañas del caramelo estatal porque antes de percatarse de lo que supone la pérdida de libertades individuales su voluntad de ser libres ya estaba atrofiada. Para otros en cambio, esa voluntad está viva, yo diría que es exuberante y nos obliga a rebelarnos contra la marca estado social, nos impide aceptar callados cualquier recorte en nuestra libertad. Al final, pero, terminamos perdiendo esas parcelas de libertad en contra de nuestra voluntad, abducidos por ley en la sopa colectiva. El mayor peligro para la libertad viene precisamente de aquél a quien se ha encomendado su protección: el estado. Ello nos debe llevar a la cuestión de cómo defendernos de los recortes en nuestra libertad que ilegítimamente nos impone el estado. ¿Nos encontramos acaso ante la paradoja de necesitar el estado para defendernos del estado? Evidentemente, cualquier postura alejada de la revolución, el aislamiento, la insumisión o el enfrentamiento abierto supone aceptar la paradoja.

El “estado social de bienestar” institucionaliza, da carta de existencia a la imagen del hombre incapaz de resolver por sí mismo las dificultades que plantea la vida cotidiana, incapaz de actuar desde su propia responsabilidad asumida. Es por ello que el estado se ocupa fundamentalmente de proteger a los ciudadanos incapaces de las desgracias cotidianas mediante un sistema de seguridades público, regulado y obligatorio.

Las políticas de redistribución obligatoria de las rentas sólo generan una disminución en la riqueza general del país. Todo aquel que crea que lo justo es quitar a los ricos para dárselo a los pobres vive en el error. Según la Agencia Tributaria , en 2010 había en España 5.189 personas con ingresos medios superiores a 601.000 €. Supongamos que todos ellos ganasen un millón de euros. Eso supondría 5.189 millones de euros en total! Parece una cifra escandalosamente alta, pero si la repartimos ente todos los españoles apenas supone 123,5 € al año para cada uno de nosotros. Nadie dedicaría esos ciento y pico euros a la reinversión, o a la creación de riqueza, o de puestos de trabajo. Imaginemos que ese dinero se usa sólo para aquellas personas en riesgo de pobreza en España. Según el diario Público  estamos hablando de 11,5 millones de españoles. En este caso les tocarían unos 451,2 € al año! Es decir, ¿el alquiler de un mes? ¿La comida de dos meses?

¿Cuánto deberíamos darle al que realmente no quiere trabajar? ¿Y al que sí quiere? ¿Qué criterio debemos seguir para decidir quién es un parásito y quién no lo es? Efectivamente, no es posible responder a esas preguntas. Por ello el estado otorga ayudas arbitrarias basándose en criterios arbitrarios. Hoy les doy a estos, mañana a los otros. Gano clientes aquí, mañana allí. Hoy cambio esta ley, mañana la otra. No, no somos iguales ante la ley, somos iguales porque lo dice …. ¿quién?

No se engañen, el estado no se gasta su dinero de usted repartiéndolo a los pobres. El estado se gasta su dinero de usted en él mismo:

El principal catalizador del gasto público es el gasto en personal.

El aumento que esta partida ha experimentado en los últimos cuatro años, así como la importancia que tiene dentro de los presupuestos en algunas comunidades autónomas alcanzando a representar casi el 40% del gasto público, la sitúan como uno de los factores determinantes del explosivo crecimiento. En algunas regiones, este gasto se ha multiplicado por dos y hasta por tres su valor.

Por término medio,  en España, el número de asalariados en el sector público creció en los 4 años comprendidos entre 2005 y 2009, un 6,2% mientras que en el total de la economía (incluyendo al sector público), este crecimiento fue de 1,9%. En el sector privado, el aumento fue inferior al 1%, específi camente del 0,9%.

Efectivamente, a eso es a lo que llaman “estado social de bienestar”. El de su propio bienestar, diría yo.

La libertad es un ejercicio de reponsabilidad. Y la generosidad, la caridad voluntaria, infinitamente más efectiva. En 2011 una organización como Cáritas invirtió 250.697.475 €, de los cuales un 66,3 % procedían de DONACIONES VOLUNTARIAS PRIVADAS. Con ese dinero Cáritas prestó asistencia el pasado año a 1.800.000 personas en España, 200.000 más que en 2010, y a más de cuatro millones y medio en terceros países a través de los proyectos de cooperación. Gastos de personal, mantenimiento de la organización y administracion? El 6,29% !!

El estatismo colectivista es un programa de enajenación, de embargo, de eliminación de la propiedad. Por ello es un sistema de represión de las libertades. Se disfraza de ecologismo, de seguridad social, de justicia impositiva, de pensiones y seguro de paro. Muchos no reconocen tras esas vestiduras la verdadera amenaza que supone entregarnos a lo fácil: nos convertimos en incapaces para solventar lo difícil, pasamos a depender del estado y pagamos la “protección estatal” con nuestra libertad. Si hubiese dicho lo mismo de la mafia nadie pondría peros. Pero amigos, levantar la voz contra el estado es levantarla contra todo aquel -y son muchos- que ha dejado atrofiar su voluntad de ser libres por dos migajas de seguridad.

¿La solución? Educar en la libertad y la responsabilidad individual!

El individuo libre no debe ser socializado, pues ya lo es. El individuo libre intercomunica (muestra un comportamiento social) con las otras personas sin perder de vista el contexto en el que se produce tal comunicación. Para ello no es necesaria más instancia que los mismos individuos. No es necesaria una orientación desde afuera para poder actuar de forma conjunta. El secreto es muy sencillo: “El Libre no exige de sus conciudadanos coincidencia en los fines, pero la sabe cierta, pues nos es común a todos los humanos” (Die Philosophie der FreiheitSteiner, Rudolf. Berlín 1891). Ser Libre es la forma más natural de ser Humano. La propiedad de ser libre no radica en el pasado del hombre (herencia o socialización), sino en su futuro; es la meta de nuestro desarrollo. De nada servirían los contratos, las normas, las reglas y las leyes si los humanos que se someten a ellas no dispusiesen ya de una predisposición natural por la acción conjunta, social. Si ello es así: ¿por qué no es posible la formación de una sociedad que no necesite reglas de fuera? Los principios del individualismo ético describen las condiciones en las cuales ello sería posible. No se trata de reclamar la eliminación repentina de todas las reglas y leyes. Se trata de educar a nuestros hijos en la necesidad de llevar adelante sus vidas como libres mediante:

- una relación autónoma con las otras personas

- una relación autónoma con la realidad

- una relación autónoma con el mundo de las ideas

- una relación autónoma con uno mismo

El individualismo, el reconocimiento de lo diferente terminará por imponerse a largo plazo, puesto que es el principio econonómico más provechoso. Serán las necesidades económicas las que fomenten la libertad individual más que todos los intelectuales juntos. La evolución favorece a los mejores proveedores, a quienes mejor se adaptan; por lo que no quedará ninguna alternativa a la libertad personal. Este desarrollo sólo se ve frenado por el temor de los particulares a asumir la responsabilidad plena de sus decisiones. Deben reconocer que también para el más débil, para el menos seguro de sí mismo, la libertad supone una mejora esencial de sus posibilidades. Precisamente para los más débiles es fundamental apoyar la libertad individual, pues es la única que les permitirá vivir según sus propias circunstancias.
La paradoja es que quienes más critican los principios de la libertad individual, puesto que tienen miedo a la propia responsabilidad, son quienes más provecho obtendrán de una revolución liberal. Los individuos fuertes impusieron siempre su voluntad, utilizando para ello las armas y argumentos que en sus manos ponen el Estado y las leyes. Los débiles serán quienes realmente se beneficien de la máxima respeta al otro y su propiedad. El hombre libre se protege a sí mismo y su propiedad en la misma medida en que respeta al otro y su propiedad, no limitándola ni destruyéndola.

PS: dos tuits con cifras para enmarcar

Lo dicho, su propio beneficio.

Luis I. Gómez

Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. Ser uno mismo capaz de identificar y reconocer los propios errores. Darse cuenta que mantenerse en estado contínuo de aprendizaje es un paso esencial para garantizar la propia libertad. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.

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7 Comentarios

  • No es tan sencillo Luis. No estoy en absoluto de acuerdo con que:

    “El individualismo, el reconocimiento de lo diferente terminará por imponerse a largo plazo, puesto que es el principio económico más provechoso. Serán las necesidades económicas las que fomenten la libertad individual más que todos los intelectuales juntos.”

    Para que pueda imponerse el sistema de libertad individual frente a uno de imposiciones es necesario que se establezcan comparaciones.

    Si la gente no puede elegir entre una sanidad pública y una privada nunca se podrá imponer la privada. Si la gente le dan a elegir entre una sanidad pública “gratuita” y una privada de pago la elección siempre va a ser la pública.

    Las protestas y manifestaciones en Madrid contra hospitales con gestión privada pero de titularidad pública revelan el miedo que tienen los defensores de lo público a que la gente pueda hacer comparaciones. Pero para que la lógica se imponga sería necesario que se generalizasen los cheques sanitarios.

    La mejor prueba la tenemos en las únicas personas que en España pueden elegir entre público y privado sin sobrecoste: el 80 % de los funcionarios eligen sanidad privada.

    Saludos.

    • Saludos Mill!
      Bueno, ocurre que soy pesimista en mi optimismo. Me explico. Considero que poco a poco avanzamos hacia una situación absolutamente insostenible. El grado de colectivismo aumentará, no me cabe duda, Y es por eso que el sistema se convertirá (lo es ya, no nos engañemos) en impagable – insostenible, vamos. La consecuencia será la desaparición de las estructuras sociales/estatales/económicas tal y como las conocemos hoy. Surgirán nuevas propuestas y una de ellas será la de la libre cooperación. Hemos probado ya todos los modelos colectivistas de represión, la evolución por ese lado no supondrá nunca mejora. Sin duda repetiremos los experimentos totalitarios, todos, y los haremos más graves, más liberticidas y más criminales. y justamente por eso estoy seguro de que aparecerá un sistema de interrelación social basado en la responsabilidad individual y la libertad.
      Mañana? No, nosotros no lo veremos.

    • Mill, ayer estuve discutiendo el tema con una médico que trabaja en el sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid, que se apuntó a la huelga y a las manifestaciones contra las reformas emprendidas por el gobierno regional. Le expuse mi postura, y ella me expuso la suya. Yo le hablé como usuario, y ella me habló como empleada. Su principal argumento era que la atención al paciente iba a empeorar porque, al estar el servicio regido por criterios de eficiencia empresarial y ahorro de costes, los pacientes que requiriesen un tratamiento caro serían “derivados hacia la sanidad pública”, y al escuchar ese argumento comprendí que se hacía un lío. Para empezar, no distinguía entre servico público gestionado por empresas privadas y servicio privado. En segundo lugar, tampoco entendía el sistema de incentivos que funciona en el sector privado en un entorno de competencia, por el cual, si la atención no es satisfactoria, y quien presta el servicio deja de ser competitivo y es sustituido por otros proveedores más eficientes. Intentaba hacerme ver que, mientras que en el servicio público la atención al paciente se rige por criterios médicos, en un servicio proporcionado por agentes privados los criterios clínicos son secundarios con relación a los criterios empresariales. Yo estuve por replicarle que, si de verdad les preocuparan tanto los pacientes, preferirían atenderles en lugar de ir a la huelga en defensa de su statu quo, pero no lo hice por cortesía (yo tenía una cita programada para ayer y al llegar me dijeron que el especialista que me atiende estaba en huelga y que no podrían atenderme hasta el año que viene). Lo que sí le dije es que estaría bien que los usuarios tuviéramos ocasión de comparar y comprobar por nosotros mismos si lo que dicen para asustarnos es cierto o no. Mencionó numerosas veces el tema de las reducciones de sueldo que se le habían aplicado, asunto que parecía preocuparle mucho, como es natural y comprensible, pero la impresión que obtuve fue la de una persona preocupada más por sus condiciones laborales que por la atención a los pacientes.

      Olvidé mencionar el hecho que apuntas al final de tu comentario, y que habla por sí solo.

      Me gustaría que alguno de los colaboradores habituales de este blog se animara a escribir una entrada sobre este tema, con datos y hechos. Por ejemplo, sé que estas reformas se inspiran en parte en las que ya se han llevado a cabo en Suecia y otros países europeos. ¿Qué evaluación se puede hacer sobre los resultados en los países que nos han precedido en estas reformas?

  • Leo casi diariamente los artículos de este foro, nunca he
    visto artículos opinando sobre la responsabilidad y culpa de los notarios en el
    tema de las hipotecas, mi experiencia de dichos profesionales es muy mala, no
    me han informado como comprador siendo yo su cliente, el que le pago la
    escritura de compra y subrogación de hipoteca.

    Perdón por el cambio de tema pero quiero añadir un tema de
    debate que no he visto por ningún lado.

    Seguiré sus comentarios como hasta el momento los considero muy buenos
    y comparto la mayoría.

    • Saludos leonrampante,

      bueno, si el notario en España tiene las mismas funciones que en Alemania, te puedo decir que se limita a dar fe de que los firmantes de un contrato lo hacen ateniéndose a la ley vigente y las condiciones que esta impone. El contrato es con el banco, no con el notario, que se limita a declarar que han comparecido las partes, se han identificado, han ENTENDIDO lo firmado y han firmado acorde a Ley vigente. No veo el tema.

      • El vendedor es un
        promotor, profesional, asesorado por abogados, el prestamista una entidad
        financiera es profesional, el comprador, que es quien paga al notario y no lo
        suele elegir, vas al que dice el promotor, no suele tener ni conocimientos ni
        experiencias, el notario debería explicar claramente, 1º que la plusvalía es
        por cuenta del vendedor salvo pacto en contrario, 2º si quien vende es un
        promotor no puede haber pacto es obligatorio lo pague el promotor, el notario
        te engaña y pone la plusvalía al comprador en la escritura, 3º la información de
        la hipoteca que te dan mejor no comentar, nada, 4º .que las partes tienen
        capacidad para firmar y que conocen lo que firman muy parecido al resto.

        Mie experiencia en tres transacciones.

        Saludos y gracias por los artículos

      • 1) Es lógico que la plusvalía la pague el vendedor, porque es quien cobra. En ese punto, la ley coincide con el sentido común.

        2) No lo entiendo. ¿Te informaron previamente de que tú corrías con la plusvalía? Si es así, ¿por qué protestas? Y si no es así, ¿no estaba en el contrato que firmaste? ¿No leíste el contrato antes de firmarlo? ¿Te dio vergüenza protestar?
        3) Si crees que te falta información, pídela. Recuerda que tienes la potestad de comprar o no comprar.

        4) Si crees que no tienes capacidad para firmar, ¿por qué firmaste? El notario leerá la escritura y te preguntará si lo has entendido. Si no lo has entendido, dílo y no se firma.
        Comprendo que una hipoteca representa mucho dinero, pero precisamente por eso no me explico cómo la gente confía tanto en el promotor o en el banquero, personas a las que tal vez nunca ha visto y tal vez nunca vuelva a ver, en vez de pedir ayuda a un conocido o informarse ellos mismos. Tengo la impresión de que hemos perdido mucho respecto a nuestros padres y abuelos, que somos muy ingenuos, tal vez porque creemos que si algo pasa que nos parece mal, papá Estado vendrá a rescatarnos. Y luego vienen las lamentaciones.