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Un modelo realmente liberal

escrito por Luis I. Gómez 22 octubre, 2012

¿Es España un país realmente libre? ¿Qué debe hacerse para alcanzar un mayor grado de libertad y de prosperidad? Desde planteamientos liberales, 26 autores coordinados por Juan Ramón Rallo aplican los principios generales del liberalismo para resolver los más acuciantes problemas sociales, políticos y económicos.A lo largo de 33 ensayos breves, se aportan soluciones para preservar el Estado de derecho, mejorar la calidad de la educación de nuestros hijos, disfrutar de pensiones sostenibles y crecientes, salvaguardar la libertad de expresión en Internet y en los medios de comunicación o promover la investigación, el desarrollo y la innovación. La distancia entre las propuestas que se exponen y la realidad de la situación actual es de tal calibre que resulta difícil sostener que vivimos en una sociedad libre. Pero, para avanzar hacia ella, los autores proponen desde una actitud realista y constructiva los mínimos indispensables sobre los que construirla. Son 33 reformas básicas que van mucho más allá de lo económico: son propuestas que pretenden influir en los futuros procesos legislativos y demostrar que otro tipo de sociedad más libre y próspera es posible.

Así es como queda reseñado el Libro de Juan Ramón Rallo “Un modelo realmente Liberal” en el que he tenido el placer (y el honor) de contribuir con uno de los capítulos. Les dejo un botón de muestra:

Dimensión política y económica del Cambio Climático. Una aproximación liberal.

  • El alcance, la naturaleza y la elección de los métodos de protección del clima dependen  de estimaciones muy discutibles sobre los problemas asociados a un posible calentamiento atmosférico. El socialismo en el siglo XX ya nos mostró los peligros que se esconden tras la creencia de que es posible predecir con exactitud la evolución de una sociedad y planificar en base a esa predicción la actividad social a medio y largo plazo. Esta arrogancia sin límites convirtió una visión filosófica del mundo que pretendía  aliviar el sufrimiento de las personas oprimidas en un sistema político totalitario de inimaginable brutalidad. Proteger el medio ambiente y hacerlo más habitable para la humanidad es también un objetivo sin duda deseable. Tanto o más como el que llevó al derrocamiento del régimen zarista en la Rusia de 1917. El riesgo de que en su nombre nazca un sistema político de similares  nefastas consecuencias (hay bastantes intelectuales que reclaman una eco-dictadura) no debe quitarnos el sueño, pero tampoco es absolutamente improbable. La única receta para prevenir tal eventualidad es la de la libertad del pensamiento, valorando todos los escenarios verosímiles destinados a proporcionar las bases científicas y políticas para cualquier tipo de acción.

    En este sentido, las políticas sobre protección del clima deben generarnos la mayor  preocupación, ya que se basan en previsiones inciertas, no  sólo en lo que a las causas del cambio climático se refiere, también en lo referido a los efectos de las medidas adoptadas. La impertinente certeza dogmática con que se nos presentan desde la política todos los temas referidos al clima contribuye a aumentar la desconfianza. La política debe prestar especial atención en la promoción de la investigación para que los debates pluralistas no sean imposibles.

    Quienes pretenden convertir la neutralidad ecológica y la protección del clima en nuevo motor de la acción política olvidan que el aparente equilibrio que observamos en la naturaleza nace de su dinamismo, no de su inactividad. Olvidan que la capacidad de superviviencia de una especie no radica en su sumisión al medio, sino en el aumento progresivo de su efectividad a la hora de resolver inconvenientes. Pero sobre todo olvidan que el poder no se reparte, y terminaremos siendo víctimas de aquellos que sepan hacerse con él. Olvidan que no todos pensamos igual y no les quedará más remedio que terminar encerrando o matando a quienes no crean en su mito.

    Al paraíso climático no se llega por ley o por imposición. Al paraíso, si cabe, se llega errando y aprendiendo. Y errar y aprender solo es posible en libertad.

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Un libro coordinado por Juan Ramón Rallo, prologado por el Profesor Carlos Rodríguez Braun, con ensayos de Manuel Llamas, Angel Martín Oro, María Blanco, Domingo Soriano, Albert Esplugas, Adriá Pérez Martí, Jose Carlos Rodriguez, Manuel Fernandez Ordoñez, Carmelo Jordá, Daniel Lacalle, Jose Luis Ruiz Bartolomé, … creo que no me negarán que merece la pena su lectura.

Pueden adquirirlo en EL Corte Inglés, en La Casa de Libro (aquí también en versión Adobe descargable), a través de la editora LIDeditorial  o en su librería más cercana.

Con María Blanco, Manuel Fernández Ordoñez y este que les escribe, “Desde el exilio” puede presumir de contar con tres autores en la que, para mí, es la mejor recopilación de alternativas liberales para una política real publicada en los últimos tiempos.