Home Economía Con un par: “Reelegir a Obama puede costarles el puesto de trabajo”

Con un par: “Reelegir a Obama puede costarles el puesto de trabajo”

escrito por Luis I. Gómez 11 octubre, 2012

Carta de un empresario a sus empleados. No se si es real, pero considero tremendamente sincero lo que en ella se dice. A mí me ocurre lo mismo. En España el linchamiento mediático iba a ser de los que hacen historia:

“A todos mis valiosos empleados,

Como la mayoría de ustedes saben, nuestra empresa -Westgate Resorts- ha continuado exitosa a pesar de la calamitosa situación económica. No hay duda de que ésta ha empeorado ni de que no hemos visto ninguna mejora en los últimos cuatro años. A pesar de todos los desafíos que hemos enfrentado, la buena noticia es esta: la economía no supone en la actualidad una amenaza para su puesto de trabajo. Lo que sin embargo pone en peligro su trabajo son otros cuatro años más de la misma Administración presidencial. Por supuesto, como su empleador no puedo decirles por quién deben votar, y yo ciertamente no quiero interferir en su derecho a hacerlo por quien ustedes elijan; de hecho, les animo a votar por quien ustedes creen que mejor va a servir a sus intereses.

Sin embargo, permítanme compartir algunos datos que les pueden ayudar a decidir qué es lo mejor para su propio interés. La actual Administración y los miembros de la prensa han perpetuado un entorno que predispone a los empresarios contra los trabajadores. Quieren que usted crea que vivimos en un sistema de clases donde los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres. Nos etiquetan como el ‘1%’ y entienden que somos de alguna manera inmunes a los retos a los que se enfrenta nuestro paíslo que no podría estar más lejos de la realidad. Claro,usted puede haber oído que me estoy construyendo una gran casa. Estoy seguro de que mucha gente piensa que tengo una vida privilegiada. Sin embargo, lo que no se ve u oye es la verdadera historia que hay detrás de cada éxito que he alcanzado.

Comencé esta empresa hace más de 42 años. En esa época, yo vivía en una casa muy modesta. He convertido mi garaje en una oficina para que pudiera emplear el 100% del esfuerzo en la construcción de una sociedad, que por cierto, acabaría empleándole a usted. No comimos en restaurantes de lujo ni nos dimos vacaciones costosas porque cada dólar que ganaba volvía a esta empresa. Conducía un viejo coche usado, y muchas veces, me quedaba en casa los fines de semana, mientras mis amigos se iban a beber y de fiesta. De hecho, yo estaba casado con mi negocio -trabajo duro, disciplina y sacrificio. Mientras tanto, muchos de mis amigos consiguieron trabajos normales. Trabajaban 40 horas a la semana, tenían buenos ingresos, y se gastaron hasta el último centavo que ganaban. Condujeron coches llamativos, vivían en casas caras y llevaba ropa elegante de diseño. Mis amigos refinanciar sus hipotecas y vivieron una vida de lujo. Yo, sin embargo, no lo hice. Puse mi tiempo, mi dinero y mi vida en este negocio, con una visión de que, eventualmente, algún día, yo también sería capaz de permitirme el lujo de comprar lo que quisiera. Incluso hoy en día, cada centavo que gano sigue en esta empresa. En los últimos cuatro años he tenido que dejar de construir mi casa de ensueño, recortar todos mis gastos, y llevar a mis hijos fuera de las escuelas privadas simplemente para mantener esta empresa tan fuerte como para mantenerle empleado.

Basta con pensar en esto: la mayoría de ustedes llegan al trabajo por la mañana y por la tarde y el resto de tu tiempo es suyo para hacer lo que quieran. Pero yo no -no hay “off” para mí. Al salir de la oficina, ya ha acabado y tiene un fin de semana para ti solo. Lamentablemente, yo no tengo esa libertad. Yo como, vivo y respiro esta empresa cada minuto del día, todos los días de la semana. No hay descanso. No hay fin de semana. No hay hora feliz. Sé que muchos de ustedes trabajan duro y hacen un gran trabajo, pero yo soy el que tiene que firmar cada cheque, pagar todos los gastos, y asegurarme de que esta empresa sigue para tener éxito. Por desgracia, lo que mucha gente ve es la casa bonita y el lujoso estilo de vida. Lo que la prensa ciertamente no quiere que usted vea, es la verdadera historia de la ardua labor y los sacrificios que he hecho.

Ahora, la economía se está cayendo a pedazos y la gente como yo, que tomaba todas las decisiones correctas e invirtió en ella misma, se ve obligada a rescatar a todas las personas que no lo hicieron. Las personas que gastaron sus salarios de repente se sienten con derecho a los mismos lujos que yo he ganado gracias a 42 años de sacrificar mi vida. Sí, los propietarios de las empresas tienen sus beneficios, pero el precio que he pagado es excesivo y no sin heridas. Por desgracia los costes de gestión de una empresa se han salido de control, y déjenme decirles por qué: se nos está gravando fiscalmente hasta la muerte y el Gobierno aún piensa que no es suficiente. Pagamos impuestos estatales, impuestos federales, impuestos de propiedad, impuestos sobre ventas y tasas, seguridad social y por desempleo. Hasta he tenido que contratar todo un departamento entero para gestionar estos impuestos. La pregunta que tengo es: ¿quién es el que realmente estimula la economía? ¿Es el Gobierno, que quiere tomar el dinero de los que lo han ganado y dárselo a los que no tienen, o se trata de personas como yo, que construí una empresa en mi garaje y emplea directamente a más de 7000 personas y sirve en sus complejos turísticos a más de tres millones de personas cada año con unas excelentes vacaciones?

Obviamente, nuestro actual Gobierno cree que tomar mi dinero es el correcto estímulo económico para este país. El hecho es que si yo les quitase a ustedes el 50% de su sueldo se habrían ido y no trabajarían aquí. Es decir ¿por qué habrían de quedarse? ¿Quién quiere ser recompensado sólo con el 50% del valor de su duro trabajo? Pues eso es lo que me pasa a mí.

Esto es lo que la mayoría de la gente no entiende y la prensa y nuestro Gobierno ha optado por ignorar – para estimular la economía tiene que estimular lo que guía la economía. En lugar de aumentar mis impuestos y depositar ese dinero en el agujero negro de Washington, déjame invertirlo en el crecimiento de mi empresa, en contratar a más empleados, y en generar un crecimiento económico sustancial. Mis empleados podrán disfrutar de la riqueza de los recortes fiscales en forma de promociones y mejores salarios. Pero eso no es lo que nuestro Gobierno actual quiere que creas. Ellos quieren que usted crea que de alguna manera tiene sentido tomar más de los que crean riqueza y dárselo a aquellos que no lo hacen, y de alguna manera nuestra economía mejorará. No quieren que usted sepa que el “1%”, como les gusta etiquetarnos, pagamos más del 31% de todos los impuestos en este país. Thomas Jefferson, el autor de nuestra gran Constitución, dijo una vez: “la democracia dejará de existir cuando quites de los que están dispuestos a trabajar y des a los que no lo harían.”

El Negocio se encuentra en el corazón de América y siempre ha estado allí. Para reiniciarlo, se debe estimular el negocio, no acabar con él. Sin embargo, los agentes del poder en Washington creen que la redistribución de la riqueza es el motor esencial de la maquinaria económica norteamericana. Nada podría estar más lejos de la verdad, pero es el tipo de cambio que quieren.

Entonces, ¿a dónde voy con todo esto? Es muy simple. Si alguno de los nuevos impuestos se gravan sobre mí o sobre mi empresa, como planea nuestro actual presidente, no tendré más remedio que reducir el tamaño de esta empresa. En lugar de crecer esta empresa se verá obligada a disminuir. Esto significa menos empleos, menos beneficios y ciertamente menos oportunidades para todos.

Por lo tanto, cuando usted tome su decisión de voto, pregúntese ¿qué candidato entiende la economía de la dirección de negocios y cuál no? ¿qué políticas pondrán en peligro su trabajo? Responda estas preguntas y entonces debería saber quién podría ser capaz de proteger y salvaguardar su trabajo. Mientras que los medios quieren que creas que el 1% son malos, yo te estoy diciendo que no lo son. Ellos crean la mayoría de los puestos de trabajo. Si usted pierde su trabajo, no va a ser a manos de ese 1%, sino que lo será por las manos del huracán político que azotó a este país.

Ya ves, ya no puedo apoyar un sistema que penaliza la producción para mantener a los improductivos. Mi motivación para trabajar y para proporcionar puestos de trabajo será destruido, y con ella, también lo harán sus oportunidades. Si eso sucede, me podrán encontrar en el Caribe, sentado en la playa, bajo una palmera, jubilado y sin empleados de los que preocuparse.

Firmado, su jefe.

La carta original aqui: “To All My Valued Employees

Mi agradecimiento a Ramón (un lector amable) y Eclectikus por la traducción

Y de postre les dejo un vídeo algo provocador: