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Aborto: Frivolidades pocas, por favor

escrito por daoiz 29 septiembre, 2012

Antes de empezar mi réplica al artículo de Antonio Vegas de provocador título “Por qué soy abortista”, comenzaré por dejar claras varias cosas:

1. Soy católico de educación, poco practicante y agnóstico, que no ateo. Si hay algo que me cuesta más que creer que existe Dios, es estar convencido de que no existe.

2. En el plano intelectual y ético, soy contrario al aborto (y a la pena de muerte).

En mi opinión, se producen dos momentos diferenciales en la reproducción humana: la unión de espermatozoide y óvulo, y el momento del nacimiento mismo. Existe un “consenso casi unánime” en que a un recién nacido no se le debe matar. Mi razonamiento es: si un minuto después de nacer no se le debe matar, ¿un minuto antes de nacer sí?….¿y un día antes?…..¿y un mes antes? Siguiendo este razonamiento, y siempre en mi opinión, el embrión es un ser vivo desde el momento mismo de la unión entre óvulo y espermatozoide. De nuevo, en mi opinión, es un ser vivo y humano (aunque me consta que hay opiniones discrepantes -y razonadas biológicamente- al respecto). Y por ello no se le debe matar en ningún caso, ya que la vida humana es un bien a preservar siempre. Mi libertad debe respetar la libertad de los otros, y por supuesto su vida.

Por supuesto, esta forma de pensar me hace inmune al argumento a favor del aborto en relación con las malformaciones del feto; salvo que alguien esté dispuesto a admitir la pena de muerte para el recién nacido con defectos físicos o psíquicos (¿y en ese caso por qué sólo recién nacidos, por qué no aplicarlo como Adolf Hitler a toda la especie humana?), creo que es evidente que nadie que esté en contra del aborto puede estar a favor bajo ese supuesto.

Ahora bien, es un tema extremadamente delicado. Si mi hija fuera violada y quedase embarazada, ¿mantendría mi postura? Honestamente, no lo sé. Si quedara embarazada con 12 años de un feto con síndrome de Down, ¿actuaría de forma coherente con mi pensamiento? No lo sé. Igual que no sé si sería contrario a la pena de muerte si un pederasta violara y asesinara a uno de mis hijos: probablemente le asesinaría con mis propias manos.

No es mi intención, sin embargo, abrir un debate polémico sobre este tema, sino comentar el artículo de Antonio Vegas antes mencionado.

Antonio es un hombre joven. A diferencia de muchos jóvenes de su generación, tiene inquietudes intelectuales, afán por leer e interés en debatir temas económicos o filosóficos .

Por ello, su artículo de esta mañana me ha decepcionado profundamente, empezando por el título.

1. ¿Qué significa ser “abortista”? Entiendo que el aborto sea considerado por mucha gente algo no moralmente reprobable, y por supuesto algo no penalmente punible. Entiendo también que haya gente que considere el aborto un derecho de la mujer. Lo entiendo, que no lo comparto. Ahora bien, no entiendo que nadie esté “a favor de que haya abortos”, que es lo que parece trasmitir el título.

2. El artículo es un simple refrito de uno de los capítulos del libro que cita, “Freakonomics”.  Basta darse una vuelta por Wikipedia para  descubrir que numerosos autores han rebatido los argumentos y cifras de los autores de Freakonomics. Más aún, no aporta Antonio ninguna novedad en su pensamiento respecto a las ideas de los autores, por lo que el artículo podría haberse quedado en un enlace.

3. Imaginemos por un instante que los datos del citado libro dieran la razón a la tesis de los autores, y existiera una gran correlación entre aborto legalizado y reducción de tasa de criminalidad. ¿Se puede inferir una causalidad inmediata? ¿Cuántas cosas concomitantes han ocurrido en ese período de tiempo que pueden influir también (o no) en la tasa de criminalidad, impidiendo por tanto  concluir que existe una relación causa/efecto entre el aborto libre y dicha reducción criminal? Por ejemplo, teniendo en cuenta que la sentencia histórica de legalización del aborto en USA Roe vs Wade se produjo en 1973, probablemente se podría concluir que la llegada del hombre a la Luna, o la disolución de los Beatles, o la música de AC/DC, o la muerte de Bruce Lee, han influído en la reducción de dicha tasa. El análisis de los autores es, al menos, estadísticamente MUY cuestionable.

4. Hablar de la Rumania de Ceaucescu es hablar de uno de los regímenes dictatoriales más repugnantes y sanguinarios del Siglo XX. Confiar en estadísticas de dicho régimen -una vez más no enlazadas en el artículo- es pueril, incluso aunque dieran validez al argumento de partida.

5. Pero, sobre todo, ¿se puede estar a favor de cualquier cosa por razones económicas?  Como dice Juano en un comentario al artículo de A. Vegas, estémos entonces a favor de la pena de muerte para cualquier crimen, pues es más barato matar al criminal que mantenerle en una cárcel. O de la esclavitud, un excelente negocio económicamente hablando…..para los amos, claro.

En resumen, es bueno que Antonio sea joven, porque estoy seguro de que aprenderá a reflexionar antes de pronunciarse frivólamente de nuevo sobre determinados temas; si no lo hace, quizá consiga ser un provocador; quizá consiga tener legiones de seguidores borreguiles: es fácil hacerlo, usando la demagogia y temas polémicos como el de su artículo. Sin embargo, no conseguirá  nunca convencer con la razón a gente intelectualmente inquieta y formada, como la que visita habitualmente Desdeelexilio.com

Sin acritud, y hasta con cariño.