El federalismo que Rubalcaba no quiere, Rajoy teme y Mas desconoce

La bancarrota del Estado Español no es fruto de un movimiento liberal, no se basa en los principios de responsabilidad individual, justicia para todos y libertad de las personas. La bancarrota del Estado Español es fruto exclusivo de la debilidad de sus administradores. Debilidad humana y debilidad política. Y del paulatino distanciamiento – por desidia resignada – de sus administrados ante todo lo que tenga que ver con la labor de aquellos. Ningún partido político español en el Gobierno ha sido capaz jamás de transmitirnos con certeza que gobernaban para todos. Mientras los grandes partidos nacionales siguen empecinados en una absurda lucha ideológica hace años caduca, prisioneros de la autocomplaciencia y servidores de la más rancia endogamia política, los partidos nacionalistas gobiernan aferrados a sus principios decimonónicos, nostálgicos en la mayoría de los casos de una historia inexistente, opresores de voluntades con la palabra (la lengua) como arma.

¡Y ahora todos quieren ser federalistas!

¡Y los hay que se quejan de que no tienen “estado”!

¿Y que innovaciones en la estructura de los “nuevos estados” nos han propuesto? Ninguna. Más de lo mismo.

Cuánto me gustaría autoengañarme llamando al robo y la expropiación “redistribución social”, olvidando mi conciencia; cuánto me gustaría salir a la calle gritando “fascistas” y “asesinos” a cualquiera que ose manifestar una opinión distinta de la mía; cuánto me gustaría retozar en mi sofá mientras libo de las consignas telediarias hasta alcanzar un estado de amnesia perfecto, casi de anestesia.

La disciplina y el mérito son artilugios del diablo, pues sólo vive bien quien deja que otros trabajen para él. Quiero ser progre de derechas o de izquierdas, siempre en pos de la solución rápida, el camino intelectual más corto o simplemente la inactividad, pues basta la fe en la utopía y la obediencia al dictado estatal para entrar en el reino de los buenos. Maravillosa la lógica por la que el dinero es de todos y los frutos del mérito de unos terminan pagando la desidia de otros. El estado lo hace posible. Es dogma de fe.

Se dicen demócratas. En 2.500 años la democracia no ha pasado de ser un concepto teórico debido a nuestra incapacidad para ponerlo en práctica y, sobre todo, a la falta de escrúpulos de una clase dominante que, consciente de que cuanto mayor la masa, más amorfos los conceptos, ha sabido mantenerse en el poder gracias al engaño contínuo de quienes piensan y la explotación del voto de quienes no lo hacen. Justificar un acto político (tal y como hacen nuestros próceres) y darle legitimidad en nombre de una mayoría no cualificada, de una cifra de votos procedentes de una masa amorfa y malinformada es falsario y atenta contra los principios de la ética tal y como la entendía Pericles. Estos políticos se sirven de la palabra DEMOCRACIA vaciándola de su sentido último, obteniendo ante todo provecho propio y para el grupo que representan en un ejercicio puramente matemático de recuento de papeletas tras haber manipulado y lanzado al aire promesas paradisíacas como quien lanza caramelos a los niños. Es más fácil recoger promesas pronunciadas en un mitin que doblar la espalda para  colectar los frutos del trabajo y el esfuerzo personal.

Democracia, tal y como hoy se ejerce, es un farsa verbal, una patada intelectual en el cerebro de cualquiera que tenga dos dedos de frente y los utilice. Casi una ofensa.

Me niego a considerar, como hace Hegel, al Estado(Nacional) como la cumbre final y perfecta del proceso de socialización del ser humano. Me quedo con la versión de Franz Oppenheimer según la cual el Estado es una institución inventada por una minoría de invasores nómadas agresivos para avasallar indefinidamente a la mayoría de los habitantes cultos de una región determinada. Tal vez por eso sean precisamente los inmigrados e hijos de inmigrados en Cataluña los nacionalistas más interesados en no perder las riendas del estado. Tal vez por eso la izquierda abertzale tenga tanto interés en ampliar las fronteras de su nación. Tal vez por eso resulta tan sencillo imponer una política lingüistica excluyente. Tal vez por eso a buena parte de la clase política de derechas española le asuste tanto cualquier medida que ponga en tela de juicio la “integridad” de la nación-estado española.

No tengo ni la más remota idea de cuál será la forma de organización social que se establezca después de la etapa del Estado-Nación (lo más seguro es que no me toque vivirla). Lo más fácil es que surgiese de la libre competitividad entre pequeños experimentos descentralizados, para demostrar primero si el modelo “menos estado” funciona. Probablemente las dificultades de un modelo “ningún estado” serían mayores. Pero algo me dice que las dificultades, tanto en un modelo como en el otro, no vendrían dadas por los participantes en el experimento, sino por los acomodados en las “ventajas” del etatismo vigente. La prueba la tenemos en casa (España): la descentralización no ha servido para reducir el etatismo: lo ha fragmentado para endurecerlo. En realidad los “demócratas” de hoy lo único que consiguen con su voto cuatrienal es eternizar en el poder a un grupo (cada uno tiene su “favorito”) de retóricos engañabobos que entienden perfectamente cómo perpetuar, en nombre de sus “democráticos votantes” el robo, el chantaje, la amenaza y la limitación de libertades. La ley y el orden pierden su esencia conceptual en esta democracia donde el votante, adiestrado por decenios de supremacía estatal, pone en manos de los oligarcas no sólo sus buenas intenciones. También las más espurias.

¿Hay alternativas? Sí:

1. El mercado libre no es otra cosa que el conjunto de las personas en su calidad de sujetos económicos. Las relaciones de intercambio voluntarias entre ellos producen siempre mejores resultados que cualquier medida estatal o de gobierno.

2. Eliminación de cualquier forma de violación del derecho a la independencia individual: “The minimal state is the most extensive state that can be justified. Any state more extensive violates people’s rights.”Robert Nozick

3. Eliminación de la clase oligárquica privilegiada, políticos y funcionarios: “I think we have more machinery of government than is necessary, too many parasites living on the labor of the industrious.”Thomas Jefferson, 1824.

4. Eliminación de los sistemas de adoctrinamiento (libertad de enseñanza, educación, pensamiento):“Every function superadded to those already exercised by the government, causes its influence over hopes and fears to be more widely diffused, and converts, more and more, the active and ambitious part of the public into hangers-on of the government, or of some party which aims at becoming the government.” John Stuart Mill.

El Estado Español se convierte en una República Liberal. El Presidente es elegido de forma directa. La adhesión a la República Liberal es voluntaria. Los Municipios son el marco referente de organización territorial y social. Las decisiones en los municipios se toman en los Consejos. Si han de nombrarse representantes, estos accederán a sus puestos por votación directa, en función del número de votos de cada uno y bajo las ondiciones establecidas en un contrato de representatividad. Los Municipios se pueden unir en Federaciones de Municipios. La adhesión a la República puede ser formulada por un Municipio o por una Federación de Municipios.

El Gobierno de la República Liberal tiene las siguientes funciones (Ministerios):

  1. Asuntos exteriores. Representa a la República en los foros internacionales.
  2. Defensa. Ejército voluntario para la defensa ante agresiones directas.
  3. Interior. La Policía estatal es subsidiaria. Actúa solamente allí donde las capacidades de los servicios privados de seguridad alcanzan su límite de acción.
  4. Justicia. Rule of Law (and not of men) exige leyes generales y abstractas. Órgano principal serán los tribunales arbitrales. Se privatizarán las cárceles.
  5. Economía. Para financiar un estado mínimo basta una cuota de estado de, como máximo, el 10% de los ingresos. Existirá un Banco Central Independiente El mercado será el encargado de la emisión dedelimitar moneda los medios de cambio.

Ahora van y se lo cuentan a Mariano Rajoy, Alfredo Rubalcaba, Artur Mas y todos aquellos que se llenan la boca con un “somos demócratas” y “queremos nuestro estado”.

Luis I. Gómez

Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. Ser uno mismo capaz de identificar y reconocer los propios errores. Darse cuenta que mantenerse en estado contínuo de aprendizaje es un paso esencial para garantizar la propia libertad. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.

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21 Comentarios

  • septiembre 24, 2012 a las 14:41

    José Carlos Rodríguez

    Yo llevo años con ideas en este sentido. No he escrito, como hubiera querido, un artículo largo resumiendo mis ideas. Pero aquí hay un adelanto:
    http://www.elimparcial.es/economia/un-nuevo-modelo-de-financiacion-autonomica-111434.html

  • Saludos Jose Carlos! Bienhallado seas por aquí. No nos queda otra: hemos de contarlo. ellos no tienen un modelo diferente del que hay, noles conviene.

  • Luis, suscribo lo que dices, y creo que podrías darle forma de manifiesto a lo expuesto aquí. El modelo de Estado que expones al final, con las funciones que le corresponden (lo que podríamos denominar “funciones nucleares del Estado”), es el que yo considero más sano. Pero…

    No es “expúreas”, sino “espurias”.

    También se te ha colado un “esperimentos”.

    • Voy a eso de los fallos tipográficos. Gracias.

      No se si el modelo municipalista es el mejor, pero estoy seguro de que sería mejor que el que tenemos. En cuanto a las funciones nucleares del estado no tengo dudas. son esas y no hay más.

      • Luis hace ya tiempo que vamos dando forma a esa idea con respecto a la forma de organización del estado democrático y liberal (o no). Y es que la madre del cordero no está en un gobierno mas o menos grande, sino en la voluntad de los ciudadanos de limitar el poder del estado y de sus sirvientes….. los políticos.

        De esa forma podríamos venderlo….

        “Si quieres menos corrupción…. que haya menos políticos y con menos poder”

        Bueno… el slogan no es que sea muy pegadizo pero… lo…. esto ….lo importante es LA IDEA

  • Todo esto está muy bien.
    Lo suscribo al 99%.
    Pero sólo me queda la melancolía, no basta con ideas hay que pensar un plan de acción y ponerlo en práctica.
    Lo demás…….
    Un saludo

    • Estamos huérfanos. Los partidos y la clase política española no ofrecen más que lo descrito. Tal vez por eso cada día que pasa me animo más a colaborar con los chicos del P-Lib. Quedarse sin hacer nada es, como dices, arrojarse a la melancolía … que también es una forma de anestesia ;)

  • Suscribo lo dicho, me parece todo de un sentido común aplastante, cosa harto tiempo olvidada en nuestro país, por desgracia, no pienso que haya tampoco que cambiar grandes cosas, en realidad lo que hay que hacer es que funcione lo que hay.

    No recuerdo quien lo dijo, pero hace poco oí una frase que me pareció genial, “cualquier forma de gobierno es buena siempre que el gobernante gobierne por el bien del gobernado y no por el suyo propio” creo que era algo así.

    Quizá sea algo simplista mi apreciación, no soy analista político ni experto en leyes, pero creo sinceramente que lo que hace falta es que nuestros gobernantes tomen contacto con la realidad de nuevo independientemente de en que forma lo hagan y noten que estamos en una situación bastante difícil de la que no pueden salir nadando y guardando la ropa.

    Un placer leer tu artículo,

    Saludos

  • Nota: que nadie se asuste. en breve aparecerán todos lo0s comentarios de nuevo. unos minutos, por favor.

  • Luis y demás contertulianos que piensan en el federalismo,
    es más, aunque por aquí suelen pasar pocos, a todos aquellos socialistas
    catalanes, entre ellos el actual líder del PSC que hablan del federalismo. A
    todos, les dejo un enlace de un ensayo de un prohombre del PSOE de hace unos
    cuantos años, 2004, en el que precisamente habla del qué y el cómo se
    contraponen el Estado Autonómico frente al Federal….

    Aunque,… leyéndolo con calma, lo mismo, llamarnos estado
    federal, dentro de un proceso constituyente nuevo, nos sirve para por fin
    alcanzar una verdadera organización territorial igual para todos, sin
    privilegios ni diferencias entre los territorios, entre las personas.

    Pero al final… lo que cuenta, es el acuerdo constitucional
    al que se llegue. No al nombre del sistema

    • Mi temor, mi sospecha, es que nadie gusta de renunciar a privilegios. La meta de muchos de nuestros próceres es un federalismo asimétrico que consagre el trato desigual ante la ley. Y conmigo no cuentan para eso :) Sólo somos iguales en una cosa: ante la ley.

  • Luis son tantas las pegas que encuentro a tu propuesta que me voy a limitar a exponer las que me parecen más evidentes: dices que “La adhesión a la República Liberal es voluntaria”. ¿Pero voluntaria por parte de quien? : ¿de cada individuo o grupo de individuos?, ¿de cada municipio?. ¿Y cuales son los derechos y obligaciones de los individuos/ municipios o de los grupos que sean, que no desean adherirse a esa República Liberal con respecto a los que sí lo desean? ¿En concreto, que leyes se les aplican a los que se niegan a formar parte de esa República si precisamente lo que implica su voluntad de no adherirse es que no quieren que se les apliquen ni cumplir las mismas leyes que a los demás?
    O yo no lo estoy entendiendo bien, o hay algo que no cuadra.

    • Estimado PVL: soy municiaplista, lo he dicho muchas veces. Los municipios (sus habitantes) deciden adherirse o no a un estrucutura de estado federal. Los que deciden NO hacerlo obviemente no tienen ni derechos ni oblogaciones respecto al estado federal, no más allá de las que imponen las leyes internacionales. La leyes que allí se aplicarían serían las que ellos se autoimpusieran, lógicamente.

      • Siguiendo con el ejemplo de Vitigudino: supongamos que Marruecos viendo el “pollo” que se montaría con la República Liberal, decide que es la hora de recuperar no solo Ceuta, Melilla y Canarias, (que le pertenecen por derecho propio como todo colegial marroquí sabe de sobra que para eso se lo enseñan en el cole) sino todo Al-andalus y ya puestos, deciden llegar hasta la fontera con Francia (que como tiene un ejercito como es debido, gracias entre otras cosas a a su execrable centralismo, seguramente no les dejarán traspasar los Pirineos): ¿Qué hace el Ejercito de la República Liberal Ex-Española? ¿Defiende Vitigudino, aunque los de allí pasen (lógicamente) un kilo de alistarse en un ejercito extranjero? ¿Respeta la neutralidad de Vitigudino?.

      • Es muy fácil: si existe un contrato de cooperación para la defensa ante agresiones externas, se recurre a ese contrato y se cumple.
        Sigo sin ver el problema.

      • ¿Y si no lo hay, que será lo normal, ya que si Vitigudino se independiza puede hacer lo que le venga en gana ya que para eso se ha hecho independiente?

  • Dicho de otra forma: resultaría absurdo, dictatorial y absolutamente ineficaz desde el punto de vista económico que el Estado imponga la Ley de que cualquiera que conduzca un coche debe llevar puesta una gorra con los colores de la bandera nacional, pero no lo es que el Estado imponga que todo el que quiera conducir en su territorio tiene que hacerlo por la derecha (o por la izquierda como hacen los ingleses). Lo que no tiene sentido, en mi opinión, es que en el hipotético caso de que en el código de la circulación existiera la ridícula imposición de circular con la gorrita de colores nacionales, la respuesta liberal fuera: “Acabemos con el viejo código de la circulación e instauremos el código de la circulación liberal que consiste básicamente en que cada uno circule, voluntariamente, como le salga de los cataplines”.

    • Ahora el que no te entiende soy yo :)
      Tras un proceso de federalización tal y como planteo, con derecho a secesión o aceptando en el nuevo estado sólo quienes quieren ser parte de él, surgen nuevos ordenamientos jurídicos que garantizan las libertades de los ciudadanos. O no. Pero eso ya será tema a debatir tras ver lo que hace cada uno. Ejemplo:
      Vitigudino no se adhiere y crea la República independiente de Vitigudino. En lugar de llamar a consultas e iniciar un proceso constitucional que garantize los derechos de sus cudadanos, el iluminado de Vitigudino monta una dictadura tipo norcoreano. Vale. Si los de Vitigudino lo quieren así, perfecto. Si hay disidentes y son (lógicamente) perseguidos, nos pondremos todos a denunciarlo e intentaremos dar cobijo y protección a quienes abandonen Vitigudino en busca de libertad y garantías.

      • O sea que si por Vitigudino pasa la autopista hasta ahora nacional N-nosecuantos, (o líneas de alta tensión, o la línea del AVE tal o cual, o el gaseoducto de turno, etc, etc, etc) y los de Vitigudino se declaran independientes y deciden cortarlas ¿que hacemos?. Para no irnos por las ramas pongamos un ejemplo real y reciente de lo que ocurre con la independencia de territorios como la que planteas, en la práctica: Ucrania se independiza de la URSS y decide que para presionar a Rusia por lo que estime conveniente, corta el gasoducto que trasporta gas ruso hasta la UE que es la que se come el marrón sin comerlo ni beberlo.

        Y eso sin entrar en lo si “hay disidentes y son perseguidos”. Si con el Estado actual ya ha habido mucha gente que ha tenido que abandonar el Pais Vasco o Cataluña por ser disidente (o simplemente no comulgar) con las mayorías nacionalistas que gobiernan esos territorios, no es dificil imaginar con lo que sucedería en esa República Liberal: ni más ni menos que lo que ocurrió en la I República española. ¿O acaso crees que somos mejores y diferentes que nuestros tataraabuelos del cantón de Vitigudino?.
        Me parece un error tremendo que desde el liberalismo nos empeñemos una y otra vez en inventar, otra vez, una rueda que la Historia ha demostrado de sobra que está pinchada como el de la organización territorial del Estado, en vez de concentrarnos en denunciar lo que funciona mal de nuestro Estado actual.

      • Asociar Estado y Territorio y este a “historia” es la madre del nacionalismo más liberticida posible. Eso no necesito contártelo yo, lo sabes.
        Quién impide a los diferentes miniestados colaborar entre ellos? Acaso no han llegado a un acuerdo Ucrania-Rusia y la EU?

      • Que yo sepa, TODO Estado tiene que tener asociado por definición un TERRITORIO y también una Historia. De hecho, y exceptuando la Antártida y alguna otra región terrestre igualmente inhóspita, cada territorio ha tenido unos dueños humanos (llámense Estados, Imperios, naciones, pueblos o tribus) a lo largo de la Historia, que por pura lógica solo puede haber sido una, (aunque los seres humanos no nos pongamos de acuerdo en cual ha sido, de la misma manera que no nos ponemos de acuerdo en otras muchas cosas). Cosa distinta es que sepamos que históricamente es un hecho cierto que muchos Estados (en su sentido amplio de grupos de individuos cohesionados) han ambicionado y se han apoderado de los territorios de otros Estados y que para “justificar” su expansionismo hayan recurrido a razones históricas (inventadas o reales, es algo que corresponde establecer a los Historiadores).

        Y la madre del cordero que ha movido toda la Histora, como es de perogrullo, se llama guerra: como los recursos (desde el cobijo a la alimentación, etc, etc) se obtienen del territorio, los seres humanos para vivir y para subsistir debemos adueñarnos (por las buenas o por las malas) de un territorio y ser capaces de defenderlo frente quienes nos lo quieran arrebatar (por las buenas o por las malas).Y finalmente llegamos a la cuestión de la eficacia en como conservar y defender el territorio que habitamos, que desde mi punto de vista, jamás será la República que propugnas en la que Vitigudino puede declararse independiente, precisamente porque no me creo ni mejor ni más listo que mis tatarabuelos que tuvieron la desgracia de tener que disfrutar de “idílica” la 1ª República Española.