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El federalismo que Rubalcaba no quiere, Rajoy teme y Mas desconoce

escrito por Luis I. Gómez 24 septiembre, 2012

La bancarrota del Estado Español no es fruto de un movimiento liberal, no se basa en los principios de responsabilidad individual, justicia para todos y libertad de las personas. La bancarrota del Estado Español es fruto exclusivo de la debilidad de sus administradores. Debilidad humana y debilidad política. Y del paulatino distanciamiento – por desidia resignada – de sus administrados ante todo lo que tenga que ver con la labor de aquellos. Ningún partido político español en el Gobierno ha sido capaz jamás de transmitirnos con certeza que gobernaban para todos. Mientras los grandes partidos nacionales siguen empecinados en una absurda lucha ideológica hace años caduca, prisioneros de la autocomplaciencia y servidores de la más rancia endogamia política, los partidos nacionalistas gobiernan aferrados a sus principios decimonónicos, nostálgicos en la mayoría de los casos de una historia inexistente, opresores de voluntades con la palabra (la lengua) como arma.

¡Y ahora todos quieren ser federalistas!

¡Y los hay que se quejan de que no tienen “estado”!

¿Y que innovaciones en la estructura de los “nuevos estados” nos han propuesto? Ninguna. Más de lo mismo.

Cuánto me gustaría autoengañarme llamando al robo y la expropiación “redistribución social”, olvidando mi conciencia; cuánto me gustaría salir a la calle gritando “fascistas” y “asesinos” a cualquiera que ose manifestar una opinión distinta de la mía; cuánto me gustaría retozar en mi sofá mientras libo de las consignas telediarias hasta alcanzar un estado de amnesia perfecto, casi de anestesia.

La disciplina y el mérito son artilugios del diablo, pues sólo vive bien quien deja que otros trabajen para él. Quiero ser progre de derechas o de izquierdas, siempre en pos de la solución rápida, el camino intelectual más corto o simplemente la inactividad, pues basta la fe en la utopía y la obediencia al dictado estatal para entrar en el reino de los buenos. Maravillosa la lógica por la que el dinero es de todos y los frutos del mérito de unos terminan pagando la desidia de otros. El estado lo hace posible. Es dogma de fe.

Se dicen demócratas. En 2.500 años la democracia no ha pasado de ser un concepto teórico debido a nuestra incapacidad para ponerlo en práctica y, sobre todo, a la falta de escrúpulos de una clase dominante que, consciente de que cuanto mayor la masa, más amorfos los conceptos, ha sabido mantenerse en el poder gracias al engaño contínuo de quienes piensan y la explotación del voto de quienes no lo hacen. Justificar un acto político (tal y como hacen nuestros próceres) y darle legitimidad en nombre de una mayoría no cualificada, de una cifra de votos procedentes de una masa amorfa y malinformada es falsario y atenta contra los principios de la ética tal y como la entendía Pericles. Estos políticos se sirven de la palabra DEMOCRACIA vaciándola de su sentido último, obteniendo ante todo provecho propio y para el grupo que representan en un ejercicio puramente matemático de recuento de papeletas tras haber manipulado y lanzado al aire promesas paradisíacas como quien lanza caramelos a los niños. Es más fácil recoger promesas pronunciadas en un mitin que doblar la espalda para  colectar los frutos del trabajo y el esfuerzo personal.

Democracia, tal y como hoy se ejerce, es un farsa verbal, una patada intelectual en el cerebro de cualquiera que tenga dos dedos de frente y los utilice. Casi una ofensa.

Me niego a considerar, como hace Hegel, al Estado(Nacional) como la cumbre final y perfecta del proceso de socialización del ser humano. Me quedo con la versión de Franz Oppenheimer según la cual el Estado es una institución inventada por una minoría de invasores nómadas agresivos para avasallar indefinidamente a la mayoría de los habitantes cultos de una región determinada. Tal vez por eso sean precisamente los inmigrados e hijos de inmigrados en Cataluña los nacionalistas más interesados en no perder las riendas del estado. Tal vez por eso la izquierda abertzale tenga tanto interés en ampliar las fronteras de su nación. Tal vez por eso resulta tan sencillo imponer una política lingüistica excluyente. Tal vez por eso a buena parte de la clase política de derechas española le asuste tanto cualquier medida que ponga en tela de juicio la “integridad” de la nación-estado española.

No tengo ni la más remota idea de cuál será la forma de organización social que se establezca después de la etapa del Estado-Nación (lo más seguro es que no me toque vivirla). Lo más fácil es que surgiese de la libre competitividad entre pequeños experimentos descentralizados, para demostrar primero si el modelo “menos estado” funciona. Probablemente las dificultades de un modelo “ningún estado” serían mayores. Pero algo me dice que las dificultades, tanto en un modelo como en el otro, no vendrían dadas por los participantes en el experimento, sino por los acomodados en las “ventajas” del etatismo vigente. La prueba la tenemos en casa (España): la descentralización no ha servido para reducir el etatismo: lo ha fragmentado para endurecerlo. En realidad los “demócratas” de hoy lo único que consiguen con su voto cuatrienal es eternizar en el poder a un grupo (cada uno tiene su “favorito”) de retóricos engañabobos que entienden perfectamente cómo perpetuar, en nombre de sus “democráticos votantes” el robo, el chantaje, la amenaza y la limitación de libertades. La ley y el orden pierden su esencia conceptual en esta democracia donde el votante, adiestrado por decenios de supremacía estatal, pone en manos de los oligarcas no sólo sus buenas intenciones. También las más espurias.

¿Hay alternativas? Sí:

1. El mercado libre no es otra cosa que el conjunto de las personas en su calidad de sujetos económicos. Las relaciones de intercambio voluntarias entre ellos producen siempre mejores resultados que cualquier medida estatal o de gobierno.

2. Eliminación de cualquier forma de violación del derecho a la independencia individual: “The minimal state is the most extensive state that can be justified. Any state more extensive violates people’s rights.”Robert Nozick

3. Eliminación de la clase oligárquica privilegiada, políticos y funcionarios: “I think we have more machinery of government than is necessary, too many parasites living on the labor of the industrious.”Thomas Jefferson, 1824.

4. Eliminación de los sistemas de adoctrinamiento (libertad de enseñanza, educación, pensamiento):“Every function superadded to those already exercised by the government, causes its influence over hopes and fears to be more widely diffused, and converts, more and more, the active and ambitious part of the public into hangers-on of the government, or of some party which aims at becoming the government.” John Stuart Mill.

El Estado Español se convierte en una República Liberal. El Presidente es elegido de forma directa. La adhesión a la República Liberal es voluntaria. Los Municipios son el marco referente de organización territorial y social. Las decisiones en los municipios se toman en los Consejos. Si han de nombrarse representantes, estos accederán a sus puestos por votación directa, en función del número de votos de cada uno y bajo las ondiciones establecidas en un contrato de representatividad. Los Municipios se pueden unir en Federaciones de Municipios. La adhesión a la República puede ser formulada por un Municipio o por una Federación de Municipios.

El Gobierno de la República Liberal tiene las siguientes funciones (Ministerios):

  1. Asuntos exteriores. Representa a la República en los foros internacionales.
  2. Defensa. Ejército voluntario para la defensa ante agresiones directas.
  3. Interior. La Policía estatal es subsidiaria. Actúa solamente allí donde las capacidades de los servicios privados de seguridad alcanzan su límite de acción.
  4. Justicia. Rule of Law (and not of men) exige leyes generales y abstractas. Órgano principal serán los tribunales arbitrales. Se privatizarán las cárceles.
  5. Economía. Para financiar un estado mínimo basta una cuota de estado de, como máximo, el 10% de los ingresos. Existirá un Banco Central Independiente El mercado será el encargado de la emisión dedelimitar moneda los medios de cambio.

Ahora van y se lo cuentan a Mariano Rajoy, Alfredo Rubalcaba, Artur Mas y todos aquellos que se llenan la boca con un “somos demócratas” y “queremos nuestro estado”.