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“La sanidad pública no es un negocio.”

escrito por Arturo Taibo 21 septiembre, 2012

 

“La sanidad pública no es un negocio” es un mantra que repiten los defensores del monopolio de la sanidad pública.

Incluso cuando lo que se propone es un cheque sanitario donde la gente podría optar por la sanidad pública o un seguro privado los defensores del monopolio público repiten el dogma:

“… es que la sanidad pública no es un negocio y la sanidad privada sería un negocio y la gente tendría que pagar más para que el empresario ganase dinero.”

 

¿Es verdad que la sanidad pública no es un negocio?

Veamos esta noticia.

Os resumo la historia:

1.- Cuando se disminuyó la jornada laboral del personal del SESPA (Servicio de Salud del Principado de Asturias) de 37,5 a 35 horas lo que hicieron todos los funcionarios desde el administrativo al cirujano fue mantener su jornada de 37,5 horas y cobrar las 2,5 horas semanales que trabajaban de más con la nueva normativa como horas extras.

2.- A las horas extras del punto 1 se las llamó “peonadas”. El SESPA y los sindicatos siempre negaron su existencia, pero todo el mundo sabía que existían, cosas típicas de Españistán.

3.- Por estas horas extras o peonadas (que en algunos casos ya existían antes de la reducción de jornada) el personal del SESPA cobraba entre 400 € y 4.000 € al mes según categoría y horas, dinero que se añadía al sueldo normal. Incluso se dice que algunos cirujanos llegaban a cobrar 6.000 € al mes, sólo de horas extras.

4.- Con el aumento de jornada de 35 a 37,5 horas que decretó el gobierno de Rajoy y que tiene que aplicar el gobierno del Principado de Asturias las peonadas desaparecen. Los trabajadores del SESPA tienen que trabajar las mismas horas pero ya no cobran las peonadas.

5.- Ante la disminución de salario que conlleva la conversión de las horas extras en jornada laboral normal la respuesta de los médicos ha sido suspender las operaciones que ya estaban programadas.

Tras la decisión de erradicar las ‘peonadas’, muchos de los médicos se están negando a operar en horario vespertino hasta que se resuelva el conflicto sanitario. Los hospitales se están viendo obligados a llamar a los pacientes que tenía citados para septiembre para desprogramar su operación y aplazarla ‘sine die’.

Que cada uno saque sus conclusiones. Imagínense que algo así ocurriera en la sanidad privada.