Home Economía Hay que tener morro para llamar céntimo verde a una mordida del 10%

Hay que tener morro para llamar céntimo verde a una mordida del 10%

escrito por Ijon Tichy 19 septiembre, 2012

Y eso es solo el “céntimo” verde, que se va a aplicar a las centrales termoeléctricas clásicas (gas, carbón y fuel) al que hay que sumar el nuevo impuesto general del 6% de venta de electricidad. Es decir, para estas centrales el nuevo régimen impositivo va a suponer un 16% de sus ingresos. Toma recorte (de ingresos).

Como ya sabrán circula por ahí un proyecto de ley de medidas fiscales para (dicen) garantizar la sostenibilidad energética. Estas medidas, como no podía ser de otra manera, no son sino un compendio de nuevos impuestos, tasas, cánones y mordidas varias, aunque llamándolo “medidas” y poniendo en el título el imprescindible y habitual “sostenibilidad”, quizá algún incauto se deje engañar.

Vaya por delante que para arreglar de verdad el desaguisado energético la única solución buena sería una máquina del tiempo para cambiar leyes malas o al menos evitar su alegre incumplimiento (instalar mucha más potencia solar de la prevista), pero de todos modos, algo mejor se podría haber hecho.

Como decimos, estas medidas son un conjunto de nuevos impuestos aplicables a las centrales de producción y van a afectar a todas las tecnologías pero no por igual. Ya sabemos que (para la Física) todos los kWh son iguales, pero (para el Estado) algunos kWh son más iguales que otros.

Empezando por el final, hay un nuevo impuesto sobre la generación eléctrica que va a gravar un 6% la venta de electricidad (por parte de las centrales). Este impuesto aplica tanto a los generadores del Régimen General u ordinario como a los del Régimen Especial (cogeneración y renovables), pero la ventaja para estos últimos (Régimen Especial) es que éste es el único de estos nuevos impuestos que les aplica.

Los más “agraciados” son las grandes centrales hidroeléctricas, para las que se crea un canon nada menos que del 22% al que si sumamos el 6% general tenemos por tanto un gravamen total del 28%. No está mal.

En cuanto a las termoeléctricas clásicas, les aplicarán el llamado “centimo verde”, que dicho así parece un centimillo de nada. Veamos que no es así.

De acuerdo a lo avanzado el pasado viernes, el importe de estos céntimos verdes será:

  •  Céntimo verde a gas natural: (2,79 céntimos/m3)
  • Céntimo verde a carbón: (14,97 euros/ton)
  • Céntimo verde a fuel-oil y gasóleo (12,00 euros/ton fuelóleo y 29,15 euros/1.000 litros gasóleo)

Con unos pequeños cálculos basados en el Poder Calorífico de estos combustibles y el rendimiento de estas centrales podemos concluir que este céntimo verde va a suponer aproximadamente 5 €/MWh. No busquen este dato en prensa. Salvo error es una primicia de esta casa, ningún piriodista científico-técnico de la prensa de kalidah se ha parado a calcularlo (o no sabe como hacerlo).

Sabiendo que la media del precio de mercado estuvo el año pasado alrededor de 50 €/MWh, incluso un logsiano puede deducir lo que avanzábamos en el título, nada menos que un 10% de incremento. A un 10% de impuesto algunos “listos” lo llaman “céntimo” y a ver si cuela. Si sumamos el 6% del nuevo impuesto general, tenemos que las centrales termoeléctricas se verán gravadas un 16%. No llega al nivel de las hidráulicas pero tampoco está mal.

Con las nucleares el asunto es un tanto confuso. Se habla de dos nuevos impuestos:

Impuesto sobre la producción de residuos radiactivos resultantes de la generación de energía nuclear.

El hecho imponible es la producción de combustible nuclear gastado y residuos radiactivos resultantes de la generación de energía nuclear. El tipo será de 2.190 euros por kilogramo de metal pesado. Para este cálculo se ha eliminado a la central nuclear de Garoña.

– Impuesto sobre el almacenamiento de residuos radiactivos.

Sustituirá a los actuales impuestos de Comunidades Autónomas sobre esta materia, con el fin de dar coherencia y uniformidad a los mismos. En consecuencia, este impuesto pretende: unificar los hechos imponibles gravados por diversas Comunidades Autónomas.

Hay que destacar que las centrales nucleares ya pagaban un impuesto por estos conceptos. Algo que los ecolojetas ignoran o hacen como que ignoran. En concreto el pago se hace para financiar los costes correspondientes a la gestión de los residuos radiactivos y del combustible gastado, y al desmantelamiento y clausura de instalaciones. El gravamen oscila entre unos 3,2 y 3,8 €/MWh y se destina a financiar la empresa pública ENRESA que por ley es la responsable de esas tareas.

Con la información difundida no queda claro como casan estos impuestos con el existente. Ni siquiera cual va a ser la base imponible (¿Exactamente, a que se refieren cuando hablan de “metal pesado”?). No obstante, las cifras manejadas de ingresos totales en el comunicado gubernamental hacen pensar en un gravamen del 10% (5 €/MWh), en línea con el que van a sufrir las termoeléctricas. Por tanto, si estos nuevos impuestos sustituyen al existente, dentro de lo malo las nucleares no saldrían especialmente malparadas. Al igual que en el caso termoeléctrico el impuestazo total para las nucleares sería ahora también del 16%.

Tenemos pues nuevos impuestos (o no del todo nuevos en el caso nuclear) para todo el Régimen Ordinario con un tipo del 16%, salvo en el caso de las grandes centrales hidráulicas que sufrirán el 28%. A partir de las cifras del 2.011 en cuanto a producción (ver REE) y el precio medio de ese año, aprox. 50 €/MWh, tenemos que esto supondrá una recaudación de unos 1.700 MM€.

Por su parte, en cuanto al Régimen Especial (RE) el único nuevo impuesto soportado es el general del 6%, pero dado que es sobre la venta y el RE no vende al precio de mercado, la base será más alta. Según la CNE, la remuneración media del RE fue durante el 2.011 de unos 118 €/MWh (nótese, más del doble que el Régimen General). Suponiendo que este valor se mantenga constante (que subirá, dada la participación cada vez mayor de la termosolar) y que la producción total también se mantenga constante (que subirá, al entrar en servicio nuevas centrales timosolares termosolares), la recaudación de este nuevo impuesto supondrá unos 650 MM€.

Esto supone un total de 2.350 MM€ recaudados que, según dicen, se destinarían a “compensar” el actual déficit de tarifa. Hay quien dice que resulta insuficiente pues por ejemplo en el año 2.011 el déficit de tarifa supuso alrededor del doble de esa cifra. Yo no estoy seguro por los motivos que veremos a continuación, lo que sí sé es que el planteamiento es tan absurdo como intentar llenar de agua un depósito utilizando para ello agua que se aspira del fondo del mismo.

De donde no hay no se puede sacar. Si el chiringuito renovable y muy en particular el chiringuito solar, se mantiene prácticamente tal cual está (y es muy difícil meterle mano sin caer en medidas bananeras), tan solo hay dos opciones: O esos impuestos pasan a ser asumidos en las cuentas de resultados de las compañías eléctricas, que verían brutalmente reducidos sus beneficios o incluso entrarían en pérdidas, o tales compañías repercuten tales impuestos en el precio de venta en las subastas (explicación aquí) y en consecuencia sube el recibo.

No hay más, visto que no hay una competencia real entre empresas ni entre tecnologías de producción. Las tres grandes se reparten tanto el mercado como las tecnologías de generación, de modo que el “pool”, el mercado, es en realidad casi una ficción. No van a renunciar a sus beneficios, quizá en una operación de imagen transijan con reducirlos un poquito, pero el grueso del esfuerzo recaerá nuevamente en el consumidor.

Y es que como decíamos, no existe una solución buena. El problema, lo repetiremos una vez más aunque si han tenido la paciencia de leer hasta aquí seguramente ya lo saben, se crea cuando se decide primar exageradamente una tecnología ruinosa, la solar (tanto fotovoltaica como termosolar) y sobre todo cuando no se respetan los objetivos y se autorizan diez y cinco veces más plantas de las inicialmente previstas, como denunciamos por ejemplo aquí y aquí, antes de que el desmadre ocurriera. Obviamente, cuando decimos “ruinosa” nos referimos al consumidor, no a los promotores que ahora disfrutan a nuestra costa de excelentes remuneraciones.

No solo se han cargado el sistema energético de forma casi irremediable en el corto y medio plazo, de paso se han cargado el propio sector renovable, cosa por otra parte que no les importará demasiado pues ni son ni nunca han sido profesionales de verdad, tan solo cazaprimas que se arrimaron al dinero fácil y obtuvieron autorizaciones que nunca se debían haber concedido gracias a motivos que no sabemos pero podemos imaginar.

En el 2.011 las primas a la solar (termosolar + fotovoltaica) supusieron casi 3.000 MM€. Esta cifra y aun mayor se repetirá los próximos años. El avance tecnológico real ha sido mínimo, lo único que se ha conseguido es que los chinos entren a saco en el negocio de la fabricación abaratando la producción de paneles (y de paso arruinando a los productores nacionales), es decir, hemos conseguido que el mundo entero disponga de paneles más baratos gracias a dinero que nos han sacado a los españolitos de a pie del bolsillo. Por ello, esta supuesta inversión tiene un retorno inexistente para el contribuyente pero jugoso para los cazaprimas. Sin primas y con el 10% de ese dinero dedicado a investigación de verdad seguramente sí seríamos ahora tecnológicamente punteros y no tendríamos un sistema energético en la ruina. Pero no se habrían forrado los cazaprimas y sus socios, los que manejan el BOE. Y todavía hay quien no lo ve y aplaude con las orejas lo ecológicos que somos. Que pena.

Nota: A falta de conocer en detalle la ley, no hemos hablado de una medida que se comenta pero no aparece en la nota de Moncloa. Según dicha medida las centrales termosolares verían esfumarse el privilegio del que actualmente disfrutan por el que cobran como “solares” MWh en realidad generados quemando gas. No es mucho, pero vista la enorme rentabilidad de estas centrales (para sus promotores) y el gravísimo perjuicio económico que originan (a los sufridos consumidores/contribuyentes), es una medida que hay que aplaudir.