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España, a dos estupideces de ser Grecia

escrito por Burrhus el elefante neocon 19 julio, 2012

Lo que ha ocurrido en los últimos días roza la demencial actitud de un enfermo mental dedicado a buscarse problemas que le compliquen más la vida.

El miércoles de la semana pasada, una diputada del PP tiene una expresión muy desafortunada, “que se jodan”, de la que se interpreta que iba destinada a los parados, cuando iban destinadas al PSOE. Semejante vulgaridad es difícilmente justificable, pero es todavía más irresponsable el señor o señora que dijo que era un comentario referido a los parados. Cuando se supo que realmente iba dirigido a la bancada socialista (que no por ello sería menos reprochable, pero el matiz es importante), ya era demasiado tarde.

El viernes, el Gobierno se dedicó a explicar de una forma lamentable un conjunto de medidas durísimas que afectaban a diferentes sectores de la sociedad. ¿Cómo es posible que se pueda decir de un Gobierno que dentro de España se dicen unas cosas y fuera de España otras? ¿Qué clase de imagen se está dando?

Y llegó el sábado. Y se publicó el BOE, con un conjunto de medidas todavía más duro de lo que en principio se había anunciado. Se trataba de un Real Decreto-Ley tan complejo que uno tenía que gastar un día entero para interpretar lo que realmente quería decir cualquiera de sus siete títulos.

Desde entonces, toda una cascada de artículos por parte de todos los medios de comunicación, principalmente destinadas a la subida del IVA y a los recortes de los funcionarios. Tampoco ayudaban en absoluto las declaraciones de los políticos de los diferentes partidos de la oposición, esforzándose en parecer todavía más chiflados que el Gobierno.

Y llegó el martes. La cascada de artículos continuaba. Pero los titulares automáticamente cambian a una declaración de Cristóbal Montoro, a la sazón Ministro de Hacienda: Los funcionarios con salarios más bajos seguirán recibiendo la paga extra de Navidad. Y, claro, yo sorprendido porque eso mismo ya se había dicho el sábado en este mismo blog. Sábado, domingo, lunes, martes. Uno de los mayores ridículos del piriodismo de kalidáh.

Lo que los medios debieron haber hecho, y lo que yo estoy intentando hacer (les pido disculpas a los lectores, factores personales me dificultan muchísimo esta tarea autoimpuesta), era que, dada la nefasta política de comunicación de este Gobierno, como lo que realmente se ejecuta, y lo que realmente importa, es lo que sale en el BOE, me leo el BOE y me formo una opinión lo más objetiva posible. En su lugar, los medios optaron por guiarse por los titulares que daban los prebostes de los diferentes políticos. Debe ser que les facilita mucho más el trabajo y que la primera tontería ocurrencia del portavoz de turno importa menos que las leyes que afectan coactivamente a la vida de los ciudadanos.

Ayer, miércoles, se han producido dos hechos importantes. Uno, por el tamaño de la declaración. El otro, por su simbolismo.

Montoro ha dicho la frase más importante de lo que llevamos de crisis, y una de las que pasará a la historia de nuestra democracia: “No hay dinero”. A corto plazo, todos los problemas se reducen a esto. Y ya iba siendo hora de que se llamaran a las cosas por su nombre. Si existe un riesgo serio a que entremos en suspensión de pagos, hay que decirlo.

El hecho simbólico es la convocatoria, por parte de una persona sin demasiadas luces, de una convocatoria en Facebook para, ni más ni menos, que ocupar el Congreso. Ríanse ustedes del discurso de V.

Con un poco de suerte, pasará lo que tiene que pasar: Que nadie haga caso a ese señor, y que los cuatro gatos que lo hagan sean debidamente tratados por nuestros simpáticos, educados y muy adheridos a la ley agentes antidisturbios de la Policía Nacional.

Pero el cariz que están tomando los acontecimientos no es bueno. Resumiendo:

La juventud lleva desde el 15-M del año pasado prácticamente en pie de guerra. Casi como casi todos los sectores o gremios de la economía española: investigadores, periodistas, mineros y ahora, por último, funcionarios.

El Gobierno es incapaz de tomar las medidas que ajusten realmente las cuentas, adoptar las medidas legislativas que asienten las bases para el inicio de una recuperación, y decirlo uniendo apropiadamente sujeto, verbo y predicado.

La oposición dice disparates que, en el mejor de los casos, tienen poco que ver con la realidad. En ese sentido, creo que Rubalcaba está haciéndolo mínimamente bien: Como intelectualmente no tiene ningún argumento, se dedica a decir naderías y compensar la presión que le están metiendo desde su partido. Si tuviese propuestas que ayudaran a encontrar soluciones racionales a los problemas sería de matrícula de honor, pero tampoco le pidamos peras a un olmo.

La prensa, que se supone que son el cuarto poder, quien puede controlar al Gobierno desde una mínima imparcialidad, en lugar de irse a las fuentes, simplemente se hacen eco de las bobadas que digan todos los anteriores, que tampoco tienen un mínimo interés por leer lo que dicen las leyes, contribuyendo a dar una imagen de incertidumbre.

Y nadie está dispuesto a ceder. Nadie está dispuesto a admitir esas tres puñeteras palabras que ha dicho Montoro.

Visto así, y con la perspectiva de que poco va a cambiar, España está a dos estupideces de convertirse en Grecia. En qué consistirá la primera estupidez? Asaltar el Congreso puede ser una opción. O que alguien se quemara a lo bonzo. O que una manifestación fuese reprendida con una violencia innecesaria. O a saber qué. Pero cuando ocurra, lo sabremos por el miedo y la incertidumbre que sentiremos. Y entonces tendremos que demostrar si somos maduros o estúpidos. La segunda estupidez consistirá en que, por dejarnos llevar por el miedo, se cediese ante males presuntamente menores frente a las opciones que nos dictase la razón.