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Comprendiendo la Economía: Resumen de la primera parte y presentación de la segunda.

escrito por Arturo Taibo 14 mayo, 2012

 

Antes de seguir adelante con el libro voy a hacer un pequeño resumen de la primera parte y algunos comentarios a cada capítulo.

Puede que parezca que hasta ahora sólo me he ocupado de generalidades de poca utilidad en la vida real. Sin embargo creo haber sentado las bases para analizar y, en lo posible, dar la mejor solución a los problemas económicos. Vamos a ver paso a paso a dónde hemos llegado hasta ahora.
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EL MÉTODO CIENTÍFICO DE LA ECONOMÍA Y EL MERCADO.

En el primer capítulo vimos como la Economía es una Ciencia y por tanto no tiene nada que ver con la “política” entendida como la acción para beneficiar a grupos de presión ya sean de empresarios o de trabajadores.

La Economía es la Ciencia que se ocupa del comportamiento de las personas en relación con el dinero.
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En el segundo y tercer capítulo expongo el método científico que se usa en la Economía. Para que las conclusiones a las que llegemos sean consistentes es imprescindible establecer el sistema que vamos a utilizar y que, por supuesto, este sistema pueda ser aceptado por los que quieran comprender la Economía sean científicos o público en general

El primer problema que plantea el estudio de la Economía es que que no es una ciencia experimental. También descarto el uso de métodos estadísticos, matemáticos o históricos.


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Propongo a continuación el uso del método lógico-deductivo. Pero todo método lógico-deductivo tiene que partir de unos axiomas. No considero a la Economía como una ingeniería humana ni a los economistas como ingenieros humanos porque considero que la naturaleza humana es universal e inmutable. A continuación introduzco los cuatro axiomas en que se basa la Ciencia Económica.

Todo el mundo comete errores.
No hay dos personas iguales.
Las personas defienden aquello que consideran sus intereses particulares.
Las personas cambian.

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En el capítulo cuarto describo como la evolución de la Civilización condujo a tres hechos económicos fundamentales:

La propiedad, la división del trabajo y el dinero.

La propiedad surge en el momento en que son necesarios medios de producción para satisfacer las necesidades (la tierra, maquinaria, edificios…).

La división del trabajo surge de la evidencia de que es más productivo que cada persona se especialice en un trabajo determinado que realice todo el proceso productivo.

El dinero surge en el momento que la división del trabajo hace imprescindible el comercio y cuando para realizar intercambios cada vez más específicos no es suficiente con el trueque.

Nos encontramos pues en un mundo donde la propiedad de los medios de producción, la especialización o división del trabajo y la existencia de dinero son imprescindibles.
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En el capítulo cinco explico como se realizan los intercambios cuando las dos partes actuan libremente, sistema que llamaremos de mercado o capitalismo.

La conclusión más importante es que en un sistema de mercado sólo se realizarán intercambios cuando ambas partes salen beneficiadas.

El mercado es un sistema intrinsecamente imperfecto dado que sus componentes son seres humanos.

El precio es determinado por la diferencia entre la oferta y la demanda iniciales. Quizás es este el punto donde tenga que hacer revisiones, porque creo que la explicación no ha quedado muy clara.

Otras características de los intercambios que, aunque obvias, no son tenidas en cuenta algunas veces, son que una persona no puede gastar más dinero del que tiene (restricción presupuestaria) y que no se pueden consumir más bienes de los que se producen.

La función fundamental del precio en un sistema de mercado es transmitir la información, información acerca de la escasez de los bienes y acerda de lo necesarios que son para la gente.

Finalmente los mercados nunca están en un equilibrio permanente puesto que la gente cambia. Tampoco es posible predecir por completo como va a evolucionar un precio.
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En el capítulo sexto trato de la coacción. Aunque un sistema de mercado se base en actuación en libertad de sus participantes es obvio que no todos los participantes van a respetar la libertad del resto. Parte de los participantes del mercado utilizarán la coacción para obligar a los demás y beneficiarse de ello y en el camino destruirán el propio mercado.

Se trata en este capítulo de los bienes públicos, aquellos que benefician a todos independientemente de que alguien o algunos paguen por ellos y del Estado y de su control mediante el sistema democrático y la Constitución.
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En el capítulo siete se vuelve a tratar el tema del precio. Se introducen los conceptos de satisfacción marginal y costes marginales que son los que realmente determinan el precio.

Tengo que refundir los capítulos cinco y siete y aclarar mejor cómo se forman los precios, es el mayor fallo que tengo en lo que he escrito (es mi opinión). Tengo que aclarar mejor los conceptos que creo que han quedado algo confusos.


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En el capítulo ocho se trata sobre el mercado extenso, con muchos compradores, vendedores y bienes, y de como se organiza.

Los consumidores intentan igualar las satisfacciones marginales de los bienes que compran. Las empresas tratan de obtener el máximo de beneficio por unidad de capital invertida.

La soberanía del consumidor es la libertad de los consumidores de elegir en que gastar su dinero. Con las decisiones de compra se dan ordenes de qué, cómo, cuántos, a qué precio, por quién y para quién se producen los bienes.

El poder de mercado es la capacidad de imponer el precio de un bien.

Normalmente el poder de mercado lo tiene la parte que puede cambiar su oferta o demanda de una manera más fácil o rápida. La parte que no puede cambiar (rápido) su oferta o demanda se ve atrapada por la otra parte.

La ley de la oferta y la demanda restaura el equilibrio entre las dos partes a través de cambios en los precios.

Analizo finalmente causas por la que una empresa puede tener poder de mercado independientemente de la competencia y de la ley de la oferta y la demanda: colusión de precios, barreras de entrada, ventajas tecnológicas y ventajas de imagen.
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CONCLUSIONES DE LOS PRIMEROS OCHO CAPÍTULOS.

He establecido un método científico para analizar el comportamiento humano en relación a los bienes, es decir la economía. Este método se basa en la condición humana que es igual en todas partes y en todas las épocas. El que la condición humana sea inmutable no quiere decir que la gente tome siempre las mismas elecciones sino que la gente siempre intenta conseguir lo que mejor considera para sus propios intereses.

He establecido un marco donde se realizan las acciones humanas en relación con los bienes:

1) La existencia de la propiedad privada que permite a la gente disponer líbremente de su capital.
2) La existencia de la división del trabajo que permite una productividad sin la cual volveríamos a épocas prehistóticas.
3) El libre intercambio a traves del dinero (mercado) , que hace posible que la división del trabajo se traduzca en una elevada satisfacción de las necesidades.
4) La formación de precios a través de la oferta y la demanda.
5) La existencia de un Estado que garantice la propiedad privada, el mercado y el cumplimiento de los contratos, El Estado debe de ser controlado a su vez por un sistema democrático y una Constitución.
6) Los precios se determinan según su utilidad y coste marginales.

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LA SOCIEDAD SIN MERCADO. EL MARXISMO Y SU CRÍTICA.

Continúo en el capítulo nueve con el estudio de cómo sería una sociedad sin libre mercado.

La negación del mercado se basa en dos ideas: la negación misma de la libertad humana, del libre albedrío y el calificar de “injustos” los resultados que se dan como consecuencia del mercado.

El marxismo es la fundamental y más influyente teoría de no mercado.

Las ideas fundamentales del marxismo son;

El valor trabajo. El valor de las cosas depende del tiempo empleado en ellas. A falta de un mercado que estime el valor de las cosas en función de la oferta y la demanda utiliza esta otra valoración. Los capitalistas obtienen su beneficio robando al trabajador parte de su tiempo de trabajo: la plusvalía.

Los capitalistas intentan utilizar de forma intensiva el capital mientras que prefieren tener a muchos trabajadores en el paro para así mantener los salarios a nivel de subsistencia.

El capitalismo va sufriendo crisis cíclicas y cada vez más grandes debido al exceso de producción fruto de una utilización cada vez más intensiva del capital y al bajo consumo de sus trabajadores.

El uso cada vez más intensivo del capital lleva a un uso menor de la mano de obra con lo que las plusvalías son cada vez menores, puesto que a los únicos a los que se puede robar su tiempo de trabajo es a los trabajadores y el número de parados aumenta contínuamente. Las crisis son cada vez mayores y al final estalla una revolución que lleva al socialismo.

Marx nunca describe cómo funcionará el socialismo, sin embargo presume de haber descubierto el inexorable funcionamiento de la historia humana que lleva de la esclavitud al socialismo pasando por el capitalismo.

La aparición del marxismo sólo es posible en una situación en que no exista competencia entre los capitalistas y en la cual no puedan aparecer nuevos capitalistas, es decir en una sociedad en la que no exista ya un mercado.

El razonamiento de que los capitalistas van a dejar a un gran número de trabajadores en paro no tiene sentido. Los capitalistas ganan dinero explotando a los trabajadores de los que obtienen la plusvalía ¿Por qué iban a dejar trabajadores en paro y reducir así su plusvalía? Pueden dejar a algunos para mantener bajos los salarios pero no a un gran número.

El argumento de la superproducción tampoco se sostiene: los capitalistas se dedicarían a producir fundamentalmente bienes dedicados a sí mismos produciendose un estado estacionario.

En el capítulo diez se muestran las dificultades insuperables a las que se enfrentaría un sistema de no mercado o socialista para dirigir la producción y distribución de los bienes de forma eficaz.

Un sistema socialista se enfrentaría en sus inicios a una estructura de capital destinada a satisfacer las necesidades de los ricos capitalistas. Al desaparecer esta clase social es necesario establecer una nueva estructura de capital destinada a satisfacer las necesidades del proletariado. Para ello son necesarios los planificadores.

¿Quién eligiría a los planificadores? Es un gran problema pero superado este surge el más importante: qué criterios seguirían los planificadores.

Al carecer de mercado los planificadores van a cometer errores sistemáticos que no se van a solucionar mediante la quiebra puesto que los compradores están obligados a consumir lo que se produzca. Pero además los errores se van a amplificar puesto que los trabajadores, al recibir bienes que no quieren a cambio de su trabajo, van a carecer de incentivos y trabajaran cada vez menos.

Los burócratas, los trabajadores encargados de llevar a cargo los planes, van a encontrar el problema de cómo calcular los sueldos. Si los calculan en función del tiempo de trabajo van a encontrarse con trabajadores que realicen los mismos trabajos en diferentes periodos. Al final y al carecer de incentivos los trabajadores intentarán producir lo menos posible para así lo que produzcan tenga el mayor valor trabajo.

La falta de incentivos del sistema socialista va a provocar ineficiencias, errores y corrupción. Marx y los socialistas en general intentan superar ese problema con la idea de que el socialismo traerá un “hombre nuevo” sin los vicios del hombre capitalista. Sin embargo la naturaleza humana no cambia y los “hombres nuevos” no aparecen.

Otro problema surge del reparto de la producción. Los socialistas se enfrentan a las mismas limitaciones de producción que los capitalistas con el agravamiento de que van a cometer más errores y tienen menos incentivos. Eliminar a los capitalistas no significa que automáticamente va a quedar mucha más riqueza que repartir.

Finalmente la delación tampoco puede solucionar el problema de la falta de incentivos puesto que no existe ni un precio ni unos costes de mercado.

El problema común es que al no haber mercado no se pueden calcular los precios ni los costes y sin esos datos no se puede dirigir la producción y la inversión de un modo mínimamente eficaz.

Los hechos han demostrado que todos los intentos de socialismo han fracasado pero los socialistas son unos maestros de la propaganda y siempre atribuyen sus fracasos a elementos exteriores a su doctrina.

La conclusión de estos dos capítulos es que no es posible un sistema económico sin mercado o que si se lleva a cabo será enormemente ineficiente y acabará con las libertades individuales.
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LA LEY DE SAY.

He introducido en la primera parte en el capítulo once la Ley de Say. La importancia de esta ley se verá en la segunda parte cuando abordemos la expansión crediticia, la monetaria o la fiscal y sus efectos en el crecimiento. La Ley de Say dice que:

“La oferta crea su propia demanda.”

La idea esencial de la Ley de Say es que sólo se puede comprar lo que previamente se ha producido, es decir que la producción precede siempre a la compra, y que además todo lo producido acaba vendiéndose.
La oferta de bienes tiene que tener como contrapartida la oferta de otros bienes para que realmente se produzca un intercambio. El dinero sólo supone un elemento para facilitar el intercambio. De hecho las mercancías se pagan con otras mercancías.

La ley de Say tiene fuertes detractores y es normal. Para que se cumpla la Ley de Say el mercado debe de estar ajustandose continuamente. Los bienes que no encuentran comprador deben dejar de producirse para que se cumpla que la oferta cree su propia demanda y eso no gusta a los que producen (capitalistas y trabajadores) esos bienes.

Se exigen entonces ayudas para que se produzcan bienes que no quiere nadie alegando que la ley de Say “no se cumple” cuando lo único que sucede es que no produce lo que la gente desea.

La consecuencia de negar la Ley de Say, es decir mantener que los mercados no se autorregulan y que por tanto es seguro que llegarán a situaciones con recursos infrautilizados, especialmente el factor trabajo. Y si el mercado no se autorregula es el Estado el que tiene que intervenir para llegar a un equilibrio.

Para los detractores de la Ley de Say lo que se tendría que decir es que es la demanda lo que crea la oferta, y especialmente la demanda del/o generada por el Estado. El Estado se transforma en el factor principal por el que se equilibra el mercado y gracias a la demanda artificial que crea.

Veremos en la segunda parte como la Ley de Say está en el origen del gran cisma de la Ciencia Económica ocurrido en el primer tercio del siglo XX.

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LA RIQUEZA DE LAS NACIONES, LOS CAPITALISTAS Y LOS EMPRESARIOS.

En el capítulo doce trato sobre las causas de la riqueza de una nación. La riqueza de una nación no depende de los recusos naturales, ni de la superficie, número de habitantes, potencia militar u otros que generalmente se dan.

La riqueza de una nación depende del respeto a la propidedad privada. Sin ese respeto es imposible que pueda producirse la acumulación de capital imprescindible para generar riqueza.

La segunda condición es el cumplimiento de los contratos, también imprescindible para que se produzcan intercambios de factores de produccion.

La tercera es tener una unidad monetaria con un valor estable y un sistema financiero capaz de convertir el ahorro en inversión o consumo.


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Finalmente son necesarias unas instituciones que garanticen las anteriores condiciones. Pero nada de lo anteriormente dicho puede funcionar si no hay un consenso entre las personas que forman la nación de que esas son las instituciones y las ideas que deben de prevalecer.

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La riqueza de los capitalistas (capítulos trece y catorce) depende de la demanda que tengan los bienes que produzcan.

Los capitalistas no tienen como objetivo crear empleo, ni preservar el medio ambiente, ni producir bienes que necesiten los consumidores, ni mejorar las condiciones de trabajo de sus trabajadores. El único objetivo y el único fin social de un capitalista es obtener el máximo de beneficios posible.

Sin embargo los capitalistas en un sistema de mercado tienen limitados sus beneficios por la competencia que se hacen entre ellos. Los capitalistas, en un sistema de mercado no pueden obligar a los consumidores de que compren sus productos, ni tampoco pueden imponer el precio. A los capitalistas no les gusta el sistema de mercado porque limita sus beneficios e intentarán burlarlo o limitarlo.

En un sistema de mercado los capitalistas se ven obligados a satisfacer las necesidades de la gente no por propia voluntad sino porque es la única manera de conseguir su fin que es ganar dinero.

En un sistema de mercado los capitalistas están obligados a ofrecer bienes más baratos, o mejores, o que satisfagan nuevas necesidades o una mezcla de esas cosas si quieren triunfar.

Otras veces los capitalistas triunfan porque ofrecen bienes que sufren un fuerte aumento de su demanda. Generalmente se les tacha de especuladores pero lo único que hacen es transmitir la señal al resto del mercado de que se puede ganar mucho dinero produciendo ese bien y por tanto incentivan su producción para satisfacer a la gente.

La paradoja de que en un sistema de mercado los capitalistas en la busqueda de su beneficio acaben beneficiando a la gente se denomina “mano invisible del mercado”.

Otra cuestión es cuál debe ser el beneficio del capitalista, de si existe un beneficio “justo”. Pero el beneficio “justo” ya lo determina la gente en función de la demanda de bienes que produce el capitalista. Intentar fijar beneficios diferentes de los que fija la oferta y la demanda sólo conseguirá el exceso o el defecto de la provisión de bienes.

Existe sin embargo un beneficio que se podría considerar mínimo y que sería el interés del dinero, es decir el interés al que los capitalistas están dispuestos a prestar dinero para emprender una empresa. No existe un único tipo de interés, varía en función de la inversión y del ahorro.

Nuevamente insistir en que los capitalistas no son eficientes al 100 %. Los capitalistas se equivocarán y se perderán capitales en inversiones ruinosas. Además los cambios en la oferta y la demanda provocarán un permanente cambio de utilización de los capitales de sectores con menos beneficios a otros con más beneficios.
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En el capítulo quince trato del benefico o salario del trabajador.

Al igual que pasa con los capitalistas el salario del trabajador va a depender de la demanda de trabajo, que es lo que oferta el trabajador. A su vez la demanda de trabajo no va a ser una demanda general sino una demanda específica de un determinado trabajo, dada la división del trabajo imperante en el sistema de mercado. En definitiva el salario del trabajador va a depender de la demanda de los bienes que sea capaz de producir o en cuya producción sepa intervenir.

Pero además el salario del trabajador va a depender de la productividad y para conseguir una elevada productividad es necesaria la acumulación de capital es decir el capitalista. Es obvio que el capitalista va a intentar pagar a sus trabajadores lo mínimo posible pero la introducción de leyes para “proteger al trabajador” no elevará su salario sino todo lo contrario.

Los argumentos de que la “lucha obrera” han conseguido la mejora de los salarios y condiciones de vida no tienen base alguna. Las huelgas, manifestaciones y otras maneras de protesta no aumentan la producción ni la productividad por tanto no pueden aumentar los salarios.

La única manera de que aumenten los salarios es aumentando la productividad y eso sólo se consigue con la acumulación de capital y la correcta administración del mismo. La disminución de los beneficios, por debajo de lo que fijaría la oferta y la demanda, para aumentar los salarios sólo redundaría en una menor acumulación de capital y unos menores salarios en el futuro.

Las leyes del salario mínimo o que “protegen” a determinados grupos sociales sólo llevarán a que los trabajadores que no puedan ofrecer un mínimo de productividad se queden en el paro. Es falso que sin la legislación laboral el trabajador sólo obtendría un salario de subsistencia, la competencia de los empresarios por tener mano de obra que les ayude a obtener beneficios hará que los salarios suban.

Es importante ver como tanto la riqueza de las naciones como los beneficios de los capitalistas como los salarios de los trabajadores dependen de la acumulación de capital sea físico o humano.

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CONCLUSIONES DE LA PRIMERA PARTE E INTRODUCCIÓN DE LA SEGUNDA.

En la primera parte he definido el método científico económico, he definido el mercado y el marco en el que este funciona mediante la existencia de un Estado que tenga el monopolio de la coacción. También he estudiado el sistema de formación de precios que son los que determinan la producción en el sistema de mercado. He explicado como en ausencia de mercado y por tanto en ausencia de un sistema de fijación de precios la producción se vuelve ineficaz y arbitraria y al final el sistema social degenera en el totalitarismo.

Otro punto importante tratado es la Ley de Say que supone que no puede satisfacerse la demanda si previamente no se han producido los bienes y que es la producción la que determina el nivel de demanda y no al revés.

Y luego he tratado sobre cuáles son los factores que determinan la riqueza de una nación, de los capitalistas y de los trabajadores.

Las ideas de estos capítulos proceden de Adam Smith en lo referente al funcionamiento de los mercados. Carl Menger en la satisfacción y el coste marginal. Marx en la definición de marxismo y Mises y Hayek en su crítica. Say en la ley de Say. Bauer en la riqueza de las naciones y nuevamente Menguer y Mises en la riqueza del capitalista y de los trabajadores.

Puede parecer que ya todo está resuelto y que respetando al mercado inexorablemente se produrá el máximo posible y con la distribución más adecuada de la riqueza.

Recalcar que el mercado no es nunca “perfecto” es un sistema basado en decisiones de personas que son intrínsecamente imperfectas y que comoeten errores. Sin embargo el mercado es eficiente en el sentido de que es la solución que más y mejor recoge la información para producir el máximo posible en función de los factores de producción (materias primas y capital humano) existentes. Se dirá entonces que un mercado es “eficiente en el sentido de Mill”.
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Sin embargo la vida real nos muestra numerosos ejemplos de mal funcionamiento de la economía:

pobreza en países ricos, países pobres, desempleo, falta de derechos laborales, inflación, elevados tipos de interés, crisis financieras, problemas en la sanidad y la educación, bienes, como la vivienda, que parece que el mercado no puede satisfacer, monopolios y oligopolios, competencia de bienes procedentes de países subdesarrollados, impuestos elevados, evasión fiscal, mercados negros, déficits crónicos, sistemas de pensiones que no pueden hacer frente a sus compromisos, contaminación, agotamiento de los recursos naturales, superpoblación.

A la vista de toda esta retahila de problemas cualquiera diría que el modelo que hemos expuesto no funciona y es sólo una utopía teórica desvinculada de la realidad.

Pues bien en la segunda parte vamos a analizar todos estos problemas y ver sus causas y soluciones a la luz de la Ciencia Económica. También utilizaré ejemplos de la vida real para reforzar las conclusiones.

Este es el índice de la segunda parte:

1.- El dinero, el circulante, la teoría cuantitativa del dinero y los cambios de precios.

2.- El sistema financiero y los ciclos económicos. Clases de crisis.

3.- Pobres y ricos, naciones y personas. La desigualdad.

4.- Sanidad y educación. Caridad  vs. Solidaridad. Vivienda.

5.- ¿Quién controla a las grandes empresas? Derechos laborales y sociales.

6.- Cultura, información y capitalismo.

7.- Drogas, juego, prostitución y dinero negro. Impuestos y evasión fiscal.

8.- Recursos naturales, contaminación y crecimiento a largo plazo.

9.- Hacia una sociedad de capitalistas.

10.- Una lucha eterna.

Hasta el lunes que viene.