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La reestructuración de la basura “bankiaria”

escrito por Sefuela 11 mayo, 2012

Cuando un listillo tuvo la ocurrencia de hacer ingeniería contable para “sanear” Caja Madrid debió creerse muy inteligente. No lo era, como ha quedado demostrado. Me he tragado unos pocos artículos e informes sobre la mal llamada intervención o nacionalización de Bankia. Voy a dejar de lado tecnicismos para contaros mis conclusiones y explicar (para los que quieran leer un poco más) cuatro datos relevantes, aún a riesgo de cometer alguna inexactitud.

Las conclusiones no son aptas para cardiacos:

1- El salvamento de BFA (dueña del 45% de Bankia) obedece a intereses de pura coherencia política. Salvar la cara, lo llaman algunos.

2- No se ha salvado Bankia, que tiene los mismos problemas que hace unos días.

3- El hecho de obligar a Rato a dimitir revela una intención de acometer una reforma válida del sistema financiero.

4- Esta crisis confirma al mundo que el agujero de la banca española (especialmente centrado en las Cajas de Ahorro) es mucho mayor de lo que se admitía. Las sospechas del resto del mundo son ciertas.

5- Es muy posible que no haya dinero en España para salvar a todas las Cajas y bancos. Si se hace, podríamos quebrar el Estado. Si no se hace, veremos caer entidades financieras de cierto tamaño.

6-El nivel de desvergüenza de los políticos españoles, principales responsables de toda la cadena de fallos de gestión y supervisión que han llevado a este desastre, es infinito. En especial, por parte de aquellos que proponen la solución de nacionalizar las entidades que ellos contribuyeron a quebrar, y quieren gestionar de nuevo.

7- Un proceso “a la irlandesa” de los responsables no es posible aquí mientras exista el nivel de engañados e ignorantes que tenemos.

8- Al no haberse optado por un ajuste duro en el que muchos accionistas perdieran el 90% de lo invertido, veremos un ajuste durísimo en el que muchos perderán el 100% y miles perderán sus ahorros.

Ahora, las razones. Simplificadas al máximo. Las fuentes de datos son internacionales: Bloomberg, Reuters, el think tank belga CEPS. He ignorado a propósito los medios españoles, que viven en su propio mundo de yupi, salvo algun detalle puntual extraído de Expansión.

1, 2 y 3- El problema que saltó hace unos días era que la matriz de Bankia llamada BFA no había llegado a un acuerdo con los auditores sobre sus pérdidas de este trimestre. Este tipo de discusiones son normales, y afectan más que el margen de negocio a las cuentas de resultados. Lo que ocurría era lo siguiente: BFA se creó poniendo en su activo dos cosas: ladrillo y acciones de Bankia. El ladrillo ya se esperaba que cayera de valor, pero fueron muy optimistas al pensar que las acciones de Bankia no lo harían. Lo han hecho, y eso obliga a discutir cuanto deben provisionar por ello. Como no hay beneficios suficientes, las pérdidas se comen el capital, y quiebran técnicamente al banco BFA. No olvidemos que las auditoras no quieren que les pillen en un renuncio, y tienden a permitir incluso menos tonterías de las que serían admisibles en circunstancias normales.

Realmente no pasaría gran cosa porque el BFA quebrase. Sin embargo, crearía una situación difícil para el Gobierno. Señalaría claramente que las reestructuraciones bancarias anteriores han sido un fracaso. Por eso se ha salvado y se ha vendido como la salvación de Bankia. La dimisión de Rato ha contribuído a este espejismo. Es posible que los políticos sigan pensando que somos imbéciles, y que negar la evidencia escondiendo la cabeza hará que se vayan los fantasmas.

Concedamos el beneficio de la duda. La marcha de Rato revela una cierta intención de acometer reformas serias. ¿Podemos hacerlo?

4, 5- Hace días que el agujero de Bankia está en las noticias internacionales. Dicen que incluso se lo señaló Draghi a Rajoy. No voy a entrar en eso. El caso es que el agujero de la banca española se cifraba hace días en 100.000 millones de euros. Recibe muchos nombres: resaca, agujero negro, etc.. Reuters afirma que se va a obligar a bancos y cajas a incrementar sus provisiones en 35.000 millones de euros (parece lo más fiable, aunque otras fuentes hablan de 54.000), pero Bloomberg, citando a CEPS señala que con esto sumado a lo existente, no se cubriría más que la mitad de los préstamos a promotoras e inmobiliarias. Se han olvidado de los préstamos hipotecarios a los hogares. La mísera cantidad de 1,4 billones de euros.

Hagamos un par de suposiciones razonables. Bancos y cajas recuperarán entre el 60 y el 70% del importe de los préstamos hipotecarios que ejecuten. En unos casos más y en otros menos. 35% de pérdida media parece una suposición razonable.

Sin embargo, asumiendo eso somos tremendamente optimistas. Estamos creyendo que España será capaz de absorber un volumen gigantesco de viviendas a precios razonables. ¿Sin financiación y con un 25% de paro? Mejor supongamos una pérdida media de un 50%.  ¿Cuántos van a llegar a ejecutarse, vendiéndose la vivienda al mejor postor.?

Tengamos en cuenta que nuestra tasa de paro es el 25%, constante los próximos tres años. Supongamos que la banca no puede mantener el elevado nivel de refinanciaciones basura (patadas a los vencimientos de los préstamos) que mantiene en este momento. Gracias a eso, la morosidad anda sólo por el 8%. Pero provisionar 35.000 millones reduce su capacidad para financiar en varias veces ese importe.  Seremos generosos y asumiremos que se relajan los criterios de Basilea III, porque el dato real estaría más entre 8 y 10 veces.  Dejaremos 6, porque el efecto será desigual  Desaparecen del sistema 210.000 millones de euros de vellón.

Con estos datos, y sin entrar en estudios más profundos, parece razonable pensar que un 10% de las hipotecas vivas serán ejecutadas en los próximos 3 años. En el mejor de los casos, los bancos y cajas tendrían que aumir unos 70.000 millones no provisionados.

Las estimaciones más extendidas, procedentes de banca internacional o think tanks, oscilan desde un total de pérdidas a asumir de casi 200.000 millones totales hasta 380.000. Hablamos de pérdidas adicionales a las previstas que podrían moverse entre 70.000 y unos 180.000 millones de euros. Casi todo ese dinero debería ser repuesto como capital.

Papá Estado sería llamado a entrar en el capital de las entidades financieras. Pero entrar con 100.000 millones supone tener que emitir 100.000 millones más de deuda pública. Eso nos acabaría obligando a ser rescatados con una quita parcial de la deuda.

La esperanza está en un dato que no podemos conocer desde aquí: La auténtica estructura y reparto del problema hipotecario entre las diferentes entidades financieras. Lo correcto sería dejar caer de forma controlada a algunas cajas medianas donde encontremos especialmente concentrado el problema.

Hay dos terribles incovenientes para ello. El primero atañe al orgullo de los políticos. La caja que cayera pondría el foco sobre el gobierno autonómico responsable. Con el agravante de que se ha salvado a las valencianas y el “agravio comparativo” se utilizaría políticamente de forma irresponsable.

El segundo es el engaño masivo a la clientela en la venta de acciones de los nuevos montones de basura, y de participaciones preferentes, cuotas participativas y otras zarandajas que realmente no valen nada.

Dado el encaje de bolillos que hay que hacer (aún disponiendo de información fiable) no sería bueno acometer esta nueva reforma a la ligera. Mañana (hoy) bastaría con incrementar ciertas provisiones y anunciar un nuevo calendario de reestructuración. Duración máxima, dos meses. Dos meses sufriendo podemos soportarlos, pero no caben más errores. Si no se consigue, deberán anunciar el rescate.

6 y 7 creo que se explican sólos. Políticos mandaron en las cajas y nombraron al gobernador del Banco de España, politizando instituciones que debían haberse mantenido independientes.

8- Más de una entidad requerirá una operación acordeón. Su capital se verá reducido a cero para ser ampliado inmediatamente. Me temo que no será posible salvar a todos los engañados. Es más, si necesitamos ayudas se nos exigirá abandonarles.

Claro, que la otra solución para evitar un rescate es que de verdad acometamos una brutal reforma del Estado. Ya mismo.