Home Economía José García Domínguez, un keynesiano en la corte liberal.

José García Domínguez, un keynesiano en la corte liberal.

escrito por Arturo Taibo 13 abril, 2012

Es un lugar común en esta crisis decir que las medidas para disminuir el déficit provocarán disminución del crecimiento económico e incluso recesión, que el menor crecimiento económico disminuirá el consumo y los ingresos fiscales, y que esta disminución de ingresos provocará más déficit y vuelta a empezar.

Así nos lo recuerda José García Domínguez un keynesiano que escribe en el muy liberal diario Libertad Digital.

El fallo de esta argumentación es que al disminuir el déficit queda liberado dinero de los ahorradores, al emitirse menos deuda pública, y que ese dinero puede ser utilizado para nuevas inversiones, crear nuevos puestos de trabajo y en consecuencia se recaudarán más impuestos.

El problema nace siempre de que los keynesianos consideran que el dinero y los recursos que no consume el Estado desaparecen.

Para que vean más claro lo infumable del razonamiento keynesiano, imaginen que tenemos una economía con un nivel de ingresos públicos (ya sean fiscales ya sean mediante emisión de deuda) de Xip y con un nivel de gastos públicos (ya sean en gastos corrientes o de inversión) de Xgp. Sean S los ingresos privados menos lo invertido en deuda pública y sean G los gastos privados (en consumo e inversión)

Entonces, si los ingresos del Estado disminuyesen hasta (Xip-Y) y los gastos del Estado disminuyesen hasta (Xgp-Y) el gasto privado G (ya sea en consumo o en inversión) no aumentaría de G a (G+Y) sino que la Y desaparecería…. ¡¡¡Manteniendose la igualdad!!

Es decir:

Xip = Xgp
S = G

S + Xip = G + Xgp Entonces:

(S + Y) + (Xip – Y) = G + (Xgp – Y) con Y >0

y…

S = G – Y

Imposible ¿Verdad?

El problema que sufre ahora España es que ya no dependemos sólo de nuestros ahorradores sino también de los de fuera. Así que los keynesianos reelaboran su teoría y dicen que el dinero que no gasta el Estado desaparece porque ahora el dinero que nos prestan desde fuera ya no nos lo prestarían y el consumo y la inversión disminuirian.

¿Pero acaso esos mismos inversores extranjeros que prestan dinero al Estado español no estarían dispusto a prestarselo a empresarios españoles o a invertirlo directamente en España?

El argumento keynesiano es que al no gastar ya tanto el Estado español el consumo disminuiría y sería menos atractivo invertir en España. ¿Pero acaso no hace menos atractivo invertir en España el tener un Estado irrevocablemente destinado a la quiebra?

Nuevamente al argumento keynesiano es que si se mantiene un nivel adecuado de consumo la inversión irremediablemente llegará, los ingresos fiscales aumentarán y el Estado volverá a ser viable.

Pero esa “inversión irremediable” no ha llegado porque sino, y dado que durante los últimos tres años el Estado ha tenido un déficit de 320.000 M€ para mantener ese nivel de consumo que haría llegar esa “inversión irremediable”, la creación de empleo en el sector privado (y el consiguiente aumento de ingresos fiscales) ya habría llegado y lo que ha sucedido ha sido exactamente lo contrario.

De hecho lo que ha sucedido es que el gasto público ha desplazado a la inversión privada.

Se puede dar otra vuelta de tuerca al argumento y decir que lo que ocurre es que no ha pasado “el suficiente tiempo” y seguir comprando tiempo no ya en base a una mayor emisión de deuda, que los inversores no están dispuestos a comprar, sino simplemente imprimiendo dinero. Eso, en un “mundo keynesiano”, donde la inflación no existe, sería posible, pero desgraciadamente si el Banco Central de turno se pone a crear dinero de la nada irremediablemente se generará inflación, porque los bienes y servicios no se crean de la nada.

Otro de los argumentos utilizados por los keynesianos es que el nivel de endeudamiento público (en España) no es muy alto, algo más de 700.000 M€ más otros 100.000 M€ en deuda fuera de balance, contra los 1.900.000 M€ de deuda privada. Y por tanto el Estado podría endeudarse todavía más.

El problema es que desde que se inició la crisis la deuda privada ha descendido ligeramente, unos 100.000 M€, porque los bancos ya no conceden tantos créditos o la gente no los solicita, mientras que las personas y empresas están liquidando sus deudas.

En cambio el déficit y la deuda pública están fuera de control, cuando empezó la crisis la deuda pública era del 35 % del PIB y ahora anda por el 70 % y a finales de este año entre el défict público y los prestamos a CCAA y Ayuntamientos para pagar a los proveedores llegará al 80 %. Si no se toman medidas en otros trés años el déficit llegará al 100 % del PIB y el pago por intereses, si la prima de riesgo sigue entorno a 400 puntos, se acercará a los 40.000 M€ al año.

En definitiva mientras que la deuda privada está disminuyendo la deuda pública, aunque menor, está aumentando rápidamente y pronto puede alcanzar niveles que harán que el simple pago de los intereses comprometan el pago de los servicios del Estado.

El sr García Domínguez tiene los arrestos de decir que “España era ejemplar en su disciplina fiscal hasta 2007”. Pero vamos a ver si con una burbuja desatada que nos llevó a construir un millón de viviendas en un año, más que Francia, Italia y Alemania juntas, el superávit del Estado tenía que ser de escándalo y sólo era del 2,2 % del PIB.

Hasta un ciego podía ver que en cuanto explotase la burbuja inmobiliaria, y el cierre de empresas y el paro aumentasen brutalmente, entonces los ingresos fiscales se hundirían y el pequeño superávit se convertiría en un gigantesco agujero deficitario.

Porque era imposible que la burbuja continuase, ni siquiera que se crease otra burbuja para sustituir a la inmobiliaria, porque en 2007 la deuda de empresas y particulares españoles era del 200 % del PIB.

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Pero los keynesianos tienen su “arma definitiva” (el superbazuka lo llaman) en lo que hacen los gobiernos de USA (deuda pública de más del 100 % del PIB, cuando empezó la crisis estában en el 70 %) y Japón (deuda pública del ¡220 % del PIB!), si ellos pueden… ¿Por qué nosotros no?

Y es ahí cuando surge su auténtico coco: la sra. Merkel.

Porque lo que pretenden los keynesianos es lisa y llanamente que los alemanes avalen nuestro déficit y nuestra deuda y que el BCE se ponga a imprimir (aún más) billetes. Obvian, como siempre, los hechos: ni USA ni Japón han solucionado sus problemas y ni USA ni Japón van a poder pagar nunca sus deudas.

Y cómo acaba el sistema keynesiano lo sabemos todos: estanflación, al final seguirán los problemas de paro y bajo o nulo crecimiento y habrá una fuerte inflación. Y finalmente la inflación acabará en hiperinflación y en el hundimiento de la sociedad civilizada.