Home Política Que no me toquen a los niños con cáncer

Que no me toquen a los niños con cáncer

escrito por Germanico 23 febrero, 2012

Vuelve Catón el viejo, feo y cascarrabias, qué se le va a hacer. Por que hay cosas que le tocan a uno la fibra moral. No hay realidad más dolorosa que la enfermedad y la muerte de un niño. Cualquier padre daría su vida y se entregaría a los mayores tormentos para que su hijo no pasara por ese trance de enfermar y morir prematuramente, muy prematuramente.

A mi el caso Urdangarín me resultó chocante desde el principio. Un tipo alto, delgado, guapo, elegante, casado con la más agraciada e inteligente de las infantas, pudiendo hacer buenas obras, o al menos limitarse a llevar una vida muelle con esporádicas apariciones públicas y moviéndose entre gente rica y poderosa, recibiendo en todo momento un trato exquisito, parece que se mete a robar cantidades exorbitantes que no necesita para nada por ¿el puro placer de robar? Se trataría, en caso de confirmarse todo este turbio asunto, de un cleptómano de luxe. Quizás incluso fuese un republicano infiltrado en la Casa Real cuyo cometido fuera el de desacreditarla definitivamente para que finalmente se instaurase la Tercera República y así alcanzásemos a la tercera (que va la vencida) el apocalipsis del que siempre hemos sido un poco acreedores, los cainítas españoles.

Siendo, si es que lo fuera, un ladronzuelo de guante blanco, y mando blanda, de esas que entrega la nobleza flácidamente para que besen en ella, lo que más me revienta de un revienta coronas semejante no sería la cara dura que acompaña a la mano blanda enguantada en blanco, ni siquiera que desacreditase a una institución que ha gozado de cierta credibilidad durante nuestra actual democracia. Lo que me repugnaría de veras de este (presunto)  tipejo, más que su robo a mano enguantada, sería el que hubiera utilizado el reclamo de niños con cáncer. Robar se puede hacer en nombre de múltiples causas, aunque la causa última sea llevárselo crudo, pero la pantalla puesta delante del acto en sí perverso de llevarse lo que no es tuyo, y más cuando no lo necesitas en absoluto, tiene que ser algo que inspire la suficiente pena, no la mayor tragedia imaginable.

Escribo este post en nombre de todos los niños con cáncer de España y del mundo que no pueden defenderse de ser utilizados por un canalla, que se enriquezca fraudulentamente con su imagen. Si ese dinero hubiera sido realmente destinado a la investigación contra el cáncer, como todos desearíamos, quizás habría contribuido a desarrollar alguna nueva terapia, a descubrir un nuevo fármaco, o a encontrar algún proceso bioquímico no conocido hasta la fecha que tuviera relación con la enfermedad, por ejemplo. En cualquier caso hubiera pagado el trabajo de investigadores que, de no ser unos perfectos psicópatas, como aquel, el que fuera, que nunca llegó a suministrarles fondos, hubieran trabajado para intentar conseguir vencer o al menos paliar los peores efectos de ese mal devastador.

Nota aclaratoria: este post está escrito basado en la información publicada por Libertad Digital sobre el particular. He procurado en todo momento no decir que Urdangarín es culpable de lo que se le acusa, pues la cosa se está enjuiciando y yo soy uno de los últimos monos que podría tener algún tipo de pruebas. No quiero participar en el linchamiento público de nadie, pero sí denunciar el uso innoble , lo haga quien lo haga, del símbolo  más elocuente del dolor en el mundo.