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¿Austeridad o estímulos?

escrito por Arturo Taibo 22 febrero, 2012

El debate económico actual está entre dos bandos: los que proponen austeridad y los que proponen estímulos.

Los que proponen austeridad proponen como salida a la crisis programas de consolidación fiscal (eliminación del déficit) y liberalizaciones (que conduzcan al abaratamiento de precios y aumento de la productividad).

Los que proponen estímulos proponen mayor liquidez mediante emisión de más dinero (aunque lo disimulen con nombres más o menos exóticos) y mayor gasto público.

Evidentemente las versiones del origen de la crisis, como las soluciones propuestas, son radicalmente diferentes.

Los defensores de la austeridad sostienen que el origen de la crisis es la excesiva cantidad de crédito es decir la expansión crediticia y/o monetaria. Esta expansión se centró en el sector inmobiliario lo cual produjo una distorsión en el sistema de precios inflando el precio de las viviendas y una distorsión del sistema productivo, dedicando demasiados recursos a la producción de viviendas.

Pero bajo esta expansión crediticia y del sector inmobiliario se produjo otra crisis mucho más grave: la del Estado del Bienestar. El Estado del bienestar, como ya todos sabréis, es una estafa, un engaño, un país de jauja que promete duros a cuatro pesetas o euros a cincuenta céntimos. El socialismo para justificarse siempre tiene que ofrecer paraisos que por supuesto son imposibles en el capitalismo.

El caso es que aproximadamente la mitad del dinero creado en la burbuja inmobiliaria acababa en manos del Estado, gracias a los impuestos, y con ese dinero se podía mantener un Estado del bienestar que de otra manera hubiese sido insostenible.

Ahora cuando se ha acabado el dinero de la burbuja y ha acabado el torrente de dinero que entraba en las arcas del Estado queda al descubierto el enorme déficit público del mismo modo que se descubren las rocas cuando baja la marea.

Los defensores de la austeridad tratan por un lado de equilibrar las cuentas públicas ya sea subiendo impuestos o recortando gastos y por otro lado dar facilidades para que el tejido económico se recomponga y otros sectores tomen el relevo del sector de la construcción.

Los del grupo de los estímulos creen que la crisis ha sido originada por la codicia de los banqueros que primero prestaron sin límite y ahora restrigen el crédito y también por las importaciones de China y de otros países subdesarrollados con bajos salarios que destruyen empleo cerrando empresas o deslocalizándolas. Así mismo creen que el “neoliberalismo” utiliza la crisis para destruir el Estado del bienestar y que el problema del déficit público, que no consideran tan grave, se solucionaría acabando con el fraude fiscal y el paro.

Para solucionar el problema del desempleo proponen más gasto público, proteccionismo para defender la “industria local” y mejorar el poder adquisitivo de los salarios para aumentar la demanda. Además proponen la creación de una agencia de calificación pública y gravar fiscalmente los movimientos de capitales. Y, en caso de que los bancos no accedan a volver a prestar dinero de forma masiva, intervenirlos o crear un banco público.

Aparentemente parece que los defensores de los estìmulos tienen razón, sus explicación y soluciones parecen tener sentido.

El problema, como siempre, es que las cosas en la vida real no son tan simplistas y lineales como nos quieren hacer creer los socialistas y además nos quieren hacer pasar por hechos cosas que son falsas.

Para empezar los banqueros siempre han sido, son y serán codiciosos. Si durante años prestaron en exceso, asumiendo riesgos que no debían, fue debido a que los reguladores, los bancos centrales (y las cajas de ahorros) permitieron y alentaron dichas actividades.

Los gobiernos no hicieron nada para frenar la expansión monetaria, más bien al contrario, se dedicaron a gastar todo el dinero que ingresaron de los impuestos que se pagaron gracias a la burbuja.

Tampoco el problema en España se solucionaría con poner aranceles a los productos Chinos, a los europeos no podemos, porque nuestras importaciones de China no las podemos fabricar en España a precios competitivos, además nuestro déficit comercial con China es del 1,4 % del PIB, nuestro problema real es la importación de productos energéticos.

Pero insisto, si nos ponemos a fabricar en España con sueldos españoles y normativas españolas lo que fabrican en China el precio iba a ser tan alto que no ibamos a vender nada ni en España ni fuera. Y además no ibamos a exportar ni un euro a China, vamos que menudo negocio!

Se puede hacer una cruzada contra el fraude fiscal y seguramente se aumentaría la recaudación , pero ¿Es tan alto el fraude fiscal como nos quiren hacer creer?

Como pueden ver AQUÍ los ricos en España pagan más de 200.000 M€ de impuestos ¿Qué ocurriría si pagasen 50.000 M€ más? ¿Los pagarían de su bolsillo o los trasladarían a los precios y al final lo único que tendríamos sería inflación?

Aunque según lo que se deduce de los informes de GESTHA lo que ocurre es que muchos empresarios o profesionales que cotizan por módulos, y que aparentemente ganan menos que un empleado cualquiera, en realidad ganan decenas de miles de euros al año. Pero eso cambiaría bastante la distribución de la renta en España con una clase media mucho más rica o directamente rica.

Tengo que conceder, sin embargo, que la lucha contra el fraude fiscal debe de ser una prioridad del gobierno (que siempre dicen que lo van a hacer pero al final nunca lo hacen), y aunque no creo que se puedan recaudar las cantidades que dice GESTHA, si se podría recaudar mucho más, entre el 2 %y el 3 % del PIB. Aunque yo preferiría que paralelamente a la lucha contra el fraude se redujesen los impuestos en su triple vertiente: capacidad recaudadora (tipo de gravámenes), número de figuras tributarias y complejidad de cada impuesto.

Por eso veo faltal la medida del PP de subir el IRPF, aunque tampoco les habrá quedado remedio dado que a muy corto plazo la lucha contra el fraude fiscal no va a dar sus frutos.

Donde yerran por completo los defensores de los estímulos es en pensar que con más gasto público se solucionan los problemas. Para empezar ¿Con qué se financia ese gasto público? No va a ser desde luego aumentando el déficit y la deuda, porque simplemente ya hemos llegado al límite al que están dispuestos a prestarnos los inversores internacionales. Tampoco va a ser con más impuestos porque lo único que van a conseguir es una nueva recesión y los empleos que se creen en el sector público van a ser superados por los que se destruyan en el sector privado.

Tampoco la solución es subir los salarios porque sería alimentar la inflación y disminuir aún más nuestra competitividad con disminución de exportaciones y aumento del paro.

Porque el mayor error de los que defienden los estímulos es suponer que hay poca demanda cuando en realidad la demanda es tan grande que el años pasado tuvimos que importar 50.000 M€ de bienes y servicios al año para satisfacerla (algo parecido ocurre en USA).

En cuanto al resto de los asuntos: una agencia pública de calificación de riesgos no tendría ninguna credibilidad para calificar riesgos de deuda pública, no se puede ser juez y parte. Poner impuestos a las transacciones financieras lo único que va a conseguir es que estas se realicen en otras plazas financieras fuera de España, como ya descubrieron los suecos en su momento.
Y en cuanto a los bancos, si no prestan más dinero es porque no lo tienen y además no encuentran clientes solventes al que prestarlo.

Claro que siempre se puede volver a crear dinero de la nada y prestarlo a diestro y siniestro y montar otra burbuja a ver hasta cuando dura esta vez. Hay quien dice que a los USA les va muy bien creando dinero y comprandose su deuda o vendiendola a incautos pero no deja de ser una prolongación de la burbuja y cuando estalle supongo que todavía tendrán la cara de echarle la culpa a Wall Street o al capitalismo.

Y ahí se acaban las soluciones o mejor dicho no-soluciones de los que apoyan los estímulos. Todo se queda en recaudar más impuestos para ir tirando con la vana esperanza de que no aumente la inflación y que no disminuya, aún más, la inversión privada y aumente el paro. Pero al final aunque acaben con todo el fraude fiscal y aunque pongan en todas las comunidades autónomas unos impuestos como en el Principado de Asturias (los impuestos más altos del mundo, menudo paraiso natural) lo único que conseguirán será una lenta agonía.

Ya no hay dinero en el mundo para pagar tanto Estado.