Home Economía Estructura fiscal y redistribución de la renta en España: mitos y realidades (y IV): Conclusiones y el desafío fiscal de Rajoy.

Estructura fiscal y redistribución de la renta en España: mitos y realidades (y IV): Conclusiones y el desafío fiscal de Rajoy.

escrito por Arturo Taibo 15 febrero, 2012

1ª PARTE.

2ª PARTE.

3ª PARTE.

Llegados a este punto vamos a repasar los datos más importantes para que tengamos una perspectiva.

Los ricos, el 20 % de la población más rica, pagan de impuestos 204.264 M€ y reciben a cambio bienes y servicios por valor de 61.720 M€.

La clase media el 50 % de la población paga 141.941 M€ y reciben a cambio bienes y servicios por valor de 168.388 M€.

Los pobres, el 30 % de la población, paga 22.293 M€ y recibe a cambio bienes y servicios por valor de 117.885 M€.

Además se gastan 20.995 M€ en gestionar la recaudación y gestión de esos recursos y hay una recepción neta de 490 M€ del exterior.

La redistribución fiscal de la renta (el dinero que el Estado transfiere de los ricos a la clase media y a los pobres) supone un total de 122.039 M€, el 11,62 % del PIB.

Se puede decir que muchos de los datos que doy tienen un grado de subjtividad elevado, y es cierto. Lo que pasa es que en caso de no tener los datos exactos siempre he tomado la opción más favorable para la redistribución de la renta.

¿De verdad alguien puede creer que los ricos van a pagar más de 200.000 M€ en impuestos sin repercutir una parte en los precios o salarios que cobran?

Sólo con que (los ricos) repercutiesen un 25 % de sus impuestos en sus precios o salarios estaríamos en los 50.000 M€, y en consecuencia la redistribución fiscal bajaría a los 92.000 M€ sólo el 8,76 % del PIB. ¿Tiene sentido que el Estado controle más del 40 % del PIB para sólo redistribuir el 8,76 % ?

Si la función del Estado, además de las clásicas de defender la vida y las propiedades de las personas y el cumplimiento de los contratos, fuese redistribuir riqueza ese 40 % sería totalmente innecesario.

La redistribución de la renta es sólo una excusa más del Estado para controlar la vida de los ciudadanos. Además existe la cuestión de las ineficiencias que introduce en el sistema económico tal intrusión del Estado. ¿Cuánta renta pierden los pobres o la clase media debido a estas ineficiencias?

Es fácil establecer el límite por arriba de la redistribución de la renta, basta con atribuir casi todos los ingresos fiscales posibles a los ricos y trasladarlos a los pobres o a la clase media; y eso es lo que he hecho en este estudio.

Pero ¿Dónde está el límite por abajo? ¿Cuánto del dinero que se recauda entre los ricos repercuten éstos a las demás clases sociales? ¿Cuánta riqueza se deja de crear por ineficiencias del Estado?

Es imposible determinar la redistribución fiscal real, yo puedo decir que los ricos repercuten el 40 % de los impuestos que pagan y que entre gastos burocráticos y riqueza no creada por ineficiencias del Estado suponen el 5 % del PIB y entonces la redistribución fiscal sería del 4,20 % del PIB, pero es una opinión.

La realidad es que una vez que se introduce un impuesto se generan toda una serie de acciones de los miembros de la sociedad para evitar su pago o amortiguarlo y que, pasado un tiempo, el nuevo impuesto ha creado una nueva estructura de precios y cantidades en el mercado, una estructura oculta entre todos los otros condicionantes del mercado. La gente tiende a aceptar los impuestos como un factor que ya no se puede eliminar o que de eliminarlo traería consecuencias funestas.

El ejemplo más clásico es el de la sanidad. Sin el Estado no podríamos pagar a los médicos, los hospitales, las medicinas… pero ¿Sabe la gente lo que paga de impuestos para mantener estos servicios? La repuesta es simplemente que no, y además no pueden saberlo porque nadie conoce la nueva estructura de precios generada por los impuestos.
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EL DESAFÍO FISCAL DE RAJOY.

La crisis ha, literalmente, desarbolado el sistema fiscal y por tanto ha hecho inviable el actual Estado español.

La burbuja inmobiliaria (y de otros bienes y servicios como automóviles) aportaba al menos un 20 % de los ingresos del Estado (IVA, IRPF de los trabajadores y empresarios, cotizaciones a la seguridad social, impuestos especiales sobre los combustibles o la electricidad, Impuesto de Trasmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados,
IBI, …) es decir unos 80.000 M€, luego está el aumento de gastos derivado de mayores pagos por desempleo y otros servicios y ayudas sociales, 30.000 M€ y finalmente el aumento de los intereses que pagamos por nuestra deuda pública que han pasado de los 15.000 M€ a los 35.000 M€. Y a eso hay que añadir un aumento del gasto público con 300.000 nuevos funcionarios desde que comenzó la crisis.

En total estamos hablando de un desfase de 150.000 M€!!!

Hasta ahora este desfase se ha intentado corregir con aumentos de impuestos (IRPF, IVA) disminución o congelación de salarios de funcionarios o de pensiones. A pesar de ello y de los 23.000 M€ de superavit del año 2007 el año pasado el déficit público fue de 85.000 M€.

No se puede seguir así porque en tres o cuatro años estaríamos con un déficit del 100 % del PIB y pagando 50.000 M€ sólo de intereses.

Tampoco se pueden recortar 85.000 M€ de gasto público porque se tendrían que recortar servicios esenciales y se produciría una revuelta popular, además un recorte así provocaría una escalada de recesión y disminución de recaudación fiscal y el recorte tendría que ser de más de 100.000 M€… eso es una guerra en las calles.

Sólo hay una salida: tres millones de empleos. Incluso con sueldos de 800 euros al mes, eso son entre 25.000 y 30.000 M€ de mayor recaudación fiscal y otros 10.000 M€ menos de gastos en desempleo y ayudas sociales. Con eso estaríamos por debajo del 3 % del PIB de déficit público, por los pelos pero suficiente para eliminar la incertidumbre sobre nuestras deudas… y con eso nos ahorraríamos otros 10.000 M€ de intereses al año.

Tres millones de empleos, o eso o nada. Incluso si sólo se tardasen cuatro años en generar esos tres millones de nuevos empleos vamos a tener problemas (con la deuda). Porque tres millones de empleos no son fáciles de crear, la reforma del mercado laboral y del sistema financiero van a ayudar pero es necesaria paciencia.

En un país con más de 5 millones de parados pedir paciencia va a ser muy complejo pero si se empieza con huelgas y disturbios la inversión extranjera desaparecerá, aún más, y seremos una nueva Grecia.