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Si yo fuera Nadal

escrito por Germanico 8 febrero, 2012

Todo empezó con una columna explosiva del ex-tenista francés Yannick Noah en Le Monde. Un tipo cuyo gran mérito consiste en haber sido el último ganador de nacionalidad francesa del torneo Roland Garros insinuaba que los españoles se habían caído en la marmita de la poción mágica (haciendo referencia a sus símbolos nacionales Astérix y Obélix, los Galos indómitos que resistían a la invasión romana, el último de los cuales cayó en la marmita de bebé y no necesitaba beber de ella para tener superpoderes). Pero los franceses no dejan de echar leña al fuego de la “marmita” de Noah, y ahora van directamente a por el tenista que podría lograr ser el mejor en la tierra batida de París, tras haber igualado a Borg. El Canal “pus” francés hace un vídeo pretendidamente cómico con una caricatura de Rafa Nadal más bien fea que se comporta de una forma muy indecorosa (nada que ver con el elegante personaje que estamos acostumbrados a ver dentro y fuera de la pista), dando a entender que se dopa. El público del torneo parisino ha vivido siempre con escaso entusiasmo las victorias de Nadal. De hecho, cuando contra todo pronóstico fue derrotado (por primera vez allí) por Robin Solderling, en el 2009, durante el partido la gente estaba encantada y apoyaba descaradamente al sueco.

Los franceses siempre han mirado a los españoles un poco por encima del hombro. Nuestros éxitos deportivos allí, en Roland Garros y en el Tour de Francia, siempre han escocido mucho. Laurent Fignon, que fue el penúltimo francés en ganar un Tour y el último en estar a segundos de ganarlo, odiaba especialmente a los españoles, y no perdía oportunidad de criticarlos, como comentarista. Falleció, el pobre, con solo cincuenta años, a  saber si a consecuencia del daño acumulado en su organismo de su época de deportista en activo por la ingestión de sustancias potenciadoras de su rendimiento.

Supongo que ahora estarán que trinan, en Francia, con la sanción impuesta a Alberto Contador, que le arrebata un Tour de Francia y un Giro de Italia, entre otros triunfos. Tanto que el guiñol del Canal “pus” francés vuelve a la carga y se burla de él, con otro vídeo, en estos momentos en los que su carrera se ha hundido a partir de unas evidencias bastante endebles.

Yo, si fuera Nadal, no necesitando demostrar ya nada, teniendo pasta para aburrir, y siendo una persona libre y responsable, no acudiría de ahora en adelante a ningún torneo en tierras francesas, ni siquiera a Roland Garros, exponiendo, con claridad, que lo hacía para dejar paso a los jóvenes talentos franceses, para que tengan una oportunidad, al menos. Diría que consideraba el torneo de París algo folclórico de ese país, y que ya no quería inmiscuirme más veces en los asuntos del país vecino ni meter el dedo en la llaga de sus complejos deportivos.

Pero en fin, yo no soy Nadal, estoy soñando despierto, y Contador está soñando despierto una pesadilla inacabable, y el deporte español, en su conjunto, está salpicado por las gotas de infundios lanzadas desde la marmita gala. Hala y que se cuezan en su propia ponzoña. Perdedores.