Home Política Contrato único: El problema no es la botella, sino el contenido

Contrato único: El problema no es la botella, sino el contenido

escrito por Burrhus el elefante neocon 8 febrero, 2012

En estos días, el contrato único se ha convertido en uno de los blancos de los sindicatos y gentes de izquierdas. ¿Por qué? Porque creen que supondrá una disminución de los “derechos” de los trabajadores.

¿Qué supone un contrato único? Únicamente una simplificación administrativa. Ya está.

Un contrato laboral, definido por un mal estudiante como yo, es un acuerdo voluntario entre un empleador y un empleado que regula su relación en el ámbito de la empresa. ¿Qué se regula? Se regulan conceptos como el salario, períodos las horas de trabajo, los horarios, las vacaciones, los períodos de trabajo, las condiciones de extinción de los contratos por ambas partes, etc.

Existe una peculiaridad: Sólo son contratos laborales aquellos reconocidos por el Estado. ¿Cuántos hay? Yo me he ido aquí y he contado 31 (para quienes no lo sepan, la web que enlazo es una empresa muy seria); otros cuentan más de 40, y no les culpo (no sé si han incluido transformaciones o no, yo al contar no lo hice). La legislación se ha vuelto terriblemente enrevesada. ¿Cuál es el objetivo de tantos modelos de contratación? Adaptarse a todas las posibilidades que ofrezca la realidad. Esto puede ser un coñazo de estudiar pero no un problema en sí mismo para la creación de empleo. ¿Por qué?

En líneas generales, podemos dividir los contratos en tres: Los “contratos estables”, los “contratos inestables” y los “contratos de entrada” (1). Los contratos de entrada son los contratos formativos, para estudiantes, y demás. Los “contratos inestables” vendrían a ser los temporales y hasta fin de obra y servicio. Y finalmente, tenemos los fijos, que también pueden tener sus peculiaridades (pueden ser discontinuos en el tiempo, o a tiempo parcial). De una forma o de otra, estos diferentes contratos buscan uniformizar las condiciones en función de las circunstancias. Por ejemplo, los trabajadores indefinidos a tiempo parcial tienen las mismas condiciones que los trabajadores indefinidos a tiempo completo, salvo lo derivado del número de horas que cada cual trabaje, que se ajustan. Hay tantos contratos que resulta casi imposible encontrar una situación que no se ajuste suficientemente a uno de los modelos.

¿Cuál es la repercusión de que haya tantos modelos? Más allá del papeleo y a efectos prácticos, ninguna. Son asuntos de los que se ocupa la gestoría de la empresa o el técnico de Recursos Humanos y su formación. Una vez que lo han ejecutado un par de veces, no hay ningún problema en volver a repetirlo. Lo más reprochable es el tiempo que debe invertirse en su formación, que no es poco.

¿De qué depende la efectividad del contrato único, pues? Depende de lo mismo que dependen los tropecientos contratos disponibles a día de hoy: Del contenido que le den las partes y especialmente de los márgenes que de el Estado para escribir lo que las partes quieran.

He buscado por todas partes un modelo de contrato único y no lo he encontrado. No existe, más allá de las ideas que tenga cada uno del tema. En la práctica, el contrato único lo hacen el legislador o los agentes sociales como quieran. Si quieren que sea constitucional, puede serlo. Basta con redactar la norma de modo acorde con lo establecido con la Constitución (que no lo recoge), los Convenios de la OIT y todos los restantes acuerdos o Tratados internacionales que hayamos ratificado. No sé a qué viene decir que el contrato único es inconstitucional porque permitiría la arbitrariedad del empresario para decidir el fin de la relación laboral. Por cierto, sí es así, dejemos de ratificar estos acuerdos absurdos por el bien del empleo.

Una crítica extendida es la de que, al final, todos los contratos acabarían pareciendo temporales. Olvidamos que la duración de las relaciones laborales no las marca la ley sino las circunstancias particulares de las partes. ¿Se pueden establecer draconianas de despido bajo este contrato único? Si dice el legislador que en una relación indefinida la indemnización por despido es de 60 días por año trabajado sin límite de años, sí. Y si no, pues no. Como también puede hacerse una indemnización gradual en función de las circunstancias.

¿Y qué ocurriría con aquellos trabajadores con derecho a 45 días por año trabajado si el legislador o los agentes sociales deciden reducir esta indemnización a 20 días por año trabajado con un máximo de un año? Me atrevo a decir que nada. Principalmente, porque el art. 9.3 de la Constitución garantiza el principio de seguridad jurídica, que afectaría a los contratos vigentes. Los sindicatos pueden estar tranquilos: la dualidad del mercado laboral está garantizada.

¿Se pueden establecer excepciones dentro de este contrato único? Sí. Por ejemplo, marcando casillas de discapacidad, o de cualquier condición, pueden establecerse bonificaciones.

Teniendo en cuenta quién tiene la potestad normativa (Estado y agentes sociales), no existe (o no encuentro) ninguna razón objetiva por la que un contrato único… o, mejor dicho, “único modelo de contrato”, no pueda ser constitucional y respetar los diferentes acuerdos y tratados internacionales ratificados por España. Todo depende del contenido que le demos. Y esto sí es importante: Podemos sintetizar todos los modelos de contratación que hemos desarrollado para cada caso en uno solo, y en nombre del principio de simplicidad, el ciudadano lo agradecería, pero dentro de un único modelo los márgenes pueden seguir siendo tan restrictivos que no se resuelvan los problemas de fondo de nuestra legislación laboral.

Tengo la sensación de que ignoramos el objetivo que debería tener la legislación laboral. En principio, el objetivo es regular las relaciones entre trabajadores y empresarios. Sin embargo, en la práctica, pensamos que el objetivo del Derecho laboral es proteger al trabajador de los malvados empresarios. Pocos se atreven a plantear abiertamente que el Derecho laboral debe tener como objetivo que las empresas sobrevivan. Y es que si las empresas no sobreviven, la tasa de relaciones laborales a mantener es cero.

El mantenimiento del empleo no depende de que existan uno o cuarenta modelos de contratación, sino del coste de indemnización al trabajador por despido improcedente, las cuotas de cotización a la Seguridad Social y demás conceptos de recaudación conjunta (que suponen más del 30% del salario) y cuestiones similares, cuestiones que, mucho me temo, no se van a tocar. El contrato único es sólo papeleo.

(1) Ya sé que este resumen es un destrozo de toda la legislación laboral y terriblemente simplista. Busco que se entienda la idea.