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¿Estamos ante la salida de la crisis de deuda en Europa?

escrito por Arturo Taibo 12 diciembre, 2011

¿Estamos ante el final de la crisis de deuda en la zona euro?

Desde luego el plan de Merkozy (más de Merkel que de Sarkozy) tiene aspectos positivos dado que se ha centrado en controlar los déficits públicos de los paises de la eurozona y ha evitado la “solución” de los eurobonos y la consiguiente monetarización (más o menos encubierta) de la deuda. También se ha garantizado a los acreedores privados que no sufrirán más quitas ante posibles quiebras como la griega, aunque no está claro con qué dinero.

Pero el problema es que los inversores ya no se creen nada más que lo que ven.

Por ejemplo si el gobierno de España no presenta un plan de reducción del déficit de al menos 30.000 M€ para el año que viene, y lo cumple desde el minuto uno, seguiremos pagando unos intereses por la deuda simplemente insoportables (de seguir así acabaremos pagando más de 50.000 M€ al año sólo de intereses ).

Para que lo entiendan si el nuevo gobierno del PP no disminuye drásticamente el déficit público de inmediato estaremos condenados a la quiebra porque no acabaremos pudiendo pagar los intereses y arrastraremos al euro porque no hay suficiente dinero como para cumplir con la promesa de que no habrá quitas.

Y lo mismo acurre con los demás gobiernos de la eurozona.

Todo se trata de hechos, los inversores (o malvados especuladores, llámenlo como quieran) ya no aceptan otra cosa.

El problema es que reducir drásticamente el déficit de inmediato sólo se puede hacer disminuyendo gastos, los famosos recortes, o subiendo impuestos, o ambas cosas a la vez. Eso lo entiende cualquiera.

Si los dirigentes económicos siguen presos del paradigma keynesiano la via que eligirán será la de subir impuestos. Para los keynesianos toda disminución del gasto público lleva aparejada una reducción de la demanda agregada y la consiguiente recesión. Así que la “solución menos dañina”, para ellos, es aumentar los impuestos, aunque aumentar los impuestos también suponga disminuir la demanda privada porque la gente tendrá menos dinero, aunque ya se sabe que para los keynesianos la gente no sabe gastar su dinero tan bien como el Estado.

Pero sea de la manera que se haga, a corto plazo, una reducción drástica del déficit va a provocar una pequeña recesión. Una pequeña recesión que puede convertirse en una depresión si no dejamos que los factores de producción se adapten. Y para eso necesitamos deflación.

Pero, por sorprendente que pueda parecer, la deflación, es decir que los precios bajen, es un anatema para casi todos los economistas. Dado que enfocan la economía sólo desde la demanda, unos menores precios sólo pueden ser debidos a una atonía o una recesión de la misma, nunca seran vistos unos menores precios fruto de un aumento de la productividad o de un ajuste de los factores de producción.

Sin embargo la ÚNICA manera de que salgamos de ésta es con un fuerte crecimiento del empleo y del PIB que permita reducir el déficit sin entrar en depresión permanente. Y sólo podemos crear empleo y aumentar el PIB creciendo en el sector exportador y nuevamente la UNICA manera de hacerlo a corto plazo es disminuyendo costes, es decir con deflación.

Sin crecimiento económico y creación de empleo entraremos en el círculo vicioso de medidas para reducir el déficit, recesión o depresión, menor recaudación, más déficit y nuevas medidas para reducir el déficit…

Con dos millones de puestos de trabajo se puede reducir los pagos en prestaciones por desempleo en más de 15.000 M€ y se aumentaría la recaudación fiscal por diferentes conceptos en unos 20.000 M€, con eso una mayor eficacia en el gasto público y reduciendo los pagos por intereses es fáctible reducir el déficit por debajo del 2 % del PIB. Sin esos dos millones de puestos de trabajo estamos condenados a la quiebra.

Aún así, no estamos contabilizando el déficit oculto del sistema de pensiones que es de entre 30.000 M€ y 50.000 M€ anuales, según se ajusten las futuras pensiones, y que nos llevará a la quiebra en nueve años, incluso con esos dos millones de empleos, pero esa es otra historia.