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Diario de un parado. Última entrega: marcho al exilio desde el exilio

escrito por Germanico 16 noviembre, 2011

Por voluntad propia. Sin ser coaccionado. Igual que abandoné, hace ya varios meses, Libertad Digital, sin hacer ruido. No sea pues este post de despedida indiscreto, vanidoso, ruidoso o inelegante en algún otro sentido.

Aprecio sinceramente a los colaboradores de este blog. Dicho aprecio está dirigido a su labor, por un lado, y a sus personas, aunque no conozca a todos personalmente. Pero me centraré sólo en Luis: es una bellísima persona, y no refleja en este blog ni remotamente todo lo que sabe. Tiene un carisma especial que emana de su sencillez en el trato, su simpatía y su perspicacia.

En este blog se habla con sentido de energía, de economía, de política, de ciencia y de cultura, así como casi de cualquier asunto que pueda o deba ser subido a la palestra del debate público. Mi ausencia es relativa. Si alguien tiene interés en las entrevistas que he venido haciendo estos años podrá seguir su evolución en La Nueva Ilustración Evolucionista. Dicho blog, creado por una de las personas más intuitivas e inteligentes que conozco, Alberto Gómez Corona, pasó a ser más mío que suyo por decisión de él. Lo había llenado hasta tal punto de entrevistas que prefirió crear un blog que ilustrara sobre los nexos entre liberalismo, conservadurismo y darwinismo por su cuenta, dado que La Nueva Ilustración Evolucionista había pasado, a fuerza de entrevistas, a ser otra cosa.

Sigo en paro. Se aproximan las elecciones. El escepticismo entre los miembros de Desde el Exilio del más que probable gobierno popular saliente de las urnas les inclina en general por votos a mi juicio extrambóticos  a partidos residuales o emergentes -pero igual de peligrosos que los dos grandes, en cuanto a tendencias socializantes se refiere- o por no votar.

No me marcharé de aquí sin decir que mi voto será para el Partido Popular. Ni tengo su carnét ni me gustan muchas de sus políticas, en particular las autonómicas. Pero creo que son la única opción razonable, aunque no razonaré sobre ello ni aquí ni ahora.

Mi hartazgo por la política viene de pensar y opinar sobre ella, además de lo demasiado humanos que me parecen sus representantes. Ya no me interesa. Decidme amigos: ¿Qué pinto yo aquí? Gracias a los que digan que mucho porque tal y cual….

Sigo en paro. No espero salir de él gracias al libre mercado, sino a través de algún contacto. En el largo plazo preferiría lo primero, pero si en algo tenía razón Keynes es en que “a largo plazo, todos muertos”.

Amigos liberales, yo sigo siendo liberal, no me voy porque me haya vuelto políticamente correcto o directamente progresista. No odio a los mercados ni a los bancos, ni creo que sean la causa de mis males. No son perfectos, pero es que no hay nada perfecto. Pero el pensamiento es libre, como reza el lema de este blog, y el mío vuela hacia otros horizontes más….despejados.

Adiós.