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Infamia sobre infamia

escrito por Arturo Taibo 26 julio, 2011

Vaya por delante mi más absoluta condena a los criminales atentados sucedidos la capital Noruega. Como liberal aborrezco el uso de la violencia, excepto, obviamente, cuando esta se utiliza en defensa propia.

El criminal noruego que perpetró la matanza y sus posibles cómplices no actuaron en defensa propia ni en defensa del cristianismo, por mucho que algunos le hayan colgado el cartel de “cristiano”. Tampoco lo ha hecho en defensa de la Civilización Occidental. Ni el cristianismo ni la Civilización Occidental defienden el asesinato indiscriminado de inocentes ni como medio ni como fin.

¿Estamos ante un loco aislado o ante un movimiento organizado? Desde luego este individuo no es un loco en cuanto al sentido de eximente legal. Planificó y ejecutó con total frialdad sus asesinatos y su “locura” no es diferente de la locura de cualquier criminal. Su problema es de una inmoralidad absoluta, la de todos los asesinos que intentan justificar sus crimenes. En cuanto a si tiene una organización detrás es pronto para decirlo aunque me parece dificil que no tenga cómplices.

Pero si infame es la matanza perpetrada en Noruega igual de infame es el uso que los socialistas están haciendo de ella en España.

Por supuesto lo primero que han hecho es colgarle el cartel de genocida al terrorista. ¿Genocida? Dicho eso en boca de socialistas la palabra sorprende. ¿Es Fidel Castro un genocida? ¿Es un genocidio el socialismo a todo lo largo del siglo XX y en lo que llevamos del XXI? ¿Es un genocida Carrillo? ¿Son los de Bildu genocidas? Demasiados muertos tienen en el armario los socialistas para usar esa palabra a la ligera.

Pero cuando la cosa llega a la infamia sobre infamia es cuando utilizan la infamia de la mantanza en Noruega para pedir poco menos que la censura o el simple cierre de medios de comunicación que no les son afines.

Los socialistas saben muy bien lo que se juegan en ese campo. Pueden perder unas elecciones pero ya se celebrarán otras dentro de cuatro años. Además saben que el PP no va a cambiar las leyes que han aprobado, ya tenemos experiencia sobre eso. Pero lo que nunca pueden perder es el control sobre los medios de comunicación y sobre la cultura en general.

Mientras controlen los medios y la cultura los socialistas saben que tienen ganada la batalla de las ideas. Si se gana la batalla de las ideas las elecciones no son más que pequeños tiras y aflojas pero que a la larga no van a impedir su objetivo liberticida.

Los socialistas nunca han pedido que se cierren emisoras de televisión por emitir televisión basura. Tampoco les ha importado mucho que los “indignados” se hayan pasado por el forro leyes y resoluciones judiciales. Pero lo que es intolerable, para ellos claro, es que alguna televisión o periódico, aunque sea con una pequeña audiencia, ponga en tela de juicio sus principios básicos. Se puede criticar pero “dentro de un orden”.

Algunos estarán pensando y con razón en Intereconomía y en La Gaceta. Vaya por delante que la ideología de esos medios de comunicación es conservadora mientras que yo soy liberal, pero eso no impide que comparta sus críticas o simplemente la información que divulgan. Existen periódicos para los que el caso Faisán, los EREs de la Junta de Andalucía (y los del Gobierno del Principado de Asturias), el súbito enriquecimiento de Bono o los generosos favores de Chaves a sus hijos a costa del dinero público simplemente no existen.

Pero eso sólo son detalles, la falsificación sistemática de la Historia y de la información es la mayor tarea de los socialistas desde siempre.
Quieren hacer una Historia a su medida, donde sus crímenes y fracasos desaparezcan, donde todos los éxitos se atribuyan a sus ideas. Una Historia donde se desprestigia y se manipula la revolución liberal del siglo XIX, donde se reinventa la Gran Depresión para hacerla parecer un fracaso del Capitalismo, donde se falsifica la primera crisis del Estado del Bienestar en los 70 llamándola “Crisis del petróleo”, donde se justifica esta segunda crisis con inventos como lo de “los ataques de los mercados”.

Los socialistas siempre han intentado crear un mundo de buenos y malos donde ellos, precisamente ellos, la ideología más perversa y criminal de la Historia, aparecen como los buenos y los defensores de la libertad como los malos. La creación de ese mundo artificial donde la Historia se reescribe y la realidad se falsifica o se manipula es la base de su propaganda, terreno en el que prácticamente nunca han sido derrotados. Y ahí sí que no pueden ceder un milímetro. Pase perder unas elecciones, pero lo que no pueden perder es el control de la realidad.

¿Qué más da que se pierdan unas elecciones si se tienen media docena de televisiones, cadenas de radio, periódicos, editoriales, el control de la educación y unas cuantas cosas más?

Por eso es que no les importa utilizar el terrorismo para pedir la eliminación de cualquiera que les pueda hacer frente en el campo de la información y de las ideas. Infamia sobre infamia, pedir la eliminación de la libertad de expresión justificándola manipulando un atentado terrorista.

Y mientras Bildu llena las instituciones vascas de batasunos yo me pregunto:
¿Son unos genocidas los jueces del Tribunal Constitucional que votaron por la legalización de Bildu?
¿Por qué están en la calle genocidas como Josu Ternera, Troitiño, Iñaki de Rentería o De Juana Chaos?
¿Es un delito negociar en nombre del Estado con genocidas?