Home Comprendiendo la Economía Comprendiendo la Economía. Capítulo 12. LA RIQUEZA DE LAS NACIONES.

Comprendiendo la Economía. Capítulo 12. LA RIQUEZA DE LAS NACIONES.

escrito por Arturo Taibo 9 mayo, 2011

OFF TOPIC: Lamento este parón en la publicación del libro. En los próximos tres capítulos voy a entrar en témas mucho mas cercanos a la realidad de las personas:
La (causa de) la riqueza de las naciones.
La (causa de) la riqueza de los capitalistas.
La (causa de) la riqueza de los proletarios.

¿Por qué unas naciones son más ricas que otras?

A esta pregunta ha habido multitud de respuestas, desde las que hablan de los recursos naturales hasta las que lo relacionan con el poder militar. Voy a analizar la respuesta a esta pregunta, fundamental desde el punto de vista de la Economía.

Cuando hablo de la riqueza de una nación no estoy hablando de la distribución de la riqueza, tema que trataré más adelante. Tampoco voy a entrar en temas empresariales, la Economía ni intenta cambiar la naturaleza del ser humano ni tampoco trata de cómo llevar los negocios.

La evidencia empírica demuestra que ninguno de las supuestas causas que aducen la mayoría de los economistas son realmente determinantes. Hay naciones ricas con y sin recursos naturales y hay naciones pobres con y sin recursos naturales. Lo mismo puede decirse de la superficie, de la cantidad de población, del poderío militar, de la antigüedad…
Pero estas evidencias empíricas sirven para descartar supuestas causas pero no nos llevan a las causas reales.

Lo primero que hay que decir es que la pregunta con la que comienzo este capítulo está mal hecha. La pregunta correcta es: ¿Cómo han salido algunas naciones de la pobreza más absoluta? Porque todas las naciones hasta hace poco más de dos siglos estaban el la pobreza más absoluta, por lo menos si lo comparamos con los estándares actuales.

Para llegar a las verdaderas causas debemos recurrir al método económico.

El primer hecho que tenemos es que todas las personas independientemente de su raza, religión, cultura o lugar donde vivan intentarán siempre defender lo que consideren sus propios intereses. Sin embargo la religión o la cultura determinan muchas veces sus propios intereses. Mucha gente vive atrapada en una ideología que hace que sus propios intereses les lleven a un circulo sin fin de pobreza.

Incluso puede que sus propias ideas religiosas o culturales les hagan preferible, de una manera consciente, la pobreza que los esfuerzos que son necesarios para tener una mejor condición económica.

Por eso es absurda la idea de que las naciones ricas tienen que ayudar a las naciones que son pobres porque si no las naciones pobres nunca saldrán de sus situación.

La pobreza de una nación no es consecuencia de una especie de fatalidad de la que sus habitantes son simplemente víctimas inocentes. La riqueza (o pobreza) de un país es consecuencia de lo que hacen sus habitantes.

Es evidente que puede que parte de la población de una nación sea víctima de los intereses propios de la mayoría de la población, intereses que son contrarios al crecimiento económico, y de ahí los movimientos migratorios que se dan a veces. Las personas que ven que debido a los intereses de la mayoría de la población no pueden realizar sus intereses de mayor bienestar emigran a países donde exista una sociedad en donde los intereses sean favorables a un mejor situación económica.

Aceptando el hecho de que la mayoría de los habitantes de un nación compartan el interés propio de satisfacer la mayor parte posible de sus necesidades podemos analizar bajo qué condiciones se desarrollan mejor esos intereses.

Previamente voy a establecer una condición a mis razonamientos: cuando se toma un conjunto suficientemente elevado de gente en ese conjunto se va a dar una distribución de habilidades más o menos iguales en cualquier clase de raza. Digamos que es una condición anti-racismo. No hay razas con gente más inteligente o más hábil a la hora de aprender tecnologías, realizar tareas o llevar negocios.

Aunque en una nación de unos millones de habitantes siempre van a aparecer genios, no se necesitan grandes genios para convertir a una nación en una nación próspera.

De hecho basta con que la gente de una nación esté en la media razonable, y eso ocurre siempre porque, insisto, no hay pueblos más inteligentes que otros, ni más hábiles que otros, para que sea posible alcanzar un nivel razonable de prosperidad.
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PROPIEDAD PRIVADA

La primera condición que determina la riqueza de una nación es el respeto de la propiedad privada. ¿Por qué es tan importante el respeto a la propiedad privada?

Para que una nación sea rica tiene que producir muchos bienes. Para producir muchos bienes una nación necesita mucho capital. Sin maquinaria, naves industriales, equipos informáticos, oficinas, viviendas, escuelas, hospitales, medios de transporte… es imposible producir muchos bienes. Todas las naciones pobres carecen de capital. Aunque esto pueda parecer muy obvio es fundamental para explicar la riqueza de una nación.

Para tener capital hace falta ahorro, hace falta renunciar al consumo inmediato y reunir recursos para invertirlos en bienes (de inversión o capital) que sirvan para la posterior creación de otros bienes (de consumo o que sirvan para crear otros bienes de capital). Es necesario ahorrar para reunir capital con el que aumentar la productividad del trabajo.

Pues bien, ¿quién va a ahorrar dinero, quién va a invertir dinero si no tiene garantías de que va a conservarlo? Sólo en una nación en la que esté garantizado el derecho a la propiedad pueden llegar a acumular capital sus ciudadanos.

¿Quién puede tener el interés particular de sacrificarse y no consumir todos los bienes posibles en un momento dado si ese sacrificio, al final, no le va a valer de nada?

Si la gente no tiene seguridad de que sus ahorros, sus propiedades, su capital están seguros sus incentivos para ahorrar disminuirán y no llegará a producirse la acumulación de capital necesaria para aumentar lo suficiente la producción.

Pero no sólo el capital debe estar asegurado, también deben estar asegurados los posibles beneficios de que se obtengan de él.

Y tanto el capital como sus beneficios deben de estar protegidos tanto contra los ataques de otras personas como del Estado. Esto no es tan sencillo como parece. Las leyes pueden cambiar. Los políticos pueden cambiar. Incluso el Estado puede desmoronarse. Acumular capital siempre implica un riesgo en la medida que el futuro es incierto.

Para que el capital de una persona esté a salvo se necesitan más que leyes, policías y un Estado, se necesita que la sociedad, que la nación a la que pertenezca esa persona, que las personas que compongan esa nación, tengan entre sus intereses personales no sólo la seguridad de su capital sino la seguridad del capital de todos sus compatriotas. El principio del respeto de la propiedad privada debe estar entre los principios que rijan una sociedad, más allá de cambios políticos temporales.

Tiene que existir una fuerte solidaridad entre los ciudadanos de una nación para defender la propiedad privada de sus compatriotas, sin esa confianza es difícil que la gente ahorre y pueda acumularse capital.
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RESPETO DE LOS CONTRATOS.

La segunda condición que se respeten los contratos. Esta condición en realidad no es más que una ampliación de la primera. Aquí estamos ante la seguridad de que se entreguen los bienes o el dinero que se ha ajustado en un contrato ya sea durante o al vencimiento del mismo. La acumulación de capital para ser efectiva en el sentido de producir bienes necesita de contratos. Incluso la misma acumulación de capital necesita contratos como cuando se monta una sociedad con aportación de varios socios, pieza esta fundamental en el crecimiento económico. También la obtención de suministros, la contratación de trabajadores o los créditos necesitan de contratos.

Si en la condición anterior, más aún que las leyes o los Estados era necesaria la complicidad de toda la sociedad, en el cumplimiento de los contratos también es necesario un ambiente en el que la norma sea el cumplimiento de los mismos sin recurrir a la ley.

Aunque una persona o empresa consiga que se cumpla un contrato recurriendo a la ley siempre preferirá que ese contrato se cumpla de un modo amigable. El recurso a la justicia siempre introduce un elemento de incertidumbre y en cualquier caso aleja el cumplimiento del contrato del momento temporal en que se debiera de haber sido hecho efectivo.
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DINERO Y EL SISTEMA FINANCIERO.

Como ya hemos visto sin dinero no se puede desarrollar una economía que pueda especializarse y que por tanto pueda satisfacer una parte importante de las necesidades de la gente.

Pero además de servir para facilitar el intercambio de los bienes y para poder comparar los precios de unos y otros el dinero sirve para atesorar riqueza. Nadie va a ahorrar si el dinero en el que va a atesorar esos ahorros no tiene un valor estable. ¿Quién ahorraría un dinero que dentro de unos años viese depreciado grandemente su valor? Para que se ahorre dinero y se genere capital es necesario que el dinero mantenga su valor.

Pero, además de tener un dinero con un valor estable, es necesario un sistema financiero, es decir unas empresas que con los ahorros de la gente den préstamos a otras personas y puedan dirigir el capital hacia los negocios o sectores más rentables. Sin esas empresas el ahorro no necesariamente se convertiría en inversión y los ahorradores no percibirían beneficios por el sacrificio que supone ahorrar.

Es cierto que se podría ahorrar simplemente para tener un futuro más asegurado contra cualquier contratiempo, pero sin un incentivo en forma de intereses la propensión a ahorrar sería mucho menor.
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INSTITUCIONES.

Antes dije que era necesario que los derechos de propiedad y los contratos (también vale para el dinero) necesitaban no sólo de leyes que los garantizasen, sino de un ambiente favorable, de un consenso de toda la sociedad , que hiciera que esos derechos estuvieran tácitamente garantizados.

Pero el que los derechos antes mencionados sean la norma en una nación no quiere decir que no existan personas que creen que pueden apropiarse de la propiedad ajena, incumplir contratos o manipular la moneda o el crédito. Para evitar tales abusos es necesario que existan instituciones fuertemente arraigadas y que tengan prestigio entre la gente de tal manera que los abusos tengan una rápida respuesta para defender a las víctimas.

Pero no sólo las personas pueden violar los derechos de los ciudadanos, también el propio Estado puede creerse en el derecho a incautar bienes, incumplir contratos y manipular el dinero o el crédito, por tanto es imprescindible que existan instituciones de control que limiten el poder del Estado.
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EL MECANISMO DE ACUMULACIÓN DE CAPITAL.

Como hemos visto las condiciones para que una nación sea rica son que entre los intereses particulares de las personas de una nación estén el:

1.- Interés en aumentar los bienes a su disposición, es decir en satisfacer más necesidades que las necesarias para la simple supervivencia.

2.- Respeto a los derechos de propiedad.

3.- Respeto de los contratos.

4.- Interés en que exista un dinero con un valor estable.

5.- Existencia de instituciones que garanticen los derechos de propiedad, el respeto de los contratos y la existencia de un dinero con un valor estable,incluso, o especialmente, contra los intentos del Estado de violarlos.

Por último existe una sexta condición que es el tiempo. Ninguna nación del mundo se ha hecho rica en unos pocos años. Son necesarias varias generaciones (entre 60 y 200 años) para que los anteriores intereses particulares den lugar a una sociedad rica. Esto es así porque la acumulación de capital es un proceso lento. Veamos cómo funciona este proceso.

Supongamos una sociedad pobre, pero en la cual los intereses de la mayoría de la gente sean los anteriormente dichos.

1.- El interés en mejorar las condiciones de vida llevará a que la gente busque la manera de producir más bienes. No todo el mundo contará con las características o las circunstancias favorables para conseguir esa mejora, pero siempre existirá un grupo de personas que lo consiga.

2.- Cuando un número suficientemente grande de personas sean capaces de mejorar sus condiciones de vida y de producir más bienes de los estrictamente necesarios para vivir algunos de ellos decidirán ahorrar parte de los bienes que producen en forma de dinero.

3.- El dinero ahorrado podrá ser utilizado en bienes de capital que posibiliten una mayor productividad. No hace falta de grandes tecnologías para que el capital ahorrado empiece a generar una mayor productividad (por lo menos al principio del proceso). Un edificio, un silo, una nave, una carretera, un puente, la máquina o herramienta más sencilla o el conocimiento más elemental pueden aumentar la productividad de una manera muy importante cuando se parte de una situación en que prácticamente no hay capital y la producción es mínima.

4.- Una vez que el proceso de acumulación de capital empieza éste se retroalimenta. Mayor productividad lleva a mayor capacidad de ahorrar y por tanto a acumular mayor cantidad de capital que generará mayor productividad.

El proceso no tiene que ser lineal o exponencial, se pueden invertir cantidades en proyectos que luego no dan los resultados apetecidos y por tanto disminuir la cantidad de capital real de que se dispone. Pero en la mayoría de los casos y después de un periodo en el que el crecimiento en términos absolutos es lento, aunque en términos porcentuales sea elevado porque se parte de niveles de subsistencia, se llega a un punto en que la productividad aumenta rápidamente hasta llegar un nivel próximo a las naciones más ricas del mundo.

Cabe decir aquí que, contra lo que cree mucha gente, es más fácil que una nación prospere en la época actual que hace 200 años. Hace 200 años todas las naciones eran pobres. Las que querían salir de la pobreza lo tenían que hacer por sus propios medios, tenían que crear su propia tecnología y ahorrar su propio capital. Sin embargo ahora la nación más pobre de la Tierra puede acceder a conocimientos y capitales ya existentes ahorrándose mucho tiempo que otras naciones tuvieron que emplear en adquirirlos. Ninguna nación tiene que esperar a que nazca entre sus miembros un Edison, un Ford o un Guttemberg. Cualquier nación siempre que sus miembros reúnan ciertas condiciones puede acceder al crédito, al ahorro de otras naciones sin tener que esperar a generar ahorro propio.

La capacidad de acceder a ahorro y tecnologías ya existentes hacen que en nuestra época cualquier nación pueda llegar mucho antes al punto en que el crecimiento económico y la acumulación de capital permite un bienestar medio. Lo que a Inglaterra le llevó un siglo hoy puede hacerlo cualquier nación en 30 o 40 años.

Todo puede parecer muy fácil y sin embargo a la vista de los hechos parece mucho más difícil e incluso imposible. Pero es que hacer que una nación (la mayor parte de las personas que componen una nación) haga suyos, como intereses particulares de cada individuo, el esfuerzo por progresar, el respeto a la propiedad, el cumplimiento de los contratos, la estabilidad monetaria y la existencia de unas instituciones que garanticen lo anterior no es algo sencillo.

A veces algo tan imprescindible como el respeto por la más mínima de las propiedades, la propia vida de cada persona, se vuelve tarea imposible. Existen también naciones o culturas para las cuales el bienestar económico no está entre sus prioridades, prefieren vivir en una relativa holganza antes que esforzarse en mejorar, aunque los problemas surgen cuando esas naciones compuestas por esas personas que prefieren esa vida sin esfuerzo quieren los bienes que tienen otras naciones cuyos ciudadanos sí se esfuerzan.

También existen naciones cuyos ciudadanos no pagan el precio de acabar con tiranos y regímenes injustos que no respetan los derechos de propiedad, ni los contratos y manipulan el dinero. Ninguna tiranía del mundo ha logrado vencer a una ciudadanía determinada a eliminarla. Puede que haya llevado décadas y miles de muertos pero si un pueblo tiene el claro objetivo de acabar con una tiranía y dotarse de instituciones que respeten los derechos que determinan el desarrollo económico lo acabará consiguiendo.

Aquí una vez más las cosas son mucho más sencillas que hace 200 años cuando las primeras naciones ensayaron sistemas que no estaban experimentados y que eran en algunos casos revolucionarios. Hoy ya se sabe lo que hay que hacer para conseguir ser una nación desarrollada económicamente.
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EL PROBLEMA ESTÁ EN LA MENTE DE LAS PERSONAS.

La riqueza de una nación depende del grado en que los intereses que posibilitan esa riqueza estén en la mente de las personas que la componen.

Desgraciadamente lo que hay, o lo que ha sido inculcado en la mente de millones de personas de muchas naciones por ideologías económicas equivocadas de falsos economistas, son ideas contrarias a los intereses que he expuesto antes.

La mente de las personas ha sido llenada con teorías en las que la riqueza de una persona no es más que objeto de la envidia de las demás, en las que los contratos son denostados porque no se producen “en igualdad de ambas partes”, en luchas de pobres contra ricos, en sueños de un Estado que repartirá riquezas sin que las personas tengan que esforzarse en trabajar. En definitiva cuando se cuestiona o se estigmatiza todo lo que es necesario para que se produzca el desarrollo económico es imposible que este suceda.

Los intereses particulares que alientan el desarrollo económico no son algo extraño al sentido común del ser humano. Los intereses particulares que han producido la rica Civilización Occidental no son en absoluto una rareza que sea incompatible con el resto de los habitantes del planeta.

Pero las ideas contrarias a esos intereses particulares, haciéndolos parecer como algo perverso, tienen poderosísismos altavoces que modelan las mentes de las personas. Es como si millones de personas fuesen sometidas a un lavado de cerebro permanente en el que la realidad es constantemente manipulada haciéndolos vivir en un mundo ajeno a la realidad. Millones de personas han sido y están siendo sometidas desde que son niños al falseamiento de la realidad y son inculcados en razonamientos absurdos y estúpidos. Lo verdadero se convierte en falso y la lógica se retuerce hasta que se llega a conclusiones prefabricadas.
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LA BATALLA DE LAS IDEAS.

Ni siquiera Orwell imaginó un mundo tan perverso en cuanto a falseamiento, manipulación y adoctrinamiento como el nuestro. La gente no es consciente de que la engañan con toda clase de chivos expiatorios, supuestas autoridades económicas y mayorías falsas y prefabricadas. Incluso en la Civilización Occidental todas estas mentiras y manipulaciones han conseguido crear una pobreza y unas crisis absolutamente innecesarias dado el conocimiento económico que disponemos.

Quizá lo más ruin e infame es como la Universidad ha sido tomada por demagogos y mentirosos profesionales que se dicen economistas.

La causa de la riqueza de las naciones está en la mente de las personas que las componen. La lucha de las ideas es la única posible para conseguir el bienestar de las personas de una nación. Puede que sea una batalla lenta y poco vistosa pero es la única posible. Ni ONGs, ni grandes programas estatales van a conseguir lo que sólo puede surgir del empeño de las personas de una nación en conseguir unos determinados intereses particulares.

 

  • Higgs

    Yo discrepo, Mill.
    Para negar un derecho como el de la propiedad privada no basta con que haya un beneficio para la mayoría, ya que una vez que asumes esa premisa, cómo se cuantifica ese beneficio y lo que es más importante, el precio que se va a pagar por esa propiedad queda al arbitrio del propio Estado. Más aún, en los casos en los que hay duda de si la expropiación es moralmente aceptable o no, como puede ser en la construcción de una carretera, resulta evidente que existen soluciones a la expropiación (siempre se puede construir un tunel, desviar el trazado o pagar más al propietario que no quiere vender) y que si no se aplican es porque resultan mucho más caras.
    Es decir, las situaciones originales para las que se creó la expropiación se basan en que dado el precio que habría que pagar en el libre mercado harían nulos o negativos los posibles beneficios obtenidos por la sociedad. Y creo sinceramente que este es un hecho que no debe ser olvidado.

  • MILL

         El tema de los recursos naturales lo voy a tratar en otro capítulo. En el tema de la presa de Aysen en Chile hay un conflicto claro de intereses. Este conflicto podría solucionarse con una compensación económica, pero evidentemente también puede que no se llegue a un acuerdo.

      ¿Qué hacer en ese caso? A mi modo de ver hay mucho de histeria ecologista. Se trata de unos embalses que van a tener una superficie de 60 Km2 en una región como la Patagonia Chilena de 250.000 Km2. Es como si en España quisiesen hacer dos presas de 60 Km2 y con eso se fuese a destruir el medio ambiente.

       En toda la Patagonia chilena viven menos de 300.000 personas algo más de 100.000 en la ciudad de Punta Arenas.

       Mi opinión es que el Estado, es decir la mayoría de la gente, en casos muy determinados y con una compensación económica muy generosa, está en condiciones de expropiar terrenos.

       Para que nos demos una idea en la zona viven 3.837 personas y la energía que producirían las presas sería de unos 10.000 GWh anuales. Es decir si les damos a estas personas 1 céntimo por KWh producido durante 10 años salen a 260.000 € por persona.

        Es curioso que los ecologistas que se oponen a la presa están a favor de la energía eólica  !Como si la energía eólica fuese inofensiva para el medio ambiente!!

  • Ak02tiger

    Yo creo que esto mismo, pero “MUY” resumido y en lenguaje sencillo (cuanto mas mejor) deberías enviarselo a Zapatero, quizás con esto y lo que haya aprendido a base de darse cabezazos contra la pared entendiese , no ya de economía, sino al menos de los rudimentos de lo que es una economía familiar……..¿Quien sabe? Con algunas decenas de años….. ¡Yo consegui que mi perro entendiese que hacer caca en casa es malo, y que me avisasse cuando tuviese necesidad……………!

  • t-spy

    Tu dilema es lógico. Es de suponer que ese proyecto del que hablas beneficiará a un gran número de personas y generará riqueza para tu país, pero a nivel ético provoca rechazo. En estos casos siempre prima el beneficio de la mayoría. Pero no te confundas. No es el liberalismo el que dicta que esto sea así. Cualquier forma de orden social termina por buscar el beneficio de la mayoría (o del más fuerte en algunos casos concretos, léase dictaduras y similares). Es en el trato a las minorías donde se diferencian. El liberalismo siempre las respetará en la medida de lo posible. El resto… bueno… algunas incluso intentarán exterminarlas.
    Me temo que no puedo ayudarte en tu dilema. A mi, precisamente por ser liberal, no me gusta la idea de que se perjudique a una minoría por elegir una forma de vida diferente.

  • T-spy, no notas un pequeño choque entre esas formas de ver las cosas?

    En mi país se acaba de aprobar un megaproyecto de represa en una zona donde habitaba grupos humanos más o menos numerosos cuya relación con la tierra es similar a la d elas naciones africanas que mencioné.

    ¿Simplemente deben joderse porque están en un país, y por ende, pasar a llevarlos? Tengo una que otra duda al respecto… Si el liberalismo se basa en el respeto y tolerancia a las creencias, lo menos que se hace en casos así es respetar y tolerar.

    PD: no estoy necesariamente a favor o en contra del proyecto. Sólo ando con uno que otro dilema ético en mente y busco ver como lo soluciono

  • Alucard Saeba

    La verdad es que me encanta esta serie.
    Enhorabuena.
     

  • t-spy

    La respuesta la tienes en el mismo artículo: depende de ellos mismos. Habrá quienes no deseen mejorar y se mantengan sin cambios y habrá quienes deseen mejorar y busquen la mejor forma de aprovechar aquello que tienen. Ten en cuenta que riqueza es un término genérico que depende mucho del punto de vista del cada uno. Para nosotros puede ser tener más dinero, mejor coche, una buena vivienda… para esos grupos a los que te refieres puede ser simplemente tener mejores herramientas que faciliten su vida cotidiana. Y para obtenerlas siempre existirá algo que ellos puedan ofrecer para conseguirlas, y eso nos lleva de vuelta al tema de tener el deseo de mejorar.

  • No quiero caer en un discurso ecologista ridículo, pero me salta una duda.. ¿Qué lugar ocupan en esto aquellos pueblos/grupos humanos cuya riqueza y acumulación de bienes se basa en la naturaleza, el equilibrio con ésta y todas esas cosas?

    Se me viene a la mente muchas tribus africanas, cuyo capital ES la naturaleza en donde están. Desde su óptica, son “naciones ricas” porque tienen todo lo que necesitan para satisfacer, tanto su cultura como a sí mismos, no?

    También esas tribus tienen formas y modelos económicos propios, interactúan con otros pueblos y esas cosas, pero no están incorporadas en el carro industrial de desarrollo que tiene el resto de occidente.

    Ahora lo jodido es compaginar esa visión con la visión de las otras naciones como para que todos puedan tener la oportunidad de optar al desarrollo que consideren mejor para su propia gente 

  • Copernico

    Como agua de mayo se le esperaba.
    Un placer ver que sigue con el proyecto, sobre todo para los que lo seguimos con gran interés. Enhorabuena de nuevo por este nuevo pasito.
     
    Para los que disfrutaron del primer rap “Keynes vs Hayek”, ya ha salido la segunda ronda: http://youtu.be/GTQnarzmTOc