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Marcel Coderch es un mentiroso compulsivo

escrito por Arturo Taibo 14 abril, 2011

Hoy publica el diario EL PAIS el siguiente artículo de Marcel Coderch.

Para los que no le conozcais este señor ha convertido la mentira y la demagogia sobre la energía nuclear en su forma de vida. Desde luego le ha salido rentable, vende libros, da conferencias y ha conseguido un carguillo en la Generalitat, pero eso no es óbice para que no deje de ser un mentiroso compulsivo.

Analicemos el artículo:

Sería difícil encontrar un ejemplo actual más apropiado de lo que es un “cisne negro” que el del desastre nuclear de Fukushima.

Yo creo que hay un ejemplo más apropiado que el accidente de Fukushima como ejemplo de un “cisne negro”: el terremoto, maremoto y posterior tsunami que provocó más de 27.000 muertos y daños que van a superar los 200.000 M€. Si todo el mundo hubiese sabido que se iba a producir el tsunami no creo que hubiesen dejado vivir a decenas de miles de personas en esa zona.

La cuestión es que estamos literalmente rodeados de “cisnes negros”. Nuestro hogar, el sitio que consideramos más seguro, es escenario de miles de muertes todos los años en los paises desarrollados: incendios, explosiones, caidas, envenenamientos, electrocuciones, ahogamientos..

El mismo día del accidente de la central de Fukushima 13 personas murieron en un accidente en un autobús turístico en Nueva York, nunca había ocurrido un accidente así, otro “cisne negro”.

Los accidentes de coche, de tren, de avión… más “cisnes negros”. El huracán Katrina, el tsunami que mató a 230.000 personas en 2005… todo son “cisnes negros”. Nadie piensa cuando coge un coche o un avión o se va de vacaciones a Indonesia o a Nueva York que se va a morir… y está en lo cierto, porque las posibilidades de accidente son mínimas y la posibilidad de morir realizando esas actividades es un “cisne negro”.

La cuestión es que si no realizasemos actividades por temor a un “cisne negro” quedariamos paralizados, muertos en vida.

De hecho en el “desastre” de Fukushima todavía no ha habido ningún muerto. Pero es que desde el comienzo del uso de la energía nuclear para fines civiles (Chernobyl era un reactor nuclear destinado a producir plutonio para armamento nuclear) hace más de 50 años nunca ha habido un muerto como consecuencia de un accidente en una central nuclear.

Pero todo eso lo sabe el sr Coderch.

De siempre hemos sabido que la tecnología nuclear es intrínsecamente peligrosa porque supone la generación de enormes cantidades de elementos radiactivos…

Con el desarrollo de la energía nuclear, sin embargo, lo que hacemos es concentrar en un reactor este remanente de radiactividad de forma que, además de energía, generamos todo tipo de elementos altamente radiactivos que ya no existían en la naturaleza y que se mantendrán radiotóxicos durante decenas de miles de años. Si todo va bien, son lo que denominamos “residuos nucleares”, a los que todavía no hemos encontrado acomodo

También la industria química genera enormes cantidades de residuos químicos con una toxicidad literalmente eterna y en cantidades miles de veces mayores que la industria civil nuclear.

Pero los elementos radiactivos que genera la industria nuclear son reciclables en un 90 % y para el resto existe manera de situarlos en un lugar donde no serán peligrosos para el ser humano hasta que su radiación no sea peligrosa.

Pero eso el sr. Coderch lo sabe.

De hecho, hasta hace bien poco nos aseguraban que “otro Chernóbil es imposible” porque, decían, aquello fue consecuencia de una tecnología anticuada y de un sistema político y económico fallido. Y sin embargo está ocurriendo, a cámara lenta, en Japón…

El accidente de Fukushima no tiene nada que ver con el de Chernobyl. Ni por sus causas ni por sus consecuencias.

La única similitud es que en ambos se ha producido “una liberación de material radiactivo que pone en riesgo la salud general y el medio ambiente y requiere la aplicación de medidas de contraposición (evacuación de la población, suministro de pastillas de yodo, prohibición de tomar alimentos de la zona) ” lo que lleva a calificarlos en la categoría 7.

En todo lo demás son completamente diferentes.

Y el sr Coderch lo sabe.

Pero es que, además, tampoco se ha cumplido la segunda parte de este pacto: la energía nuclear ni es abundante ni es barata,

La energía nuclear es, con diferencia, la más barata. Hay uranio en la Tierra como para abastecernos de energía durante decenas de miles de años.

Y eso lo sabe el sr Coderch.

Está por ver cuáles serán estos nuevos requisitos, pero la propuesta francesa de excluir de estas pruebas las amenazas derivadas de actos terroristas y ataques aéreos a lo 11-S no parece razonable, ya que de lo que se trata es de que las centrales puedan sobrevivir a cualquier incidente que las prive de suministro eléctrico externo, puesto que esa ha sido la circunstancia que ha desencadenado el grave accidente de Fukushima.

Lo que ha provocado el accidente de Fukushima no ha sido la falta de suministro eléctrico sino la inutilización de los sistemas de refrigeración accionados por motores diesel dentro de la propia central. Inutilización provocada por un tsunami con olas de 15 metros.

Pero eso el sr. Coderch lo sabe.

Claro está que el llamado station blackout no forma parte de los sucesos contemplados en el diseño base de ninguna de las centrales actualmente en funcionamiento, y que prepararlas para tal eventualidad puede suponer inversiones muy importantes, algo que al parecer los franceses quieren evitar por la cuenta que les trae.

Como dije anteriormente las centrales nucleares actuales están preparadas para un station blackout puesto que tienen motores diesel auxiliares para manter en funcioanamiento el circuito de refrigeración sin necesidad de electricidad del exterior.

Pero eso el sr Coderch lo sabe.

Las promesas de energía nuclear abundante, barata y segura quedan hoy más lejanas que nunca, al tiempo que vamos conociendo la realidad de las consecuencias personales, económicas y medioambientales de un accidente grave en un país industrializado, todo lo cual invalida ambas contrapartidas del pacto fáustico que nos propuso Alvin Weinberg.

Los nuevos diseños de reactores nucleares, el EPR de Areva, el AP – 1000 de Westinghouse, el CANDU de Atomic Energy de Canada y el de General Electric son superiores en seguridad, fiabilidad y rendimiento que sus antecesores.

De momento las consecuencias del accidente de Fukushima son dos trabajadores heridos.

Pero eso el sr Coderch lo sabe.

De hecho, los hay que nunca creyeron las promesas de la industria nuclear y, entre ellos, en lugar prominente, están quienes precisamente son especialistas en valorar riesgos: las compañías de seguros. Siempre se han negado a cubrir la responsabilidad civil de una central nuclear,

Las compañías de seguros a la hora de asegurar algo se rigen por la Ley de los grandes números. Para que se cumpla esa ley las unidades de riesgo a asegurar deben de ser muy numerosas, pero en el mundo sólo hay 450 reactores nucleares. Si en el mundo hubiese 100.000 reactores nucleares a asegurar las compañías de seguros no tendrían ningún problema en asegurar centrales nucleares.

Por ejemplo, ninguna comañía de seguros aseguraría un coche si sólo hubiese 450 automóviles en el mundo… y aun así si se lee la poliza de su compañía de seguros verá que la indemnización por daños a bienes o personas está limitada.

Pero eso también lo sabe el sr. Coderch porque yo se lo expliqué hace tiempo.

Las consecuencias de los cisnes negros nucleares las tendremos pues que pagar de nuestros bolsillos o, lo que es peor, con nuestra salud…

Pues claro que las consecuencias de los accidentes nucleares las tendremos que pagar de nuestros bolsillos, pero no sin antes descontar los beneficios para nuestros bolsillos.

Los costes del accidente de Fukushima, teniendo en cuenta el coste del accidente de Three Miles Island, estará entre los 10.000 y los 12.000 M€.

Durante su vida los reactores de Fukushima han producido más de 1.200 TWh, con un coste de 0,03 €/KWh, si lo comparamos con los costes de la energía eólica 0,06 €/Kwh, tenemos:

(0,06 €/KWh – 0,03 €/KWh) x 1.200 TWh x (1.000.000.000 Kwh/TWh ) x ( 1M€ / 1.000.000 €) = 36.000 M€

El resultado es que incluso descontando los 12.000 M€ del accidente todavía tendríamos un ahorro de 24.000 M€.

Aunque si tenemos en cuenta todos los reactores nucleares de Japón el ahorro sería de 230.000 M€ en 40 años.

En Economía sr Coderch hay que saber sumar, restar, multiplicar y dividir. Espero que eso le quede claro a partir de ahora.

En cuanto a la salud, de momento solo hay dos heridos y con 230.000 M€ se mejora mucho la salud de la gente.

Cuando vuelvan a oir de Marcel Coderch ya saben de quien están hablando: de un mentiroso compulsivo.