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Leire Pajín, economista.

escrito por Arturo Taibo 28 marzo, 2011

Leire Pajín sigue obsequiándonos con días gloriosos. Y si no, veamos sus últimas declaraciones:

“La ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín , ha señalado que los programas de vacaciones promovidos por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) son económicamente rentables y tienen un “coste cero”, puesto que “hasta el último euro invertido se recupera de forma indirecta a través de cuotas a la Seguridad Social, por los empleos que genera, y a través de impuestos”.

Veamos, querida ministra, tanto si el dinero se lo gasta la gente, como si el Estado se lo quita y luego lo gasta en cualquier cosa, las empresas y los trabajadores tienen que pagar a la Seguridad Social y pagar impuestos.

La única forma de que todo el dinero invertido sea recuperado íntegramente vía impuestos sería que los trabajadores no cobrasen, que los proveedores no cobrasen y que los empresarios no obtuviesen beneficios y que todo el dinero se fuese en pagar impuestos, lo cual no ocurre por supuesto.

Puede que usted sra. ministra crea que, dado que el Estado financia sólo una parte de los viajes del Imserso, lo que se recupera vía impuestos sea suficiente para pagar esa fracción que aporta el Estado.

Nuevamente está en un error. Veamoslo con un ejemplo: Imaginemos que el Estado recauda el 50 % via impuestos. Si los viajes estuviesen financiados en un 50 % por el Estado se podría pensar que, dado que el 50 % de lo gastado en el viaje retorna al Estado por los impuestos, al Estado la cosa le sale gratis.

Pero hay un problema: por el 50 % que financia el Estado sólo se recupera la mitad, es decir el 25 % , el otro 25 % sale del 50% que pagan los viajeros. ¿Que si no existiese el Imserso los viajes no se realizarían? De cualquier modo el 50 % que aportan los viajeros sería gastado en otras cosas y al final la mitad, el 25 %, acabaría en manos del Estado.

La idea de que los viajes le salen “gratis” al Estado proviene de la vieja idea keynesiana de que lo que no se gasta la gente en algo que hace el Estado no se gasta o peor aún que ni siquiera existe. La antiquísima Teoría del Subconsumo, porque Keynes ni siquiera inventó nada, se limitó a copiar algo que ya existía y que no funcionó nunca.

Pero después de décadas de economistas keynesianos escupidos por todas las universidades del mundo no se podía esperar otra cosa.

Hace unos días en una de esas tertulias televisivas uno de estos economistas decía que “la solución a la crisis era que los bancos condonasen el 30 % de la deuda a sus clientes y que así habría de nuevo margen para endeudarse y consumir”, ante la extrañeza de la moderadora que no entendía como los bancos podían hacer eso sin quebrar el economista le respondió seriamente que “habría que equilibrar el balance de los bancos y bajar también sus pasivos un 30 %”.

Pero ¿Como se bajan los pasivos un 30 %? ¿Imponiéndoles una quita del 30 % a sus acreedores, es decir a la gente que tiene depositado dinero en el banco o que ha comprado bonos del banco? ¿O emitiendo dinero para cubrir el agujero y generar inflación y robarles de una manera menos evidente el dinero a los ahorradores? Y al lado estaba uno de mis profesores en la facultad, el sr Gabriel Tortella, y ni pestañeó.
Y estos, señoras y señores, son los economistas y economistos que hay en el mundo. Para dedicarse a otra cosa.