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Salamanca: Más enfriamiento local y datos “cocinados”

escrito por Ijon Tichy 11 marzo, 2011

Hace unos días mostrábamos el escaso cambio climático y nulo calentamiento en la ciudad de León a partir de los datos recientemente abiertos al público y disponibles en la web de AEMET. Al final del artículo nos referíamos a un estudio publicado en dicha web bajo el epígrafe “Cambio Climático” y comentábamos algo que recordarán los lectores del blog: Ese estudio, y otros similares, basan sus modelos (en los que, recordemos,  predicen apocalípticas subidas de temperatura para los próximos años), en una serie concreta de datos históricos. Esta información está elaborada, entre otros, nada menos que por la gente del CRU, conocidos por el “ClimateGate” y sus perlas como el famoso “Hide the decline” (“esconde la bajada”). Es decir, si las series históricas de temperaturas no suben (o no suben lo suficiente), los modelos apocalípticos no funcionan.

¿Habrán “escondido las bajadas” también en el caso español? No tenemos las series completas de datos brutos, pero hemos encontrado por ahí como se han elaborado tales series y ahora sabemos cuales son las 22 estaciones meteorológicas españolas claves para la calentología. Pinchando aquí pueden descargarse el estudio “THE DEVELOPMENT OF A NEW DATASET OF SPANISH DAILY ADJUSTED TEMPERATURE SERIES (SDATS) (1850–2003)”.

(Sí, lo han leído bien. Imaginen por donde vamos. Atentos al “adjusted”)

Según señalábamos en la entrada anterior, era de esperar que León no estuviera entre las 22 elegidas, pero a cambio (página 3) vemos que Salamanca sí aparece. Y nada menos, según el mapa de estaciones con datos disponibles desde finales del siglo XIX.

Recordando el artículo dedicado en su momento a los observatorios de Castilla y León, podemos ver que ya entonces señalamos que en Salamanca-Matacán la media del periodo 1.971-2.000 (la serie climática principal de la web de AEMET), era de 11,7ºC mientras que para el periodo 1.930-60, según los datos del INM, la media para ese periodo era de 12,2ºC ¡Un enfriamiento de medio grado! El dato de 11,7ºC para el periodo 1.971-2.000 sigue inalterado (pueden comprobarlo en la web de AEMET). Como el dato de 12,2ºC procedía, como señalamos en su momento de una copia en papel de un antiguo estudio del INM, hemos procedido a descargarnos los datos disponibles para Salamanca desde el directorio ftp actualmente abierto por AEMET para todos (si algún curioso quiere comprobarlo, el código del observatorio es el 2867). En tal fichero los datos comienzan en 1.945, de modo que si hacemos la media hasta 1.960, se confirman los 12,2ºC del estudio del INM. No obstante, como 16 años son pocos según las convenciones para hablar de clima, extendamos la media hasta 1.970: Resulta una media de 12,1ºC ¡Cuatro décimas superior a los 11,7ºC del periodo inmediatamente posterior! ¿Se ha enfriado Salamanca? ¿Será Salamanca una excepción calentológica? Si Pasamos al final del documento citado arriba para ver cuales son las series de temperaturas en Salamanca nos encontramos (página 22) que las cifras que se dan son de un aumento de 0,1ºC por década para las máximas y de 0,04ºC para las mínimas. Un poco raro ¿no? Recapitulemos:

Según los datos disponibles en AEMET, para Salamanca la temperatura media para el periodo 1.945-1.970 es de 12,1ºC y para el periodo 1.971-2.000 baja a 11,7ºC. Un descenso de cuatro decimas. En cambio, según las series éstas, las medias deberían subir 0,7 décimas por década (hasta épocas recientes, a falta de registros continuos, las medias se calculaban simplemente como semisuma de mínimas y máximas). ¿Estaremos hablando de la misma Salamanca?

Primera sorpresa, en el documento no figuran los datos brutos como tales, pero sí se indica la fuente de la que proceden, que en la mayor parte de los casos es el Instituto Nacional de Meteorología, antecesor de la actual AEMET. Pero en el caso de Salamanca, y para el periodo 1.945-1.999 la fuente es “PG” (página 5 del documento) ¿Y que es PG? Nos aclaran más abajo que “PG” es “Pavel Groisman, NCDC, Asheville, NC, USA”. Si buscan en Google encontrarán que los datos de Salamanca (España) proceden de los archivos de un señor de North Carolina, eso sí, flamante miembro del IPCC y según parece calentólogo profesional ¿Coincidirán los datos del sr. Groisman con los ahora disponibles en AEMET o estarán “maquillados”?

En fin, para que no se diga y a falta de evidencias, vamos a suponer que el tal Groisman lo único que hizo fue currarse la digitalización de los datos y que sus series coinciden con los datos del INM.

¿Hay otra explicación posible? Rebuscando un poco más en el documento vemos que los datos de Salamanca se basan, dicen, en series de temperaturas iniciadas en 1.893. En cambio, los datos descargados de la web de AEMET comienzan en 1.945 (no hay datos anteriores para Salamanca).

¡Así se explica todo! Esto quiere decir que las temperaturas entre 1.893 y 1.945 fueron muy bajas, subieron entre el 45 y el 70 y luego bajaron, aunque no hasta los niveles de comienzos del siglo XX. No es algo muy coherente con el constante aumento de la concentración atmosférica de CO2, pero, en fin, es una explicación. Así, la tendencia global del siglo (tomada en su conjunto) sería a aumentar. Sencillo. Ya solo falta ver esos datos de la primera mitad del s. XX para convencernos.

Mala suerte. En la misma página 5 del documento se indica que los datos entre 1.900 y 1.945 proceden del INM, pero esos datos no están disponibles en la web de AEMET. Tendremos que creernos lo del frío salmantino a comienzos del siglo pasado.

Un momento. Vamos a mirar con un poco más de profundidad el estudio a ver que quiere decir eso del “adjusted”. En principio, página 8, indican que se aplica un control de calidad a los datos brutos para evitar incongruencias, esto es:

(1) Gross error checks:

• Aberrant values (Tmax and Tmin values >50 °C and < − 50 °C)

• Consistency of calendar dates: no. of days per year and no. of days per month

• Comparison of monthly averages between those calculated from the digitised daily data and those

registered in the available original sources

(2) Tolerance tests:

• Four or more consecutive identical values

• Values exceeding ±4 standard deviation (σ)

(3) Internal consistency: (Tmax < Tmin)

(4) Temporal coherency: (values exceeding a 25 °C difference between consecutive observations)

(5) Spatial coherency:

• Values exceeding ±4σ threshold for the difference between the candidate record and its group of

reference stations

• Visual comparisons among neighbouring stations

Parece todo bastante razonable, ahora bien, si nos vamos a la página 10 comienzan a hablar de ajustes a causa del “screen bias” (“desviación de pantalla”) ¿Y eso que será? Pues según explican detalladamente, parece ser que los calentólogos han estudiado los tipos de “garitas” en los que (dicen) se ubicaban los aparatos de medida antiguamente y las “garitas” actuales y concluyen que las garitas antiguas producían un sesgo al alza en las medidas de temperaturas máximas y un sesgo a la baja en las mínimas. Tras pruebas empíricas en Murcia y La Coruña, han cuantificado tales sesgos, resultando que, cuando los datos son del s. XIX y comienzos del s. XX a los valores originales registrados de máximas les restan (como media anual) entre 1,25 y 1,49 ºC y a los de mínimas les suman entre 0,23 y 0,33. Trasladado a las medias, esto equivale a restar a los valores realmente medidos entre 0,5 y 0,6 ºC ¡Ya tenemos la bajada de temperaturas que necesitábamos a comienzos de siglo para que al final la tendencia global fuera creciente!

Luego hacen algún ajuste más por cambio de ubicación de las estaciones y tal, pero que ya afectan solo a algunas estaciones y en menor medida.

El resultado, según una figura del propio documento es el que pueden ver para las máximas (para las mínimas el ajuste es menor y la figura no se aprecia tan claramente):

Con las medidas originales, la subida de temperatura es mínima, seguramente inapreciable. En cambio, añadiendo el efecto pantalla (curva “ajustada”) tenemos los datos oficiales que figuran en todos los informes resultando que la temperatura ha aumentado considerablemente en España durante los últimos 150 años.

No dudo que exista ese “efecto pantalla”, pero no me creo la exactitud de la cuantificación y que sea aplicable sistemáticamente a todos los observatorios (¿se sabe con certeza donde y como se ubicaban los instrumentos en todos los observatorios?). No me creo que el efecto “isla de calor” sea despreciable. Las ciudades han crecido y el asfalto y el hormigón almacenan calor durante el día que ceden por la noche produciendo un sesgo contrario al de las “pantallas”. Da la impresión de que han sido exhaustivos estudiando el sesgo que conviene al resultado que pretenden de antemano obtener, despreciando el resto de factores.

Ha quedado una extensión considerable pero creemos que merecía la pena dar a conocer el asunto. En todo caso quiero hacer un Resumen:

  1. En la web de AEMET hay estudios que contienen previsiones apocalípticas acerca de calentamientos entre 4 y 6 ºC para el año 2.070.
  2. Tales estudios se basan en modelos basados a su vez en series históricas de temperaturas referidas a finales del s. XIX y el s. XX.
  3. Las series de temperaturas (datos brutos) disponibles en la web de AEMET se limitan a la segunda mitad del s. XX (con alguna excepción entre 1.920 y 1.945, pero para pocos observatorios).
  4. Los datos brutos anteriores a lo disponible en AEMET se han “cocinado” sistemáticamente a la baja, con mayor o menor justificación, pero si eliminamos tal ajuste, el ascenso de temperaturas es mínimo.
  5. Estos estudios los realizan personas y organismos que viven de que los resultados de tales estudios confirmen que existe tendencia al rápido ascenso de las temperaturas, que ello se debe al CO2 y que en el futuro próximo sus consecuencias serán catastróficas.

Repito como conclusión lo indicado al hablar del caso de León: No queremos decir que el clima no cambie, que lo hace. No queremos decir que el planeta se enfríe, probablemente esté ocurriendo lo contrario. Pero sí queremos decir que al profundizar en estas cuestiones y enterarnos de cómo se hacen los estudios nos quedamos con la impresión de que la cosa no es para tanto. Que se está instrumentalizando el llamado “cambio climático” por motivos políticos y económicos antes de que la evidencia respalde totalmente lo previsto por unos bonitos modelos que no son más que eso, modelos.