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Los Verdes tienen un plan: hacia el ecologismo totalitario

escrito por Luis I. Gómez 2 marzo, 2011

El movimiento ecologista puede presumir de ser protagonista de la historia de éxito más espectacular jamás escrita. Absolutamente inexistente hace 50 años, su ideología domina hoy la vida política y cultural, cuenta con inumerables organizaciones de apoyo y apostolado, determina contenidos y normas en escuelas y leyes. Comó ha sido posible llegar hasta aquí?

Demos un breve repaso al contexto político/ideológico en el que nace el movimiento „verde“. Para los estrategas de la política se daban entonces tres circunstancias claves:

  1. El comunismo ya se adiviniaba como el perdedor en la batalla económica. Además, la construcción del muro de Berlín, en un intento por evitar la sangría de descontentos, no fué otra cosa que el reconocimiento tácito de la derrota a nivel ideológico.
  2. Las religiones en general, pero las cristianes en particular, vieron acelerado el proceso de pérdida de influencia en la vida social. Su papel como fuente de orientación moral y ética pasaba a segundo plano.
  3. Tras la segunda guerra mundial, comenzó un proceso de recuperación económica que llevó a la mayoría de los habitantes de los paises industrializados a disfrutar de un alto grado de bienestar. Los políticos empezaron a constatar que los ciudadanos, cuanto más ricos, más reacios a dejarse conducir por consignas políticas. Con la cuasi-desaparición de la clase proletaria los llamamientos a la envidia social cayeron en el vacío. Con la movilidad y la riqueza también comenzaron a difuminarse los sentimientos nacionalistas.

Nacía una especie de vacío ideológico que era observado por buena parte del Establishment como una amenaza para sus priviliegios. A ellos se unirían los burócratas estatales, siempre ávidos de aumentar sus cuotas de poder. Era necesaria una nueva ideología: nace el ecologismo.

La tarea se encargó al Club de Roma, fundado en 1968 por David Rockefeller, quien en sus memorias escribía: “Some even believe we [the Rockefeller family] are part of a secret cabal working against the best interests of the United States, characterizing my family and me as ‘internationalists’ and of conspiring with others around the world to build a more integrated global political and economic structure – one world, if you will. If that’s the charge, I stand guilty, and I am proud of it.”

El Club de Roma pronto se caracterizó por sus ideas innovativas y sus propuestas sobre cómo ocupar el vacío ideológico existente. En el estudio del Club The First Global Revolution. A Report by the Council of the Club of Rome queda claro que para alcanzar un nivel óptimo de integración política internacional es necesario un enemigo común: “Necesitamos identificar nuevos enemigos”[…] “ya sean reales o inventandos para lograr los objetivos” (página 70). Y es aquí donde se introduce la nueva idea (que no traduzco, porque creo fundamental traer el texto original): “In searching for a new enemy to unite us, we came up with the idea that pollution, the threat of global warming, water shortages, famine and the like would fit the bill. … All these dangers are caused by human intervention, and it is only through changed attitudes and behaviour that they can be overcome. The real enemy, then, is humanity itself.” (Página 115)

En Mankind at the Turning Point, el segundo informe solicitado por el Club de Roma en 1974, leemos lo siguiente: “In nature organic growth proceeds according to a Master Plan, a blueprint. Such a ‘master plan’ is missing from the process of growth and development of the world system. Now is the time to draw up a master plan for sustainable growth and world development based on global allocation of all resources and a new global economic system.”

Es el encargo, por escrito, a un gobierno ecototalitario mundial para dictar el  reparto de todos los recursos. EL sistema económico mundial resultante de tal mandato no tiene sitio para la libertad individual. De hecho, los autores del Club de Roma no están dispuestos a consentir que la voluntad de los individuos (ignorantes la mayoría) se interponga en su camino. En The First Global Revolution leemos: “Sacrilegious though it may sound, democracy is not longer well suited for the tasks ahead. The complexity and the technical nature of many of today’s problems do not always allow elected representatives to make competent decisions at the right time.”

Tampoco es un problema cuantitativo. No les basta con reducir los ámbitos de decisión a unos pocos „sabios“ nombrados a dedo, las masas son apenas eso: números. La misantropía no es una cualidad de la que avergonzarse: “The earth has a cancer and the cancer is Man” (Mankind at the Turning Point). Por lo que, en última consecuencia, lo lógico es: “The resultant ideal sustainable population is hence more than 500 million but less than one billion”(Goals for Mankind. A report by the Club of Rome on the new horizons of global community, 4, 1976). En otras palabras, cinco de cada seis humanos DEBEN ser erradicados del planeta.

Para los miembros del Club de Roma está claro que estos objetivos sólo son alcanzables si sus correligionarios están dotados de una fe inquebrantable: “The greatest hope for the Earth lies in the religionists and scientists uniting to awaken the world to its near fatal predicament and then leading mankind out of the bewildering maze of international crises into the future Utopia of humanist hope…” (Goals for Mankind).

Como todo movimiento totalitario, en el ecologismo se trata también de crear un “hombre Nuevo”. Un de los capítulos de Mankind at the Turning Point lleva el título “The Transition – A New Mankind”. En el podemos leer:

  • “Today it seems that the basic values, which are ingrained in human societies of all ideologies and religious persuasions, are ultimately responsible for many of our troubles. But if future crises are to be avoided, how then should these values be readjusted?” (página 11)
  • “…drastic changes in the norm stratum – that is, in the value system and the goals of man – are necessary…” (página 54)
  • “The changes in social and individual attitudes which we are recommending require a new kind of education…” (página 148)
  • “Development of a practical international framework in which the cooperation essential for the emergence of a new mankind on an organic growth path will become a matter of necessity rather than being left to good will and preference…” (página 145)

Ustedes pueden llamarme conspiracionista si lo desean. Yo solo les traigo un breve retrato de lo que está ocurriendo hoy ya. Se preguntarán cómo es posible que una ideología como la descrita haya alcanzado las cuotas de aceptación que hoy disfruta. Y si escarban un poco más se preguntarán, como yo, a que se debe que los medios masivos de comunicación se hayan abandonado TODOS al palel de evangelistas sin ningún tipo de escrúpulos.

Yo tampoco lo entiendo.