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El Sistema Eléctrico Español II: Energía Producida

escrito por Manuel Fernández Ordoñez 14 febrero, 2011

En el artículo anterior sobre el sistema eléctrico español centramos nuestra atención en la composición de nuestra cesta energética. En éste nos meteremos de lleno en la energía producida por las diferentes tecnologías presentes en nuestro mix. Sin embargo, antes de profundizar en el asunto, me gustaría aclarar mi postura con respecto al tema energético. Un lector me comentó que se intuía que la línea de los artículos iba a ir dirigida en contra de las renovables por su elevado coste y su baja disponibilidad (como si no fueran razones suficientes). Quisiera, por tanto, esbozar mi postura en unas breves líneas:

  • ¿Estoy en contra de las energías renovables? En absoluto, nada más lejos de la realidad.
  • ¿Considero que las energías renovables son necesarias? Considero que son imprescindibles.
  • ¿Considero que las energías renovables nos proporcionan independencia energética? En un grado elevado, pero no nos proporcionan LA independencia, ni las renovables ni ninguna otra.
  • ¿Entonces, qué es lo que no me gusta de las energías renovables? La legislación bajo la que se han desarrollado y mediante la que nos roban el dinero a los ciudadanos.
  • ¿Estoy en contra de pagar la electricidad a 10 veces su precio en el mercado? Sí, lo estoy.
  • ¿Estoy en contra de que empresas privadas obtengan ganancias a costa de que el riesgo de la inversión lo asuman los consumidores? Sí, lo estoy.
  • Y por último, estoy en contra (y siempre lo estaré) de que me vendan la moto.

Y dicho esto, volvamos al tema. El Avance del Sistema Eléctrico 2010 de Red Eléctrica Española nos proporciona los datos de energía producida por cada una de las tecnologías que componen nuestra cesta energética. He elaborado la siguiente figura en la que se pueden ver gráficamente los datos correspondientes al año pasado:

Porcentajes por tecnología de la generación eléctrica en España durante el 2010. Elaboración propia con datos de Red Eléctrica Española.

La mayor parte de la energía eléctrica consumida por los españoles durante el año pasado provenía de centrales de ciclo combinado que queman gas natural (otro día comentaremos cuánto gas compramos y a quién se lo compramos). Siguiendo al gas natural muy de cerca se encuentra la energía nuclear, que enciende una de cada cinco bombillas en España (o mueve uno de cada cinco AVEs, como lo quieran ver). En tercer lugar, con un 15%, se sitúa la energía eólica, que año a año va ganando terreno. El resto del Régimen Especial (gas, fuel, mini hidráulica, biomasa y residuos) generaron el 14% de la electricidad. Conviene aclarar que una gran parte de este porcentaje corresponde a cogeneración con gas natural. La energía hidráulica del régimen ordinario produjo el 13% de la electricidad de España. Decir en este caso que el año 2010 fue especialmente lluvioso, incrementando espectacularmente la producción hidráulica. De hecho, el año pasado la hidráulica se situó un 30% por encima del valor medio histórico y un 65% por encima del año 2009. Obviamente, esta fue una situación excepcional y, en condiciones normales, la hidráulica se sitúa estadísticamente por debajo del 10%. Por otra parte, el carbón y el fueloil van perdiendo terreno cada año y entre los dos apenas pasan del 10% del total. Por último, la energía solar produjo apenas el 2% de la electricidad a pesar el enorme esfuerzo de subvención pública llevado a cabo con esta tecnología (del que también hablaremos otro día).

Una vez establecido el estado de nuestro sistema eléctrico me gustaría entrar de lleno a discutir los matices entre potencia instalada y energía producida sin entrar en definiciones físicas formales acerca de lo que es la energía y lo que es la potencia. Pongamos un ejemplo. Imagine tiene usted una central eléctrica que tiene una potencia de 1 MW, si esta central produce electricidad al 100% de su capacidad durante una hora entera, producirá una energía de 1 MWh (1 MW durante 1 hora = 1 MWh). Pongamos un ejemplo inverso, tomemos cualquiera de las bombillas que tienen en sus casas, una de 60 watios de potencia sin ir más lejos. Si deja usted la bombilla encendida durante 1 hora, la energía que consumirá esa bombilla será de 60 Wh (60 W durante 1 hora = 60 Wh). Si la deja encendida el día entero consumirá 60 W x 24 horas = 1440 Wh. Si comete usted la locura de dejarla encendida todo un año consumirá 60 W x 8760 horas = 525.600 Wh, lo que equivale a 525 kWh o a 0,525 MWh.

La conclusión de esto es claramente trivial: el consumo de energía de esa bombilla que tienen en sus casas no depende únicamente de la potencia de la bombilla, sino también del número de horas que la bombilla está encendida. Parece obvio que si la bombilla está apagada no se consume electricidad en absoluto. ¿De perogrullo, verdad? Pues hagamos el argumento a la inversa: la cantidad de energía que produce una central eléctrica (del tipo que sea) es directamente proporcional al número de horas que está funcionando. Y si la central está parada no produce absolutamente nada de energía. ¿De perogrullo también, verdad? Por tanto, la potencia instalada de una central es irrelevante si no se nos dice cuánta energía genera esa central a lo largo de un año. Es decir, cuando se leen en prensa titulares del tipo: “Se ha abierto un nuevo parque eólico en Villaborricos del Cerro con una potencia de 250 MW” no quieren decir nada, nos falta información, nos falta el número de horas que van a producir electricidad a plena potencia. La potencia instalada no es relevante, lo importante es la energía producida. Porque yo no consumo potencia, yo consumo energía. Me dan igual los MW, lo que me importan son los MWh.

Esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿son todas las tecnologías de nuestra cesta energética igual de eficientes? ¿Cuánta energía produce cada una de ellas? ¿Producen todas la misma cantidad de energía para una misma potencia instalada? Las respuestas a estas preguntas se pueden extraer de la siguiente figura:

Comparación (por tecnologías) de la potencia instalada y la energía producida en España durante el 2010. Elaboración propia con datos de Red Eléctrica Española.

En esta figura se comparan, para cada una de las tecnologías del mix eléctrico, cuánta potencia tenemos instalada y cuánta energía produce esa potencia. De este modo, por ejemplo, la hidráulica constituye el 16.16% del total de MW instalados en España pero produce el 13.19% de la energía que consumimos.  Del mismo modo, el carbón tiene el 11.5% de la potencia instalada, pero no llega ni al 9% de energía producida.

En esta gráfica se aprecia muy claramente, por ejemplo, la diferencia entre la energía nuclear y la solar fotovoltaica. Mientras que la nuclear tiene únicamente el 7.49% de la potencia instalada en España, produce el 21.49% de la electricidad que consumimos. Con la solar sucede todo lo contrario, con el 4% de potencia instalada únicamente produce el 2.5% de la electricidad. Si la energía solar tuviera una potencia instalada equivalente a la nuclear, su producción eléctrica se situaría en torno al 5%, en comparación con el 21.5% nuclear.

¿Cuál es la diferencia entre estas tecnologías? ¿Por qué unas producen más que otras? Obviando las eficiencias intrínsecas a cada una de ellas, la respuesta está en el número de horas anuales que cada una de ellas es capaz de funcionar. A riesgo de ser extraordinariamente pesado reitero una vez más, la potencia se mide en MW mientras que la energía se mide en MWh y, de algún modo, equivale al número de horas que una central produce electricidad al 100% de su potencia. La diferencia estriba en que si una central nuclear, o de gas, o de carbón tienen 500 MW de potencia, pueden funcionar la mayoría de las horas del año a máxima potencia (y si no lo hacen es porque tienen una avería o porque alguien ha decidido que no lo hagan). La energía solar, en cambio, produce a su máxima potencia únicamente unas horas al día (de noche no hay sol), mientras que la eólica lo hace únicamente cuando el viento tiene el rango de velocidades adecuadas o la hidráulica cuando hay reservas de agua. Las energías renovables son intermitentes, las de combustibles fósiles y la nuclear son continuas.

Aquí está una de la cuestiones energéticas más relevantes, así que en el siguiente artículo entraremos a fondo en el tema de las horas de funcionamiento de cada una de las tecnologías que componen nuestro mix eléctrico. Les emplazo a ello.