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Generación prima (y actualización progresí)

escrito por Burrhus el elefante neocon 28 enero, 2011

Hace unas horas se ha consumado el acuerdo por el que se aumenta el número de años a trabajar para cobrar la totalidad de la pensión a la que se podría llegar a tener derecho. Para mí, se trata de un día histórico. Entre otras cosas, porque si no se produce otro cambio de legislación, estoy entre ese más del 40% de jóvenes que verán casi imposible cotizar 38,5 años.

Se suponía que esta generación era la mejor formada de la historia de España. ¿Por qué?

  • De pequeños, nos enseñaron que “si eres pobre y de derechas eres tonto”.
  • Nos enseñaron que es el Estado quien le quita el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, y que eso era justo y bueno.
  • Nos enseñaron que los empresarios eran especuladores que se aprovechaban de los males de los pobres para enriquecerse.
  • Nos enseñaron que las crisis económicas las provocaba el capitalismo salvaje y el neoliberalismo.
  • Nos enseñaron que no todo se puede medir bajo el razonamiento económico.
  • Nos enseñaron que, moralmente, las carreras de letras debían tener la misma consideración que las carreras de ciencias.
  • Nos enseñaron que tener una carrera significaba obtener un buen trabajo.
  • Nos enseñaron que un trabajo era para toda la vida.
  • Nos enseñaron que los derechos no se tocan.
  • Nos enseñaron que lo mejor era ser funcionario.
  • Nos enseñaron que si se hacía una ley apropiada, el problema, independientemente de su naturaleza y de las variables a tener en cuenta, quedaría rápidamente resuelto.
  • Nos enseñaron a tener una casa en propiedad, y a hipotecarnos.
  • Finalmente, nos enseñaron que este sistema de reparto que tenemos por Seguridad Social no quebraría y que cada año nuestra pensión aumentaría.

Y a todo esto, es decir, a toda una generación educada en esos valores, la llamaron “la generación mejor preparada de la historia de este país”.
Yo creo que somos la generación más engañada, estafada, mentida, timada y demás sinónimos de la historia de este país. Y todavía nos están clavando.

Teóricamente, existe una igualdad ante la ley de todos los españoles, pero con los vicios inherentes de la Constitución (las que permiten que grupos de presión como sindicatos, patronal, partidos políticos y demás fuerzas sociales), han conseguido que, en base a pequeñas modificaciones o “parches”, se haya generado una clara diferenciación entre los jóvenes y el resto de la población.
Esto podemos verlo en dos hechos muy claros:

Actualmente, una de las decisiones más importantes que debe tomar un empresario es preguntarse si debe renovar el contrato a un joven al que ya se le han gastado todos los contratos temporales imaginables. Por su parte, echar a un “veterano” implica tener que gastarse una pasta gansa en una indemnización por despido improcedente. ¿Merece la pena arriesgarse?
Por otro lado, esta generación, recuerdo, la mejor preparada de la historia de este país, con la tasa de desempleo que tiene, va a tener que pagar una pasta a los mayores de ahora, pero tendrán que trabajar y cotizar más para tener derecho al mismo porcentaje. Esto es, pagar más, por lo mismo.
Primero, resulta extraordinariamente difícil estabilizarse en el mercado laboral. Luego, tengo que pagarle a unos señores una pensión y luego trabajar muchos más años.

Qué quieren que les diga. Yo me siento un primo.

A los políticos les da exactamente igual que la tasa de desempleo juvenil sea del 40% (cualquier persona con un mínimo de honestidad renunciaría a su ideología con un dato así para resolver rápidamente el problema). Los sindicatos (presuntos representantes de los derechos de los trabajadores) parecen haberse bajado los pantalones casi al 100% (tras una huelga general). La patronal, ni está ni se la espera, y en todo caso tampoco está tan afectada por la crisis. Y el pequeño empresario está condenado a ser ignorado.
Ahora mismo, el resultado del sistema es que si tienes una edad, tienes casi la mitad de papeletas para ser discriminado. Si tuviéramos que pagar las pensiones en una coyuntura económica que lo permitiera, tendría sentido. Si, al menos, tuviéramos las capacidades (valor, creatividad, deseo de mejorar, algo de experiencia) para crear empresas o una productividad que nos permitiera encontrar empleo fácilmente, podría aceptarse. Pero esto, no solo no es así, sino que además se nos condena desde la ley a no tener los mismos derechos que otros. Y todavía habrá quien diga que la culpa es nuestra por no haber puesto suficiente por nuestra cuenta. Hay que ser muy primo para seguir creyendo en el sistema. Yo me niego.

Me gustaría pedirles sólo una cosa a todos estos grupos de presión.:

Dejen de ayudarme. Dejen de representarme.

Dejen de hacer parches en el sistema jurídico para intentar resolver mis problemas.

Ustedes, y quienes se han creído todas sus falsas esperanzas, tras más de 30 años en el poder, le han generado a este país una factura inasumible de pagar. De deuda y de pobreza. Limítense a dejar de hacer demagogia, eliminar todos aquellos falsos derechos que privilegian a unas personas frente a otras y a pagar la deuda, que para eso controlan casi el 40% del PIB. No es tan difícil.

PD: Supongo, querido primo, que ya te habrás planteado la idea de emigrar al extranjero. Lamento decirte que con el nivel de inglés de media que tenemos, habrá suerte si trabajas de camarero.

PPD: Si pegas esto en cualquier parte, tres primos serán llamados para una entrevista de trabajo.

Act.: mi artículo en idioma progresí — La generación estafada