Home Ciencia Hace 400 milenios, en Israel….

Hace 400 milenios, en Israel….

escrito por Germanico 30 diciembre, 2010

Resulta que han encontrado dientes “humanos, demasiado humanos” de hace 400.000 años, en un yacimiento israelita, cerca de Tel Aviv. Esto en sí no significa nada. Pero sí en relación con todo lo que hasta ahora se ha ido sabiendo sobre nuestros lejanos ancestros y nuestra evolución, para lo que resulta ser un dato bastante revelador y destacable. Hasta ahora tanto la información proporcionada por la genética como la proporcionada por la paleontología apuntaban sin objeción a un origen africano de nuestra rama Homo, la sapiens sapiens. La Eva Africana vivió hace 200.000 años. De hace 200.000 años aproximadamente son las puntas de flecha y pegamentos encontrados en Sudáfrica. Y ese no fue, presumiblemente, el comienzo de la “explosión” cognitiva de nuestra especie. La cosa tiene que venir de antes. ¿Mutación única, monstruo prometedor? No parece. Nuestras facultades superiores evolucionaron, con mayores o menores saltos. En el actual Israel vivían hombres y mujeres hace 400.000 años. No muy distintos, mirados en profundidad, a nosotros. Su dentadura les delata. Eran de los nuestros. En este blog tendremos la oportunidad de seguir informándoles, si la cosa no se tuerce, a través de las palabras de un gran entendido que, además, ha participado muy activamente en este descubrimiento.  

  • Dhavar

    Germánico:
     
    Entonces cuando tenga tiempo revisaré esos estudios que me indicas, y te contaré mis impresiones. Y si hay que cambiar, pues se cambia.
    Amicus Plato, magis amica veritas
     
    Saludos

  • Germanico

    Por cierto que lo que te parece muy cierto, la idea de que unas especies salgan de otras, o proceso de  especiación, es precisamente lo menos comprobado, lo menos verificado,  de todo.

  • Germanico

    No sé di desconoces los procesos de mitosis y meiosis. Lo de barajar genes no es una figura poética. El de selección natural tampoco es un concepto exclusivamente poético, y ayuda a explicar el cambio a lo largo del tiempo en los seres vivos, y un cambio además que no opera con grandes saltos sorprendentes. Precisamente lo que le faltaba a Darwin eran esas unidades discretas de los genes, es decir, el mecanismo de la herencia, para reforzar su hipótesis. Tampoco es poética la contraposición entre cambios al azar y cambios selectivos. Y, desde luego, si tienen una correspondencia con la realidad, si bien más en el mundo de las relaciones que en el de los objetos, de ahí que se usen metáforas más o menos aproximadas. La estadística en esto es esencial. Lo que hace es trasladar un conjunto heterogéneo y masivo de datos desde su abigarrada confusión al terreno de lo científicamente observable. Claro que lo científicamente observable no es autoevidente, y choca en ocasiones con nuestras primitivas intuiciones. La estadística presenta ciertas relaciones cuantificables entre “hechos”. Una de las falacias más recurrentes cuando se aborda críticamente la aportación de Darwin es la de la tautología, o la circularidad del principio de selección natural. Por eso te animaba a que vieses la evolución en acción en los estudios de los Grant. Las cosas cambian, pero en una dirección, según presiones ambientales concretas.

     

    Toda esta disputa arranca de tu molestia ante mi sugerencia de que la velocidad y magnitud del cambio evolutivo es un asunto de gran importancia. Pongamos los pies en la tierra, o las alas en el aire. Piensa en el ala. ¿Qué diferencia encuentras en que hubiera aparecido de golpe y de repente o en que hubiera surgido a partir de una serie de pequeños cambios, de pequeñas adaptaciones? Si tanto te molesta Dios o lo sobrenatural búscalo más bien en cambios evolutivos de una brusquedad inverosímil.

    Antes de acusar a los científicos de mentirosos sería mejor que te informases a fondo sobre sus investigaciones. Quizás sigas discrepando después, pero creo que matizarías algunas de tus posturas. Ha pasado mucho tiempo desde Darwin.

  • Dhavar

    Germánico:
    Si a mi me parece muy verdadera la idea de que unas especies salgan de otras. Es obvio que todo surge de la transformación de otra cosa. Me limito a apuntar que, mientras haya cosas profundas, confusas , poéticas y nada claras como “Selección Natural”, “Barajar Genes”, “Diseño Inteligente”, “Azar + Selección”, etc., puros antropomorfismos en suma, como clave explicatoria última, es decir, meras metáforas que no tienen un correlato real exacto y preciso en un hecho o serie de hechos, repetible y producible, pues se sigue en la pura circularidad de cuando Darwin o Lamarck tuvieron su primera intuición del asunto, y da igual la cantidad de veces que se confirme, y eso es cualquier cosa menos ciencia occidental, es más, con su negativa a desmontar la metáfora y querer mantenerla en el misterio y la sombra, dejando la metáfora como explicación última, mantiene una actitud típicamente budista y nada científica, y me irrita ver cómo esa actitud se extiende como una mancha de aceite en la otrora ciencia de verdad de occidente, precisamente, y ahora todos los “científicos” parecen puñeteros monjes budistas, envueltos en misterios, en vez de subidos a hechos y causas que se puedan señalar con el dedo y decir: esto es “así y así, por esto y por esto”, en vez de “lo hace dios o la Selección Natural o una máquina misteriosísima de barajar genes. A ese vicio siempre se le ha llamado “Deus ex – machina” y tiene poco de “científico”, aunque, inevitablemente, haya que empezar por él, por la intuición oscura. Empezar, no terminar.Cuando se termina se llega al saber o ciencia.Y se miente, mentira pura y dura, cuando se nombra como ciencia a lo que todavía mantiene entre sus nexos explicativos a cualquier dios, se llame como se lo llame.

  • Germanico

    Si uno se queda en la contemplación “a secas” le puede pasar lo que al budismo. Mientras los budistas meditaban y tal, muy profundos ellos, los occidentales con su barbarie lógica y reduccionista transformaban la tierra y explicaban el cosmos. En esto el siglo XIX fue particularmente fructífero. Y la idea de ese enteramente decimonónico Darwin de la selección natural sigue siendo hoy uno de los principios, uno de los cimientos fundamentales sobre los que se trabaja en biología para explicar la historia de la tierra y las anatomías, fisiologías y conductas de los seres vivos.

    Infórmate sobre los trabajos de genética de poblaciones, o sobre el trabajo de campo de los Grant en las Galápagos, con los picos de pinzones.

    Lo que dices es profundo, y poético, pero confuso. Y la ciencia, por suerte o por desgracia, necesita de claridad.

  • Dhavar

    No he tomado un ejemplo feliz. A lo que me refiero es que si un “A”, cualquiera, al ponerlo o quitarlo, surge o se destruye un “B” o un “B y C”, eso es “para todo” A,B y C, y entonces sé algo, y puedo hacerlo y repetirlo. Mientras me mueva en tantas o tantas repeticiones dentro de un total que, además, también se ignnoran sus dimensiones, etc. que “quizá” prometan esa relación, pues ando en la sospecha, la conjetura y el vaporoso mundo del quizá y la intuición, absolutamente necesario, claro está, siempre que no confunda a uno con el otro.
    Si una especie se transforma en otra es porque la  primera se destruye, y  al destruirse crea a la segunda. Lo mismo vale para absolutamente todos los casos del universo en donde ocurra un proceso Destrucción-Transformación-Creación. Aquí no hay ni estocástica ni porcentajes.
    Y mucho menos metáforas tomadas como aquello a lo que simbolizan, como por ejemplo, la de que los “genes se barajan”. ??? Se  barajan a ellos mismos, los baraja dios pasándolos por un cedazo? No digo que no sea así, pero entonces volvemos a mi hipótesis: Dios lanza los dados genéticos y acierta SIEMPRE, porque elige todos los números en cada tirada, aunque unos duren poco y otros mucho. ¿Qué mas da? Tdos duran algo y todos se acaban extinguiendo. Por tanto, no habeis avanzado ni un milímetro de la célebre metáfora de Heráclito sobre Cronos como un Rey niño que juega a las tabas.
    Empezaste pidiendo por -qués , – “las cosas no cambian porque cambian- ,pasaste a las metáforas “es COMO SI, por  decirlo de algún mdodo, los  genes  se barajaran”, y al pedirte un serio y sólido “para todo A, B y C”, etc, me respondiste como es norma actualmente: Que, bueno, se trata de que “casi siempre”, los genes producen proteínas, hay una enorme correlación estadística, una nube de probabilidad super densa pero, como no vemos los detallles completos, en vez de decirlo con sencillez, suponemos que hay un “proceso epsilón necesario”, un tipo que acierta tantas veces que es como si acertara siempre, etc.
    Y en esa rueda no se ve más que autorefrencia, y pasa en todas partes, desgraciadamente. Y, como la realidad, de todas formas, funciona, pues eso “prueba” que la metáfora es un dios verdadero. Exactamente igual que el Hechizo de la bruja piruja, que si  era bueno, también creaba excelentes relaciones estocásticas.
    En fin, no es sólo evolución, etc. Todos andan como hechizados  en vez de mirar a secas. No lo entiendo.

  • Germanico

    Debes de referirte a las bacterias en las que el arsénico sustituye al fósforo en algunas estructuras celulares fundamentales. No sé en qué ponen esas bacterias en entredicho el principio de selección natural. Y, en efecto, se trata de un fenómeno estadístico, de grandes poblaciones, con pequeñas variaciones y a lo largo de millones de años. Los genes son unidades discretas, que se barajan y seleccionan en cada generación. Y los genes crean las proteínas de las que están hechos los organismos, esos fenotipos que serán más o menos funcionales en un ambiente dado. 

     

  • Dhavar

    Germánico:
    Ah, si se trata de establecer clases – arbitrariamente, claro está, por ejemplo, especie con éxito es aquella que dura más de ..500 años?- , y luego ponerse a contar cúantas veces ocurren este y aquel fenómeno dentro de la clase, etc., y luego decidir, también a huevo, a partir de qué número la repetición es relevaante dentro de la  clase ( 10%, 15%, 37,5%?)… y así todos felices jugando a nada,  pues no tengo nada que objetar. Pero yo no me molestaría en contar.Directamente establecería primero los números que me parecen relevantes y luego vería quién los cumple y quién no. (No sé como hacer que la letra se vuelva normal, lo siento)
    Por ejemplo, decretaría como estadísticamente irrelevante que existan unas bacterias que, en vez de commer fósforo, coman amoníaco. Pero el  caso es que existen, se han encontrado en un lago de Arizona o por ahí.
    Supongo que no  es necesario que enfatice más la bajísima opinión que tengo de la cosa “estadística” cuando se trata de saber, no de jugar  a las casitas y levantar “nubes de probabilidad” sobre lo  real. ¿En qué “nube” metemos a esas bacterias comedoras de amoníaco?

  • Germanico

    Bueno, Dhavar, yo creo que la cosa es más estadística.

  • Dhavar

    Pues, para empezr el 2011 recordando al viejo y “ya seleccionado” 2010, quiero recalcar a ambos que donde pongo el acento es, precisamente, en los que “no superan el ejercicio”. Tan parte del proceso y tan “natural”, – aunque, más que natural, sería mortal- son los que no se reproducen lo suficiente y se extinguen como los que sí. ¿No veis que es una medida completamente arbitraria?
    Ha existido jamás un ser vivo que no haya “sobrevivido”, aunque sea sólo un par de tardes?
    Puede existir una especie “eterna e inmodificada”? (por tanto, si cambia, se extingue y nace otra especie)
    Los desechos, las heces, los cadáveres, los virus y el fracaso o muerte son comlpeta y totalmente naturales y producto del proceso de mutación, parte intrínseca del mismo.
    La “gordo” de la cantidad de tiempo sobrevivido es un completo absurdo para decir que el asunto funciona “a huevo”, pero unos pasan el corte y otros no. Eso es, simplemente, una completa estupidez: TODOS PASAN EL CORTE y TODOS, antes o después, NO LO PASAN.
    Por tanto, no es sólo que no hagamos un dios personificado de un supuesto proceso, llamado de “selección natural” es que, como he mostrado, ese proceso NO ES ASÍ, salvo que restrinjamos la vista a aquello que nos mola, durante el ridículamente largo o corto período de “éxito” de cada elemento.
    Y las cosas “no cambian porque cambian”, sino que cambian, precisamente, por que se destruyen o “fracasan evolutivamente”, generando entonces “nuevos” elementos.
    La evolución no es en absoluto la historia de los que tuvieron éxito – hasta ahora, claro está.
    Por el contrario , el motor del proceso es “EL FRACASO EVOLUTIVO TANTO COMO EL ÉXITO”.
     

  • Germanico

    Cuando hablo de fuerza no me refiero a un objeto que incide sobre otro, sino a un conjunto de fuerzas que interactúan en un sistema complejo. Evidentemente la selección natural es una metáfora, y no discrepo ni contigo ni con Dhavar en esto, Marzo.

    Para entender la realidad nos valemos en gran medida del lenguaje, y tenemos que aplicar una lógica reduccionista -¡valga la redundancia!

    Abrazos mil  y feliz fin y comienzo de año….

  • Germánico, estoy más cerca de Dhavar en esto.  Las leyes de la ciencia son “cómos”, no “por qués”; “cómos” tan detallados, ciertamente, que parecen “por qués” a quien no está en el ajo.
    Y la selección natural no es una fuerza, es un nombre metafórico para un aspecto del proceso.  El hincapié está en el “natural”, no en el “selección”: esto es, significa que no hay nadie que seleccione los resultados, sino que éstos se seleccionan por sí solos.
    O, con otra metáfora, no hay un Profesor que ponga notas a los ejercicios de unos estudiantes, ni una fuerza que sustituya al Profesor.  Simplemente,  si sobrevives y te reproduces has superado el ejercicio, y en eso consiste la cosa.

  • Dhavar

    Es que no hay ninguna otra fuerza que la fuerza “interior” – EN-ERGÓN, ACCIÓN INTERIOR- de la Mater-IA/E
    En la relación interna “mater-ergía”no hay nada exterior, ni anterior que pueda explicar, nos hemos mentido dentro del todo.Como en el ejemplo de la plastilina, en la que tus manos haciendo los cambios son la metáfora de ese dios “exterior”, que “ahuevo” hace los cambios. Pero sólo son metáfora, en la realidad, los cambios suceden espontáneamente desde dentro – y no hay ningún fuera, repito- ningún dios que elige o seleccion “formas que molan y formas que no”.
    La ley de la mutación es la ley, y no hay nada más. Y sí, es una Ley articulada interiormente, pero ése es otro tema (considera cómo se combinan 1-2 internamente Destrucción, Creación y Transformación).
     

  • Germanico

    Pero eso viene a ser como decir que las cosas cambian porque cambian, o que cambian por que sí. La ciencia intenta encontrar causas explicativas y leyes. ¿Por qué cambian las cosas? Darwin, refiriéndose a los organismos, sugirió que a lo largo del tiempo, las mutaciones que se producían, generaban unos organismos mejor  adaptados que otros al ambiente circundante, y que dejarían, presuntamente, al menor por término medio, mayor descendencia. Se daría, a partir de la llamada descendencia con modificación, una selección natural. Pero todo eso ya lo sabes. Si Darwin se equivocaba, habría que encontrar alguna otra fuerza que explicara los cambios a lo largo de los eones y que estos cambios hayan llevado de los minerales a la biosfera.

  • Dhavar

    Debate ese perfectamente ilusorio. Volviendo al ejemplo de la plastilina, la “fuerza” es el mismo proceso de mutación, y no hay otro, ni dentro ni fuera.Y la materia cambia,luego la fuerza o acción la hace ella misma- por eso a la sustancia se la llama “mater-ia”, porque es sustancia activa, que engendra- y destruye, claro está-, y a ella misma la constituye, “disparando mil formas”, todas mutaciones, ergo todas perfectas.El azar de dicho proceso es su misma necesidad o libertad absoluta. Por eso dijo Heráclito que el tiempo es un niño que juega a la tabas, y que de un niño es el Reino.

  • Germanico

    La cuestión de fondo es si en los cambios de los que hablamos opera o no esa fuerza llamada selección natural. Ahí radica, creo yo, toda la polémica, al menos entre evolucionistas. Y no se trata de un asunto irrelevante, dando por sentada la evolución,  el que esta se haya debido a la selección natural o a algún otro tipo de fuerza desconocida.

    ¡Feliz año también para ti y los tuyos!

    PD: Yo no soy científico.

     

  • Dhavar

    Germánico:
    La destrucción, lo que llamas ruido, nos digusta profundamente, como es natural, pero no está bien, si se quiere ver el cuadro completo, dejarla fuera, ya que es un proceso tan original y constitutivo de la realidad como la construcción, e inseparable de ésta. La unión de ambos es, precisamente, la mutación, que no es SÓLO destrucción, ni SÓLO creación, sino ambas A LA VEZ.
    Puedes verificarlo cambiando cualquier cosa o acción, sin embargo yo recomendaría reflexionar sobre este aparente súper límite haciéndome primero con la plastilina de tus hijos, y entonces, a practicar.
    Y el primer ejercicio – para acabar con la ilusoria autoridad de la metáfora del Boeing- sería hacer, al azar, cualquier forma, es decir, lo que llamamos formas informes o abstractas que sólo de lejos se parezcan a “algo” y luego destruirla -crear otra, es decir, mutarla – a huevo, repito- en otra forma informe o “abstracta”.
    ¿Eso es ruido, azar,? Tú mismo, en ese laboratorio, operas “a huevo” y sin embargo el proceso es inmutable , es decir, es una mutación,y siempre el mismo, y sólo el hecho de que no reconozcas esas formas ni les des nombre, te hace desecharlas porque andas buscando el Boeing y sin embargo no prestas atención a sus padres, porque son feos y extraños.
    (“casualmente”, esas formas abstractas que haces o que pintas cuando a huevo vas haciendo puras formas, son la coleción entera de las cosas “pequeñas” o interiores que muestran los microscopios, y también de las gigantes del espacio)
    Dios, efectivamente, juega a los dados, pero acierta siempre porque no “elige”, todos los números valen, como un niño de tres años, que, salga lo que salga en cada tirada, siempre grita ¡ El 5, he ganado, papi!
    La metáfora original de la palabra evolución es tan “neutra” como la imagen arquetípica del big bang, ahora sustituída,en la M Theory más acertadamente, por una gigantesca palmada, en la que dos mundos se destruyen para engendrar un tercero.
    El “e-volvere” consiste en remover y batir (por ejemplo agua, magma, leche, con la suficiente fuerza y velocidad para que “salga” disparada, en el torbellino o turbión original). Si se hace con suficiente fuerza “sale toda fuera”.
    Esta noche, cuando suene la campanada 12 – repito, durante su duración, ni antes ni después- , certifica , como científico que eres, aunque suene contradictorio, que el fin de 2010, el comienzo de 2011 y el “paso” de 2010 a 2011 suceden A LA VEZ, EXACTAMENTE EN EL MISMO INSTANTE O TIEMPO,y verás que es profundamente irrelevante lo “gorda” o “flaca” que hagas la campanada o ese instante o tiempo (un segundo? una kalpa? qué más da?)
     
    Feliz 2011 a tí y todos los tuyos

  • ¡Hola Dhavar!

    La mutación que, como dices, es cambio, no es en cambio, evolución. Pueden darse cambios puramente estocásticos, puro ruido, y cambios orientados. No es que haya un dedo índice orientador, pero la sucesión de cambios menores provocan gradualmente y por acumulación un cambio mayor, de orden digamos superior. Por usar la metáfora famosa de Holley, un soplo de viento huracanado que pase a través de un hangar puede reordenar todos los materiales que en él se encuentren para construir aviones, pero ni en el mejor de los mundos posibles montaría un Boeing. 

    Ha habido un largo debate entre evolucionistas sobre si una macromutación genética podía derivar en algún monstruo prometedor que sirviese de comienzo de la especiación (el cambio verdaderamente merecedor de una explicación en teoría evolutiva). Concretamente, en lo que se refiere a nuestra interesante especie (interesante tanto por su singularidad como por el hecho de que quienes la estudian son miembros de ella y tienen interés en sí mismos) ha habido un cambio cognitivo muy importante. Si es cosa del lenguaje o de una capacidad simbólica subyacente, si se debe a alguna cosa más, es también objeto de acalorados debates entre sesudos científicos. Pero ¿Cómo surgió ese cambio fundamental? ¿Fue algo que evolucionó durante cientos de miles de años de alguna manera que ahora no somos capaces de reproducir e imaginar, o surgió de pronto (en términos evolutivos, claro está), y llevó a las cuevas de Altamira en pocos milenios y al boeing en apenas unas decenas de ellos más?

       

  • Dhavar

    No se ve nada  bien que sugieras una aparente y enteramente ilógica oposición entre mutación y evolución: MUTACIÓN=CAMBIO=EVOLUCIÓN.
    Y, en la literatura al uso, resulta descorazonador y completamente para descojonarse que se haga un “punto de honor” y todo un Rubicón la “suavidad” o la “abruptez” de dichos cambios, como si fuera algo relevante que un cambio dure una fracción segundo o miles de “kalpas”, cuando, precisamente, la duración es, en sí misma, el cambio.