Home Comprendiendo la Economía Comprendiendo la Economía. Capítulo 7. LA SATISFACCIÓN MARGINAL Y EL COSTE MARGINAL.

Comprendiendo la Economía. Capítulo 7. LA SATISFACCIÓN MARGINAL Y EL COSTE MARGINAL.

escrito por Arturo Taibo 29 noviembre, 2010

En el capítulo 5 escribí:

“e) ¿Qué es lo que determina el precio y la cantidad de los bienes que se intercambian?

Dado que las personas cuando compran lo hacen en función de sus propios intereses, y que esos intereses se centran en satisfacer el máximo de necesidades, y que las necesidades son algo subjetivo de cada persona, lo que determine el precio será siempre algo subjetivo.

….
Los compradores estarán dispuestos a pagar más por el producto que crean que les satisfará más.”

Unas líneas más abajo escribí:

“El precio refleja la diferencia entre la oferta y la demanda inicial.

El precio no tiene nada que ver con la utilidad o la necesidad sino con la diferencia entre oferta y demanda inicial. Obviamente a la hora de realizar el intercambio oferta y demanda serán iguales.”

En qué quedamos ¿El precio depende de la satisfacción que produce el bien o de la diferencia entre la oferta y la demanda inicial?

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LA SATISFACCIÓN TOTAL Y SATISFACCIÓN MARGINAL.

Para entender esta contradicción voy a introducir un nuevo término: la satisfacción marginal (en los manuales de Economía se llama utilidad marginal).

La satisfacción marginal es la satisfacción que nos aporta la última unidad del bien comprado, o la satisfacción que esperamos que nos aportará una unidad más de un bien, sobre la satisfacción que nos aportan las que ya tenemos.

Pero en los bienes en los cuales no compramos muchas unidades, por ejemplo un automóvil cuya compra sólo realizamos una vez cada varios años ¿Cuál sería la satisfacción marginal?

Cuando compramos sólo una unidad la satisfacción marginal del bien coincide con la satisfacción total.

La satisfacción total es la suma de las satisfacciones marginales de cada unidad del bien, por tanto la satisfacción total siempre será igual o mayor que la satisfacción marginal.

Repasemos ahora como se generan los precios en el mercado.

Las personas intentan obtener la máxima satisfacción total cuando compran. Pero, al intentar obtener la máxima satisfacción total, también obtendrán la mínima satisfacción marginal. Puesto que cuanto mayor es la satisfacción total menor es la satisfacción marginal.

La mínima satisfacción marginal determinará el precio que la persona está dispuesta a pagar. Porque todo el mundo quiere tener la máxima satisfacción pagando lo menos posible.

Todos los bienes tienen la característica de que cuanto más tenemos de uno menor es la satisfacción marginal que nos da una unidad más.

Si tenemos una barra de pan la satisfacción adicional que nos dará el tener otra será menor que la que nos dio la primera. Y llegará un momento en que tener una más pan no nos dará ninguna satisfacción. A la cantidad de un bien en que tener una unidad más ya no nos da mayor satisfacción la llamaré cantidad de saturación.

Volviendo al ejemplo del agua si la oferta de agua es muy baja y sólo nos satisface la necesidad de beber su satisfacción marginal es altísima puesto que la necesidad de beber es una necesidad absolutamente prioritaria.

Una segunda unidad de agua nos daría para lavarnos las manos. La satisfacción de esta segunda unidad de agua, que pasaría a ser la satisfacción marginal del agua, sería menor que la primera puesto que la necesidad de lavarnos las manos es menor que la de beber, pero todavía seria una satisfacción muy elevada.

Llegaría un momento en que tuviesemos suficiente agua como para llenar una piscina, regar un campo de golf, para una fuente ornamental… y entonces la satisfacción marginal de una unidad más de agua sería próxima a cero ¡Y el precio del agua sería casi cero!!!

Sería casi cero porque no estaríamos dispuestos a pagar por algo que nos aporta una satisfacción marginal próxima a cero ya que lo más que podría pasar es que el vendedor nos ofreciese menos agua. Pero tampoco perderíamos mucho porque la satisfacción marginal de esa agua también sería muy poca.

Pero ¿Por qué la gente paga en función de la satisfacción marginal y no del la satisfacción total cuando lo que busca es la mayor satisfacción total?

Porque los bienes no se venden por lotes únicos sino por unidades.

Si por ejemplo con el agua, sólo pudiésemos comprar agua en una gran cantidad, que diese incluso para llenar las piscinas y las fuentes, o no comprar nada, la satisfacción que nos daría el agua, y por tanto el precio que estaríamos dispuestos a pagar, sería altísimo, independientemente de que la satisfacción del agua del último litro empleado en en una fuente o una piscina fuese casi nulo.

Pero la realidad es que el agua no se vende por grandes lotes sino por litros o por metros cúbicos.

Y dado que se vende por cantidades relativamente pequeñas nos negaríamos a pagar algo por el agua hasta que la satisfacción marginal fuese tan alta como para que considerásemos que merece pagar por ella, pero a su vez esa sería la satisfacción marginal mínima de entre todas por las que estaríamos dispuestos a pagar algo.

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LA RESTRICCIÓN PRESUPUESTARIA Y EL PRECIO.

Hablé también en el capítulo quinto de la restricción presupuestaria. Las personas disponen de una determinada cantidad de dinero para satisfacer sus necesidades.

Las personas usarán ese dinero para comprar en primer lugar las unidades de bienes que más satisfacción le produce.

Pero, si tienen suficiente dinero, pronto encontrarán que las unidades extra de bienes que en un principio les producían mucha satisfacción ya no les satisfacen casi nada y que en cambio unidades de otros bienes que les producían, o que pensaban que les producirían, menos satisfacción que una o unas pocas unidades del bien del que ahora están saturados, del bien del que ahora tienen muchas unidades, les satisfacen más.

Dicho de otro modo a medida que las personas quedan satisfechas de unos bienes que consideran imprescindibles van considerando necesarios, incluso imprescindibles, otros bienes.

De ese modo se da la circunstancia, que en un principio puede parecer ilógica o contraintuitiva, de que bienes que son imprescindibles, por ejemplo el agua, tengan un precio muy bajo y que otros menos imprescindibles, como por ejemplo un coche, sean fuertemente demandados y la gente esté dispuesta a pagar precios (relativamente) altos.

Por eso cuanto menor sea la restricción presupuestaria, es decir cuanto de más dinero se disponga, menor será la cantidad relativa de dinero que se gastará en los productos más básicos. Una persona, por rica que sea, no va a comerse cinco chuletones y por tanto el precio que estará dispuesto a pagar por ellos estará limitado dado que pronto llegará a la cantidad de saturación. En cambio esa persona puede llegar a pagar cantidades muy altas por bienes menos útiles pero cuya cantidad de saturación sea muy alta o su oferta muy baja.

Voy ahora a responder a la pregunta inicial:

¿El precio depende de la satisfacción que produce el bien o de la diferencia entre la oferta y la demanda inicial?

El precio depende de la satisfacción marginal que produce el bien no de la satisfacción total.

Pero a su vez la satisfacción marginal depende de la oferta del bien.

De la cantidad de oferta depende que la satisfacción marginal sea más alta o más baja. Si la oferta es alta y dado que a mayor cantidad de un bien menor será la satisfacción marginal el precio que se estará dispuesto a pagar será menor.

La demanda inicial puede ser muy alta para la primera unidad de un bien pero irá bajando a medida que la oferta ponga más unidades de ese bien en el mercado.

Si la oferta es muy baja en relación a la demanda es muy alta, la oferta sólo podrá satisfacer las primeras unidades de la demanda y por tanto la satisfacción marginal será muy alta y los precios también.

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COSTES FIJOS, COSTES VARIABLES Y COSTE MARGINAL.

Pero el análisis de la formación de precios no acaba aquí. Voy ahora a explicar los conceptos de coste fijo y costes variables.

Todo empresario a la hora de producir un bien necesita dos tipos de bienes.

Unos de esos bienes no son incorporados de una manera total e inmediata a los bienes que produce, sino que serán incorporados poco a poco, de tal manera que pasarán varios años hasta que la totalidad de ellos sean incorporados a los bienes que produce. Son los bienes de producción fijos.

Otros bienes son los que se incorporan total e inmediatamente a los bienes producidos. Son los bienes de producción variables.

Una vez que el empresario ha iniciado la producción tiene dos posibilidades de volver a convertir en dinero sus bienes de producción: venderlos o producir hasta agotar la capacidad de producir de sus bienes de producción.

Lo que hace un empresario es calcular, más o menos, la capacidad de producción de sus bienes de producción a lo largo de su vida útil, y luego dividir el dinero invertido en ellos entre esa capacidad de producción. Obtendrá así el coste fijo por unidad.

A continuación calcula el coste marginal.

El coste marginal es el coste de los bienes de producción variables empleados en la producción del último o últimos bienes producidos.

Luego suma el coste fijo por unidad al coste marginal y de ahí saca el precio mínimo que tiene que obtener de la venta de su producto si no quiere entrar en pérdidas.

A ese precio mínimo sumará un importe, que el empresario cree que hará máximos sus beneficios, obteniendo un precio de venta.

Sin embargo puede suceder que a ese precio no exista demanda porque el comprador no disponga del dinero suficiente dada su restricción presupuestaria o porque el producto no de suficiente satisfacción marginal al comprador.

¿Qué puede hacer entonces el empresario?

Dado que todavía tiene margen de beneficios irá disminuyendo el precio, pero puede que, incluso al precio de coste, no encuentre comprador.

Llegados a este punto al empresario le quedan dos opciones: vender su empresa e intentar recuperar el dinero que invirtió en su capital o vender a un precio inferior al de sus costes pero superior al coste marginal.

Siempre que venda a un precio superior al coste marginal el empresario recuperará parte de sus costes fijos, es decir de su capital.

Mientras el comprador esté dispuesto a pagar un precio superior al del coste marginal el empresario podrá seguir produciendo. Sin embargo a un precio inferior al del coste el empresario no tiene ningún incentivo para seguir invirtiendo, más bien todo lo contrario. Y si el empresario no invierte más tarde o más temprano ese bien se dejará de producir. Por supuesto el empresario nunca va a producir nada si el comprador no está dispuesto a pagar más que su coste marginal.

El caso es que mientras que el empresario pueda vender a un precio superior a su coste marginal y, a ese precio, y dada su restricción presupuestaria, el comprador pueda obtener una satisfacción marginal suficiente se realizarán las ventas y por tanto tendremos un precio y una cantidad.

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LOS CONDICIONANTES DEL PRECIO.

Lo que tenemos es que en el precio depende de muchos factores que
a su vez se interrelacionan entre sí.

Por un lado está la satisfacción marginal del comprador. Pero la satisfacción marginal depende del precio que le ofrezca el empresario y de la propia restricción presupuestaria del comprador.

A su vez el precio que ofrece el vendedor depende de sus costes fijos y especialmente del coste marginal.

Por tanto el precio, que es la clave en el funcionamiento del mercado, es un resumen de muchas variables interrelacionadas entre sí, que además varían en el tiempo.

Y sin embargo todavía no he analizado todo lo referente al precio. Hasta ahora he supuesto que existe un comprador, un vendedor y un bien, pero la realidad por supuesto no es esa.

La introducción de muchos compradores, vendedores y bienes en el mercado va a introducir nuevas relaciones que se verán reflejadas en el precio. Pero eso lo veremos en otro capítulo.

 

AQUÍpuedes ver el resto del libro.

  • Teio

    Estoy de acuerdo con Marc, excelente blog !

  • Excelente trabajo de divulgación. La Ciencia Económica puede ser accesible gracias a esta grata forma de presentar la “Economía Positiva”.

    Enhorabuena

    Marc de Zabaleta Herrero