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No es la religión

escrito por Luis I. Gómez 7 octubre, 2010

El pasado domingo, el Presidente de la República Alemana hacía unas declaraciones que no cayeron nada bien en los sectores más conservadores del Bundestag: la comunidad musulmana es también Alemania. Tras apenas cuatro días, los Verdes y el SPD se han apresurado a recoger las nueces del suelo: pretenden que el islám sea reconocido como “religión oficial”, al igual que lo son el protestantismo y el catolicismo.

Las declaraciones de Wulf me parecen acertadas. Las pretensiones de verdes y socialistas no.  Son muchos los musulmanes con  pasaporte alemán, olvidarlos o despreciarlos  por el mero hecho de su no ascendencia  occidental judeo-cristiana sería un imperdonable atentado a los principios de igualdad ante la ley de la constitución germana, un gesto casi racista impropio de una sociedad que, dada su historia, debería haber superado las fobias  que causaron millones de muertos en su pasado reciente.

Quien crea que el problema de la integración de la población inmigrante musulmana es un problema de religión sigue anclado en los años 30 del pasado siglo. Tras sesenta años de indoctrinamiento estatista, de invasión de la libertad individual por parte de decenas de gobiernos, de imposición del igualitarismo en lugar de consolidación de los principios de igualdad ante la ley, tras décadas de programas educacionales encaminados a reorientar al ciudadano en el nuevo teísmo secular, en la adoración al estado y en la negación de las propias particularidades, no cabe pensar que pueda surgir un conflicto religioso en Alemania. El conflicto será necesariamente social.

La reorganización de ciertos movimientos islamistas (que no islámicos) en forma de partidos políticos es la verdadera amenaza a la que se enfrenta la sociedad germana. Partidos políticos que,  lejos de proponer en sus programas escandalosas atrocidades medievales, se limitan a ahondar en el recorte de libertades individuales y promover el favoritismo del estado para sus “representados”. Justamente lo que lleva haciendo la clase política europea desde … siempre?

Son la esencia misma de las reglas actuales -desvirtuadas- del juego político y la connivencia negligente con situaciones mal llamadas “culturales” los verdaderos responsables de cualquier intento de mal uso de la democracia,  convertida en prostituta al servicio de la clase política.

Los musulmanes alemanes también son Alemania. En lugar de exigir la equiparación del islam a las iglesias cristianas, debería abolirse cualquier relación directa del estado con los reprentantes de una, varias  o muchas religiones particulares. Lo que  realmente debería preocupar al gobierno y oposición es la aparición de partidos políticos cuyos programas sólo tienen un fin: hacer que todos los musulmanes alemanes pierdan la libertad que disfrutan en occidente y algunos de ellos disfruten de privilegios legales y sociales en nombre de una religión.