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Dinero, crédito e inflación.

escrito por Arturo Taibo 8 junio, 2010

CREDITOS¿Para qué quiere la gente el dinero?

Eso dependerá de cuanta renta y riqueza tengan. Alguien rico va a querer el dinero para cosas diferentes que alguien de renta media o pobre, eso está claro.

Pero también es evidente que ricos, clase media y pobres van a coincidir en algo: su disposición de dinero en efectivo o en cuentas corrientes a la vista no irán más allá de lo que piensan que van a necesitar para las próximas semanas o como mucho un par de meses. Lo mismo se puede aplicar a las empresas.

En cuanto la gente y las empresas tienen más dinero del que consideran que va a necesitar para las próximas semanas piensan en invertirlo en algo.

Esa cantidad de dinero que la gente y las empresas mantiene en efectivo o en cuenta corriente o de ahorro con disposición inmediata es la cantidad de dinero. Billetes y monedas de curso legal ya sea en tu bolsillo o en una cuenta de disposición inmediata, eso es el dinero.

En una economía estática donde siempre se produjese lo mismo y de la misma manera y la gente consumiese lo mismo y donde la cantidad de dinero fuese la misma y donde los bancos no expandiesen el crédito y donde la cantidad de dinero ahorrada y prestada fuese la misma, pues no hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que los precios no variarían.

Ahora vamos a ver como las cosas se pueden complicar. Si los bancos expanden el crédito, prestando parte del dinero que las personas o empresas mantienen en liquidez en sus cuentas, la demanda aumentará ya sea directamente, ya sea porque las inversiones la creen indirectamente.

Pero esa nueva demanda ha sido creada sin contrapartida: hay más dinero ( o mejor dicho aparentemente hay más dinero) pero no hay más producción. Y eso genera inflación.

InflacionEstamos acostumbrados a la inflación pero hay que recalcar un hecho. En España donde el PIB ha crecido de manera constante, y algunos años de forma bastante importante, entre el año 1995 y el 2007, si la cantidad de dinero se hubiera mantenido constante, se hubiera producido una importante deflación. Pero, sin embargo, aceptamos como normal la inflación de esos años.

Dicho de otro modo: la cantidad de dinero durante esos años aumentó y además lo hizo en mayor cantidad de la que aumentaron los bienes y servicios.

En el anterior artículo (como acabar con las crisis bancarias…) El sr. Daoiz dice:

Esto (la reserva 100%) disminuiría drásticamente el crédito, si no me equivoco; no digo que necesariamente esto sea malo, pero sí que el crédito genera oportunidades de creación de negocios, de inversión, de consumo, etc, que en principio, parecería que, además de generar riesgos de crisis, generan desarrollo y crecimiento económico.

¡Pues claro que el crédito genera oportunidades de de creación de negocios y de consumo! Pero siempre y cuando provenga del ahorro de otras personas o empresas. Si el dinero proviene de la mera expansión crediticia ¿de dónde salen los bienes y servicios que consumirán los receptores de los créditos?

Se puede argumentar que las nuevas inversiones aumentarán la producción, pero eso sucederá después de la inversión.
Hasta que la nueva inversión empieza a vender su producción todo lo invertido es sin ninguna contrapartida de producción al no haber un ahorro previo.

¿Que ocurrirá si en algún momento se reduce el crédito? Pues lo normal es que los precios bajasen. Pero dado que nadie está dispuesto a bajar precios y salarios lo que sucede es que no hay suficiente dinero. La demanda cae, la producción disminuye y el paro aumenta.

Continua:

Si sólo se puede prestar contra los depósitos existentes, ¿cómo se podrían dar préstamos personales contra nóminas, hipotecas, etc?…..¿sólo es riqueza el cash?

La nómina, o la vivienda que se hipoteca. son el colateral, la garantía del préstamo. El dinero del préstamo o de la hipoteca proviene o bien de una ahorro previo de otra persona o empresa o bien de una expansión crediticia.

Kantor dice:

“Y éste es el mejor negocio de un banco: prestar dinero por el que no pagan ningún interés. Prestar tu dinero, sin que los sepas”
¿Quien no lo sabe? Yo lo se y tu lo sabes, así que a nosotros no nos engañan. En general, en todo producto en el que pagan intereses, tu sabes que el dinero se lo prestan a alguien, porque ¿si no, de donde sale la remuneracion?

(Casi) Nadie lo sabe Kantor.
!!Si la gran oferta del BS es que no cobra comisiones!!
Si la gente supiese lo que hace el banco con el dinero de sus cuentas nadie consideraría una “gran oferta” el que no le cobrasen comisión de mantenimiento.

Ahora imagínense que mañana va a abrir una cuenta corriente a un banco y le dicen que le tienen que cobrar por tener su dinero depositado porque ellos no trabajan gratis. Pero a continuación le dicen que no tiene por qué preocuparse porque el dinero de su cuenta se lo van a prestar a otros y con los beneficios obtenidos podrán mantener su cuenta sin gastos. Sus siguientes preguntas serían ¿Y si quiero sacar mi dinero? ¿Puedo perderlo?

Continua Kantor:

“Los bancos pueden hacer lo que a ninguna empresa privada se le permitiría”
En realidad las empresas privadas en muchas ocasiones financian proyectos a plazos muy largos con emisiones a más corto plazo. Eso es equivalente a lo que hace el negocio bancario.

No exactamente. Una empresa de cualquier clase necesita capital ( que sólo recuperará a largo plazo) y efectivamente puede financiar ese capital con créditos a corto plazo. Pero la amortización de ese capital y los intereses son sólo una parte de los gastos de la empresa.

Los bancos son otra historia, los bancos se dedican a comprar y vender…¡¡Dinero!! Si financian ese dinero a corto plazo y lo prestan a largo plazo es como si una empresa financiase todos sus costes a corto plazo y realizase sus ventas con cobros a largo plazo.

Para que sea mas comprensible: el grado de apalancamiento, de endeudamiento, que tiene un banco es inconmensurablemente mayor que el que pueda tener una empresa no bancaria.

El problema de los bancos con reserva fraccionaria es que, si un banco tiene dificultades es muy probable que se desate un pánico bancario. Cuando se produce un pánico bancario la gente saca el dinero de sus cuentas ante el temor de que su banco también tenga dificultades y no puedan recuperar todo su dinero.

Los bancos con reserva fraccionaria pueden ser solventes (sus prestamos ser buenos) pero son ilíquidos si se ven sometidos a una retirada masiva de fondos. Esto por ejemplo ocurrió con el Banco de los Estados Unidos durante los años 30. El Banco de los Estados Unidos fue capaz de reembolsar el 98 % del dinero que había depositado en él… pero sólo después de declararse en quiebra. Y la quiebra del Banco de los Estados Unidos fue uno de los detonantes de la Gran Depresión.

¿Deben permitirse los bancos con reserva fraccionaria? Si la gente está informada de que el banco puede, en determinadas circunstancias, no tener liquidez, sí. Pero no olvidemos dos cosas:

1.- La gente siempre espera que detrás de un banco esté el Banco Central y detrás el Estado.

2.- Un banco con reserva fraccionaria siempre va a crear una expansión crediticia.
Porque el caso es que el dinero, el cash, tiene que ser disponible inmediatamente, y si no lo es, ya no es dinero. No nos engañemos nunca sobre eso.

Veamos ahora por qué pueden cambiar los precios. Los precios pueden cambiar por:

1.- Aumentos o disminuciones de la demanda.
2.- Aumentos o disminuciones de la cantidad de dinero.
3.- Mejoras en la tecnología.
4.- Agotamiento de las materias primas o descubrimientos de nuevos yacimientos.
5.- Aparición , desaparición o cambios de precios de bienes o servicios sustitutivos.
6.- Cambios en los precios de bienes o servicios complementarios.
7.- Cambios en la política empresarial.

Y alguna que causa más que se me olvida.

Pretender controlar los precios manipulando sólo la cantidad de dinero o los tipos de interés como pretenden los monetaristas es muy poco realista. La tarea de calcular todos los factores y establecer la cantidad de dinero que mantendría el nivel de precios en una determinada cantidad está fuera del alcance de cualquier método.

Está también la cuestión de saber la cesta de productos sobre la que calcular el nivel de precios, conjunto de productos que está en constante cambio.

Y por supuesto está el problema de ver como influye el aumento de la cantidad de dinero en los precios, aumento que no es neutral ni mucho menos. Un aumento del 1% en la cantidad de dinero no va a producir un aumento del 1% en los precios de todos y cada uno de los bienes y servicios.

Lo mejor es mantener constante la cantidad de dinero y dejar que los precios se muevan libremente. El patrón oro podría servir pero no es la única (ni la mejor) opción, hay tecnología suficiente para controlar la cantidad de dinero y seguir usando billetes.

Pero la opción de mantener constante la cantidad de dinero genera un “pequeño problema”: el aumento de la producción, ya sea como consecuencia del uso de mayor número de factores de producción o como consecuencia de un cambio de tecnología, genera una permanente deflación (cada vez habrá más cosas mientras que el dinero será el mismo y en consecuencia los precios bajarán).

La simple mención de la palabra deflación causa pavor entre los economistas que siempre asocian la deflación con la Gran Depresión.

Y sin embargo a todo el mundo le gusta que bajen los precios, las ofertas, las rebajas. La gente se ha acostumbrado a que el precio de los ordenadores baje de manera casi constante mientras que sus prestaciones aumentan. Manteniendo constante la cantidad de dinero todos los bienes y servicios se convertirían en “ordenadores”: cada vez más baratos y mejores.

Tampoco a los políticos les gusta nada la deflación. A los políticos les encanta gastar porque con eso ganan votos y no les gusta subir impuestos porque eso no les hace ganar votos. La consecuencia es que los políticos son adictos a los déficits.
La bajada de precios hace que la deuda, consecuencia de los déficits, aumente sin que los políticos puedan exhibir ningún logro del Estado. En cambio la inflación diluye la deuda en unos precios cada vez mayores. Así que a los políticos les encanta la inflación.
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Y a la mayoría de los economistas también les encanta la inflación porque están obsesionados con aumentar la demanda y la inflación les parece un mal menor, especialmente si es una inflación “pequeña”.

Banqueros, políticos y (la mayoría de) economistas están de acuerdo en expandir el crédito. Unos para ganar (más) dinero, otros para poder seguir aumentando la deuda y seguir presumiendo de sus “logros” y los terceros para que no llegue la “temida” deflación.

Y si la expansión del crédito acaba provocando una crisis también están de acuerdo. Los banqueros en que los Bancos Centrales les cubran, los políticos y la (mayoría de) economistas en que no se puede dejar caer a los bancos porque se produciría el colapso del sistema financiero. Es decir todos están de acuerdo en mantener el statu quo
Como ya se habrán dado cuenta la moraleja de toda esta historia es que los que siempre pierden son ustedes. Primero con la inflación y luego con las crisis.