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Ni Rajoy es Aznar, ni 2010 es 1995

escrito por daoiz 27 mayo, 2010

aznarzapateroDéjà vu (/deʒa vy/; en francés, ‘ya visto’) o paramnesia es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

Reconozco que es una sensación que me invade últimamente cuando asisto al aparente final del régimen zapateril y viene a mi mente la España de mediados de los 90. Del mismo modo, y quizá por nostalgia, o quizá porque la esperanza es lo último que se pierde, mucha gente de mi entorno repite últimamente el mantra de “hace falta que vuelva el PP para que esto se arregle”. “¿Por qué creéis que lo va a arreglar?”, pregunto ingenuamente. La respuesta suele ser: “porque ya hicieron algo parecido en 1996”. ¿Es verdad?

Echando un vistazo al baúl de los recuerdos político-económicos, es verdad que hay bastantes similitudes entre la España de 2010 y la de 1995:

– La deuda pública (medida en porcentaje del PIB) es muy similar, en torno al 65% del PIB (aunque tras noticias como la de la EMVS de Madrid de estos días, tengo terror a pensar qué pueden esconder las alfombras de las empresas seudopúblicas-públicas totales, por no hablar del agujero de las Cajas).

– La tasa de paro registrado era aún peor en el crepúsculo felipista (23% frente al 20%).

– Existe un alto nivel de sensibilidad por parte de una buena parte de los ciudadanos respecto a la corrupción política. En este tema, al menos en mi opinión, hemos mejorado sensiblemente (comparar Gürtel o Bono con los escándalos de Ibercorp, GAL, Cruz Roja, BOE, Roldán, y un largo etcétera suena casi a chiste).

– Prácticamente el 100% del espectro televisivo es hostil a la oposición y cercano al poder socialista.

Sin embargo, existen grandes diferencias:

– El número de funcionarios ha pasado de 2,2 millones a más de 3 (un 40% más)

– El déficit público es hoy superior al 11%, frente a un déficit de aproximadamente la mitad en 1995

– La crisis de 1993-1996 fue una crisis eminentemente local, frente a la crisis internacional estallada en 2007, y a la crisis de deuda europea en la que estamos inmersos.

– Si bien el gasto público es similar en ambos casos y superior al 40% del PIB, el peso relativo del gasto del estado central respecto al total de las administraciones públicas ha disminuído enormemente debido al proceso de centrifugación de competencias surgido al calor del estado de las autonomías.

¿Qué hizo el PP al llegar al poder?…algunas de las medidas adoptadas más recordadas fueron las siguientes:

1. Congelar el sueldo de los funcionarios

2. Controlar estrictamente todos los gastos de los Ministerios. Resultó fundamental la creación de la oficina de control presupuestaria de José Barea.

3. Continuó y aceleró el proceso de privatización de empresas públicas, dedicando los más de 33.000 M € obtenidos a reducir el déficit y amortizar deuda pública.

4. Redujo por dos veces el IRPF.

Y aquí es cuando dejo de sentir “deja vu” para sentir escalofríos:

– Las privatizaciones eran pistolas de una sola bala: hoy no se podrá recurrir a ellas para mejorar las cuentas públicas.

– Lo mismo podríamos decir de los fondos europeos: por buen negociador que fuese Rajoy (evidentemente es difícil hacerlo peor que el actual gobierno en esta materia), nunca tendríamos un saldo positivo remotamente cercano a la segunda mitad de los 90, cuando recibíamos fondos por valor superior al 1% del PIB.

– Aunque existiese una verdadera voluntad de control del gasto público, ¿podría llegar hoy el gobierno central a reducir el gasto elefantiásico y descontrolado de las CCAA, muchas de ellas en manos de sus supuestos adversarios políticos? (socialistas y nacionalistas)

rajoy-zapateroPero es que además el liderazgo en su partido de Aznar y el de Rajoy se parecen como un huevo a una castaña. ¿Cómo no recordar cómo fulminó el del bigote al “barón” de Baleares (Cañellas) por su imputación en el caso del túnel de Sóller, cuando vemos los gestos de dolor del barbudo al verse agarrado de los genitales por el “Marqués” de Valencia?…es el lamentable resultado del proceso encubierto de federalización del PP, empeñado en parecerse a España, en lugar de defender una idea nacional (por cierto, ¿no debería un partido político intentar convencer a los ciudadanos de la bondad de sus ideas, en vez de intentar -a lo Groucho Marx- adaptar sus principios a lo que piense la gente en cada momento?).

Me temo que van a hacer falta medidas mucho más valientes en los meses/años venideros que una simple reducción de ministerios, o de sueldos de funcionarios, o una congelación de pensiones.

Salvo que, como apuntó mi compañero MILL hace unos días, se consiguiera aplicar una política que produzca una reactivación del mercado laboral sin precedentes, las únicas alternativas para evitar la bancarrota en un momento de sobreabundancia de emisión de deuda pública mundial que dificultará y encarecerá cualquier endeudamiento nacional, pasarán por un recorte brutal del gasto público:

– bien reduciendo dramáticamente el mal llamado “Estado del Bienestar”, mediante un fuerte recorte de pensiones y prestaciones por desempleo, mediante copago de la Seguridad Social y mediante la congelación de oferta pública de empleo durante años. ¿Se imaginan las protestas si estas medidas las toma un gobierno del PP?

– bien replanteando radicalmente el estado autonómico, devolviendo transferencias al Estado Central y haciendo desaparecer las duplicadas estructuras burocráticas autonómicas y municipales correspondientes.

Y para “asaltar estos torreones”, amigos, “icuatro quiñones son poco, hacen falta más quiñones!”, que diría Muñoz-Seca. ¿Los tiene Rajoy?