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Del ‘Climategate’ al ‘Cutregate’

escrito por Luis I. Gómez 20 abril, 2010

cru_buildingDurante estos meses hemos estado presenciando uno de los espectáculos más lamentables que ha padecido la ciencia a lo largo de su historia. Y ya lleva unos cuantos. De hecho, lo surrealista de esta historia sólo es comparable al ridículo que los aduladores de uno y otro “bando” están mostrando al mundo en forma de artículos y declaraciones a cada cual más sesgada. Me refiero, por supuesto, al escándalo del Climategate, un escándalo que va camino de convertirse en el “Cutregate” o “Shabbygate” (lo dejaremos a la elección del lector), a juzgar por las comisiones de investigaciones montadas y la venta de titulares en unos medios de comunicación y blogs desesperados por vender su mercancía al personal.

Para empezar, permítanme que recuerde una obviedad. Estamos hablando de un robo de datos, y  juzgar por el silencio policial (y de los medios) o están a punto de trincarlos o va a ser imposible. Aunque espero equivocarme, creo que va a pasar lo segundo. Esto habla muy mal de la policía y del dinero que invertimos en ella.

Los ecologistas y la izquierda en general han lanzado las campanas al vuelo cuando han visto que dos informes dejaban aparentemente en buen lugar a Phil Jones y al Center of Research Unit de la Universidad de East Anglia. A juzgar por esos dos informes, si yo fuera ecologista, sería mucho más comedido. Por su parte, los medios escépticos mantienen una línea editorial con unos resultados bastante similares a los de una ley del silencio. En mi opinión, están confundiendo por completo el tema del que estamos hablando.

En lugar de discutir sobre los resultados que ofrecen los datos y si se está empleando correctamente el dinero del contribuyente, se está vendiendo una guerra entre dos bandos enfrentados, como si se tratara de un partido de fútbol. Yo entiendo que tener líneas editoriales similares a las de las ediciones en Internet del Sport, Marca, El Mundo Deportivo o As vende mucho, pero creo que para ofrecer una visión mucho más global, formada y, sobre todo, seria, se requiere ir más allá del titular fácil. No estamos hablando sólo de si alguien es honesto, manipula o si es un chapucero en su trabajo, que también. Estamos hablando de si los millones de euros que se invierten se están utilizando como merece un contribuyente que está pasando las de Caín para llegar a fin de mes.

comunesUKSi se montan tres comisiones de investigación, habrá que respetar lo que digan sus conclusiones. Otra cosa es que las mismas comisiones de investigaciones sean manifiestamente mejorables, chapuceras, que se puedan mejorar o que bordeen la perfección, pero no entraré a cuestionar su imparcialidad. Me conformo con que lo poco que digan sea cierto. Si de esto se concluye que aquellos que manteníamos una posición muy dura respecto del CRU es equivocada, se rectifica. Y si no, pues no. Gran Bretaña no es España, donde si se quiere ocultar algo se hace una Comisión.

El primer informe publicado es “The disclosure of climate data from the Climatic Research Unit at the University of East Anglia”, o, en castellano (esto, para trolls analfabetos), “La revelación de datos climáticos de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia”, elaborado por el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes (lo que aquí viene a ser la cámara baja). Este comité está compuesto por catorce representantes, ocho de los cuales son del partido laborista (lo que aquí viene a ser el PSOE), y el resto, repartidos entre independientes, conservadores o socioliberales. No. No estoy diciendo que esto haya sido un mamoneo perpetrado por una pandilla de amiguetes que se cubren el trasero mutuamente. Sólo doy un dato.

Es a partir de la página 11 donde empieza lo interesante:

“Complaints and accusations”
“The complaints and accusations made against CRU in relation to the scientific process come under two broad headings. The first is transparency: that CRU failed to abide by best scientific practice by refusing to share its raw data and detailed methods. The second is honesty: that CRU has deliberately misrepresented the data, in order to produce results that fit its preconceived views about the anthropogenic warming of the climate.”

En lo que se refiere a los datos “crudos”, por resumir (página 14), no los compartió porque entendió que dárselo a otros científicos significaría que estos los utilizarían para hacerle la puñeta y, claro, eso de que usen tu trabajo para joder tu trabajo, como que no sienta muy bien.

El problema no es el tema de la confidencialidad, sino el de la transparencia. Más que nada, porque el contribuyente destina dinero para tales investigaciones, y a ver qué clase de chapuza sale de ahí; de modo que se recomienda al Parlamento revisar las normas de accesibilidad de los datos.

La segunda cuestión es el método de investigación. Aquí, la conclusión es que las publicaciones han pasado el peer review de revistas muy prestigiosas (eso suele ser una garantía, añado yo), pero que se deberían dar más detalles sobre la metodología de investigación en la web. Una chorrada, vamos.

La tercera cuestión es la replicabilidad de los datos. El informe afirma en su página 17 que existe una verificación independiente de los resultados a través de otras metodologías y fuentes de datos (por ejemplo, datos obtenidos por satélite). Más aún, a pesar de que los datos no estuviesen disponibles, los resultados aún seguirían siendo creíbles (página 18). Sin embargo, el Comité estima que la no publicación de los datos (algo habitual) es algo de importancia e interés público, en tanto que la calidad y transparencia de la ciencia deberían de ser irreprochables (página 19). Y añade:

“We therefore consider that climate scientists should take steps to make available all the data used to generate their published work, including raw data; and it should also be made clear and referenced where data has been used but, because of commercial or national security reasons is not available.”

La cuarta cuestión es la deshonestidad. El Comité no entiende que se haya pretendido manipular nada cuando en uno de los correos se usa la palabra “trick” (truco) (página 20). Más adelante se refieren al famoso “hide the decline” (traducido, “esconde el descenso”). Pongo la parte importante, más que nada porque en este aspecto hay que hilar muy fino y tampoco es que mi inglés sea tan sutil (página 21):

“In our view, it was shorthand for the practice of discarding data known to be erroneous. We expect that this is a matter the Scientific Appraisal Panel will address.”

Traduciendo libremente, “en nuestra opinión, fue una manera de abreviar la práctica de descartar datos que sabes que son erróneos. Esperamos que esta sea una cuestión del Panel Científico (la investigación estimativa -de Muir Russell-)”. No tienen ni idea, creen algo y se lo dejan a Russell. Ahora bien, si justo antes lo que dicen sobre el “hide the decline” es que se trata de:

“[…] part of a conspiracy to hide evidence that did not fit his view that recent global warming is predominantly caused by human activity.”

Pues no fastidies. No es que sea una conspiración. Ni hace falta. Basta con que quieras tener una publicación con unos resultados concretos o incluso que el sistema de trabajo tenga un error. No obstante, es mejor esperar a los resultados de Russell. Descartar datos que han sido mal tomados es práctica habitual en cualquier disciplina.

PhilJones_sLa quinta cuestión es si Phil Jones pervirtió el proceso de peer review. Básicamente, se trata de comentarios informales, carentes de interés. Es decir, que a falta de confirmación definitiva, Jones no pervirtió el proceso de peer review.

“The evidence that we have seen does not suggest that Professor Jones was trying to subvert the peer review process. Academics should not be criticised for making informal comments on academic papers. The Independent Climate Change Email Review should look in detail at all of these claims.”

Después se habla de posibles infracciones a la legislación sobre la libertad de información. No obstante, es una cuestión poco relevante para el tema… salvo por una cuestión, en la página 35:

“Further, we found prima facie evidence to suggest that the UEA found ways to support the culture at CRU of resisting disclosure of information to climate change sceptics.
The failure of UEA to grasp fully the potential damage to CRU and UEA by the non-disclosure of FOIA requests was regrettable.”

Qué divertido. El Comité del Parlamento británico afirmando que existe un clima en el CRU de no revelar información a los escépticos del cambio climático. Mi opinión en este sentido es obvia: ¿En concepto de qué se paga a esta gente con dinero público para que se crean que pueden hacer lo que les dé la gana? Si lo hiciesen con su dinero no habría nada que decir, pero al tratarse de dinero público, no tienen excusa. Pero no os lo perdáis, que en la página 32 se afirmaba que:

“In our view, it is unsatisfactory to leave the matter unresolved simply because of the operation of the six-month time limit on the initiation of prosecutions. Much of the reputation of CRU hangs on the issue. We conclude that the matter needs to be resolved conclusively—either by the Independent Climate Change Email Review or by the Information Commissioner.”

En resumen. Que Phil Jones, en lo que a esa investigación se refiere, tiene la reputación científica intacta. Es decir, que o mucho cambia la cosa, o gente como Lord Monckton va a tener que hacer una señora rectificación pública.

Sí me parece una gamba un comentario que hacen sobre si no se puede cuestionar el cambio climático:

“We have found no reason in this unfortunate episode to challenge the scientific consensus as expressed by Professor Beddington, that “global warming is happening [and] that it is induced by human activity”.”

Normal. Este no es objetivo suyo, sino del Panel Científico de Evaluación de Muir Russell (y así mismo se reconoce en la página 46).

“It was not our purpose to examine, nor did we seek evidence on, the science produced by CRU.”

No creo que los medios de comunicación rectifiquen esa descontextualización.

Lord_OxburghEl segundo informe se trata de un panel científico dirigido por Lord Oxburgh para ver si el trabajo del CRU se ha construido sólidamente. Esto no lo digo yo, sino que viene recogido en el resumen del primer informe, el emitido por el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes (páginas 3 y 4).

“On 22 March UEA announced the Scientific Appraisal Panel to be chaired by Lord Oxburgh. This Panelshould determine whether the work of CRU has been soundly built and it would be premature for us to pre-judge its work.”

Más adelante se dan más detalles de lo que se entiende por “soundly built” (páginas 11 y 12):

“The Royal Society agreed to assist UEA in identifying assessors with the requisite experience, standing and independence. UEA announced on 22 March that Lord Oxburgh FRS would “chair an independent Scientific Assessment Panel to examine important elements of the published science of the Climatic Research Unit (CRU) at the University of East Anglia”.”

En la primera página del informe se es mucho más concreto:

“The essence of the criticism that the Panel was asked to address was that climatic data had been dishonestly selected, manipulated and/or presented to arrive at pre-determined conclusions that were not compatible with a fair interpretation of the original data.”

Es decir, que se pregunta únicamente si se ha montado un buen equipo. Más aún:

“The Panel was not concerned with the question of whether the conclusions of the published research were correct.”

No se mira si las conclusiones de las investigaciones publicadas son correctas.

En principio, Ronald Oxburgh parece una persona con una carrera en la universidad realmente meritoria. Y, además, el hecho de haber sido presidente no ejecutivo de la petrolera Shell no le ha impedido considerar el cambio climático como una gran preocupación para el planeta (huelga decir que lo que quería Shell era mejorar su imagen corporativa).

Tampoco cuestionaré su independencia.

Si no quieren compartir mi opinión, pueden utilizar la de Andrew Orlowski:

“Oxburgh has paid directorships of two renewable energy companies, and is a paid advisor to Climate Change Capital, the Low Carbon Initiative, Evo-Electric, Fujitsu, and an environmental advisor to Deutsche Bank. Last month we revealed that Oxburgh had failed to declare his directorship of GLOBE, an international network of legislators with ties to the Club of Rome.”

El método de trabajo ha sido el siguiente:

“The Panel worked by examining representative publications by members of the Unit and subsequently by making two visits to the University and interviewing and questioning members of the Unit. Not all the panel were present on both occasions but two members were present on both occasions to maintain continuity. About fifteen person/days were spent at the University discussing the Unit’s work.”

Al menos tres investigadores del equipo han revisado las publicaciones más representativas (once artículos) y después les han preguntado al respecto. Tampoco es que tengan que ser drogados con el suero de la verdad o sometidos al polígrafo, y a mí no se me ocurre otra manera mejor. No obstante, hubiese preferido que hubiesen hecho una revisión más a fondo y que hubiesen trabajado, al menos, más de 15 días por persona. A Steve McIntyre también le parece una muestra de publicaciones manifiestamente mejorable.

A partir de aquí, el estudio se divide en dos partes: uno sobre la construcción de los modelos de los anillos de los árboles y otra sobre temperaturas a lo largo de cientos de años a través de observaciones directas.

¿Cómo son las publicaciones de modelos de anillos de los árboles? Ustedes mismos (página 2).

“Although inappropriate statistical tools with the potential for producing misleading results have been used by some other groups, presumably by accident rather than design, in the CRU papers that we examined we did not come across any inappropriate usage although the methods they used may not have been the best for the purpose. It is not clear, however, that better methods would have produced significantly different results. The published work also contains many cautions about the limitations of the data and their interpretation.”

No han usado las mejores herramientas estadísticas para lo que pretendían. Y está por ver si habrían conseguido resultados significativamente distintos. No obstante, no se han encontrado con usos inapropiados de métodos estadísticos (sería ya el colmo). Además, el trabajo publicado también contiene precauciones sobre los límites de los datos y su interpretación.

También se reconoce el esfuerzo del CRU por actualizar y reinterpretar los datos y la cronología. Sin embargo, se considera que dado que hay datos que resultan muy “ruidosos”, se utilicen tan pocos estadísticos profesionales (lo que tiene delito cuando se trata de un trabajo eminentemente estadístico).

“With very noisy data sets a great deal of judgement has to be used. Decisions have to be made on whether to omit pieces of data that appear to be aberrant. These are all matters of experience and judgement.The potential for misleading results arising from selection bias is very great in this area.”

Además, los miembros del CRU aceptan que debieron de ser mucho más meticulosos a la hora de guardar y registrar tanto los datos como los procedimientos utilizados. Lo que no se hace por parte del Panel de Oxburgh es cuestionar la integridad de estos.

También debieron haber prestado mucho más atención al guardado de datos y algoritmos utilizados en sus trabajos. Así:

“Under such circumstances there must be an obligation on researchers to document the judgemental decisions they have made so that the work can in principle be replicated by others.”

Idea que vuelve a ser reforzada:

“At the time the work was done, they had no idea that these data would assume the importance they have today and that the Unit would have to answer detailed inquiries on earlier work.”

Sin embargo, para el grupo de Oxburgh, esto no quiere decir que no haya existido una injustificada selección de datos o representación errónea.

“After reading publications and interviewing the senior staff of CRU in depth, we are satisfied that the CRU tree-ring work has been carried out with integrity, and that allegations of deliberate misrepresentation and unjustified selection of data are not valid.”

En base a la “revisión no exhaustiva” de las críticas externas, se tratarían de “pecados de omisión más que de acción”.

Pasamos ahora a los trabajos de registros de temperatura por todo el mundo. Primer problema: que los registros están irregularmente distribuidos en espacio (principalmente en el hemisferio Norte) y tiempo. Y manejando la estadística, no es que lo hayan hecho como mejor se pudo hacer, pero sí se considera suficiente. No obstante, los resultados de otras investigaciones internacionales dan resultados muy similares. No me pidan detalles, que el informe no los da.

“Although there are certainly different ways of handling the data, some of which might be superior, as far as we can judge the methods which CRU has employed are fair and satisfactory.”

No solo eso: Según el informe, el CRU ha demostrado que los resultados son insensibles a los ajustes que se hagan a los datos y el número de series incluidos.

“The Unit has demonstrated that at a global and hemispheric scale temperature results are surprisingly insensitive to adjustments made to the data and the number of series included.”

La pregunta sería si esos grupos internacionales están utilizando las mismas herramientas estadísticas que el CRU o si resultan más apropiadas.

Y… ya está. Un informe de ocho paginitas; tres de ellas, anexos y apéndices. Resumiendo, los chicos del CRU no son deshonestos, sólo un poco chapuceros con la estadística y la conservación de datos, cosa que sería mejor corregir cuando no lo están haciendo ya.

Ahora que ya nos hemos leído los informes completos y extraído sus conclusiones, podemos establecer una reflexión más sensata.

Ninguno de los dos informes cuestionan la integridad o la honestidad de Phil Jones o de los miembros del CRU. No se ha detectado nada relacionado con una manipulación en el sistema de peer review. La política de información del CRU y el tratamiento de la estadística sí parecen mejorables. De la política de información, lo único que se puede decir es que lo que han hecho viola la ley. Si te piden datos, tienes que soltarlos. Por ejemplo, si Steve McIntyre pide los datos crudos, Phil Jones tiene que dejar de pensar en su ego, en la cultura de la Universidad de East Anglia y en todas sus manías y miserias personales y dárselos. Además, da la puñetera casualidad de que McIntyre es estadístico, y es uno de los puntos más débiles que tiene el CRU, de acuerdo al estudio de Oxburgh, es la estadística.

Por otra parte, daría igual la política: No se conservan ni los datos ni los algoritmos utilizados, de modo que resulta imposible hacer una revisión del estudio. No se pueden extraer conclusiones sobre si el hecho de no usar las mejores herramientas estadísticas ha podido influir en el resultado de las publicaciones. No dicen: En la publicación “1” se utiliza la herramienta estadística “x” para la muestra “a”, mientras que para esa misma muestra “a” habría sido mucho más preciso usar la herrramienta “y”. Esta cuestión me parece muy seria. Ni el gurpo de Oxborgh ni ningún otro puede saber en qué medida se han equivocado por no utilizar las herramientas apropiadas. ¿Cuáles son las consecuencias, por poner un caso, de no utilizar herramientas estadísticas en la prueba de un fármaco? ¿Aceptaríamos que un supuesto remedio contra el cáncer no pasara por las mejores técnicas estadísticas (entendiendo por ellas las más apropiadas)? Estamos hablando, no ya de millones de euros, sino de las políticas y leyes que rigen y limitan nuestras libertades.

Bajo mi punto de vista, en tanto que no se han utilizado las herramientas estadísticas apropiadas y dado que no se han conservado los datos, aquellos estudios en los que no se reúna al menos una de estas dos condiciones debería de ser puesta en cuarentena. Y el hecho de que otras investigaciones respalden los resultados obtenidos por el CRU no es condición suficiente. Creo que esos informes no deberían ser tenidos en cuenta por el IPCC a la hora de evaluar sus resúmenes para políticos o para cualquier otra cuestión.

Pero lo dramático no es nada de lo que se ha comentado antes. Lo dramático es que todas esas publicaciones han sido sometidas al peer review y aceptadas. ¿Cuál es la diferencia entre la revisión hecha en el peer review y la acometida por Oxburgh? ¿No se les tendría que haber dicho en el peer review lo mismo que les ha dicho Oxburgh? ¿Qué esas herramientas estadísticas que estaban utilizando, aunque no fueran malas, no eran las más apropiadas? ¿Quién o quiénes hicieron esas revisiones y porqué aceptó tales herramientas estadísticas? Y lo que es más importante: suponiendo el caso de que, como en el CRU, los revisores necesitaran al menos un curso intensivo de estadística, ¿cuántos estudios más han revisado que tengan los mismos defectos que los del CRU? A mí, esto me parece gravísimo. El informe no se refiere a esto, ni siquiera cuando se habla de simplificaciones en las expresiones utilizadas en los artículos revisados (apartado 7 de las muestras mundiales de temperaturas).

Comentario aparte merece el “trabajo” de Lord Oxburgh y compañía. Si Esperanza Aguirre montara una comisión sobre el caso Gürthel y el resultado un informe como el emitido por Oxburgh, le dábamos de palos hasta en el carné de identidad. Y seguramente con razón. No me sorprende en absoluto el cabreo de McIntyre.

Aún queda un tercer informe por publicar: el de Muir Russell, el cual se supone que será mucho más extenso. No obstante, en el primer informe se recogen las críticas que cuestionan la supuesta imparcialidad de la comisión de Russell. Para empezar, porque a Russell le ha puesto ahí por el vice-rector de la Universidad de East Anglia, Edward Acton (página 37). Y el comentario de Lord Lawson, añade:

“However, the emails disclosed implicate [his] predecessor in an apparent breach of the Freedom of Information Act and there is therefore a prime-facie case that the review is not sufficiently independent. The review must take evidence from sceptics. At time of writing it appears that no prominent sceptic has been contacted by Sir Muir with a view to providing evidence. Without complainants being able to make their case to the review, it is unlikely that the findings will be sound or accepted by the sceptic community.”

Sin embargo, esto no es suficiente para cuestionar la posición de independencia de Muir Russell (página 38), hasta el punto que una persona implicada en los mails como Phil Campbell ha presentado su renuncia al Comité de expertos capitaneado por Russell (página 40). Así mismo, se hace un llamamiento para que el informe que publique el equipo de Russell sea abierto a todo el público.

En mi opinión, teniendo en cuenta la inexistente política de conservación de datos, no podrán llegar muy lejos. Hasta que se publique, más allá de quién está ganando la batalla entre escépticos y calentólogos, quién pone el titular más grande o quién es capaz de fusilar un artículo omitiendo aquello que quede mal (pecados de este tipo también los comete el LA Times), sí creo que existen motivos para que el contribuyente esté preocupado por el uso de su dinero. No por la deshonestidad de los científicos, sino por cutres. Como concluye el informe del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes:

“The science must be irreproachable.”