La guerra de la justicia

j0385346La actualidad está repleta de noticias relacionadas con el sistema judicial. No se trata de noticias sobre procesos concretos que dentro de él se desarrollen de forma más o menos armónica. Versan sobre el mismo sistema y su defectuoso funcionamiento, en el que la prevaricación al por mayor y el doble rasero progresista son síntomas de una enfermedad claramente política, de politización de la justicia, de la que la primera víctima mortal es Montesquieu, con su división de poderes.

Juan José Cortés, que hubiera preferido no ser conocido como «el padre de Mari Luz«, se cambia de partido político, que no de chaqueta, porque quiere que haya justicia, no buenismos. El juez Garzón recibe el apoyo unánime de los titiriteros de la ceja, que desean que siga instruyendo sus diversos procesos políticos contra los fantasmas de la derecha. Mientras el silencio «sanitario» se hace alrededor juez Ferrín Calamita, desahuciado de la carrera judicial porque tuvo la osadía de desafiar con su inacción un dictado político. Y los políticos de la inmarcesible izquierda revolucionaria del otro lado del charco se soliviantan cuando otro juez español, Eloy Velasco, ordena arrestar a los terroristas a los que dan cobijo y prebendas. Y ello por no hablar del 11-M, de infausto aniversario.

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Germanico
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No hay aprendizaje sin error, ni tampoco acierto sin duda. En éste, nuestro mundo, hemos dado por sentadas demasiadas cosas. Y así nos va. Las ideologías y los eslóganes fáciles, los prejuicios y jucios sumarios, los procesos kafkianos al presunto disidente de las fes de moda, los ostracismos a quién sostenga un “pero” de duda razonable a cualquier aseveración generalmente aprobada (que no indudablemente probada), convierten el mundo en el que vivimos en un santuario para la pereza cognitiva y en un infierno para todos, pero especialmente para los que tratan de comprender cabalmente que es lo que realmente está sucediendo -nos está sucediendo.

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9 comentarios

  1. Teilhard, avanzamos hacia el punto Omega en el que la Democracia socialista fusionará en un ente absoluto todas las formas del poder. No debemos tener miedo ni sufrir. Más pronto o más tarde seremos redimidos.

    Oooooommmmmm

    Gracias, Geralt

  2. Mi experiencia personal con la justicia es de una profundísima decepcion.De hecho sostengo en mis manos una sentencia de un juzgado de lo civil por el que se condena a un trabajador a devolver parte de su salario al empresario, porque supuestamente aquel se enriquecio a costa del este por la menor retencion a cuenta del IRPF que le hizo. Una sentencia que invita a cometer un claro fraude fiscal y social.

    No deja de ser un tema menor, dentro de la que esta cayendo, pero da la idea hasta que punto la falta de profesionalidad de nuestros jueces les convierten en parte del problema y no en parte de la solución.

    Mientras los ciudadanos somos castigados con fuertes sanciones por excedernos minimamente en las muchas veces ridiculas velocidades permitidas, los jueces pueden ignorar en el ejercicio de sus funciones vastos campos del derecho.

    Un supuesto más en el que los ciudadanos hemos sido convertidos en subditos.

    Dios nos ampare y nos de fuerza e inteligencia para cambiar el terrible curso de esta sociedad nuestra.

    Teilhard

  3. Es que las ideas de Montesquieu son un obstáculo para alcanzar la verdadera justicia, la justicia de todos que no es de nadie, la justicia social…socialista.

  4. Como tú lo has evitado, pongo yo el tópico. Sobre este asunto, nada más acertado y escueto que la famosa frase de Pedro Pacheco: «La justicia es un cachondeo».

    Gracias en gran parte a las leyes que nos regalaron los sociatas en su primera legislatura (y que nadie ha modificado después), buscando el asesinato póstumo de Montesquieu y su enterramiento profundo.

  5. Javier, tu artículo, simplemente divino. Me lo guardo.

    Pablo el herrero

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