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La prensa del régimen

escrito por Firmas Invitadas 27 noviembre, 2009

No vamos a decir que hayamos descubierto nada nuevo bajo el sol: que la prensa catalana mantiene frente a los temas relacionados con el nacionalismo una sospechosa unanimidad era cosa sabida. Pero el hecho de que doce diarios catalanes hayan tenido la desfachatez de publicar en portada un editorial conjunto en defensa del proyecto de estatuto de Cataluña ha producido en más de uno una sensación de sonrojo considerable.

Ya saben ustedes que uno es catalán, aunque últimamente prefiera definirse más bien como un español de Barcelona. Hay días en que esa sensación se acrecienta, y hoy es sin duda uno de ellos. Vamos a dejar de lado el hastío que produce ya la reiteración nauseabunda del recurso a la dignidad supuestamente ofendida de Cataluña, la libertad supuestamente aplastada de Cataluña, la riqueza supuestamente expoliada de Cataluña, la supremacía supuestamente no reconocida de Cataluña y el idioma supuestamente proscrito de Cataluña (una anécdota al respecto: en la segunda ciudad de España, la iluminación navideña felicita las fiestas, que no las Navidades, en media docena de idiomas, empezando por el catalán. El español no aparece). Vamos a dar por bueno hoy, por no aburrir, que los catalanes somos más altos, más guapos, más listos, más brillantes, más ricos, más generosos, más solidarios, más laboriosos y más inteligentes y que probablemente la tenemos más grande que el resto de los españoles. Qué digo: que el resto de los mortales.

prensacatalanaAdmito que empiezo a comprender la reacción de un número cada vez mayor de españoles que invita a que, de una vez, Cataluña se largue de España y deje, hablando en plata, de tocar las pelotas y de aburrir con sus sollozos, llantos, reivindicaciones, protestas, pataleos y quejas. Eso sí: insisto en advertirles de que eso no es más que una reacción pretendida precisamente por los nacionalistas. Se trabaja a los propios para aleccionarlos y se provoca a los ajenos para generar rechazo, y cuando ambas fuerzas se suman la sinergia resulta irresistible.

Pero hoy quiero llamar la atención de los lectores sobre un par de hechos. Dato primero: cerca de un 65 % del electorado catalán no votó el nuevo estatuto. Es decir, casi dos de cada tres votantes catalanes se pronunciaron en contra o se abstuvieron. Se ve que la dignidad catalana no iba con ellos, con nosotros. Dato segundo: el 95 % de los escaños del parlamento de Cataluña está en manos de diputados que defienden postulados nacionalistas desde diversos partidos. Dato tercero: el 100 % de los periódicos catalanes se pronuncian abiertamente a favor de un estatuto manifiestamente soberanista y presionando al Tribunal Constitucional para que, por encima de las consideraciones legales que le son propias, falle a favor del texto en cuestión.

Se ha dicho recientemente que la sociedad catalana está enferma. No lo sé, pero ciertamente algo no encaja. En buena lógica, el reparto de escaños debería ser diferente cuando la práctica totalidad de los partidos pidió el voto favorable al estatuto y sin embargo un 65 % de la ciudadanía no les siguió. En buena lógica también, si dos terceras partes de la ciudadanía no apoyaron el estatuto, parece sensato suponer que habrá un porcentaje semejante de publicaciones que defiendan esa postura. Pues no. Ni una.

Eso revela dos cosas. Una, que realmente algo no encaja con la lógica en Cataluña. Dos, que es misión imposible oponerse al establishment nacionalista en Cataluña, cuando la totalidad de los medios locales se pronuncian de forma monolítica, soviética, a favor de un proyecto.

Cataluña se ha constituido en un auténtico régimen en el que poco importa quién gobierne. Un régimen impenetrable, sin oposición, que hoy ha efectuado una impresionante demostración de fuerza. A la voz de firmes, toda la prensa catalana se ha cuadrado. Importante aviso para los cada vez más escasos discrepantes.

©Germont