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La política climática internacional necesita nuevas estrategias

escrito por Luis I. Gómez 25 noviembre, 2009

Me acaba de llegar por correo la nota de prensa que el FDP alemán ha enviado esta mañana desde el Parlamento Europeo y en la que se resume el documento que presentará la fracción liberal germana en la  sesión parlamentaria de esta tarde, durante la cual se discutirán las líneas maestras de lo que la UE quiere obtener de Copenhage. Les dejo el texto original de la nota de Holger Krahmer y la traducción al castellano (las negritas son mías):

Wird die Resolution so verabschiedet, wird sie zur Belastung für den Klimagipfel in Kopenhagen, denn sie enthält unrealistische Forderungen. Das Parlament will bis zu 30 Milliarden Euro für Klimaschutzprojekte in Entwicklungsländern und Reduktionsziele von bis zu 40 Prozent gegenüber 1990 für Industriestaaten fordern.

Si la Resolución se adopta tal cual, se convertirá en una carga para la cumbre de clima en Copenhague, ya que contiene exigencias poco realistas. El Parlamento quiere exigir 30 mil millones de  Euros para proyectos de protección del clima en los países en vías de desarrollo y objetivos de reducción del 40% con relación a 1990 para los Estados industriales.

co2europaDie Vorbereitungen auf den Klimagipfel in Kopenhagen zeigen aber, dass Europa als Vorreiter den Rest der Welt nicht mitzieht. Es gibt kein internationales Bekenntnis zu völkerrechtlich verbindlichen Zielen zur Reduktion von Treibhausgasen und keine Bereitschaft der Staats- und Regierungschefs, dafür Geld auszugeben. Wohl auch, weil die wissenschaftliche Debatte über die Ursachen des Klimawandels neu entfacht ist, und natürliche Einflüsse auf klimatische Veränderungen eine größere Rolle spielen, als die jüngsten Schlussfolgerungen Weltklimarates (IPCC Panel) aussagen. Die europäischen Umweltminister sagen, die EU müsste jetzt Druck auf die USA und China ausüben. Das ist Unsinn, denn den Europäern fehlen die politischen und wirtschaftlichen Druckmittel.

La preparación (las rondas previas de discusión) para la cumbre de Clima en Copenhague pone de manifiesto no obstante que  Europa como precursor no es capaz de movilizar al resto del mundo. No existe un reconocimiento internacional para alcanzar objetivos de derecho internacional que obliguen a la reducción de  gases de efecto invernadero y no existe disposición de los jefes de  Estado y de Gobierno para gastarse el dinero necesario para ello. Probablemente también porque se ha desencadenado de nuevo el debate científico sobre las causas del Cambio Climático, donde las influencias naturales sobre las modificaciones climáticas juegan probablemente un papel  mayor que el enunciado en  las conclusiones más recientes de Consejo Mundial del Clima (IPCC ) . Los Ministros de Medio Ambiente europeos dicen que la UE debería hacer ahora presión sobre los EE.UU y China. Es un absurdo, ya que a los Europeos les  faltan los argumentos políticos y económicos.

Bereits das Abkommen von Kyoto hat nicht die gewünschten Reduktionen gebracht.  Die EU sollte eher neue Schlussfolgerungen ziehen und bessere Strategien suchen:  Dazu gehört die Anpassung an unvermeidliche Klimaänderungen. Anstatt der alleinigen Fokussierung auf die Verminderung von Treibhausgasen, die letztlich willkürliche Zielsetzungen sind, sollte Europa Verbündete suchen, mit denen es gemeinsam saubere und effziente Energieträger und Technologien erforscht.

Ya el acuerdo de Kioto no ha aportada las reducciones deseadas. La UE debería más bien sacar nuevas conclusiones  y buscar mejores estrategias: la adaptación a los inevitables cambios climáticos  forma parte de ellas. En vez de focalizarse únicamente sobre la disminución de los gases de efecto invernadero, objetivos arbitrarios después de todo,  Europa debería buscar a aliados, con los que estudiar conjuntamente el desarrollo de energías y tecnologías limpias y eficientes.

Si todos los representantes del grupo liberal en el Parlamento Europeo pensasen y actuasen tal y como lo hace Holger Krahmer, sabríamos que -al menos en cuestiones de clima- estaríamos en buenas manos.