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Risto

escrito por Germanico 5 noviembre, 2009

risto_mejideRisto Mejide es un egregio producto de la telebasura. Como los hermanos Matamoros, Risto sabe juntar varias palabras en una frase coherente, y tiene ingenio para decir algunas cosas. Le pierde acaso su lenguaje soez. Quizás él crea que le da contundencia a sus mensajes, pero solamente realza la vulgaridad de los mismos. ¿Se sentirá poeta? No lo sabemos a ciencia cierta, pero cabe imaginar que sí, que se siente muy creativo y muy original, combinando las palabras y las ideas de cierta manera en el fondo predecible.

Se aprecia por ejemplo que es un populista disfrazado de Diógenes. Quiere que la gente crea que es absolutamente independiente, allá en su tonel, diciendo a Alejandro Magno que se aparte porque le priva del sol.  Quiere convencer a todos de que da a diestro y siniestro por igual porque ningún lado del debate convence a su riguroso criterio, siempre diferente, siempre por encima de los intereses y las emociones del momento y el lugar, acaso hasta objetivo, en su subjetividad limpia de toda contaminación ideológica o pragmática.

Pero este tipo de satírico equidistante repugna a cualquiera que desee conocer la verdad, sea esta cual sea en cada caso. No hay simetría ni término medio perfectos en los asuntos mundanos, menos aún en los políticos. Los hay que parten de mejores principios y los hay que parten de falsedades evidentes. Se manejarán con mayor o menor habilidad por las procelosas aguas de la guerra del poder, pero en lo que hay que fijarse es siempre en aquello que defienden, mejor que peor.

La obsesión de Risto con Curry Valenzuela es, por ejemplo, un ejemplo claro de su afán de estar más allá de todo partidismo. Ataca a una presentadora por sus titubeos al hablar, pero en el fondo lo hace por la única razón de que presenta un debate de opinión política en la cadena de Esperanza Aguirre (léase Telemadrid). Necesita un mono de goma al que arrear con violencia. Para poder pegar collejas a los de izquierdas tiene que disculparse antes arreando un bofetón sonoro en la cara de alguien de derechas y gritar “tu cara me suena”.

Risto es un progre que no ha llegado a comprender cómo funciona la sociedad. Cree en la ciudadanía, esto es, en la democracia como fórmula mágica para representar los intereses de los ciudadanos, partícipes activos, conscientes y libres en el proceso político. Es un racionalista de salón metido a satírico televisivo de media noche. Muy probablemente no sepa lo que es el liberalismo, porque sencillamente no sabe lo limitado que es su juicio ni lo endebles que son las convicciones nacidas de la razón pura a espaldas de la naturaleza. Como cancerbero acaso hiciera un buen papel. En un mundo demasiado ancho y profundo no es más que un perro rabioso.