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Sobre la diferencia salarial entre hombres y mujeres

escrito por Burrhus el elefante neocon 25 septiembre, 2009

Recientemente la prensa se ha hecho eco de una encuesta del INE en el que se afirma que las mujeres cobran un 25% menos que los hombres. Ésta información, en sí mismo, no dice nada, pero el revuelo formado sí es preocupante. Sería preocupante si los empresarios pagaran un 25% menos a sus trabajadoras porque son mujeres y no porque trabajan menos, producen menos o tienen peores contratos.

De todo el revuelo formado, sólo unos pocos medios se han atrevido a cuestionar la “noticia”. Expansión, por ejemplo, pone un dato clave: la incidencia del contrato a tiempo parcial.

Sin embargo, esta diferencia se reduce si se consideran situaciones similares respecto a variables tales como tipo de contrato, de jornada, ocupación, antigüedad, etcétera, puntualiza el INE.

Si quisiéramos ver si las empresas realmente son “machistas, o no”, podríamos que ver qué ocurre durante esta crisis. Estos datos, como dice El Mundo, son de antes de la crisis, y por una cuestión de periodo histórico distinto, ya no valdrían para nada.

El problema de verdad aparece cuando un cargo político importante, viendo las posibilidades, comienza a desplazar recursos para ver si puede hacer algo

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha anunciado hoy que ha encargado un estudio para conocer las causas por las que las mujeres cobran una media del 25 por ciento menos que los hombres por el mismo trabajo, con el fin de adoptar medidas para corregir esta situación.

Y arreglarlo. Aquí, el mérito es de Corbacho.

A fin de lograr este objetivo, en 2010 la Inspección General de Trabajo y de Seguridad Social elevará un 40% el volumen de actuaciones de supervisión contra la discriminación sexual. Si en 2007 el número de inspecciones laborales de este tipo rondó las 3.000, y el objetivo para este año es alcanzar las 4.000, el próximo ejercicio la cifra deberá ascender hasta las 5.000 actuaciones, según avanzó Corbacho.

Las encuestas son lo que son. Lo máximo que puede extraerse de ellas es una correlación, es decir, una coincidencia de dos o más variables, pero en ningún caso puede establecerse relación. Intervenir en base a coincidencias para tratar de paliar un supuesto mal dato que no se sabe si se debe a la mala praxis de los empresarios, a acuerdos individuales (los cuales serían legítimos -que no legales-) o a que los datos simplemente salen así respetando la ley que implica el riesgo de que esos recursos no se destinen a otros fines. Y el hecho de que el Ministro de Trabajo hable de un aumento en 2.000 actuaciones en dos años me parece aún más preocupante. O en la Inspección son tan inútiles que pueden aumentar un 40% el número de inspecciones en dos años (cosa que sinceramente dudo), o la administración está buscando cualquier excusa para recaudar, o es que quieren dar la imagen de que están haciendo algo que no funcionará pero que queda bien. ¿Y qué dice la encuesta del Instituto Nacional de Estadística para que los políticos tomen tantas cartas en el asunto? Nada.

Antes de entrar en detalles, pedir disculpas por el enlace. Lo que se ha publicado son los resultados y las conclusiones generales, no el estudio en sí.

Para empezar, la metodología me parece discutible.

La información se obtiene de la explotación conjunta del Fichero General de Afiliación de la Seguridad Social (SS) y de las declaraciones del Modelo 190: Resumen anual de Retenciones e Ingresos a Cuenta del IRPF de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) y de las Hacienda Foral de Navarra, junto con las variables ocupación y tiempo de trabajo provenientes de la encuesta anexa a la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE.

Es decir, han cogido todos los datos, a lo bruto y con una clasificación manifiestamente mejorable, y le han dado a los botones de media y sumatorio. Lo que interesaba saber si se atrevían a anunciar a bombo y platillo algo así era: ¿Cuánto cobra usted en comparación con el compañero de al lado que está en las mismas condiciones en todo salvo el sexo que? Es más, de la misma manera que se cruzaron los datos para que salieran los datos en bruto se pudo haber mirado también si estas diferencias salariales se daban en cada empresa. ¿Se ha hecho? A la vista de los resultados que nos ofrecen, no.

Ganancia bruta anual
La ganancia media anual por trabajador fue de 20.390,35 euros en el año 2007, lo que supone un incremento del 3,6% respecto a 2006. Dicha ganancia media anual fue de 22.780,29 euros para los hombres y de 16.943,89 euros para las mujeres. Por tanto, la ganancia media anual femenina en el año 2007 fue el 74,4% de la masculina. Esta ratio era del 73,7% en el año 2006.

Dividir por sexos. Coger los datos totales, sumar y hacer la media. ¿Me dan trabajo, por favor? ¿Da igual que unos sean médicos, otros abogados, otros informáticos y otros limpiadoras? No, porque cada puesto, cada trabajo, cada convenio colectivo, cada año de antigüedad es totalmente distinto. ¿Para qué sirve el resultado que hemos obtenido? A parte de conseguir un titular muy vistoso y llamar la atención, para nada.

Además, los resultados según los pocos datos que nos enseñan son preocupantes:

La desigualdad de la distribución salarial entre hombres y mujeres es apreciable. Así, en el año 2007, el 20,2% de las mujeres tenían ingresos salariales menores o iguales que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), mientras que sólo el 7,0% de los hombres se encontraban en ese intervalo.

Salvo por el hecho de que se puede perfecta y legalmente tener un salario por debajo del SMI. ¿Cómo? Con un trabajo a tiempo parcial. Si el SMI por 40 horas semanales es de 624 euros al mes, con un trabajo de cuatro horas diarias el SMI pasa a ser de 312. ¿Cuáles son los trabajos donde más posibilidades ha de ganar más que el salario mínimo con un contrato a tiempo parcial? Perteneciendo a un trabajo técnico. Pues bien, según el Estudio de mujeres y hombres de 2009 (también del INE), el 70% de estos trabajos están ocupados por hombres. Y otro dato aún más significativo: de entre las personas que tienen un trabajo a tiempo parcial, mientras el 22,1 % de los hombres lo hacen para mejorar su formación, sólo el 8,5% de mujeres lo hacen. Las gráficas pueden dar algo de luz.

Mujeres ocupadas a tiempo parcial (2008)Varones ocupados a tiempo parcial (2008)

Gráficos tomados de la Página 36.

Las mujeres se dedican más a la familia y al cuidado de familiares enfermos que los hombres. Muchísimo más. Sí, debería darnos vergüenza a los hombres, pero ésto es lo que hay. No obstante, lo que también dicen los datos es que trabajamos seis horas y media más a la semana.

Número de horas trabajadas. En el cuarto trimestre de 2008 los hombres ocupados dedicaron una media de 40,8 horas semanales al trabajo, mientras que en el caso de las mujeres esta dedicación fue de 34,4 horas a la semana.

Media horas trabajadas por sexos
Tabla tomada de la Página 40.

Y con ésto hemos explicado más de la mitad de la diferencia en el salario. Si a eso añadimos que la incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido relativamente reciente (lo cual repercute significativamente en la antigüedad como plus reconocido en el hipotético convenio) o que las mujeres, cuando se quedan embarazadas, sus contratos se suspenden (lo que significa que no cobran aunque pueden retomar su trabajo una vez se hayan cumplido una serie de plazos), y un largo etcétera, descubrimos que no hay razón para alarmarse tanto respecto de las empresas. Y menos si estamos hablando de estudios correlacionales.

El estudio del INE que se nos permite ver contiene más datos que no dicen nada más allá de una descripción:

Por sexo, los hombres con contrato de duración indefinida tuvieron un salario un 22,4% superior al salario medio anual, mientras que el salario de los que tuvieron un contrato de duración determinada fue un 21,1% inferior a la media. En las mujeres, el salario siempre fue inferior a la media nacional, destacando el caso de las que tuvieron un contrato de duración determinada, para quienes la diferencia respecto al salario medio anual fue del 35,1%.

Puede que se pregunten si no será posible que las empresas realmente discriminen a las personas cuando les vayan a pagar en función de su sexo y no de su rendimiento, horas trabajadas, contratos y demás cuestiones. Con la ley en la mano, esas empresas se estarían arriesgando a una Inspección por parte del organismo correspondiente (Inspección de Trabajo y Seguridad Social) por violación del Artículo 8.12 del Texto Refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social:

Artículo 8.- Infracciones muy graves.
[…] 12. Las decisiones unilaterales del empresario que impliquen discriminaciones desfavorables por razón de edad o cuando contengan discriminaciones favorables o adversas en materia de retribuciones, jornadas, formación, promoción y demás condiciones de trabajo, por circunstancias de sexo, origen, estado civil, raza, condición social, ideas religiosas o políticas, adhesión o no a sindicatos y a sus acuerdos, vínculos de parentesco con otros trabajadores en la empresa, lengua dentro del Estado español, o por razón de disminuciones físicas, psíquicas o sensoriales.

La Negrita y cursiva son mías. La pregunta que ahora se harán es: ¿A cuánto ascienden las sanciones? Me remito al Artículo 40.1 c) de la misma ley:

c) Las muy graves con multa, en su grado mínimo de 500.001 a 2.000.000 de pesetas; en su grado medio de 2.000.001 a 8.000.000 de pesetas; y en su grado máximo, de 8.000.001 a 15.000.000 de pesetas.

Ningún empresario o responsable de un Departamento de Recursos Humanos está tan loco como para exponerse al riesgo de violar el artículo 8.12 del Texto Refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social y perder, en el mejor de los casos, 3.000 euros. Los riesgos no compensan en absoluto los beneficios. Y si pillan a alguien es porque desconoce por completo la ley o porque es idiota.

¿Entienden ahora el afan recaudatorio del ministro Corbacho? Pues yo no. Me explico. No me cabe la menor duda de que, en el sistema de la Tesorería General de la Seguridad Social, cuando se detecta algo fuera de lo normal (por ejemplo, que hay trabajadores que en las mismas circunstancias están cobrando cantidades distintas), ha de registrarse una notificación, y allá van los inspectores, a la empresa a que les expliquen lo que está ocurriendo. Y el señor empresario o técnico de recursos humanos de turno se remitirá a los documentos y contratos que los mismos inspectores ya podían ver en la notificación, con lo cual el inspector habrá perdido su tiempo (y nuestro dinero) y no habrá recaudado nada.

Y así, aunque sea por algo tan poco riguroso como el descarte, sólo nos queda la propaganda. Viendo el resultado, estoy pensando seriamente darles la enhorabuena.