¿Por qué llamamos guarras a las mujeres promiscuas?

El cerdo es, en cierto modo, una creación nuestra. Durante miles de años de selección artificial hemos convertido lo que originariamente debía ser algo muy parecido a un jabalí salvaje en un producto de consumo del que se aprovecha todo.

Tantos milenios conviviendo con ellos –mientras les dábamos forma para adaptarlos a nuestras apetencias culinarias- nos han permitido apreciar, además de estas virtudes como fuente de alimento, a las que los propios cerdos permanecen ajenos, algunos “defectos”.

Naturalmente lo de las virtudes y los defectos es algo muy subjetivo, y además muy humano. Ningún otro animal se pone a ponderar estas abstracciones. Y si a esto le añadimos que lo que para una especie es virtud para otra bien pudiera ser un defecto, si es que estuviesen en condiciones de valorar estas cosas, sólo nos queda considerar que la suciedad del cerdo está en nuestra cabeza, como tal suciedad.

Esa valoración del ser sucio como un defecto está estrechamente vinculada a la importancia instintiva que atribuimos a la higiene. Que consideremos el ser sucio de esta forma se debe a que la denominada suciedad es básicamente una fuente de patógenos. Nuestra moral, en esto como en tantas otras cosas, se edifica sobre el cimiento de la necesidad. La falta de higiene es mala, si, pero también aquellos que son poco higiénicos, al convertirse ellos mismos en fuente de patógenos.

Llamar cerdo a alguien puede significar dos cosas. Una que la persona aludida tiene poca higiene corporal. La otra que tiene poca higiene moral. Puede en principio parecer que ambas cosas nada tienen que ver, pero tienen una relación sutil, que se da sobre todo en cuestiones sexuales. Estas significaciones tienen su causa común en la necesidad. La suciedad es peligrosa, así como las personas sin escrúpulos morales.

El caso que probablemente mejor lo ejemplifique es el de las mujeres promiscuas, y la universalidad del rechazo a las mismas, que en toda cultura se expresa, verbalmente, a través de epítetos que hacen alusión a la suciedad.

Una mujer siempre sabe que ella es la madre de sus hijos. El hombre en cambio se ha tenido que guiar durante toda la historia humana –y la más larga prehistoria, durante la cual se conformó su mente- por indicios para reforzar su certidumbre de paternidad.

Las mujeres promiscuas son moralmente reprobadas, en toda sociedad, por no ofrecer garantías a los posibles padres de la criatura. Su promiscuidad supone un juego de lotería genético intrauterino al que muy pocos hombres se muestran dispuestos a jugar. Por supuesto si están dispuestos a tener una relación ocasional, ya que buscan el mayor número de potenciales parejas y de puestas de semilla, pero no lo están en absoluto para tener una relación estable, formal, que implique formar una familia, tener hijos y sacarlos adelante. Así, las mujeres promiscuas se ven como un producto, igual que el cerdo, de usar y tirar.

Por otro lado está el aspecto higiénico puro y duro. Una mujer promiscua intercambia flujos corporales con multitud de personas. Estos flujos son también una importante fuente de patógenos. Así, la persona promiscua resulta ser sucia en un sentido nada metafórico, al portar potencialmente mayor número de enfermedades –no exclusivamente venéreas.

Si la mujer es promiscua será además, por lo general, apasionada en su encuentros sexuales. Esto implica entregarse de forma mucho más arriesgada. No voy a entrar en los detalles de las prácticas sexuales más “sucias”, que todos conocemos. Si diré, no obstante, que muchas de ellas son escenificaciones de un juego ancestral de sumisión al macho dominante que implica una entrega total (y de la que debieran abstenerse todas las feministas). Dicha entrega dura lo que dura el encuentro, pero es suficiente para rebajar moralmente –además de ensuciar- a quien la realiza.

¿Por qué llamar guarras a las mujeres promiscuas y no a los hombres igualmente promiscuos? Algunos lo explicarán por la huella dejada por un machismo patriarcal en el lenguaje y en las costumbres. Pero una vez más el cimiento está en la biología y en la necesidad. Son las mujeres las que traen la descendencia y las que se ocupan principalmente de ella (a pesar de las igualdades de género soñadas o impuestas). Son ellas y las criaturas que llevan en su seno el centro mismo de todo el complejo y emocionante juego del sexo. Un hombre promiscuo es como un satélite que se sale de su órbita. Una mujer promiscua es una peligrosa apuesta evolutiva.

Luis I. Gómez

Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. Ser uno mismo capaz de identificar y reconocer los propios errores. Darse cuenta que mantenerse en estado contínuo de aprendizaje es un paso esencial para garantizar la propia libertad. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.

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69 Comentarios

  • Una reflexión, como siempre, muy interesante.

    ¿Qué sería primero, la palabra cerdo o el animal. Es decir, los cerdos fueron bautizados como tales por tener unas costumbres que se asemejaban a un concepto ya definido, o fue la actitud por su semejanza al comportamiento del animal la que adquirió el nombre de este…?

    Supongo que será imposible saberlo. Por hacer una hipótesis al respecto yo propondría que primero fue el animal. Después por semejanza alegórica, las personas que se comportaban de cierta manera fueron denominadas como el animal.

    El cerdo y el ser humano son la antítesis. Mientras que el sibarita ser humano siempre busca el refinamiento, el cerdo es un animal muy poco selectivo.

    Comer como un cerdo, más que comer cosas deterioradas o de poca calidad está referido a la acción en sí. Sería comer con glotonería… haciendo ruidos… etc. Es decir, como suelen comer estos animales.

    El cerdo ha sido siempre el animal ecológico por antonomásia. No hace muchas generaciones que cada familia criaba un cerdo como elemento para incrementar sus recursos proteínicos anuales. Un cerdo es como una máquina de reciclaje perfecta. Su única exigencia nutricional es que le echen materia orgánica. Cáscaras de fruta, las sobras de legumbres, carne, verduras… él se lo come todo y además no es exigente en la presentación. Puede ir todo revuelto y mezclado que él dará buena cuenta.

    Esto unido a la forma de comer y hociquear levantando el suelo y revolviéndolo todo, de estos estupendos omnívoros que por instinto buscan raíces y pequeños invertebrados en el suelo, seguramente hizo que el refinamiento humano encontrara su antítesis. Así la persona poco refinada, por analogía pasaría a ser un cerdo…

    También es posible que la mujer “cerda” más que la la promiscuidad, muchas veces este calificativo esté aplicado a las naturaleza las deprácticas sexuales que realiza. En el hombre, quizás esté referido más a su faceta moral.

  • Muy interesante. Recuerdo una frase que decía una novia mía (que era dada a las citas). Decía que las mujeres buscan hombres con futuro y los hombres, mujeres con pasado. Lo cual estaría en contra de lo que mantiene el post, salvo que aclaremos para que quieren los hombres a las mujeres con pasado (relación ocasional o duradera).

    Ahora entiendo perfectamente que artículos cómo este no cayeran bien entre los ilustrados de menéame, XD.

    ¿El cambio de la apariencia del blog es permanente, limitado, temporal…?

  • Permanentemente mejorable, spartan ;)

    Los ilustrados de meneame jamás llegarán a entender esta genial frase:

    Un hombre promiscuo es como un satélite que se sale de su órbita. Una mujer promiscua es una peligrosa apuesta evolutiva.

  • Mira Luis, pues eso que comentas es justo lo que me ha llamado la atención antes. ¿Por qué un hombre promiscuo es un satélite fuera de órbita? Según lo que cuenta Germánico, un hombre debe intentar ser lo mas promiscuo posible, por lo menos mientras la juventud se lo permita y deje paso a otros machos alfa, ¿no?

    Lo del macho alfa lo comento porque últimamente he leído varios artículos sobre “Seducción” (hay un par de blogs que sigo), que conectan bastante con lo que dice éste post, a mi modo de ver. En ellos se habla mucho del macho alfa (y el beta). Hay una teoría en estos blogs acerca de que una mujer siempre buscará a un macho alfa -por el tema reproductivo, para dar a sus hijos la mejor combinación genética- pero, una vez atraído, intentará “beta-izarlo”, se supone que para mantenerlo a su lado (una cosa es elegir los mejores genes para la prole y otra compartirlos con el resto del corral). Al mismo tiempo, ocasionalmente la mujer hará pruebas a su macho para comprobar si sigue siendo “alfa”. Vamos, que no hay quien las entienda, XD. No se que pensaréis vosotros.

    • Bueno, en realidad yo me quedo con la última parte de la frase. Desmitifica, a mi entender, la promiscuidad femenina, dotándola de contenido. El hombre puede/debe ser promíscuo en su propia órbita, es cierto. Y por ello no es fácil determinar si existe una órbita idónea, particular para cada uno de los machitos. De todos modos, la frase de Germánico, creo, está cargada de ironía.
      A lo mejor nos lo cuenta él :)

  • Saludos!

    No voy a comentar los aspectos sociales o morales, aunque me encanta el enfoque racionalista aplicado a la ética. Sólo quiero defender el buen nombre del gorrino, y para ello me remito a la primera frase de la entrada: “El cerdo es, en cierto modo, una creación nuestra”.

    El gorrino es un animal de lo más higiénico, y sólo la vida que le damos hace le hace inmundo. En las condiciones de mayor estrechez intenta siempre deponer en el punto más lejano al pesebre. Su olfato es además muchísimo más sensible que el nuestro. Sólo en estos dos rasgos de comportamiento supera ya a algunos políticos.

    Cúidense y gracias por mantener su
    amable foro

  • Por hacer una hipótesis al respecto yo propondría que primero fue el animal. Después por semejanza alegórica, las personas que se comportaban de cierta manera fueron denominadas como el animal.

    Estoy de acuerdo Manuel. Por lo general primero vienen las realidades y después las palabras y las metáforas con las que pretendemos aproximarnos a su comprensión.

    También es posible que la mujer “cerda” más que la la promiscuidad, muchas veces este calificativo esté aplicado a las naturaleza las deprácticas sexuales que realiza. En el hombre, quizás esté referido más a su faceta moral.

    Como digo en el post la cantidad de sexo está correlacionada con su intensidad. Otra cosa es el sexo de pago, con el que entramos en otras dimensiones de nuestra naturaleza.

    Las mujeres buscan hombres con futuro y los hombres, mujeres con pasado. Lo cual estaría en contra de lo que mantiene el post, salvo que aclaremos para que quieren los hombres a las mujeres con pasado (relación ocasional o duradera).

    A mi juicio, Spartan, los hombres buscan mujeres con pasado para relaciones ocasionales. En todas las sociedades tradicionales –que nos enseñan bastante sobre nuestra naturaleza- existe una obsesión porque las mujeres lleguen inexpertas al matrimonio, o sea, vírgenes.
    En menéame este tipo de cosas despiertan indiferencia o “violencia de género” (interpretar esta última frase de manera radicalmente distinta a como se interpreta en los noticiarios).

    Luis, no sé si será genial o no, pero no sólo muchos de los ilustrados meneantes no la entenderán, sino también algunos bloguers cegados por el odio, tal como podrás observar pinchando en uno de los enlaces que hay en los comentarios que suceden al tuyo….Los de los dos minutos de odio son los clásico machistas que dicen respetar a las mujeres promiscuas para mejor aprovecharse de ellas y mantener al género femenino en una posición de inferioridad.

    Un hombre promiscuo cumple mejor con sus genes que una mujer igualmente promiscua, y precisamente por ello las consecuencias evolutivas –y personales- no son tan nefastas. Quien debe tener un mayor control sobre sus actos y planificar mejor su vida es la mujer. Un embarazo y una crianza son cosas muy serias. Ellas realizan la mayor inversión con mucha diferencia. La mujer del César no sólo ha de ser pura, ha de parecerlo.

    Cilandro, una cosa es cómo son los animales y otra cómo los percibimos a través de la cultura. Para la mayoría de la gente un cerdo no es más que comida, y muchas veces llamar cerdo a alguien es insultar -¡al cerdo!

  • Hay otro problema:

    Hasta hace relativamente poco las mujeres promiscuas quedaban embarazadas y durante los milenios en que el trabajo era principalmente fisico una mujer soloa y embarazada o con un niño; en edad temprbna se moria de hambre. Y su entorno tenia o que dejarlas morir, ella y la criatura, loc cual no les hacia gracia o apretarse el cinturon lo cual tampoco les gustaba

    Y en el caso de una mujer casada pues el marido aparte de los celos (que IMHO son un condicionamiento biologico) y de la humillacion social, pues estaria alimentando los hijos de otros y los bastardos vendrian a competir con sus hijos por la herencia.

  • La frase final me ha encantado. Pretender que la entiendan en algunos secarrales mentales es una pérdida de tiempo :-D

    Spartan: si los hombres nos entendiérais el Universo ya no sería el mismo.

    Por cierto, en este rico idioma nuestro ¡hay que ver la cruz que le ha caido al cerdo con su nombre!: cerdo, guarro, cochino, marrano… pobre animalico.

    Saludos.

  • ¿Váis a escribir el artículo sobre los parásitos? Estoy deseando leerlo :-)

  • Sobre eso que mencionas algo hemos escrito, aunque no gran cosa.

  • JFM, realmente durante milenios la mujer no ha estado en absoluto liberada.

    Creo que hay un porcentaje pequeñito pero más elevado de lo que todos esperaríamos de padres que crían hijos que no son suyos….ahora con las pruebas de ADN se está descubriendo. En un pasado nada lejano el “padre” del cuco moría sin saberlo.

  • Hombre, Germánico, si quieres hasta argumento pero lo que ya te ha dicho J.N debería hacerte pensar. Hagámoslo, aún así, desde una perspectiva sociológica. Veamos:
    .
    No será yo el que defienda la idea de “tábula rasa” tan querida por algunos. Desde luego, nuestra información genética influye en algún grado en nuestro comportamiento. Ahora bien, hay dos aspectos a tener en cuenta:
    1. El aprendizaje, en general la socialización, sigue siendo el principal medio de adaptación al medio, social y físico, del que dispone la especie humana. Eso hasta vosotros lo aceptáis cuando exigís que os dejen educar a vuestros retoños según vuestros valores y moral, y no aquellos impuestos por el estado liberticida. Eso significa que le dais un valor fundamental a la socialización, puesto que si fuera al contrario daríais por perdidos a los genéticamente inmorales.
    2. La conducta es fruto de la interación del ambiente social y físico con el sistema biológico y cultural (en sentido amplio) del individuo. Más aún, esta interacción modifica todos los elementos intervinentes: el ambiente físico (construimos casas, carreteras, puentes), el ambiente social (las instituciones cambian), la estructura cultural del individuo (aprendemos, creamos, modificamos nuestra conducta) y el sistema biológico del individuo (nuestro cerebro se desarrolla de forma distinta en función de qué actividades realicemos, nuestro sistema esquelético lo hace de acuerdo a nuestra alimentación y actividad física, etc)
    .
    Con esto quiero decir que le das un valor desmesurado a los aspectos biológicos que influyen en el comportamiento humano, hasta el punto de ofrecer explicaciones reduccionistas que no toman en cuenta los demás elementos. No sólo esto, sino que además arrimas el ascua a tu sardina cosa mala. Me explico:

    “Esa valoración del ser sucio como un defecto está estrechamente vinculada a la importancia instintiva que atribuimos a la higiene.Que consideremos el ser sucio de esta forma se debe a que la denominada suciedad es básicamente una fuente de patógenos. Nuestra moral, en esto como en tantas otras cosas, se edifica sobre el cimiento de la necesidad. La falta de higiene es mala, si, pero también aquellos que son poco higiénicos, al convertirse ellos mismos en fuente de patógenos.”
    Falso. De instintiva bien poco. Durante centenares de años han existido culturas que han valorado poco o nada la higiene. Sólo tendrías que recordar cómo era la ciudad europea medieval, por ejemplo. La preocupación por la asepsia es aún más tardía y se inicia con el médico húngaro del Hospital general de Viena Ignác Füllop Semmelweis. Fue el primero en darse cuenta de que la correcta higiene de la comadrona y el médico eran determiantes para reducir la llamada “fiebre puerperal” (infectar al niño con la suciedad de las manos, en plata). Estamos hablando de los años cuarenta del siglo XIX, y aún así no se le dió crédito hasta más tarde. Es decir, tu vinculación de lo sucio e inmoral con lo patógeno no se sostiene. La relación en realidad responde más a patrones estético-artísticos que se puede rastrear en culturas muy antiguas (la “pulchritudo” tan valorada por Petronio, p.ej)

    “El caso que probablemente mejor lo ejemplifique es el de las mujeres promiscuas, y la universalidad del rechazo a las mismas, que en toda cultura se expresa, verbalmente, a través de epítetos que hacen alusión a la suciedad.”
    Falacia de composición: tomas la parte por el todo. ALGUNAS culturas rechazan abiertamente la promiscuidad femenina y ALGUNAS lo expresan mediante epítetos alusivos a la suciedad. Ejemplos en contra los tienes desde la prostitución ritual en mesopotamia y la casi nula pesecución de la promiscuidad (culto a la diosa Ishtar) a la cesión de la mujer al huésped entre los inuit o la poliandria institucional en algunas culturas (inuit, mosso, etc…)

    “Una mujer siempre sabe que ella es la madre de sus hijos. El hombre en cambio se ha tenido que guiar durante toda la historia humana –y la más larga prehistoria, durante la cual se conformó su mente- por indicios para reforzar su certidumbre de paternidad.Las mujeres promiscuas son moralmente reprobadas, en toda sociedad, por no ofrecer garantías a los posibles padres de la criatura.”
    Hala, te has cargado de un plumazo todas las sociedades matrilineales, que no han sido pocas. En determinadas sociedades patriarcales/patrilineales se da valor especial a la virginad en el matrimonio y la exacta fidelidad al esposo. No tanto por una cuestión genética, de la que poco se sabía, sino de mantenimiento del grupo familiar, su riqueza y la confianza intragrupo.

    “Por otro lado está el aspecto higiénico puro y duro. Una mujer promiscua intercambia flujos corporales con multitud de personas. Estos flujos son también una importante fuente de patógenos. Así, la persona promiscua resulta ser sucia en un sentido nada metafórico, al portar potencialmente mayor número de enfermedades –no exclusivamente venéreas.”
    Exactamente lo mismo que un hombre. De hecho, en las sociedades preindustriales los hombres eran huéspedes de patógenos venéreos mucho más a menudo que las mujeres por varios motivos: su posición social ofrecía más oportunidades, la existencia de prostitución casi exclusivamente femenina, infidelidad masculina menos castigada y, sobre todo, los ejércitos se componían de hombres.

    “Si la mujer es promiscua será además, por lo general, apasionada en su encuentros sexuales. Esto implica entregarse de forma mucho más arriesgada. No voy a entrar en los detalles de las prácticas sexuales más “sucias”, que todos conocemos. Si diré, no obstante, que muchas de ellas son escenificaciones de un juego ancestral de sumisión al macho dominante que implica una entrega total (y de la que debieran abstenerse todas las feministas). Dicha entrega dura lo que dura el encuentro, pero es suficiente para rebajar moralmente –además de ensuciar- a quien la realiza.”
    ¿Algún dato que lo confirme o te lo has inventado, como casi todo lo demás?

    “Son las mujeres las que traen la descendencia y las que se ocupan principalmente de ella (a pesar de las igualdades de género soñadas o impuestas). Son ellas y las criaturas que llevan en su seno el centro mismo de todo el complejo y emocionante juego del sexo.”
    Claro, y nos olvidamos del sexo sin fines reproductivos. Nos olvidamos de los anticonceptivos, utilizados desde antiguo (prolongación de la lactancia, preservativos, etc)

    De hecho, los continuados y muy antiguos intentos de los seres humanos por no traer al mundo más que el número de hijos que se acomoden a sus circunstancias os tendrían que hacer recapacitar sobre vuestras teorías. Un hombre no trata de extender alegremente sus genes, sino de obtener placer sexual o/y sentimental, en la mayoría de las ocasiones. En otras, trata de desarrollar un grupo familiar y perpetuar su linaje, pero en este caso no suele desear un máximo de descendencia, sino el número óptimo en función de sus circunstancias y necesidades. Un nuevo ejemplo de la interrelación sistema social-sistema biológico que tanto menosprecias (tú sólo, en el reduccionismo biologicista evitan caer todos los científicos serios)

  • No, no defiendes la tabla rasa, porque como tantos otros te amparas en una fórmula genes/ambientes ambigua que se supone muy centrada pero que no dice nada. Como dice Matt Ridley la naturaleza opera a través del ambiente. Los ojos de nada sirven si no hay nada que ver, y el aprendizaje tampoco si nada hay que aprender. El hombre es un animal grupal con un sofisticado sistema de comunicación simbólica y, como tal, constituye una fabulosa adaptación biológica al medio –que además lo transforma y ha de adaptarse después a su transformación.
    Primero tenemos que distinguir aprendizaje de socialización. Comprendo que tú consideras el primero como una forma de la segunda, pero eso no está tan claro. Como decía Voltaire, si quieres disputar conmigo define tus términos.
    Si nos adaptamos al medio aprendiendo los usos, costumbres, emociones, lenguaje, valores etc… de los otros lo hacemos porque así es nuestra naturaleza- grupal. La constatación de nuestra grupalidad no constituye ningún refuerzo de la doctrina de la Tabla Rasa, ni ninguna objeción a nuestra naturaleza como fuente principal de nuestro comportamiento. Tendría que ser el grupo el que conformase nuestros pensamientos y sentimientos para que pudiésemos hablar de una confirmación de la primera cosa y una definitiva objeción a la segunda. Pero resulta que no es así. Así que decir que eso es porque le toca a los genes la parte alícuota de nuestro comportamiento en sociedad es no sólo decir poco, o nada, sino insinuar que somos marionetas del entorno (en cierta medida). Pero en todo lo que hacemos y decimos somos nuestros genes. Eso es tan cierto como que 2 y 2 son 4. Lo que hay que demostrar, lo que debe atestiguarse, es que también somos de forma ineludible nuestra cultura. Un tipo puede cambiar en su vida de religión y de país, raramente cambiará de carácter.
    El estado liberticida y todos sus palmeros educativos y mediáticos pueden distorsionar la información valiosa que los padres tratan de transmitir a sus hijos. No van a hacer que estos se vuelvan contra su propia naturaleza, en todo caso harán que saquen lo peor de ella. La diferencia es sustancial.
    Nuestro cerebro no se desarrolla de forma distinta en función de qué actividades realicemos. Esa es la falacia de la Tabula Rasa trasladada a la neurociencia con la neuroplasticidad. Cuanto más antigua es, filogenéticamente, una estructura cerebral, menos cambiará. Eso por un lado. Por otro, y dado que somos adaptaciones, tenemos unos márgenes de cambio dentro de lo que somos. Eso es de cajón, puesto que si no no podríamos ni ser. Pero esos estrechos márgenes no dan para hacer hombres y mujeres nuevos (y nuevas, compañeros y compañeras). Eso me lleva al tema del post.
    La repugnancia es instintiva. Existen mecanismos en nuestro cerebro para el asco. Es universal el asco a los efluvios corporales, en particular a las heces. Es universal el asco a la carne en descomposición. Y todas esas cosas son fuentes de parásitos. Esos universales no se dan, por ejemplo, con los alimentos. En el este de Asia consumen cucarachas, y a nosotros nos repugnan. Este último asco lo hemos desarrollado. Pero los otros son universales. Y la higiene, entendida no cómo la asepsia de la medicina moderna, que es de lo que tú hablas, es un impulso instintivo. Los humanos nos limpiamos después de tocar ciertas cosas, tenemos gusto por el agua y nos desagrada una mancha de grasa en los labios. Hablar de culturas poco higiénicas es errar el tiro. Las habrá más pobres, pero no con más gusto por la mierda, no sé si me entiendes.
    En toda cultura se da, asimismo, el rechazo a la promiscuidad femenina. Ello no obstante la hipocresía es generalizada y siempre habrá putas. Ah, y Puta siempre será un insulto.
    Cuando hablas, en relación con la virginidad, de que esta se pretende salvaguardar “no tanto por una cuestión genética, de la que poco se sabía, sino de mantenimiento del grupo familiar, su riqueza y la confianza intragrupo”, demuestras no percibir la relación entre los genes y la cohesión de los grupos familiares.
    En cualquier caso la virginidad es algo valorado universalmente, y, de no hacerse tan explícita dicha valoración en ciertas sociedades, se deberá más a factores ecológicos y demográficos que a factores culturales.
    Vaya, es curioso. Dices que “en las sociedades preindustriales los hombres eran huéspedes de patógenos venéreos mucho más a menudo que las mujeres por varios motivos: su posición social ofrecía más oportunidades, la existencia de prostitución casi exclusivamente femenina, infidelidad masculina menos castigada y, sobre todo, los ejércitos se componían de hombres”…pero AY, ¿quién les pegaba las enfermedades?
    Sobre lo que dices que me he inventado no voy a decir nada. Prefiero “inventar” cosas que coincidan con la realidad que aceptar verdades trilladas que nunca se aproximaron a ella. Pero, bueno, sí diré algo sobre la contracepción. Te has ido a la Edad Media para intentar refutar lo de la higiene instintiva pero no vuelves en relación con este asunto. También la ciencia ha permitido desarrollas métodos contraceptivos eficaces. E insisto en lo de eficaces. Pero nuestra mente no se conformó en una ciudad moderna, lo hizo en la prehistoria, y nosotros, como todos los demás animales, respondíamos con nuestro instinto a los fines biológicos. El centro del sexo no es el disfrute. Pensar así es tener un pensamiento proximalista en biología, que atiende a las causas próximas o inmediatas de la conducta (p.ej: hago esto porque me apetece) y no a las últimas (el sexo no es para divertirse, pero nos divertimos con él porque así sigue funcionando como mecanismo de reproducción). En esto, como en todo lo demás, demuestras no entender nada de genes, evolución y conducta. Pero que el epíteto “reduccionista” no falte.

  • Seguro que si Derek Freeman no hubiera puesto de manifiesto las burdas invenciones (estas sí) de Margaret Mead, uno de tus argumentos (de esas “verdades trilladas” de las que hablo) sería que en Samoa todo el mundo es superpromiscuo y superfeliz.

  • Germánico la interacción ambiente-genes en el desarrollo de los organismos, no es nada ambigua. Es un hecho incontrovertible. Además tú la has explicado muy bien en tu comentario anterior. Otra cosa es cuantificar cada componente con precisión (mejor entender las relaciones en estos asuntos, es más productivo porque las cantidades rebotan y se modifican continuamente) en ámbitos tan escurridizos como el comportamiento o la moral o incluso emociones (sí, también, piensa en un cuadro de Pollock o una caja de cristal de Van der Rohe, o el rechazo y repugnancia que pueden producir ciertos comentarios como el tuyo y verás que la maquinaria emocional se acopla a circunstancias improntadas culturalmente y modulables en cierta medida, ¿cómo no ba a ser así?) o poner el acento en un extremo u otro. En los comportamientos y valoraciones morales (a mi juicio hablas de eso, aunque tú pareces convencido que tratas de emociones instintivas, básicamente autónomas respecto al entorno) el peso cultural es generalmente importante, y en particular en la ritualización y categorización de la sexualidad y la reproducción. No tienes más que echar un vistazo a la historia o las poblaciones humanas actuales. No digo que no haya valores generales, alguno puede haber, claro. Y nuestras sociedades urbanas modernas con un desacople sexualidad-reproducción enorme (algo que suele intensificarse con la densidad poblacional en muchas espcies, la tasa reproductiva tiende a disminuir frecuentemente, por encima de un cierto nivel poblacional) pero que en nuestro caso está tecnificado, culturizado y moralizado, presenta una moral sexual y reproductiva definitivamente diferente o que por lo menos incluye una tensión con aspectos diferentes y no hay nada de artificial o antinatural en ello, no supone una artificiosa desnaturalización impuesta, son otros entornos, otros currículos históricos, con su necesidad ( ya que te gusta tanto el término) y probablemnete su azar. En este marco en el que vives, tan biocultural como el de una tribu amazónica o unos pigmeos, tus consideraciones resultan estrafalarias por extemporáneas y desacopladas (no me creas si no quieres,investiga y compruébalo tú mismo, prueba también con alguna fuente de opinión femenina a ver si lo ve del mismo modo) Eso ya te da una pista de la carga instintiva y la cultural en este aspecto, en este ambiente. No sabemos exactamente cuánto de una *mente* prehistórica ( sea lo que sea eso) hay en nuestra mente moderna de urbanitas occidentales, Germánico. Quizás en algunos más que en otros. Otra cosa son cuestiones metabólicas más de fondo, Ahí la cosa está más clara porque la flexibilidad y adaptabilidad es más limitada que en la configuración psicológica y moral y la carga emocional que las sustenta, un instrumento hecho para adaptarse flexiblemente y conformarse en función de las características ambientales, sin que estemos hablando de tabulas rasas, nos manejamos en un campo más sutil.
    .
    Y no estamos hablando celos y rechazo a la promiscuidad en las relaciones personales, sino de categoraciones morales diferenciales de la promiscuidad masculina y femenina y el carácter instintivo y las razones biológicas de estas categorías.
    .
    La repugnancia a la carne en descomposición o las heces tiene probablemente tanto o más que ver con la toxicidad que con el miedo instintivo al patógeno. La repugnancia a los efluvios corporales no es universal, Germánico, muy al contrario. Los patógenos son ubicuos y muchos indetectables, el contacto, no sólo el sexual, la respiración y hasta el baño con agua (casi mejor revolcarte en arcilla o tierra desde un punto de vista de desinfección) pueden ser fuentes de infección. Creo que en el asunto higiénico desbarras un poco, francamente. como ejercicio divertido trasvasa esos razonamientos basados en la carga instintiva a poblaciones de chimpancés o bonobos.
    También creo que estableces asociaciones caprichosas entre promiscuidad y aspecto un tanto abstrusos como el apasionamiento.

    Pero bueno quizás no pretendes hacer una entrada de carácter científica sino una disertación provocativa, ¿no?
    J.N.

  • La interacción entre genes y ambiente no es ambigua, en efecto. Lo que es ambiguo es un planteamiento que dice que genes y ambiente se reparten la tarta en proporciones variables sin determinar. Dicha ambigüedad sirve para seguir manteniendo posturas que, sencillamente, a día de hoy, a la luz de los conocimientos que hay de psicología evolucionista, son insostenibles. La tarta, que somos nosotros, tal como dice Dawkins no sale de un plan maestro, de un proyecto genético. Lo que hay en los genes es más bien como una receta de cocina. Por eso traía en el comentario anterior a Matt Ridley y su nature versus nurture. Las lentejas son lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas, pero no se hacen ni con plátano ni con yogurt.

    Pero podemos seguir disputando por los siglos de los siglos sobre aspectos bioculturales, improntas, modulaciones, ritualizaciones etc etc y nos alejaremos irremediablemente del tema del post.

    Volvemos a los números y las proporciones cuando hablamos de “cuánto de una *mente* prehistórica ( sea lo que sea eso) hay en nuestra mente moderna”. La respuesta es prácticamente todo. Si comparamos los lapsos de tiempo que han tenido la evolución biológica y cultural para hacer su trabajo, así como la fuerza de la necesidad (que, es cosa de vida o muerte) frente al aparato y el artificio de la cultura que no la sirva directamente (que es bastante opcional), sólo nos queda concluir que la mente moderna es, en lo esencial, la misma que la de los cazadores-recolectores prehistóricos. La cultura ha transformado nuestro ambiente radicalmente, no así a nosotros. De hecho, parte de que así sea es que en dicha transformación del ambiente ha obedecido en todo momento a las demandas de nuestra biología.

    Dices: “otra cosa son cuestiones metabólicas más de fondo, Ahí la cosa está más clara porque la flexibilidad y adaptabilidad es más limitada que en la configuración psicológica y moral y la carga emocional que las sustenta, un instrumento hecho para adaptarse flexiblemente y conformarse en función de las características ambientales, sin que estemos hablando de tabulas rasas, nos manejamos en un campo más sutil”. Te aconsejo la lectura de Buscando a Spinoza, de Antonio Damasio. Al principio hace una brillante y clara exposición de cómo partiendo de esas “cuestiones metabólicas más de fondo” se va ascendiendo por la fisiología del organismo hasta las denominadas funciones cognitivas superiores. En particular la emoción y los sentimientos que surgen de su mezcla. Son por supuesto instrumentos para adaptarse flexiblemente al ambiente, pero basados en procesos fisiológicos que generan la homeostasis, que es la primera y fundamental adaptación al ambiente, sin la cual todas las demás son nada.

    Sobre la repugnancia:

    Punto 1:La repugnancia a la carne en descomposición o las heces tiene probablemente tanto o más que ver con la toxicidad que con el miedo instintivo al patógeno”. Eso está muy bien, pero es que la toxicidad, en estos casos, viene de los patógenos. Volvemos a las causas próximas y a las finales en biología. El hombre prehistórico no necesitaba conocer a las bacterias, le bastaba con notar el mal sabor de las toxinas que estas expelen.

    Punto 2: La repugnancia a los efluvios corporales no es universal, Germánico, muy al contrario. Los patógenos son ubicuos y muchos indetectables, el contacto, no sólo el sexual, la respiración y hasta el baño con agua (casi mejor revolcarte en arcilla o tierra desde un punto de vista de desinfección) pueden ser fuentes de infección”. Así es, pero más aún si tu boca, tu nariz, tu piel y tus genitales entran en contacto directo con lugares en los que los patógenos se concentran en proporciones elevadas. De todas formas eso no constituye una objeción a la universalidad de la repugnancia a los efluvios corporales, constatada por numerosos estudios de antropología cultural. Al respecto te recomiendo la lectura de El Mundo de las Palabras, de Steven Pinker, en su capítulo sobre los tacos.

    También creo que estableces asociaciones caprichosas entre promiscuidad y aspecto un tanto abstrusos como el apasionamiento”. No tiene nada de caprichoso. Quien busca tener muchas relaciones ya demuestra, en dicha búsqueda, un apasionamiento que sin duda le llevará a practicar cosas diferentes de forma apasionada.

    Y, así es “no estamos hablando celos y rechazo a la promiscuidad en las relaciones personales, sino de categoraciones morales diferenciales de la promiscuidad masculina y femenina y el carácter instintivo y las razones biológicas de estas categorías”.
    Y no, no pretendo ni hacer una entrada científica, pero tampoco una disertación provocativa. Expongo las reflexiones que me suscitan ciertos aspectos de nuestra conducta, y, al hacerlo, también especulo. Si bien eso no significa que mis especulaciones vuelen libres. Tienen su anclaje en la ciencia.

    Es un hecho que llamamos guarras a las mujeres promiscuas. Y a eso hay que darle una explicación. Me gustaría leer la tuya, o la de Demócrito. Seguro que aprendo algo.

  • Una última recomendación que no puede faltar, dado el entusiasmo que os produce, al igual que mi humilde personaje, Memetic Warrior: Economía matrimonial. Ilustra sobre algunos aspectos demográficos y su relación con los biológicos y culturales.

  • Gracias por la recomendaciones de lectura, alguno no lo he leído, cuando tenga tiempo intentaré leerlo. Aunque no sé si seré capaz de aprovecharlos en la misma medida que tú, porque en el caso de los que conozco pareces extraer de ellos conclusiones más generales y contundentes que las que yo soy capaz de hacer. Y no olvidemos que en los escritos científicos, también se especula, la especulación es parte de la ciencia, pero ésta se expresa como tal y se mantiene cerca del apoyo empírico. La dosis especulación datos es importante para valorar un trabajo.
    .
    Claro que con toda probabilidad la maquinaria bioquímica, anatomíca y fisiologíca en la que se basa el comportamieno es virtualmente idéntica al de un hombre prehistórico ( y claro que esta maquinaria se ha construído por extensión y acoplamiento interactivo progresivo en la evolución y funciona homeostáticamente, volvemos a la realimentación como ves,la base de la homeóstasis que también es ajustable a las condiciones de contorno) pero eso no quiere decir que su conformación mental sea idéntica. Las coordennadas culturales modelan en parte a qué aplicar esa maquinaria. Cuando alguien llora de emoción ( será un poco desequilibrado, probablemente) viendo *Las Damas de Avignon* o *Novecento* de Bertolucci o un Mondrian, su maquinaria emocional está reaccionando a parámetros con fuerte componente cultural. Creo yo. Si alguna vez tienes un novio japonés verás hasta que punto las coordenadas culturales contribuyen a configuran la mente (esto es broma, naturalmente)

    Preguntas:
    “…Es un hecho que llamamos guarras a las mujeres promiscuas. Y a eso hay que darle una explicación. Me gustaría leer la tuya…”
    .
    No partas de que es un hecho general aquí y ahora, Germánico. Ni que el rechazo a la promiscuidad (habría que distinguir entre el caso de una relación personal y la categorización social, o instintiva según tú, de la condición en otros, a la que pareces referirte) es diferencial aquí y ahora en relación a los sexos, muchas mujeres seguramente llaman cerdos a los promiscuos. Supongo que categorizar con términos peyorativos, como cerda o guarra a las promiscuas (o a los promiscuos) responde a un rechazo moral respecto a esa condición (que por otro lado es relativa, para algunos a estos efectos, promiscuo puede ser ya tener un flirt, a algunos madame Bovary no nos parece hoy nada promiscua aunque a mediados del XIX podría ser percibida como una guarra promiscua, mala mujer, inmunda lotera genética).
    ¿Qué respuesta darías al aparente hecho de que en nuestras sociedades urbanas occidentales, esa categorización y diferenciación por sexos sea mucho menos general y más atemperada? ¿ Desnaturalización de los insintos por lavado de cerebro? ¿adaptación a diferentes coordenadas ecológicas o si quieres socioculturales para añadir posibles elemenos más casuales? ¿diferentes variantes genéticas? (esto es poco probable habida cuenta del recorrido temporal?.
    Ah, y no creas que los promiscuos necesariamente practican cosas iferentes , los hay de pillón fijo, de hecho muchos. Quizás deberías introducirte en el sucio mundo promiscuo a hacer trabajo de campo antes de hacer afirmaciones en base a tu imaginación.
    Bueno, no tengo más tiempo, tengo que trabajar.
    Un saludo.
    J.N.

  • Yo también soy una persona muy ocupada y fíjate, voy a sacar un huequito para responderte.

    En lo que a lecturas se refiere no se trata de que saque conclusiones más generales y contundentes: simplemente saco conclusiones. Otros seguís con vuestras ideas de antes y lo leído, o bien es integrado sin que la estructura de ideas sufra mella, o bien es rechazado, consciente o inconscientemente. La tabla rasa permanece incólume e inquebrantable, y simplemente se cambia el lenguaje.

    Soy consciente de que la especulación es parte de la ciencia. Pero un escrito científico es, digamos- y siguiendo con lo de antes- una conclusión. La parte especulativa ha quedado en gran parte atrás, y entremedias ha habido inducciones y deducciones varias. Por eso no considero mi artículo científico, aunque tenga el ancla echada en datos científicos. Aunque no lo parezca pregunto más que respondo.

    Las obras artísticas están diseñadas para causar una impresión estética en la mente humana tal como es. Llorar de emoción con ellas no tiene nada de cultural, si por cultura entendemos una fuerza que, desde fuera de nosotros, nos impone un criterio estético.

    No tengo un novio japonés pero conozco a una etóloga casada con un japo que percibe las diferencias culturales y….en fin, es bastante innatista. Será que también, el contacto íntimo le permite percibir los parecidos.

    Las mujeres podrán llamar, y de hecho llaman, cerdos a los promiscuos que le son infieles, pero lo hacen con una mayor connotación moral. Al pensar menos en el sexo y sus sucios detalles que nosotros y al ser de natural más proclives a buscar en las relaciones los recursos, la infidelidad es para ellas una traición más moral que sexual. Son más celosas, como se ha demostrado en múltiples test (lee la Evolución del Deseo, de David Buss) a la infidelidad emocional que a la sexual. Y cuando dicen de otras que son guarras (y lo dicen, bien que lo dicen) se unen gustosas al coro masculino, porque las guarras son sus rivales.

    Madame Bovary era una mujer infiel y como tal sería rechazada en todo tiempo y lugar en el que habite el ser humano por los demás, en particular por los afectados.

    “¿Qué respuesta darías al aparente hecho de que en nuestras sociedades urbanas occidentales, esa categorización y diferenciación por sexos sea mucho menos general y más atemperada?”. En la medida en que las diferencias no son tan grandes, que es discutible, no se lo debemos a ZP ni a su Ministerio de Igualdad. Ya no existe una tan estricta división de trabajo entre los sexos, y la economía ha dejado de ser de subsistencia (que es la que ha habido durante prácticamente toda la prehistoria y la historia). Pero los sexos siguen siendo distintos, porque el bagaje evolutivo permanece en nuestras mentes y en los comportamientos que se derivan de ella. Como decía Pinker en una conferencia no hay más que formar parte de una pareja heterosexual para percatarse de que los hombres y las mujeres somos radicalmente distintos. Las niñas juegan con muñecas y con cocinitas y los niños lo hacen con balones, coches y pistolas. Ni las muñecas, ni los balones ni los coches ni las cocinas de juguete existían en el pleistoceno. Pero a nadie se le ocurría decir que los niños eligen esos juegos y esos juguetes por la cultura.

    No hago afirmaciones en base a mi imaginación sobre la promiscuidad, sino en base a la imaginación que atribuyo a las personas que buscan variedad en sus relaciones. No dispongo de estadísticas sobre el particular y, desde luego no voy a hacer trabajo de campo con algo que se resiste tan obstinadamente a revelarse como son los comportamientos sexuales íntimos de las personas…además tengo que guardar fidelidad a mi Santa. Si tú, gran conocedor de los bajos fondos del sexo salvaje y estadístico privilegiado, me dices que “muchos” van a piñón fijo en sus prácticas, pues vale. Ahora sí harían falta las proporciones, un poquito de rigor científico y algo de apoyo experimental.

    Constato, finalmente, que no respondes a mi petición de una explicación alternativa. Supongo que no la tienes.

  • la verdad es que no parece que tu disertación pregunte más que responda, da la sensación de ser bastante afirmativa además de inventiva en los nexos.
    Hombre Germánico, claro que los hombres y las mujeres somos anatómica, fisiológica y psicológicamente distintos, eso es obvio, pero eso no te faculta para justificar cualquier distinción automáticamente y menos a asegurar que está improntada en una base instintivo-genética.
    .
    Sí he respondido en la medida de mis posibildades a tu pregunta, dando una opinión sobre una respuesta alternativa a lo que me solicitas y apoyándola en la medida que mis observaciones me permiten. Y no sé a que viene Zapatero, cómo si el fenómeno que mencionamos fuese originario o privativo de la España reciente. Qué obsesión. Mencionas algunos datos ecológicos que pueden contribuir a potenciar ese atemperamiento o modelo de la categorización moral respecto a la promiscuidad (o sea apuntas en la dirección que te señalábamos) yo pienso que el brutal desacople de sexualidad y reproducción en nuestras sociedades (una tendencia que ya te mencionado puede estar relacionada con la densidad poblacional, aparte de apoyado en la tecnología médica ) es un factor crucial. Me sorprende que lo pases por alto, quizás por alguna cuestión personal. Tampoco hay que descartar elementos más contingentes o azarosos y el efecto de contagio y masa crítica en cuestiones culurales. En cualquier caso definitivamente las diferencias en nuestras sociedades con respecto al escenario de categorias morales que pintas sí es importante. Ello debiera hacerte reconsiderar la posible contribución cultural.

    Creo y esto es una opinión personal que tienes dificultades para concebir reacciones y configuraciones morales diferentes a la tuya y desconfías de su *naturalidad*.

    Respecto a lo de gran conocedor de los bajos fondos, el *walker on the wild side* y todo eso, otra vez exageras. Me lo tomaré como un halago.
    Un saludo.
    J.N.

  • Tembein tenemos que pensar en lo que pasa a nivel de sociedad. Un hombre puede dejarse tenar por mujeres promiscuas y al msimo tiempo tener presnte al espiritu que genralizar su comportmainto no es desable. Por ejemplo, una sociedad donde una proporcion elevada de padres abandona mujder e hijos por mujeres promiscuas. El resultado es que la genracion siguient ser debilm y enclenque al estar subalimentados por falta del encargado de ganar el sustento. Tambien sera una generacion deficiente en le entrenamineto fisico y tecnico que necesita un guerrero y que mal puede dar la madre. Tras lo caul la tribu de al lado viene y la extermina, incluyeno a los padrezs profugos. Aparte de la presion de los “virtuosos” podemos pensar que es percibido mas o menos claramente por los hombres “prmoiscuos” y que aun cuando sucuman a la tentacion y deseen o amen una promisciua les llevara a odiar y despreciar a las promiscuas como conjunto.

    Tambien podemos pensar que ha habido una “seleccion natural” que ha hecho que las sociedades demasiado complacientes con las mujeres promiscuas eran eliminadas y, auqneue sus miembros sobreviviesen como esclavos, sus culturas y valores se extinguian

  • Señalo algunos elementos que pueden contribuir a explicar un cierto fenómeno social humano. No he pretendido haber llegado a una conclusión definitiva. Así que aunque no esté en modo interrogativo es una pregunta. Otros en cambio disfrazan de preguntas sus afirmaciones.

    Por ejemplo no dan explicaciones alternativas, se limitan a criticar aquello que no entienden. No es que los nexos sean imaginativos, es que son sutiles, y tú no los ves.

    Tendrás que leer, me temo, muchos más libros de los que te he recomendado para comenzar a tener una estructura de pensamiento medianamente sólida que te permita juntar las piezas de puzzle y dejar de ver trozos separados.

    Reconoces las diferencias anatómicas, fisiológicas y psicológicas, pero a la postre te cuesta aceptar que estas se traduzcan en algo. Cualquier cosa que suene a genética o a instintiva suscita una reacción en vosotros los ambientalistas (ahora disfrazados de genético-ambientalistas) la mar de cómica. Insisto en lo que dije antes: quien tiene la carga de la prueba es el ambientalista y el culturalista. Nosotros somos nuestros genes.

    ¿Así que, qué es lo que debo reconsiderar: la contribución cultural en el rechazo universal de la promiscuidad femenina en las sociedades humanas? Pues no. Es biológico. Y toma distintas formas dependiendo de la cultura, de la ecología y de la demografía. Pero esas distintas formas no son distintas naturalezas sino distintas expresiones de la misma naturaleza.

    ZP es un ejemplo de la tendencia de los progres a educar en los valores superficiales de la ciudadanía a la gente, para mejor tutelarles. Es un ejemplo paradigmático, porque se trata de un radical. Y si, es de aquí y ahora: ¿se te ocurre mejor ejemplo?
    El brutal desacople entre sexualidad y reproducción del que hablas no ha impedido que la gente se siga casando y teniendo hijos. Se sienten naturalmente inclinados a ello. Es su psicología evolucionada. Todo lo demás son giliprogreces.

  • JFM, En efecto la selección puede haber operado en parte a nivel de grupo en este asunto.

  • Bueno, no vamos a discutir respecto a lo desinformado y corto de entendederas que soy. Tú sabrás la información al respecto que tienes y si estás en condiciones de hacer un retrato robot como el que haces.. Y claro que sí, todos tenemos que leer muchos más libros.
    .
    las diferencias anatómicas, fisológicas y psicológicas ya son algo, Germánico y sin duda se traducen en diversos fenómenos, incluyendo comportamentales. Lo que *objeto* concretamente es que se traduzcan por mor de la necesidad biológica es un instinto de rechazo diferencial de la promiscuidad según sexos. Para apoyar esta objección y la contribución cultural al fenómeno te resaltó que en nuestra sociedad esa percepción no es general, ni mucho menos. Y hemos (tú también) apuntado posibles razones, entre las que se excluyen por motivos obvios las genéticas.
    .
    Claro que la gente se sigue *casando* y teniendo hijos, faltaría más y seguirá emparejándose y teniendo hijos, no hay duda de que ese impulso es instintivo y muy generalizado, ni de su relación con la necesidad biológica, ahí no vamos a discutir. Ahora bien, si hacemos una estadística de la ratio actos sexuales / procreación en términos generales en nuestra sociedad (aunque la variación es enorme entre los que son fieles a su santa /o y sólo tienen sexo para procrear hasta los que zascandilean *on the wild side*, ya sean satélites desorbitados o temerarias y guarronas loteras evolutivas) y en una sociedad prehistórica o alguna actual que supongamos pueda asemejársela, seguramente alguna diferencia habrá. Esta diferencia es un reflejo de las caracteristicas sexuales y reproductivas de nuestras sociedades y con toda probabilidad se ve a su su vez proyectada en las categorizaciones morales al respeto del sexo y la reproducción que conforman nuestro marco sociocultural (sí otra vez realimentación), luego algo de ecología y cultura puede haber en el asunto, y no necesariemente sólo necesidad aunque sea ecológica y no instintiva como la planteas tú, también moda, más casual.
    Tú asumes que el fenómeno que afirmas es general en nuestra sociedad y yo te digo que te replantees esta afirmación y que reflexiones en el caso de que no fuese un fenómeno general en este entorno y lugar a dónde nos lleva esto respecto a la contribución cultural.
    Y pienso que ya me repito, de modo que si no surge algún matiz diferente en la discusión por mi parte abandono el tema.

    Un saludo.
    J.N.

  • Aunque no lo creas venía al caso discutir respecto a lo desinformado que estás. Sólo desde la desinformación en determinados temas puede uno atribuir los nexos que establezco exclusivamente a mi imaginación. Yo tengo mucha imaginación….o quizás es que tú no ten enteras de nada.

    Sí, hay que leer muchos más libros, y revistas, pero según para qué cosas unos libros son más adecuados que otros. Que prime la calidad sobre la cantidad. Un poco de Psicología Evolucionista y neurociencia nunca viene mal para entendernos mejor a nosotros mismos –y nuestros mecanismos.

    No creo que haya cosa tal como “un instinto de rechazo diferencial de la promiscuidad según sexos”. Tal como lo planteas sólo falta hablar del “gen de rechazo diferencial de la promiscuidad según sexos”. Una mujer promiscua es una peor inversión evolutiva y se han desarrollado mecanismos psicológicos para rechazarla. No ofrece garantías de paternidad, y eso es todo. Nuestra amante podrá usar métodos anticonceptivos eficaces, pero en nuestra mente perdurará el rechazo. Los mecanismos aún hoy perduran y se traducen, a través de la cultura, en un rechazo social, que se expresa con comportamientos y con palabras (tacos), igual que el rechazo de las sustancias con patógenos, el asco, también entra en el lenguaje soez. Con los hombres, sencillamente, no sucede igual. De ahí que la “cultura” no rechace su promiscuidad, e incluso en ocasiones la aplauda. Será el machismo institucionalizado…..o la naturaleza humana, oye.

    Nos seguimos casando y teniendo hijos en una sociedad en la que podríamos ser solteros independientes sin la carga económica y emocional que constituye un hijo (y una pareja). Seguimos siendo los mismos que en las sociedades cazadoras-recolectoras. Podemos mostrarnos más tolerantes y abiertos con la sexualidad de los extraños. Con nuestras vidas tenemos mucho cuidado con todo lo que hacemos.

    Nuestra cultura la hemos creado, la vamos creando y la seguiremos creando nosotros, producto de genes en desarrollo. Nuestra cultura sirve a nuestra necesidad. La necesidad vino antes, y es más imperiosa que cualquier moda. La moda es un lujo que nos podemos permitir.

    Un saludo también para ti. Y con esto y un bizcocho…..

  • “…No creo que haya cosa tal como “un instinto de rechazo diferencial de la promiscuidad según sexos”. Tal como lo planteas sólo falta hablar del “gen de rechazo diferencial de la promiscuidad según sexos”. Una mujer promiscua es una peor inversión evolutiva y se han desarrollado mecanismos psicológicos para rechazarla..”

    En ese caso, Germánico, en la medida que esos mecanismos psicológicos no son calificables de instintos propiamente, alguna contribución de aprendizaje tendrán en su desarrollo (y no parece tan insensato correlacionarlo con las características socioculturales, habida cuenta de las diferencias entre los ejemplos de sociedades que hemos señalado). Al final no vamos a estar totalmente en desacuerdo.
    J.N.

  • Bueno, en lo que quizás no estemos de acuerdo es en la medida en que la cultura sirve al instinto.

    Por otro lado uno no nace rechazando la promiscuidad femenina, pero tampoco toma ese rechazo del entorno cultural. Simplemente tiene unas predisposiciones a valorar moralmente las cosas y a encontrar buenos determinados comportamientos que favorecen la supervivencia y dejar descendencia y malos aquellos que no, y dichas predisposiciones van tomando forma de disposiciones a lo largo del desarrollo ontogenético.

    Rechazo de plano todo culturalismo en este asunto.

  • ¿Qué respuesta darías al aparente hecho de que en nuestras sociedades urbanas occidentales, esa categorización y diferenciación por sexos sea mucho menos general y más atemperada?

    No creo que sea menos general ni esté atemperada. Más bien está soterrada bajo la capa de lo políticamente correcto: no hay muchas mujeres que se atrevan a decir algo que se salga de ahí. De hecho hay muchísimas que ni siquiera se atreven a pedir su “hora de lactancia” cuando tienen un hijo. (Mis compañeras me hablaban con admiración o con ira y resentimiento por haberme atrevido a hacerlo. Adivinad en qué espectro ideológico estaban unas y otras)
    La presión de la sociedad (de la ideología de izquierdas que nos domina) es brutal para que las mujeres dejen de serlo: hay que decir – se piense o no – que los hijos son una carga y el trabajo es lo primero.

    Tampoco creo que se le esté dando excesiva importancia a lo natural o instintivo sino que se le pone en su justo sitio.
    Ese es otro de los problemas actuales: una desnaturalización – impuesta ideológicamente – de la persona y de la mujer en particular.

    Se nos inculca desde niñas que debemos ser y comportarnos como hombres, aunque no se use esa expresión. Y la principal batalla es contra el instinto maternal.
    Yo, como todas las de mi generación, no fui educada para ser ama de casa, al contrario: se nos enseñó que eran unos parásitos. Se nos preparó para ser “profesionales” y se nos dijo que la maternidad es una carga. (Aclaro que no tengo ninguna vocación de ama de casa, como tampoco la tengo de abogado)
    Por ello cuando muchas nos encontramos embarazadas no nos planteamos otra cosa que poner el bebé en una guardería nada más terminar la baja correspondiente (éso quién se la coje). Pero ¿qué pasa?: que la Naturaleza está ahí guste o no, se vea o no. Y cuando tienes un hijo, en el mismo instante en que le ves por primera vez, te conviertes en otra persona y te descubres unos instintos que no sabías que tenías.
    Eras una persona a la que no despertaba ni un bombardero y de repente un leve suspiro de un bebé en otro dormitorio te despierta como una alarma.
    En fin, no sigo para no aburrir, lo cultural obviamente pesa y mucho, pero somos lo que somos,por mucho que se intente disimular o ahogar.

  • Hola Adosinda,

    Nuestras vidas giran en torno a la maternidad y la crianza , las de todos, hombres y mujeres. Pero algunos se empeñan en darle la espalda a esta realidad, cuando la tienen ¡¡dentro de sus cabezas, en forma de psicología evolucionada!!

    Gracias por tu contribución. Se echaba en falta una voz femenina.

  • Quizás convenga recordar que la categorización a la que haces referencia en la cita que traes a colación, Adosinda, se refiere específicamente a una diferente percepción moral de la promiscuidad masculina y femenina ( no dependiente ni por tanto modulable por el marco cultural según Germánico sino inducido por resortes y mecanismos puramente biológicos y seleccionado también por necesidades biológicas; si me equivoco corrígeme Germánico), o sea el tema de la entrada. Pero ya que te tenemos aquí, muy dispuesta al parecer a aportar opiniones y a contarnos tus edificantes aventuras personales ¿Percibes tú a las mujeres promiscuas como diferencialmente sucias y reprobables en relaición a los hombres promiscuos? Muchas mujeres y hombres que conozco aseguran lo contrario, pero claro la gente puede mentir y negarse a si mismos sus impulsos biológicos (sobre todo si son de ideología política izquierdosa al parecer) y tengo curiosidad por tu opinión al respecto.

    Gracias.
    J.N.

  • No podría estar más de acuerdo con este artículo.

    La promiscuidad sexual femenina,es mucho más antinatural que la masculina.

    Desde una perspectiva biológica,el esfuerzo reproductivo sexual de la mujer,es mucho mayor que el del hombre,que puede cubrir a muchas hembras en un brevísimo lapso de tiempo.

    Por otro lado,está claro que la mujer es mucho más SELECTIVA,dado que tiene que intentar ser fecundada por alguien con buenos genes.

    En el caso del animal,esto se soluciona copulando con varios machos en el período de celo;los espermatozoides del macho más fuerte,serán los que fecunden a la hembra.

    Sin embargo,en el caso humano,esta técnica selectiva varía,dado nuestro grado superior evolutivo,y por tanto,la mujer realmente selectiva,tendrá que seleccionar muy bien al macho con el cual se vaya a emparejar.De ahí que se dé un largo periodo de cortejo,previo al acto final de emprejamiento.(Matrimonio).

    Sin embargo,el hombre,puede muy bien seleccionar a una mujer genéticamente apta por sus condiciones físicas,morales e intelectivas para ser su compañera,y a la vez copular con otras menos aptas,pues al fin y a la postre,serán ellas las que se tengan que hacer cargo de sus criaturas,y no ellos.

    Es por ello que las mujeres tienen muchos más celos cuando su marido mantiente una relación afectiva no física con otra mujer,que cuando simplemente mantiene una relación carnal xon otra,y por lo que,también sucede lo contrario en la situación opuesta.Al hombre,lo que le jode de verdad,es que otro pueda “petarse” a su hembra.

    Por otro lado,es obvio que un hombre promiscuo no puede “colarle” un hijo de otra a su mujer,cosa que a la inversa,sí puede suceder.

    También es necesario recordar,que en el acto sexual,la mujer ocupa una posición receptora o pasiva,siendo la del hombre,activa,transmisora,e iinvasiva.Esto,aunque sea de manera subconsciente,supone una suerte de sometimiento de la hembra.Cuando este “sometimiento”,es llevado a cabo por su pareja formal,el acto no menoscaba la dignidad de la mujer,y es mucho más placentero para ella,al ir acompañado por notorias muestras de afecto.

    Sin embargo,cuando entre la mujer y el hombre no hay vínculo afectivo alguno,el acto se convierte en algo degradante para la mujer,por mucho que ella lo disfrute.
    ¿Acaso no hay algo más gráfico que una mujer,realizándole una felación a un macarra al que acaba de conocer en un tugurio?.

    eS LÓGICO PUES,QUE UNA MUJER QUE ALMACENA EN SU ÚTERO,SEMEN DE MUCHOS HOMBRES DISTINTOS,CON LOS QUE NO LES LIGA UN ESPECIAL AFECTO,y que además,como todo fluido,pueden contener energías muy negativas,atendiendo a la personalidad de los distintos sujetos,sea considerada una GUARRA,PUESTO QUE LA cerda,ES UN ANIMAL SEXUALMENTE MUY PROMISCUO,COMO YA OBSERVARON LOS HELENOS.

    Por último,os propongo una encuesta:

    ¿Cuándo considerais GUARRA a una mujer?

    A)-Cuando se ha acostado con más de 3 hombres en toda su vida

    B)-Cuando lo ha hecho con más de 5

    c)-Con más de 7

    d)-Con más de 10

    Yo,voto B.
    (obviamente,habría que hacer los mtices precisos,teniendo en cuenta la edad de la mujer,y la carencia o no de vínculos afectivos de la relación)

    ENHORABUENA POR EL ARTÍCULO

    • Yo no considero a una mujer guarra nunca. Y me da igual con cuantos hombres o mujeres se ha acostado.
      para mí una mujer guarra es la que no se lava nunca. En eso es exactamente igual que un hombre guarro.

  • Aún cuando estoy básicamente de acuerdo con el artículo, me parece muy egoísta e injusto justificar con ello que se denigre a las mujeres promiscuas por parte de hombres igualmente promiscuos.

    Si se quiere ser coherente con el contenido del artículo, los hombres deberían considerar a las mujeres promiscuas como “enfermas” o “débiles de voluntad”, y en cualquiera de los 2 casos deberían abstenerse de incentivar su debilidad o aprovecharse de ella. Mucho menos llamarlas “guarras”

  • Stockmann,es cierto que no es muy honorable aprovecharse de la patología o de la debilidad de esas mujeres , aunque eso , también depende de las circunstancias particulares,dado que hay mujeres que son así , por pura debilidad emocional ,en cuyo caso sí son dignas de compasión,y por lo tanto es indigno,bajo y cruel aprovecharse de ellas,y mujeres que son unas golfas por puro vicio.(La típica que dice frasecitas del estilo “spy puta,y mi coño lo disfruta).En este caso,las susodichas,no merecen la menor consideración,puesto que son mucho más indignas y degeneradas que las prostitutas profesionales.

    No creo que deba considerarse la promiscuidad masculina como algo positivo,y no creo que el autor deol artículo lo haga.Es,simplemente más explicable,desde un plano biológico.

    Luis Gómez,el artículo de cabecera deja bien claro porqué una mujer promiscua es considerada como una “guarra”.

    Francamente,no me creo eso de que no te importaría que tu novia o tu mujer,hubieran tenido relaciones esporádicas con distintos hombres.
    Otra cosa sería que lo aceptaras,lo cual puede suceder incluso en el caso de gente en principio muy refractaria a este tipo de conductas;pero eso de que “no te importa”,NO ME LO TRAGO,salvo que tengas algún cable suelto.No es normal que a un hombre le importe un bledo que a su actual mujer o novia,se la haya follado media ciudad,o que se haya dejado penetrar por el primer macarra de turno al que conoció en una discoteca.

    MENOS HIPOCRESÍA,POR FAVOR.

  • En el artículo me limito a exponer lo que creo que son mecanismos psicológicos evolucionados en el hombre para la evaluación de las potenciales parejas femeninas, y las presiones evolutivas que pudieron llevar al desarrollo de dichos mecanismos.

    Que de esta realidad biológica se derive que algunas personas se vean injustamente discriminadas o maltratadas es otro asunto. No voy a incurrir en la falacia naturalista de creer que lo que es natural es bueno. Aunque lo natural, ciertamente, tiene aspectos indudablemente positivos en la medida en que es la derivación de comportamientos que tuvieron éxito en la lucha por la existencia.

    Me agrada que se entienda el artículo. Para mi son cosas evidentes, a la luz de ciertos conocimientos de evolución, pero hay gente a la que parece resultarle imposible encajar estas cosas.

  • Germánico,sólo una mente obcecada y saturada de prejuicios progres y feministas,podría negar la tesis que sotienes en tu artículo.

    Podríamos decir,que la monogamia,y muy en especial la femenina,es una suerte de estrategia evolutiva,que se adscribiría a lo que los científicos anglosajones,denominan como k-Strategies.Este tipo de estretegia evolutiva,contrapuesta a la R-Strategy,es la que se da sobre todo en los organismos más superiores y desarrollados.En ella prima la calidad sobra la cantidad,el establecimiento de células familiares sólidas,y el cuidado de los hijos.Por el contrario,en las llamadas R,predomina la cantidad,el “comunismo sexual”,y la ausencia de lazos familares fuertes.La primera estretegia,se da sobre todo en la raza blanca y en la amarilla,siendo la segunda estrategia predominante en las razas amerindias,negroides y australoides.

    En nuestra sociedad actual,sumida en un periodo decadente crítico,está habiendo una suerte de degeneración,y de imitación de las conductas más primitivas.En el caso del sexo,esto es muy notable.

    Resulta bochornoso ver como las llamadas “feministas liberadas”,preconizan la práctica de conductas sexuales de lo más degradantes y humillantes para las mujeres,como son las de jalear y dejarse magrear por esas caricaturas machos alfa que son los “boys”,de las despedidas de soltera,entregarse totalmente al primer macarra con el que les apetece “desahogarse” y “darse una alegría”,o las de ir a Cuba,el Senegal y la República domincada para hacer turismo sexual,y ser así penetradas por primitivos mulatos y negroides.

    “Enhorabuena”,señoras feministas´y adláteres:están ustedes consiguiendo animalizar y degradar a las mujeres hasta límites insospechados

  • Por supuesto que no me haría gracia que mi novia fuese promiscua, pero por lo mismo no me gustaría que, en caso de serlo, hubiese desalmados que se aprovechasen de su enfermedad o debilidad mental para cepillársela y después ponerla de “guarra”.

    O te gustaría a ti que le hiciesen eso a tu madre en caso de ser promiscua?

    la promiscuidad masculina es menos problemática y desagradable como imagen que la femenina, estoy de acuerdo. Pero quien se aprovecha de una tara ajena para sacar tajada y aún encima denigrar al tarado es moralmente tan despreciable (y sucio tanto física como moralmente) como el tarado.

  • en mi antepenúltimo post , ya he explicado las dos razones a las que obedece la promiscuidad femenina.

    En el caso de debilidad mental ,que no cuento siquiera,pues estamos hablando de una minusvalía,de inestabilidad emocional,o análogos,está claro que es canallesco aprovecharse de las mujeres que sufren esas taras.

    Pero en el segundo,esto es,en el caso de esas mujerzuelas que incluso de vanaglorrian de lo putonas que son , no veo porqué hay que tener consideración alguna hacia ellas.Si van por ahí ejerciendo orgullasamente de zorras,luego que no exijan que las traten como “princesas”.Hasta ahí podríamos llegar.

    • Me temo que se ha abandonado la discusión evolutiva sobre las ventajas y desventajas de la promiscuidad femenina para pasar al insulto machista puro y duro. Me avergüenzo de mucho de lo que leo en sus comentarios, Sigfrido, y le ruego se abstenga de seguir comentando en este blog. Es un ruego, no le voy a censurar ni banear. Pero me parece repugnante su forma de hablar de otras personas.

  • Y ojo…aquí no se está debatiendo el tema de las infidelidades,esto es,el de las individuas que estando casadas o “emparejadas”,se acuestan con otros individuos,de manera paralela.Aquí se está hablando de las promiscuas “sucesivas”,esto es,de aquellas,que incluso siendo fieles a sus parejas,tienen un pasado sexual más turbio que un agujero negro.

  • “mujerzuelas que incluso de vanaglorian de lo putonas que son”…

    Al margen de lo desafortunado del comentario, quizás sean tan “mujerzuelas” porque son precisamente débiles mentales, inestables, etc…. (porque presumir de mujerzuela es síntoma de ello), eso no quita para que esté justificado denigrarlas o aprovecharte de ellas.

    Si te vas con gente así por algo será….

    PD: observo cierto placer en el insulto hacia estas mujeres. No es bueno recrearse en ello y user determinadas palabras y adjetivos que se ve enseguida que están acompañados de muy mala leche

  • “Mujerzuelas que se vanaglorian de lo putonas que son” .

    Creo que esta frase,es bastante clara,y no deja lugar a error.

    A cualquier persona,con un mínimo de criterio,le es sencillo diferenciar entre las mujeres que son promiscuas por un motivo de carencias emocionales,o adictivas,de las que lo son por puro vicio.(Estas últimas,serían las guarras a las que se refiere Germánico).Es una cuestión de actitud,y de comportamiento,que es bastante patente.

    ¿O acaso no hay mujeres viciosas,ý sólo hombres viciosos?.Pues del mismo modo que hay hombres adictos al sexo,por motivos patológicos,y simples sátiros degenerados y bastantes repulsivos,también hay mujeres promiscuas de las dos modalidades.

    ¿Quién dice que yo fomento aprovecharse de estas últimas,para luego denigrarse?.Lo que sido es que personalmente,este tipo de mujeres,no me van en absoluto,ya no sólo por una cuestión de gustos personales,sino también porque desde un punto de vista evolutivo,constituyen un lastre para la comunidad.Es más,”afinando” un poco más,podría decirse que incluso las prostitutas cumplen una cierta función social,mitigando los impulsos insanos de personas con tendencias sexuales anormales,que sin su existencia,podrían derivarlas hacia la violación,u otro tipo de conductas análogas.(De hecho,cuando los nazis llegaron al poder,prohibieron la prostitución,pues la consideraban indigno,pero al poco tiempo,tuvieron que tolerarla de nuevo,aunque con más controles,porque se dieron cuenta de que el´número de criminales sexuales,estaba aumentando).
    Pero las llamadas “guarras”,a las que se refiere el artículo de Germánico,no cumplen función socio-biológica alguna,puesto que,estas,al contrario que las prostitutas,sí intentan camuflarse dentro del grupo de las mujeres aptas para cumplir su función de madres,con lo cual,están cometiendo una suerte de “estafa moral”

    Luis Gómez,me desconcierta,Y MUCHO,su actitud.En mis últimos posts,he aportado bastantes conceptos a esta interesante discusión,como cuando he desarrollado lo relativo a las estrategias k y r.¿Me quiuere decir usted por qué no habría de seguir comentando en este post?.¿Acaso Germánico,el autor del post inicial,no ha planteado la cuestión de por qué se llama “guarra” a una mujer promiscua?.Pues sobre eso,es sobre lo que SE ESTÁ DEBATIENDO.

    Si usted se avergüenza de lo que escribo,es su problema,y quizá no debería presumir tanto de liberal,cuando en el fondo,no es capaz usted de tolerar afirmaciones con las que no está de acuerdo.

    Usted me llama la atención por “insultar”,pero sin embargo,en este hilo ,apenas ha hecho usted análisis alguno de la cuestión que nos atañe,limitándose a hacer breves comentarios,que no aportan dato o explicación biológica alguna,cosa que por el contrario,yo sí he hecho

  • “Mujerzuelas que se vanaglorian de lo putonas que son” .

    Creo que esta frase,es bastante clara,y no deja lugar a error.

    A cualquier persona,con un mínimo de criterio,le es sencillo diferenciar entre las mujeres que son promiscuas por un motivo de carencias emocionales,o adictivas,de las que lo son por puro vicio.(Estas últimas,serían las guarras a las que se refiere Germánico).Es una cuestión de actitud,y de comportamiento,que es bastante patente.

    ¿O acaso no hay mujeres viciosas,ý sólo hombres viciosos?.Pues del mismo modo que hay hombres adictos al sexo,por motivos patológicos,y simples sátiros degenerados y bastantes repulsivos,también hay mujeres promiscuas de las dos modalidades.

    ¿Quién dice que yo fomento aprovecharse de estas últimas,para luego denigrarlas?.Lo que digo es que personalmente,este tipo de mujeres,no me van en absoluto,ya no sólo por una cuestión de gustos personales y de motivos higiénicos,sino también porque desde un punto de vista evolutivo,constituyen un lastre para la comunidad.Es más,”afinando” un poco,podría decirse que incluso las prostitutas cumplen una cierta función social,mitigando los impulsos insanos de personas con tendencias sexuales anormales,que sin su existencia,podrían derivarlas hacia la violación,u otro tipo de conductas análogas.(De hecho,cuando los nazis llegaron al poder,prohibieron la prostitución,pues la consideraban indigno,pero al poco tiempo,tuvieron que tolerarla de nuevo,aunque con más controles,porque se dieron cuenta de que el´número de criminales sexuales,estaba aumentando).
    Pero las llamadas “guarras”,a las que se refiere el artículo de Germánico,no cumplen función socio-biológica alguna,puesto que,estas,al contrario que las prostitutas,sí intentan camuflarse dentro del grupo de las mujeres aptas para cumplir su función de madres,con lo cual,están cometiendo una suerte de “estafa moral”.

    También desde una perspectiva genética,están dañando a la especie,puesto que al reproducirse,están transmitiendo sus genes anómalos desde un punto de vista bio-evolutivo,a futuras generaciones de mujeres.¿Y por qué esto es nocivo?.Muy sencillo;al no ser selectivas estas hembras,y por lo tanto mucho menos inteligentes,y mucho menos exigentes con las cualidades físicas y psíquicas de los machos con los que procederán a emparejarse,copularán con machos portadores de distintas taras comportamentales;por lo tanto,su descendencia será de menor calidad psico-biológica y moral,pues a las taras de esos machos,se sumarán las de estas hembras “menos selectivas”.En una sociedad donde los criterios selectivos son realmente estrictos,como sucedía en la antigua Esparta,es muy difícil que las personas cobardes,desaprensivas,egoístas,y con tendencias psicopáticas,se reproduzcan.Sin embargo,en sociedades alienadas y totalmente “aborregadas” como las actuales,donde “todo vale”,y donde los comportamientos sexuales en gran medida han involucionado a una fase puramente zoológica,como muy bien ha denunciado Pío Moa en distintos artículos,esta suerte de controles evolutivos,simplemente,dejan de existir.
    Son los grandes problemas de las sociedades decadentes y masificadas,y que ya en su día supieron denunciar liberales “aristocráticos” como Jefferson,o Alexis De Tocqueville.(De hecho,entre otras medidas,Jefferson era un férreo partidario de la abolición de la esclavitud,y de la devolución a África de los negros que habían sido traídos a territorio amercano,pues era consciente de los problemas que una convivencia de dos razas tan distintas en un mismo territorio,traerían a América).

    Luis Gómez,me desconcierta,Y MUCHO,su actitud.En mis últimos posts,he aportado bastantes conceptos a esta interesante discusión,como cuando he desarrollado lo relativo a las estrategias k y r.¿Me quiere decir usted por qué no habría de seguir comentando en este post?.¿Acaso Germánico,el autor del post inicial,no ha planteado la cuestión de por qué se llama “guarra” a una mujer promiscua?.Pues sobre eso,es sobre lo que SE ESTÁ DEBATIENDO.

    Si usted se avergüenza de lo que escribo,es su problema,y quizá no debería presumir tanto de liberal,cuando en el fondo,no es capaz usted de tolerar afirmaciones con las que no está de acuerdo.

    Usted me llama la atención por “insultar”,pero sin embargo,en este hilo ,apenas ha hecho usted análisis alguno de la cuestión que nos atañe,limitándose a hacer breves comentarios,que no aportan dato o explicación biológica alguna,cosa que por el contrario,yo sí he hecho

  • No haya libertad para los enemigos de la libertad.

    Dadle a Sigfrido un vaso de sangre para calmarle la sed…..

  • Bueno, hay que dejar a las “guarras” con su guarrería, Sigfrido. Estás en tu derecho de encontrarlas moralmente repugnantes, especialmente cuando observas las causas y consecuencias ideológicas y corruptoras respectivamente, de sus comportamientos. Pero ellas están en su derecho de entregar su cuerpo a quien quieran y su alma al diablo, siempre y cuando no nos jodan, ya me entiendes.

    Probablemente ciertos comportamientos sexuales desordenados sean solo una expresión más de un desorden vital, y este a su vez de un vacío existencial. La gente tiende a justificarse a si misma y a sus errores, llegando incluso a calificar estos últimos de aciertos y a sí mismos de ejemplares. Cuando nos miramos al espejo queremos ver un cuerpo joven y hermoso con una sonrisa agradable y una mirada inocente, no un monstruo producto de los peores vicios, al retrato de Dorian Gray. Los hay que han optado por mirarse en espejos cóncavos o convexos para engañar la vista y verse mejores de lo que realmente son. Esos espejos son, para el reflejo del alma, ideologías. Si hombres y mujeres somos iguales, sexualmente, la promiscuidad femenina es tan válida como la masculina. No se dan cuenta que al entregarse a muchos hombres les hacen el juego evolutivo -se satisfacen las expectativas del varón a costa de las de la hembra. Los métodos anticonceptivos pueden cambiar drásticamente las circunstancias, no así la psicología.

  • De todas formas, añado, el hecho de que una mujer tenga más de una pareja y experimente no ha de considerarse algo perverso. También las mujeres han de elegir. Bueno, de hecho su elección es más importante.

  • Estoy bastante de acuerdo con Germánico.

    Muchos comportamientos erróneos son debido a problemas de tipo psíquico de mayor o menor entidad que a su vez pueden tener orígenes muy diversos: educación, malas experiencias vitales, taras genéticas, etc….

    Es muy fácil atacar a los demás resaltando sus defectos, e incluso a veces nos hace sentirnos mejores, superiores, o simplemente nos permite aliviar nuestra tensión. Atacar al débil o al que está solo siempre ha sido un modo de sentirse “más” y llevar mejor las penalidades de la vida.

    Debemos intentar ayudar a la gente o , al menos (ya que hay gente a la que es muy difícil ayudar), no contribuir a hundirlas más o hacer escarnio de sus problemas/taras/vicios. Y no sacar partido de ellas

  • Germánico,te respondo:

    Evidentemente,yo no hablo de prohibir a las promiscuas el serlo.Faltaría más.Son tan libres de dedicarse a ese tipo de prácticas,como un gordo obeso lo es de atiborrarse de comida basura todos los días,aunque tenga el colesterol por las nubes,como lo es un drogata de esnifarse pasos de cebra de coca,o como lo es un alcohólico de beber hasta que su hígado se pudra.Eso sí,como también apuntas tú,”siempre que no nos jodan” a los demás.

    Particularmente,creo que es aconsejable que las conductas sanas en general,atinentes a los distintos aspectos de la existencia,sean promocionados,para así,en lo medida de lo posible,tratar de mejorar la sociedad.Creo que en esto,no difiero en nada de las tesis sostenidas por los padres fundadores de los EE.UU,o por otros grandes pensadores de renombre,y que se han ocupado del tema de la decadencia,como son Spengler y Ortega,entre otros.

    Por lo que no abogo es por la reimplantación de la “letra escarlata”,que fue tan común en las colonias americanas puritanas del siglo XVII.Que conste,que la adopción de esta medida,también tenía una clara explicación genético-evolutiva,PERO EN ABSOLUTO SOY PARTIDARIO DE LA MISMA,POR LOS INEVITABLES PROBLEMAS DE LINCHAMIENTO Y DOBLEZ MORAL que la misma generaría.

    -También comparto plenamente tu tesis sobre los “espejos cóncavos y convexos”.Es obvio,que si según el pensamiento dominente,aplicado a raja tabla por la policía del pensamiento,todos ,indepedientemente de nuestra inteligencia,raza,sexo,etc,SOMOS IGUALES,en el sentido de que no hay diferencia genética alguna entre nosotros,es lógico que la promiscuidad femenina,sea considerado como algo tan válido como la monogamia,pues,según los relativistas,estaríamos hablando de simples “opciones”.

    -Por último.Evidentemente,yo no considero promiscua o “guarra”,a una mujer que haya estado con más de un hombre a lo largo de su vida.Creo que está claro,que califico de persona promiscua,a aquella que ha tenido un número notoriamente alto de parejas sexuales,y sobre todo,de relaciones esporádicas.

    Las circunstancias sociales han cambiado mucho,y está claro que hoy día,salvo en barriadas marginales,es imposible que una mujer se case con 18 años,permaneciendo virgen hasta la fecha de su boda.Si ahora las mujeres,como los hombres,se casan con treinta y tantos años,es muy normal,que una chica,incluso bastante “conservadora”en costumbres,pueda haber tenido relaciones con 1,2 incluso tres parejas,antes de casarse.Puede haber tenido muy mala suerte con las primeras.De eso,no se libra nadie.

    En cuanto a lo de las estrategias evolutivas,me gustaría añadir otro dato relevante,a mi modo de ver.

    Por su propia configuración fisio-biológica,los órganos genitales femeninos,y en especial,los óvulos,son mucho más dificilmente accesibles que los masculinos,lo cual,denota también una clara función selectiva,a la hora de “entregarse” a un macho para “procrear”.Es la hembra la que ELIGE,a quien habrá de acceder a los mismos.Por el contrario,en el caso masculino,la configuración externa y no interna de sus órganos,o hace mucho menos selectivo a la hora de mantener relaciones sexuales.

    Otra cosa que mencionabas al principio,hacía referencia a la “entrega total” que toda mujer,suele llevar a cabo en sus relaciones sexuales.

    De manera instintiva,la mujer disfruta siendo dominada por el hombre,en el curso de esas relaciones.Me refiero,obviamente,a un dominio simbólico,y no a un dominio de connotaciones sadomasoquistas.

    Para que este acto,no le haga perder su dignidad,es necesario que el hombre con el que copule,tenga una serie de cualidades físico-morales bien patentes.Lo que sería,en términos etológicos,el macho alfa de manual.

    ¿Qué es lo que sucede,sin embargo,cuando en una sociedad desnortada y decadente,las conductas afeminadas entre los hombres se multiplican,al ser artificialmente fomentadas por las políticas educativas,por los medios de desinformación,e incluso por los componentes tóxicos de muchos alimentos,riquísimos en estrógenos,y a la vez,se banaliza el sexo?.Pues que esas mujeres,por muy “liberadas” que se sientan,siguen con la idea del macho alfa en su disco duro,`para así disfrutar más del sexo,y sobre todo,para cumplir su instintiva función reproductiva,pero al haber disminuido en gran cuantía el número de “machos alfa” en el sentido tradicional del término,a causa de lo que acabo de apuntar,se acaban entregando a las caricaturas de machos alfa que yo ya mencioné más arriba.¿Y quienes son esas caricaturas?:los macarras,los maltratadores,los individuos groseros y rayanos en la psicopatía,etc,que las tratan como si fueran animales.

    Por poner un ejemplo muy claro,podría decirse que el ideal de hombre o “macho alfa” para una espartana,era un Dienekés o un rey Leónidas,hombres estos no sólo de gran valor y fuerza física,sino también de ua gran calidad moral.
    Sin embargo,ahora,el ideal de “macho alfa”,ha pasado a ser el “malote” de turno,o el “stripper” de turno,que tratan a las mujeres como auténtica basura.

    A todo esto,es lo que ha conducido la tan cacareada “liberación” femenina,que no es tal.Les han comido el coco a las mujeres,diciéndoles que serían más “libres” currando 9 horas en una oficina,en un despacho o en un supermercado,aguantando a unos compañeros o a un jefe desaprensivo,teniendo relaciones sexuales sin discriminación alguna,abortando,etc.ESTO,SE LLAMA SUMISIÓN VOLUNTARIA,Y NO LIBERTAD.Recomiendo el homónimo texto de La Boetié,al respecto.

    Stockmann:

    1-Insinúa usted que soy “enemigo de la libertad”.¿De cuál de mis escritos ha extraído usted tal peregrina idea?.¿Acaso he instado yo a encerrar a las mujeres promiscuas,en alguna suerte de institución psiquiátrica,tal y como sucedía en la Suecia de los años 40?.

    2-Dice usted: “No hay libertad para los enemigos de la libertad”.

    Es esta una frasecita muy del gusto de los progres,que ya he oído en algún otro lugar.El problema de esta frasecita de marras,es que desde un punto de vista lógico,es completamente ABSURDA.Sería algo así como decir,que “no hay justicia para los enemigos de la justicia”,con lo cual,nos cargaríamos los procesos penales,y los sustituiríamos por simples linchamientos.

    ¿Es esa la Libertad que usted defiende?.¿La libertad del embudo?.

    Se ha cubierto usted de “gloria”.

    3-Pide usted que me den un “vaso de sangre”.Como buen “fascista”,”nazi” y “liberticida”,bebo sangre todas las noches.¿Algún problema?.

    Por lo demás,hasta ahora,no ha hecho usted aportación alguna a este interesante debate,ya que se ha limitado a soltar “frasecitas”,y a pedir la censura de los que no somos de su cuerda.

  • Os adjunto este interesante artículo,escrito en un blog donde desde una perspectiva original,y con grqan rigor,se tratan diversos temas relacionados con la genética.

    En este caso,el artículo,hace un análisis etológico muy acertado sobre la cuestión que nos atañe.

    http://nordicthunder.blogia.com/2008/082601-el-mundillo-de-las-discotecas-y-salir-.php

  • Sr Sigfrido, sólo le recomendaré que sea Ud menos agresivo en sus aportaciones, pues parece Ud ubicarse por encima del bien y del mal, y trata siempre de manera despectiva ya sea a mujeres, gordos obesos (y no nos venga con que ha dicho “gordo obeso” sin intención peyorativa), drogatas snifadores de pasos de cebra de coca, y demás infrahumanos a los que eliminar en sus wagnerianas megalomanías.

    Es Ud muy considerado, tolerante y amplio de miras no considerando promiscuas a las mujeres que hayan tenido relaciones con hasta 3 hombres en toda su vida (siempre que hayan tenido muy mala suerte con las 2 anteriores, claro)

  • Señor Stockmann,es usted lo qu popularmente se conoce como una “mosca cojonera”.

    En lugar de hacer aportaciones a la discusión,se dedica permanentemente a “joder la marrana”,con ataques rayanos en lo esperpéntico.

    De modo que tampoco puede hablarse de “gordos obesos”,ni de “esnifadores de pasos de cebra”…¿y eso quién lo dice?.¿La policía del pensamiento a la que por lo visto es usted adicto?.

    Es usted el típico progre,que se escandaliza a las primeras de cambio por cualquier sandez.

    ¿Puede decirme dónde he dicho yo que las promiscuas,los cocainómanos,o los obesos,son infrahumanos?.¿Y de dónde saca usted que yo quiero exterminarlos?.

    Típica táctica progre.Cuando no hay argumentos,se dedican a calumniar y a difamar al contrincante.

    Luego,se pone a hablar de “megalomanía wagneriana”.¿Está usted hablando en serio?.Lo que dice no tiene ni pies ni cabeza…

    Por último;lo del número de compañeros sexuales,es indicativo,simplemente,pero si hubiera usted LEÍDO la encuesta que yo propuse,vería que yo considero “promiscua2 a una mujer que haya estado con más de 5.Es MI OPINIÓN,Y SOY MUY LIBRE DE TENERLA.FALTARÍA MÁS.

  • Miente usted también ,cuando dice que yo trato de manera despectiva a “todas las mujeres”.Nada más lejos de la realidad, como podrá comprobar cualquiera que LEA con detenimiento , todo lo escrito para mí hasta ahora.

    TIENE USTED MUY MALA IDEA

  • A p r o p ó s i t o, S e ñ o r S t o c k m a n, ¿ a c a s o n o e r a u s t e d e l q u e e n u n f o r o d e á m b i t o m á s r e s t r i n g i d o , d e c í a e l p a s a d o a ñ o q u e l a p r o m i s c u i d a d f f e m e n i n a , n o t e n í a n a d a d e m a l o , y q u e ” d a b a i g u a l c o n c u a n t o s i n d i v i d u o s s e h u b i e r a a c o s t a d o u n a m u j e r?.

  • ¿Y no dijo usted tb hace dos meses,que el artículo sobre las discotecas escrito por Nordic Thundder,y que yo he adjuntado,donde se recogen tesis similares a la mía,aunque bastante más extremas,”estaba muy bien”,y “que tenía toda la razón?

    ahora,opta usted por una posición intermedia,sosteniendo que la promiscuidad femenina es una tara,y a la vez,atacando a los que supuestamente queremos “exterminar”a las promiscuas.

    Lo suyo,es un pensamiento POLIÉDRICO EN TODA REGLA.

    “ENHORABUENA”

  • Usted no se parece en absoluto al doctor Stockmann de la obra de Ibsen,”El enemigo del pueblo”,en quien supongo se habrá inspirado para elegir su nick.Usted se asemeja más a los integrantes del populacho que intentan lincharlo por decir la verdad,y por usar “palabras gruesas” para denunciar la corrupción de las aguas del balneario del pueblo,clara metáfora del estado de podredumbre de la sociedad denunciada por el Doctor Stockmann.

  • Por favor, amigos, batallitas particulares a otro lado.

    Más allá de lo que la ciencia pueda decir o no sobre a qué se deben las valoraciones que hacemos, están estas valoraciones y su respectivo valor. Sigfrido, algunas de las cosas que dices son interesantes, pero es conveniente abandonar el tono y los fondos categóricos. La ciencia nada tiene que ver con ello.
    Son muchas más las cosas que no sabemos que las que sabemos. Y, como he dado entender más arriba, todo el mundo merece ser respetado siempre y cuando nos respete a nosotros. Cada persona es mucho más que una guarra, un gordo, un macarra o un negro. El ejemplo que pones de golfa feliz de serlo que se la chupa a un macarra no es representativo, precisamente porque, a pesar de las muchas declaraciones ideológicas, la mayoría de las mujeres, al fin y a la postre, son mujeres y, por encima de todo, personas, con sus dramas personales.

  • Del “típico progre” al “típico facha” (y lamento tener que rebajarme a su nivel y entrar en descalificaciones personales, pero es que me arrastra Ud a ello con su lamentable tono:

    Por favor, le agradeceré que no descargue sus frustraciones contra mi. Sólo he intervenido para hacerle ver el modo desagradable con el que Ud se refiere a las mujeres, y que bajo una supuesta capa de moralidad creo que esconde en realidad una fuerte misoginia (no ya machismo, sino misoginia).

    Por otra parte, el que escriba Ud 4 mails seguidos lo dice todo sobre su agresividad y su personalidad compulsiva, que nos debería hacer pensar a todos que es mejor no continuar con esta discusión con gente como Ud.

    Secundo la postura de Germánico y me doy de baja de este debate que creo que Ud ha adulterado para dar rienda suelta a sus más ocultos y agresivos instintos.

    Siplemente diré que estando bastante de acuerdo con el escrito que dio vida a este debate, creo que a la gente hay que intentar ayudarla para que se “regenere”, no atacarla y denigrarla para que vayan a peor y poder machacarlas todavía más. Y menos disfrutar con ello, porque eso sí que nos rebaja más que ser una “golfa que se la chupa a un macarra”.

    Un cordial saludo a todos.

  • Obviamente,detrás de las distintas categorías negativas,pueden esconderse no pocos dramas personales.

    La comparación entre las promiscuas,los gordos obesos,y los cocainómanos,no era más que un listado ejemplificativo de conductas obviamente perjudiciales,que sin embargo,en la medida en que no “jodan” a los demás,pueden seguir siendo llevadas a cabo por los antedichos,con entera libertad,pues al fin y al cabo,es a ellos quienes corresponde decidir sobre sus vidas.

    Lo que evidentemente no se puede negar,es que toda conducta,tiene a la larga,no sólo consecuencias bio-evolutivas,sino también consecuencias sociales,que al fin y a la postre,no son sino unas consecuencias de las primeras.

    Por ejemplo,la trivialización y la banalización del sexo de la que se está haciendo gala en la actualidad,puede tener consecuencias tan graves,como la banalización de algo tan grave como es la violación.

    A esto ya hizo alusión el director de la revista Alfa y Omega,aunque de manera tan torpe,que generó una encendidísima polémica.Explicaré mis argumentos.

    En nuestro código penal,la violación está castigada con una pena superior incluso a la del secuestro (algo lógico a mi modo de ver),en el artículo 179.Asimismo,el artículo 180 contiene una serie de 5 supuestos agravados.

    Tradicionalmente,este delito había sido muy castigado porque se entendía que el bien jurídico protegido,eran la dignidad de la mujer,o la “honorabilidad” de la misma.Sin embargo,actualmente,se dice que con la sanción de este delito,el bien jurídico protegido es otro;a saber,la “libertad sexual de la mujer”.

    Pues bien,si esto es así,y si además,la propaganda de los medios oficiales insiste en la trivialización de las relaciones sexuales,¿qué sentido tiene,siendo coherente con esta óptica progre,castigar el delito de violación,con una pena superior a la de un simple delito de detenciones ilegales,o a la de un delito de coacciones,o en su caso,de lesiones?.

    Según la lógica actual,lo normal sería castigar la violación,como una especie de un delito de coacciones,puesto que no hay que olvidar que el bien jurídico protegido con la sanción de las coacciones,es la libertad individual.¿Por qué reviste entonces,un plus de antijuridicidad,un ataque a la libertad sexual,que un ataque a la libertad de autodeterminación individual?.

    No olvidemos tampoco,que un simple delito de lesiones (y ya no me refiero al sbtipo agravado de lesiones graves),puede tener secuelas físicas mucho más graves,que las secuelas propiamente dísicas que deja una violación,siempre que la violencia empleada en la misma no sea desmedida.¿Qué sentido tiene entonces,castigar con mayor pena un delito que atenta contra la libertad sexual,que un delito que atenta contra la integridad corporal?.

    Los penalistas,han justificado el hecho de que ahora,con la sanción de la violación,se proteja el “bien jurídico de la libertad sexual”,en vez del de la “honra o diggnidad de la mujer”,con la peregrina excusa de que en tal conducta,el indigno es el violador.

    Es obvio,que el violador es un ser indigno y despreciable,pero la argumentación es muy floja.Me gustaría recordar a estos señores,que el Título XI del código penal,recibe la denominación de “Delitos contra el honor”,y que en él,se castigan las conductas delictivas constitutivas de calumnia e injuria.En las mismas,se entiende que el bien jurídico protegido es el honor y la dignidad de las personas.Pues bien,la misma argumentación vale en este caso.El impresentable,es el que injuria o difama,pero sin embargo,jurídicamente se entiende que se está protegiendo el honor de los sujetos pasivos de tales conductas.¿No sería también lógico,que en el caso de la violación,se protegiera la dignidad de la mujer?.Si decirmos que con la sanción de la violación,se está protegiendo la libertad sexual de la mujer,estamos rebajando la antijuridicidad de la conducta del violador,y homologándola a la antijuridicidad que puede revestir un simple delito de coacciones,o en su caso de detención ilegal,o incluso de lesiones.

    Por lo tanto,hay que tener sumo cuidado con tratar estos temas tan a la ligera.La lógica “progresista”,implica,si se es coherente con ella,equiparar la violación a un simple delito de coacciones.

    En las sociedades tradicionales europeas,se daba una gran importancia al delito de violación,precisamente por todo lo que hemos comentado más arriba.Porque la sexualidad de la mujer,no puede ser algo accesible a cualquiera.

    A todas luces,es mñás que evidente que una violación produce en la mujer víctima de la misma,una suerte de traumas permanentes,muy difíciles de olvidar.Y esto se debe,a que el delito de violación es algo mucho más grave que un simple delito contra la libertad sexual.

    QUE QUEDE CLARO,antes de cualquier malintencionado presuma otra cosa,que yo estoy totalmente a favor de castigar la violación CON GRAN DUREZA.(Incluso en no pocos de estos casos,estaría a favor de la pena capital).

    Y como aquí los ejemplos tambiémn son muy gráficos,hablemos de un caso a la inversa.

    Todo el mundo recordará,aquellos fragmentos del Libro de Buen amor,donde el Arcipreste de Hita relata,de manera jocosa y desenfadada,como las hombrunas serranas cobraban “en especie” a los viajeros,para ayudarlos a cruzar los pasos montañosos.El arcipreste,de manera muy explícita,alude a las violaciones de las que él,y otros viajeros,habrían sido víctimas.Y lo hace como quien cuenta cualquier otra anécdota divertida…

    ¿Alguien se imagina a una mujer en sus cabales,relatando de manera alegre,como ha sido violada por un individuo desconocido?.No,¿verdad?.Otra de las consecuencias de las diferencias bio-psíquicas,entre hombres y mujeres.

  • Stockmann , no voy a volver a entrarle a trapo.Es bastante risible que siga diciendo que yo “ataco” a todas las mujeres,cuando a todas luces es evidente que no es así.

    Si usted quiere debatir con seriedad,sobre los distintos puntos que aquí se están tratando,entonces,no tendré el menor problema en dirigirme a usted.

    Mientras siga usted en esta dinámica del ataque personal,y sin seguir aportando nada nuevo al debate,no tendremos nada de que hablar.

    Y a usted,le digo lo mismo,Luis Gómez.

  • Creo que está bien claro lo que he dicho.Debatiré con usted,a partir del momento en que deje usted de atacarme,y de jalear al tal Stockmann cuando hace lo propio.

    Al parecer,le escandalizan a usted mucho,algunos comentarios muy puntuales que he podido realizar,con mayor o menor fortuna,pero sin embargo,le parece a usted muy normal que el tal Stockmann se dedique a difamarme,diciendo barbaridades como que yo soy un “nazi que quiere exterminar a las mujeres,a los gordos y a los cocainómanos” ,que considero a estos “infrahumanos”,o que soy un “misógino que odia a todas las mujeres” .
    Me parecen INJURIAS GRAVÍSIMAS ,Y FRANCAMENTE ,no entiendo cómo usted no ha dicho nada al respecto.

    Quizá a usted le parece muy natural esa doble vara de medir,pero a mí,desde luego,NO .Menos aún , cuando Stockmann no está ciñéndose al tema en ningún momento,dado que se dedica a hacer meros ataques “ad hominem”,y cuando yo estoy contribuyendo en la medida de lo posible,a un análisis completo del tema.

    • Me parecen INJURIAS GRAVÍSIMAS ,Y FRANCAMENTE ,no entiendo cómo usted no ha dicho nada al respecto.

      Como estas otras?:

      eS LÓGICO PUES,QUE UNA MUJER QUE ALMACENA EN SU ÚTERO,SEMEN DE MUCHOS HOMBRES DISTINTOS,CON LOS QUE NO LES LIGA UN ESPECIAL AFECTO,y que además,como todo fluido,pueden contener energías muy negativas,atendiendo a la personalidad de los distintos sujetos,sea considerada una GUARRA,PUESTO QUE LA cerda,ES UN ANIMAL SEXUALMENTE MUY PROMISCUO,COMO YA OBSERVARON LOS HELENOS.

      Lo siento, pero es usted quien debió medir sus palabras desde un principio.

  • Creo sinceramente que no tiene sentido continuar con esto, es evidente que alguna gente no es capaz de debatir sin generar estruendo o caer en actitudes agresivas, despectivas o insultantes.

    El asunto no va tanto sobre el fondo sino sobre las formas, y me temo que en esto Sigfrido ha demostrado mucho que desear (me temo que además bajo esas malas formas se esconden problemas personales de más calado), y en vez de enmendarse pretende continuar en su error. Y para colmo, pretende que seamos los demás quienes nos disculpemos. Inlcuso entrecomilla frases que jamás he pronunciado en tales términos, pero imagino que entra en su juego entre insultante o difamatorio. Espero por su bien que sea eso y no alteración mental.

    Déjalo, Luis, y dediquémos todos nuestros tiempo a cosas más productivas.

    Por mi parte el asunto está terminado y no pienso darle a Sigfrido (ni a nadie como él) el placer de dedicarle mi tiempo si no sabe comportarse con la corrección debida. Que se haga un curso de buenos modales y abandone su lenguaje barriobajero y skin es todo lo que le puedo recomendar y desear por su propio bien y por el de la gente con la que se relacione. Con gente educada lo que sea, con gamberros o trolls no, gracias.

    Luis y Germánico, ha sido un placer.

    Un saludo a todos

  • Vamos a ver,Luis:

    ¿qué hay de injurioso en ese fragmento de mi texto,que ha citado usted?.

    Lo más “heavy” que digo,es lo de “guarra”,y si empleo esta expresión,es precisamente del mismo modo en el que la utiliza Germánico,cuando en su artículo,que lleva por título “¿Por qué llamamos GUARRAS ” a las mujeres promiscuas?”,intenta explicar porqué se usa tal denominación para designar a estas mujeres.

    En cuanto a lo de la “cerda”,es la denominación que usaban los griegos de la antigüedad para designar a estas mujeres,y así lo hago notar.¿O también injuria Germánico cuando realiza analogías entre los cerdos y las mujeres promiscuas?.

    “Por otro lado está el aspecto higiénico puro y duro. Una mujer promiscua intercambia flujos corporales con multitud de personas. Estos flujos son también una importante fuente de patógenos. Así, la persona promiscua resulta ser sucia en un sentido nada metafórico, al portar potencialmente mayor número de enfermedades –no exclusivamente venéreas”.

    Germánico dixit.

    ¿También considera usted injuriosas,estas afirmaciones de Germánico?.

    ¿Y estas?

    “Dicha entrega dura lo que dura el encuentro, pero es suficiente para rebajar moralmente –además de ensuciar- a quien la realiza”

    Yo,en absoluto,como tampoco considero que las mías lo sean,pues básicamente,me dedico a explicar el porqué se establecen estas diferencias entre las mujeres.

    Confunde usted la “injuria”,que es un ataque dirigido contra una persona concreta,en el que prima básicamente el “animus iniuriandi”,con el ejercicio de la libertad de expresión y de pensamiento,derecho este recogido en el artículo 20.1 de la Constitución,y considerado como un derecho fundamental;este derecho,puede jercerse incluso usando expresiones duras,para realizar análisis de la realidad.No reconocer esto,se llama CENSURA,Y si todos sigúiéramos esa línea,Jiménez Losantos y otras personas que muchas veces cantan verdades como puños,serían continuamente condenados por delitos de injurias,lo cual sería aberrante.

    En fin,mi concepto de la Libertad de expresión,es bastante amplio,y coincide con las premisas que cimentaron la primera enmienda de la Constitución americana de 1787,que ,a diferencia de las restrictivas leyes españolas,sí es un ejemplo de LIBERTAD.

    En cuanto a Stockmann,ese individuo faltón,que no sabe más que dirigir ataques personales,no voy a dedicarle ni un solo minuto.Él mismo se define con su actitud.

  • En fin,como ne gusta desviarme de los hilos centrales de los temas,y obviando las actuaciones rebosantes de mala fe de ciertos individuos,voy a culminar con mi exposición atinente a esta sugestiva e interesante cuestión.

    Otro de los factores que sin duda esttá estrechamente vinculado con el fomento de la promiscuidad femenina en nuestra sociedad,y en la consiguiente objetización de la mujer,es la promoción indisimulada de la pornografía,y de otras prácticas y filias anormales semejantes,que incluso en no pocos casos,se disfrazan con la denominación de “educación sexual” (una “educación” que obviamente en nada se parece a la Educación sexual genuina y sana).

    La pornografía,que en alguna ocasión sí ha sido denunciada por alguna feminista mínimamente razonable,supone la absoluta animalización de las conductas sexuales,y asimismo,la objetización de la mujer,quien pasa a ser considerada como un mero artículo de uso,consumo y disfrute desechable.

    En las “películas” porno,se degrada a la mujer de una manera ostensible,y esta desempeña un papel,que después acaba interiorizando,de mera servidora de las pasiones más bajas de la caricatura grotesca de macho alfa que se la “beneficia”.

    Lo pernicioso de esto,es que no sólo las películas y revistas porno toman como modelo estas conductas,sino que después,también las revistas para adolescentes,fomentan este tipo de aberraciones,a la vez que,de manera paradójica,hacen apología del feminismo.

    Y es que,aunque pueda parecer lo contrario,el feminismo,las ideologías libertino-sexuales y la pornografía,son COMPAÑERAS DE VIAJE.Son ideologías y pautas de conducta únicamente guiadas por el materialismo y el hedonismo,desprovistas de cualquier tipo de espiritualidad o de valor positivo.

    Paradójicamente,y contra lo que cree la mayoría de la gente,es la Cosmovisión tradicional Occidental,la gran garante de la dignidad y de la Libertad de la mujer,pues es ella la que está estrechamente vinculada con la estrategia evolutiva que la raza blanca comenzó a desarrollar hace miles de años.

    Está claro que al igual que sucede con las ideologías “de género”,o “de liberación sexual”,detrás de la pornografía,que como decimos es una práctica sólo aparentemente incompatible con las anteriores,se mueve una mano negra,cuya finalidad esencial es la de destruír a la socieddad occidental.Convirtiendo a los individuos en borregos y en esclavos de sus más bajas pasiones,el dominio de los mismos,es mucho más sencillo.Si a ello le sumamos el fomento continuo que de la inmigración se hace,para así anular la identidad de los distintos pueblos europeos,y producir una auténtica sustituciión demográfica,con la que tb conseguir una sociedad más maleable,EL PLAN RESULTA PERFECTO.

    La mejor manera de destruír a Occidente,además de introducir a millones de alógenos,y de crear una sociedad atomizada e insolidaria,es la de impedir que los blancos se reproduzcan.¿Y cómo se consigue esto,además de con las políticas “igualitaristas”,”feministas”,y mercantilistas?.Destruyendo la dignidad de las mujeres europeas,induciéndolas a mantener prácticas sexuales promiscuas.

    Una magnífica conjunción de lo aquí dicho,se da tb en las películas pornográficas:

    Suele ser mucho más habitual que aparezcan escenas de negroides o de individuos de otras razas de color,sometiendo a mujeres blancas sexualmente,que el caso inverso;esto es,el de ver a blancos hcer lo propio con no blancas.

    Añadiendo a esto el fomento del turismo sexual femenino a países tercermundistas,el fomento de las parejas interraciales en la misma Europa,donde habitualmente la hembra es blanca,y otro tipo de conductas análogas,que además de contribuír al cambio demográfico europeo,se caracterizan por las prácticas sexuales “sucias” para la mujer,a las que se hacía mención en el artículo de cabecera de este hilo,nos encontramos con que la sotiación de la mujer es crítica.

    En la Roma decadente,se dieron,al igual que en el actual occidente,una conjunción de conductas negativas,muy bien compiladas por el doctor Gustav Sichelschmidt en su libro “Wie im alten Rom”,o por autores de la época como Juvenal ,Cicerón,Séneca,y marcial,entre otros:estas conductas consistías en la homosexualidad,la promiscuidad femenina,la llegada de miles de extranjeros de Egipto,Oriente medio,y Abisinia,la decadencia en las artes,la gula,el aumento del crimen,de la depravación sexual,etc.

    Roma,cayó,pero afortunadamente,ols germanos,pueblos indoeuropeos emparentados por tanto con los romanos,recogieron el testigo del legado más positivo de Roma,y el Imperio romano,transmutado en sacro-Imperio romano germánico revivió,y duró hasta el siglo XX.

    La situaciñón actual es mucho más crítica,pues si Europa y EE.UU,esa tragedia significará la muerte del hombre blanco,y por lo tanto ,de la civilización y de la libertad en el mundo.